GRAVEWEB

Colectivos atentaron contra Helen Fernández

Sucedió en Casalta III el sábado pasado. Helen Fernández, alcaldesa encargada del área metropolitana de Caracas luego de que Antonio Ledezma (el alcalde electo) fuera apresado por la dictadura, se encontraba de vuelta de la entrega de tanques de agua a la comunidad, cuando fue interceptada por un grupo de veinte delincuentes armados que se identificaron como miembros de un colectivo.  Según el relato de Fernández, el motorizado que la escoltaba fue golpeado e inmovilizado por algunos de los delincuentes, mientras los otros obligaron al chofer a detener la camioneta. Ella y su escolta (mujer) fueron bajadas del vehículo y llevadas a una zona montañosa, donde apuntándolas con varias armas les dejaron claro que ese era territorio prohibido para ellas. “Esto es para que sepa que este es terreno de la revolución y no lo puede pisar la oposición”, le dijeron. Para dejar constancia de la amenaza, los delincuentes balearon la camioneta de la alcaldesa (3 disparos recibió), y despojaron de sus pertenencias a los demás miembros de la Alcaldía. “Les quitaron a todas las personas sus celulares y los radios transmisores; al motorizado lo despojaron hasta de su identificación personal”, le explicó Fernández a NTN24, donde también contó que uno de los miembros del colectivo tenía si acaso 14 años y un arma en la mano. Todo sucedió a 300 metros de una sede del CICPC, que, evidentemente, no hizo nada. El hecho, que pasó más bien desapercibido, marca un gravísimo precedente, ya que implica el sometimiento (y la derrota) de la autoridad: después de secuestrar y dominar a una alcaldesa, un grupo armado puede hacer literalmente lo que le da la gana con cualquier ciudadano.

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Ruperta, la elefante de caricuao, muere de hambre

Es parte de los recuerdos de infancia de cualquier caraqueño. Ir a verla era, para todos, una de las grandes ilusiones (y emociones) de la niñez, y se entiende: una elefante africana era un animal que parecía reservado sólo para los libros de biología y para la televisión. Pero en Caricuao, al oeste de la ciudad, teníamos una llamada Ruperta. Sin embargo, visitarla ha dejado de ser sinónimo de emoción para convertirse en un lamento. Ya nadie se contenta ni se divierte ante su vista. Ahora todos se impresionan, conmueven y entristecen. Porque Ruperta (la foto habla por sí sola) está desnutrida. De las 7 toneladas que debería pesar, tiene apenas 4. Por haber sido alimentada durante las últimas dos semanas únicamente con auyama, le dio una diarrea que la dejó deshidratada y le produjo una caída. En un comunicado, el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas (¿?) informó que ello sucedió “por pérdida de equilibrio, a consecuencia de su estado senil”; versión que fue desmentida por Clara Chávez, líder vecinal de Caricuao: “Ruperta se cayó hace días porque golpeaba las piedras en búsqueda de comida. No lo reconocen, pero sufrió una lesión y ahora quieren decir que perdió masa muscular porque está vieja”. Alarmados por su triste estado, un grupo de personas recolectó comida durante el fin de semana (requiere 150 kilos de alimento diario) que el Coordinador del Zoológico de Caricuao, Erik Lenarduzzi, se negó a recibir alegando medidas sanitarias; solo aceptó un cargamento de heno. Su caso no es el único. Según El Universal, “en el Zoológico murió un puma al que le suministraron anestesia vencida, se escaparon otros animales, murió un hipopótamo por ingerir pelotas, no aparecen un cunaguaro y un caballo, y no se conoce el estado de salud de un puma herido por otro de la misma especie”; por ello, los vecinos están alerta: no quieren que Ruperta corra la misma suerte.

PRADAWEB

RESEÑA: La vida invisible – Juan Manuel de Prada

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

‘La vida invisible’, de Juan Manuel de Prada, es un libro magnífico que puede (y debe) ser leído tanto por los que gustan de las buenas historias como por quien quiera darse un baño de buena prosa. Se trata de una novelaza (así, con superlativo peruano) que vale tanto por el fondo como por la forma, por lo que cuenta y por como lo cuenta, y que lo deja a uno con la misma sensación que se tiene al salir de cualquier catedral europea: la de que se estuvo, independientemente del estilo y de los gustos, ante algo grande.

La historia es la de un escritor, Alejandro Lozada, que en vísperas de su boda y apenas días después del 11-S viaja a Chicago a dictar una conferencia literaria. En el viaje conoce a dos personajes que terminarán por cambiarle completamente la vida: Elena, una joven con la que tiene una especie de affair no consumado y termina obsesionándose con él; y Chambers, un veterano de guerra que le proporciona las grabaciones de sus conversaciones con Fanny Riffel, una antigua estrella de revistas eróticas (pin-up-model) a la que un día encontró recluida en un ancianato, y cuya historia quiere que escriba. De regreso a Madrid, Lozada, que pretende que todo lo que pasó en Chicago quede sepultado, comienza a reconstruir y escribir la sórdida historia de Fanny Rimmel, a la par que empieza a sufrir los embates del acoso de Elena, lo que terminará, a él, que quería que todo quedara sepultado, obligándolo a dar un giro radical en su vida.

Es un resumen muy escueto para un libro muy grande en el que pasa mucho, muchísimo más. Y aunque aquí pudiera parecer que se trata de una novela policial o de misterio, hay que aclarar que ‘La vida invisible’ no tiene absolutamente nada de eso. Lo que De Prada hace a partir de esa historia es construir una novela que es atravesada transversalmente y en todas sus páginas por grandes temas como la expiación y la culpa, los secretos, y la locura. Es tremenda la aproximación que hace De Prada a ese mundo, el de la vida invisible.

Ahora bien, la forma del libro. En estructura es bastante simple: no hay narraciones simultáneas ni paralelas, tampoco saltos bruscos en el tiempo, o cambios intempestivos de narrador. Los narradores, además, están bastante bien definidos: en primera persona cuando él narra, en tercera cuando le pasa el testigo al otro. Pero la prosa de De Prada. Eso sí es otro tema. Eso sí es otra cosa. Es un libro con un lenguaje rico, suculento, culto. La cantidad de palabras y sobre todo de adjetivos es extraordinaria. Para ir anotando y aprendiendo. Es fantástico como para todo De Prada tiene una imagen, y buena, además, que es lo que más sorprende. Eso es digno de admirar, aplaudir y celebrar,  aunque puede suceder que haya partes en las que tanto adorno retórico se vuelva cansón. He allí su único defecto: que como las catedrales barrocas llega a abrumar y uno necesita respirar; aunque, como hemos aprendido tras ya tantos años de escasez, es mejor que sobre a que falte. Y a esta muy recomendable novela le sobra genio y prosa.

La vida invisible

Autor: Juan Manuel de Prada

Año: 2003

Páginas: 636

Calificación: 9/10

 

DANGONDWEB

Ya no me duele más – Silvestre Dangond

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Más que una canción, este es un grito de liberación. Un himno de triunfo que sólo pueden entonar aquellos que han logrado sobrevivir a un despecho y que ya se encuentran fuera del influjo de aquel sufrimiento. Es el aleluya de los que lo consiguieron, y, por tanto, un tema alegre, feliz, jubiloso y exultante. Lo canta Vicente Dangond, quien suena muy (demasiado) parecido a Carlos Vives y quien, al igual que su paisano, ha logrado convertir al malquerido y a veces execrado vallenato en una cosa urbana que se deja colar, querer y hasta oír.

Ay dile que ya sanó mi corazón
Que no me duele más su amor
Que ya no lloro más por ella

Ve y dile
Que yo aprendí bien la lección
Que no me entrego a otra ilusión
Si es pa’ sufrir de esta manera

El tema arranca enviando un recado a través de un tercero (o tercera, no está claro) a esa mujer que lo dejó. El núcleo del mensaje es que él se encuentra bien (“ya sanó mi corazón”), y las pruebas son que ya no siente (“no me duele más su amor) ni padece (“ya no lloro más por ella”), de lo que se desprende que para él la ruptura fue dolorosa. La segunda parte del mensaje va por el mismo derrotero: aprendió de su error y no volverá a cometerlo. ¿Cuál fue ese error? “Entregarse a [una] ilusión”. De lo que se podría concluir que aquí fue él quien lo dio todo (se entregó) por algo que no era verdadero (una ilusión), y por ello salió perjudicado (sufrió tremendamente).

Que ya no piense en regresar
Aunque no le guardo rencor
Que ya pasó todo el dolor, oh, oh

Que solo el tiempo le dirá
Si alguien la quiso más que yo
Que me hizo fuerte con su adiós
Y hoy le deseo lo mejor

En la primera línea le cierra la puerta a la posibilidad de volver a estar juntos. No queda claro si esto surge como respuesta a una propuesta que llevaba el/la mensajero/a, o si es algo que él, por voluntad propia, se adelanta a dejar claro antes de que pueda plantearse. En todo caso, esa puerta está cerrada con llave, y no porque él la odie o tenga algo contra ella (“no le guardo rencor / ya pasó todo el dolor”) no está movido por ningún sentimiento innoble (“hoy le deseo lo mejor”) y por eso, incluso, es capaz de encontrarle el aspecto positivo (“me hizo fuerte con su adiós”) a ese mal trago. Hay una madurez sentimental en esta estrofa, un crecer y sacar lo mejor de la mala experiencia, cuidándose, eso sí, de no repetirla. Sin embargo, también mete ahí su aguijón: “sólo el tiempo le dirá / si alguien la quiso más que yo”. No está mal la frase: mira el cariño que perdiste y a ver si vuelves a encontrar quien te lo de.

Ay, ya no me duele más
Ya te logré olvidar
Y aunque te quise tanto tu recuerdo me hace mal

Ya no me duele más
Ya te logré olvidar
¿Pa’ qué morir de pena si la vida sigue igual?

Ese “¡ay!” es muy pequeño para la fuerza que tiene al ser interpretado. Tendría que ir en mayúscula, con varios signos de exclamación, y todavía se quedaría corto. Aquí el arreglo del tema es fantástico para lograr que verdaderamente se sienta como un grito de liberación, de desahogo. Al escucharlo uno siente que en ese “ya no me duele más / ya te logré olvidar” salen exorcizados todos los demonios de despecho que lo atormentaban, que se libera de una opresión, de un peso y de un sufrimiento tremendos. Y ojo a la siguiente línea (“aunque te quise tanto tu recuerdo me hace mal”), que es triste y lúcida. Triste porque no hay en esta tierra forma que un “querer tanto” conjugado en pretérito perfecto simple (ese tiempo absoluto de acciones terminadas) no lo sea, ya que nos indica que ese sentimiento, esa cosa bonita, está en el pasado y en el pasado quedó: no se repetirá; y lúcida porque se reconoce frágil e inmune al poder del recuerdo (“me hace mal”).

Todo lo que sigue a partir de aquí, que no es mucho tampoco, carece prácticamente de valor. Coquetea con otra mujer (“párame bolas mi vida / ‘tay bonita, ‘tay soltera”), la deja libre (“sigue tu camino sin mi amor”) y promete cambio (“todo cambiará a partir de hoy”). Son líneas prescindibles, que no por ello demeritan las anteriores, y a pesar de las cuáles sigue siendo un tremendo tema que ojalá muchos (si no todos) los despechados puedan cantar a todo pulmón en algún momento de su vida, para proclamarle al mundo que a ellos tampoco les duele más y que lograron olvidar.

INFERNALWEB

Cada vez hay crímenes más brutales

Ya no es sólo la brutal cantidad de crímenes lo que alarma, sino también la crueldad de los mismos. Cada vez más se encuentran en ellos elementos perturbadores que revelan un nivel de fiereza y bestialidad cercano al sadismo. Y eso es síntoma inequívoco de una descomposición social y humana bárbaras. El hombre nuevo del chavismo ha terminado siendo no sólo un criminal inescrupuloso sino también despiadado; un verdadero monstruo. Aparte del caso de los niños asesinos de Sabana Grande (suficientemente atroz como para hacer una película de terror) también esta semana hubo un crimen perturbador en los Valles del Tuy, esa tierra perdida: Luis José Díaz Velásquez, un muchacho de 21 años, estudiante de tercer semestre de Educación Integral en la UPEL y miembro del Secretariado Pastoral Juvenil de la Diócesis de Los Teques, fue asesinado a puñaladas en su casa. Vivía en la urbanización Ciudad Hermosa de Nueva Cúa y, según reporte de El Pitazo, fue visto por última vez a eso de las 11 de la mañana del miércoles, cuando bajó a hacer una compra. En la tarde, al llegar su hermana a la casa, se encontró con que no estaban los televisores, los gabinetes de comida se encontraban vacíos y faltaban zapatos y ropa. Desgraciadamente eso no fue todo: en la puerta del cuarto estaba pintada una carita triste roja. Cuando la abrió, se encontró con el cadáver de su hermano. Estaba amordazado, con los pies y las manos amarradas, y varias heridas punzopenetrantes en el cuerpo. Lo habían apuñaleado salvajemente. La carita triste que estaba en la puerta, lo entendió entonces, había sido hecha con su sangre. Es un detalle tan perturbador como revelador: los criminales ya no sólo matan sino que se ríen matando, se gozan y recrean en ello. Nuestros abuelos hubieran dicho que ello era obra del demonio; a nosotros no nos queda sino certificar que vivimos en un infierno.

tbtojoweb

El Centro Comercial que fue y ya no es

Por: Ezequiel Abdala – @eaa17

Los sábados eternos quedaron atrás. Aquellas largas colas para entrar al estacionamiento y las interminables vueltas para pescar alguno de sus 508 puestos; ese imán que tenía para los caraqueños y aquel encanto que tanto seducía a los jóvenes; la elegancia de sus tiendas de marca y la exclusividad de sus locales nocturnos; los ríos de gente en sus pasillos y la vida que allí se sentía; todo forma parte de un pasado que hoy suena a mito.

El primer gran centro comercial de Caracas, el Chacaito, envejeció mal y pronto, como las vedettes que en aquellos irrepetibles setenta alcanzaron la fama en su teatro de obras ligeras; como las hombreras y las ropas coloridas que tanto se exhibieron en sus cotizadas vidrieras; como la Caracas posible, pudiente y de referencia.   Read More…

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Erik del Bufalo: “Vivimos un socialismo de antisociales”

Una nueva (e interesante) definición para esto que vivimos dio el domingo el filósofo Erik del Búfalo en una entrevista con Vanessa Davies en Contrapunto. “Socialismo de antisociales” es el nombre que el también profesor de filosofía en la UCV usa para describir el régimen que padecemos. ¿Por qué? “Porque son antisociales quienes están manejando el Estado. No tienen ninguna preocupación por la sociedad. Nada más mantener el control de cambio que está produciendo esta miseria, los negocios que tienen con los CLAP, el negocio cambiario, eso implica que hay sociopatía. Si le estoy negando la medicina a la gente eso es de una mentalidad que solo a un sociópata se le ocurre. Una persona normal, por más que quiera hacer negocios, ¿va a sacrificar la salud de millones de niños, mujeres, adultos? Eso es casi igual que un pran: ‘Esto me conviene a mí, y si se muere un poco de gente no me importa’”. Para Del Bufalo, lo que estamos viviendo conduce a un único punto llamado barbarie: “Uno ve síntomas de envilecimiento, de crueldad, de violencia, de desnutrición y de sufrimiento demasiado intolerables. Mataron a machetazos a un agricultor por una mano de cambures. Yo he llamado a eso ‘somalización’. Hay un proceso de ‘somalización’ de Venezuela, que en partes del interior del país ya es completo (…) Estamos a niveles cercanos de barbarie. No es un problema de socialismo o de liberalismo. Es barbarie o civilización”. ¿Y hay forma de detenerlo? “Si no hay fuerzas vivas, resortes morales, indignación nacional por cambiar la situación, esto puede durar indefinidamente. Hace tiempo que pasamos puntos cero de miseria. Paséate por donde quieras [y verás que] hay mucha gente comiendo de la basura. No son indigentes; es gente que hace tres meses podía comprarse una ropita. Seguramente sean trabajadores. Hemos llegado a un punto cero. [Y] podemos seguir empeorando indefinidamente. Si no ocurren las acciones humanas, no pasa nada por mecánica”.

MADURENWEB (1)

Políticos sueñan con elecciones sin salir antes de la dictadura

Estamos metidos en un algo (“régimen militar”, según Heinz Dietrich; “dictadura narco-delincuencial del partido militar”, según Agustín Blanco Muñoz; “tiranía del pranato”, según Arturo Peraza; “una dictadura muy particular que se sostiene con una máscara institucional”, según Margarita López Maya) que en todo caso no es democracia y nos ha dejado sin elecciones. Pero la oposición política parece que no se entera. Como si estuviésemos en una democracia normal, como si esto fuera ese paraíso americano que deslumbró a Tocqueville, los políticos de lo que hablan hoy es de las candidaturas para las regionales y las presidenciales. Hacen proyectos de primarias para los aspirantes a Gobernaciones y Alcaldías, sueltan los nombres de sus candidatos presidenciales (Capriles por PJ, Ramos Allup por AD, Leopoldo por VP). Todo, sin que haya siquiera un cronograma electoral y mientras el CNE somete a los partidos a un proceso de estrangulamiento (validación, lo llaman) que no ha concluido. Pero ellos, que no pudieron ni siquiera sacar adelante el Revocatorio en 2016, están confiados en que haya elecciones en 2018. No es que queramos aguarles la fiesta (en realidad sí) pero les recordamos dos cosas que en la sección #Análisis hemos publicado recientemente: “Pensar que va a haber elecciones es muy superficial, hay políticos que lo dicen [pero] no está claro que el gobierno vaya a aceptar unas elecciones presidenciales que no va a ganar” (Margarita López Maya). “Aquí no tendrá resultado el ‘¡Maduro vete ya!’ ni aquello de ‘¡elecciones ya!’. Una dictadura militar-policial-narco-delincuencial-civil ni se va ni se cuenta objetivamente (…) esas oposiciones tienen que fajarse a comprender qué pasa hoy aquí. Porque si lo supieran no estarían pidiendo ‘elecciones ya’, ni nada parecido” (Agustín Blanco Muñoz). ¿Se enteran, señores políticos? ¿Maduran y dejan de soñar de una vez?

PANADERIASWEB

Así la revolución se robó una panadería en Caracas

Se organizan bajo el nombre de poder popular, pero no son más que vagos y maleantes con licencia para delinquir. El jueves, comandados por el Superintendente de la Sundee, William Contreras (“y los que andan de cuello blanco son los peores, porque además de quemarte se hacen llamar señores”, cantaba Yordano de gente como él), tomaron la panadería Mansión Bakery, porque tenía colas y vendía pan por encima del precio regulado. “Todo lo que está aquí nos pertenece”, le dijo uno de los delincuentes del Poder Popular al dueño, un portugués de 70 años al que expulsaron de la panadería sin dejarle, si quiera, sacar el efectivo de la caja registradora. Exaltada, Carolina Cestari (otra de cuello blanco), Jefa del Gobierno de Distrito Capital, prometió que “a las 6 de la tarde esta panadería comenzará a aplicar el modelo revolucionario”. Y efectivamente: ya a esa hora, un grupo de motorizados, todos de civil, la habían saqueado. “Hicieron su agosto. Se llevaron todo. Hasta el nombre le arrancaron”, le dijo un trabajador de la zona a EfectoCocuyo. En la noche, según contaron vecinos a ‘El Estímulo’, otro grupo terminó de robarse lo que quedaba. “[Sacaban] jamones, quesos, jugos y refrescos y se los llevaban en diferentes carros”. La promesa de la exaltada Jefa de Distrito capital (“mañana aquí no va a haber cola”) se cumplió a cabalidad el viernes: no hubo colas porque la saqueada panadería no abrió. Cuando por fin lo hizo, con nombre y empleados nuevos (“Contreras llegó, sacó a los 18 empleados [y] ahora tienen a unos malandros atendiendo la panadería”, denunció el dueño) no fue para satisfacer las necesidades de los vecinos, sino de la banda hamponil revolucionaria: “Sacan pan por sacos y se lo llevan. Lo dan en la mano, ni siquiera en una bolsa”, denunció un ex cliente que ya más nunca pudo volver a comprar. Ello llevó a que anoche los vecinos protestaran durante un rato, hasta que colectivos encapuchados se hicieron presentes y se impusieran por su vía: la delincuencial.

LOPNAWEB

Los niños asesinos no pagarán condena

Nuevos detalles han salido a la luz sobre el caso de los “niños asesinos”, luego de que la líder de la banda (una menor de 15 años que fue detenida a pocas horas de suceder el crimen) cantara. Sometida a una rueda de reconocimiento, la adolescente asesina reconoció a cuatro cómplices más (todos menores de edad, con entre 6 y 10 años), quienes se encuentran bajo la custodia de las autoridades. De los interrogatorios así como del testimonio de otros dos amigos que estaban con los militares esa noche, se pudo saber que el crimen ocurrió cuando  Yohan Borrero (25 años) y Andrés Ortiz (23) salieron a la calle a fumar. En ese momento, fueron sorprendidos por dos niños que les arrebataron un bolso. Ambos corrieron detrás de ellos y fueron emboscados por la banda entera (compuesta, según las investigaciones por 12 menores) quienes cuchillo en mano (y aupados por la líder) se lanzaron sobre los funcionarios y comenzaron a apuñalarlos con ferocidad. Según el relato del periodista Deivis Ramirez, Yohan Borrero recibió en total 9 puñaladas, una de ellas en el cuello que le causó la muerte inmediata; Andrés Ortiz, que pudo recorrer un trecho antes de morir, recibió una mortal en el abdomen. Tras el crimen, los niños asesinos huyeron con el bolso. Según un reporte del diario ‘2001’, la de Los Cachorros es una de las 3 bandas de menores que operan en el kilómetro y doscientos que hay entre Chacaito y Plaza Venezuela. No sólo se dedican al robo, sino también a la venta y tráfico de drogas. Según El Cooperante, “cuando los denuncian con los funcionarios de la GN y la PNB dicen: ‘somos menores no podemos ir presos’. Revelan que los funcionarios los mantienen retenidos por corto tiempo y luego los dejan libre debido a que la LOPNA los ampara”. Según esta ley, sólo los mayores de 12 años pueden ser castigados (y con una pena máxima de 10 años); los menores de 12 quedan absueltos de todo cargo y como mucho (y eso con suerte) se les puede enviar a un albergue del Estado; lo que hace presumir que pronto “Los Cachorros” estarán de nuevo en la calle.