ORIANA

RESEÑA: Carta a un niño que nunca nació – Oriana Fallaci

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

A uno le dicen Oriana Fallaci y lo primero que piensa es en la aguerrida periodista de preguntas largas y entrevistados imposibles. Sin embargo, la mítica periodista italiana también fue aut19ora de otros libros que nada tenían que ver con el periodismo, como es el caso de Carta a un niño que no llegó a nacer, que más que un título lo que tiene es un titular en el que en pocas palabras ya queda todo resumido: una carta escrita por ella para un bebé que no nació. Fin del misterio.

Como suele suceder con las cartas, ésta también es dura, durísima, como un puño en el estómago. Nace de cuando a Fallacci, atea, feminista, mujer moderna e independiente, soltera, en el top de su carrera, le informan que se encuentra embarazada y ella comienza a escribirle a ese hipotético hijo:

“Anoche supe que existías: una gota de vida que se escapó de la nada. Yo estaba con los ojos abiertos de par en par en la oscuridad y, de pronto, en esa oscuridad se encendió un relámpago de certeza: sí, ahí estabas. Existías. Fue como sentir en el pecho un disparo de fusil. Se me detuvo el corazón (…) Ahora me hallo aquí, encerrada bajo llave en un miedo que me empapa el rostro, los cabellos y los pensamientos. Y en este miedo me pierdo. Trata de comprender: no es miedo a los demás, que no me preocupan. No es miedo a Dios, en quien no creo, ni al dolor, que no temo. Es miedo a ti”.

Como se lee, más que pluma, lo que Falacci usa es un bisturí, de modo que el libro termina siendo una autopsia, una disección cruda y visceral. Es un libro más sentimental que racional, cosa que no deja de sorprender en una mujer a la que uno tiene por dura. Aquí, sin embargo, se nos muestra frágil y dubitativa, sobrepasada por un hecho, la maternidad, sobre el que ella tiene poco control, y que por el contrario la controla a ella, cosa que la mata. La vemos pasar de la alegría a la tristeza, de querer tenerlo a no, de tener la certeza de que toma la decisión correcta, a dudar de si estará bien o mal, de hacer una cosa y luego la contraria. Vemos a un ser humano en una genuina experiencia humana, contradiciéndose y pasando por los más variopintos sentimientos, que van desde la ternura hasta la impiedad, de la rabia al odio.

Los monólogos de Fallaci son sencillamente desgarradores. Están escritos con sangre. Independientemente de que uno esté o no de acuerdo con lo que ella dice, no puede dejar de celebrar la sinceridad que hay en ellos. Allí le escribe a su hijo sobre la vida, el amor, la libertad, el dolor. Le cuenta fábulas de su infancia. Trata de prevenirlo sobre cómo es el mundo al que viene. Da su visión del mismo. Se descubre. Y todo con una pluma tan afilada como una daga, que se clava en las vísceras del lector. Sí, eso es este libro: una puñalada.

FICHA

Título: Carta a un niño que nunca nació

Autor: Oriana Fallaci

Año: 1975

Páginas: 100

Calificación: 8 / 10

FOTO: Adrián Egea

Andrea Dopico y la otra cara de dejar tu país

Por: Silvia de Mascarenhas

Es una emigrante venezolana. Andrea Dopico ha hecho sus dos maletas más de una vez. Las primeras fueron muy temprano, al salir del colegio, cuando nos vemos obligados a estar muy claros en lo que queremos hacer con el resto de nuestra vida. Ella escogió la publicidad y España le abrió las puertas. A pesar de solo faltarle la tesis y haberle dedicado 4 años a la carrera, nunca le gustó y nunca se adaptó. En un viaje a Venezuela para apoyar a su familia en la lucha contra el cáncer de su mamá, como en cualquier ola de sensibilidad y cambios, Andrea tomó decisiones cruciales pensando en la felicidad. Se plantó firme ante los que más amaba para pedir apoyo, y así hizo sus maletas por segunda vez: rumbo a Vancouver al Pacific Institute of Culinary Arts, a estudiar pastelería.

Con y como las agujas de un reloj, comienza y acaba su día a día. Se levanta para ir directamente al restaurante del que es primera pastelera, unas 5 horas antes de que se siente el primer comensal. En equipo hacen las preparaciones del día; se saltan, normalmente, la hora del almuerzo y continúan trabajando hasta el momento del servicio, en el que espera paciente, aunque sin parar de crear, a que comience la hora del postre de cada mesa. Todos saben cuándo sale el primero, pero no el último. El restaurante cierra unas horas antes del servicio de la cena, por lo que Andrea, la que muy poco tiempo se dedica a sí misma, usa este tiempo para seguir creando e ideando, o para tratar de descargar la adrenalina del servicio haciendo ejercicio. Y así, como las agujas del reloj vuelven a pasar por el mismo sitio, una y otra vez, Andrea vuelve a Moments, en el Hotel Mandarin Oriental de Barcelona, para servir la cena, y no regresa a casa hasta la 1 de la mañana.

Tal vez por conocerla se me hace aún más difícil descifrarla. Sus momentos de reflexión sobre su trabajo son extremadamente acuciosos y serios; le pone empeño a dar con la expresión correcta, sin una palabra más o una menos. La han entrevistado innumerables veces pero, aún así, es palpable su momento de introspección antes de contestar una pregunta, por más simple que sea. Por otro lado está la Andrea risueña, la que no ve a sus amigos en semanas porque su dedicación al trabajo es total y, aún así, no desaparecen nunca de su vida. Tal vez se debe a que ella se ha dedicado a explicar muy bien su oficio –los días laborables que superan las 12 horas-, pero me atrevo a concluir que, simplemente, tiene don de gente. Su madurez al hablar de trabajo hace cortocircuito con la inocencia que exuda su sonrisa, y su profesionalidad contrasta con sus ganas de aprovechar al máximo el poco tiempo libre que tiene. No puedo evitar volver a la analogía del reloj. Hablar con ella es como abrir uno: quedas fascinado por la precisión con la que trabajan sus engranajes, pero sabes que hay mucho más por detrás que lo que está a la vista, una sensación de que ahí dentro ocurren procesos tan complejos que son casi imposibles de entender.

Sus oportunidades han llegado como anillo al dedo, ha tenido suerte, ha estado, como dijo ella, “en el lugar adecuado en el momento indicado”, pero su determinación es implacable. La suerte no es nada si no sabes mantenerla y el mérito de Andrea está en su disciplina. Se concentró en ponerse al día porque empezó tarde para los estándares de la gastronomía, por lo que estudió a ritmo vertiginoso y trató de consumir conocimientos de años como quien consigue agua fría en el desierto. Ella no lo pudo poner mejor: “Las oportunidades me llegaron por casualidad, pero era mi trabajo estar preparada para cuando eso pasara”. Eso hizo: Llegó a Caracas de Vancouver para volver a España. En sus vacaciones buscó qué hacer y acabó en un restaurante de la talla de Alto y siendo pupila de Carlos García. Llegó a Madrid y se topó con unas pasantías en un restaurante con dos estrellas Michelin: El Club Allard. Ahí se encontró a sí misma ejerciendo las labores de una segunda pastelera, no de un aprendiz. Cuando culminó en Madrid, fue de vacaciones a Barcelona y con su currículum trabajado en Illustrator por ella misma visitó personalmente varios sitios en la ciudad de Gaudí. Lo llamativo de su currículum le valió la cita para una entrevista en Moments, donde había, casualmente, la vacante con las labores que ella ejerció en sus pasantías. Cuando leyeron bien su currículum la llamaron y le dijeron: “No estás calificada para esto”. Pero ella insistió en que la entrevistaran. “Les dije: ‘Si ya tienen el hueco en la agenda, reúnanse conmigo y lo conversamos en persona’. Fui, les comenté lo que había hecho en Caracas y Madrid, y les propuse que me pusieran a prueba durante los 45 días que legalmente podían. Ya tengo un año y medio ahí”.

El resto de la historia de Andrea todavía se está escribiendo; pero ya fue la ganadora de España en la final nacional de la Chocolate Chef Competition de Valrhona, representó al país en la final mundial en Nueva York y está dentro de la lista de los 30 jóvenes más influyentes de Forbes Europa en el ámbito artístico. La suerte no forja prestigio, el trabajo sí.

La magia de su labor, su “acto de amor” como ella misma llama a lo que es cocinar, combinada con su entusiasmo y disciplina, le han permitido trabajar con quienes más admiraba desde que comenzó a estudiar pastelería. Ella concluye que es porque han visto en ella una persona trabajadora y llena de ideas. Todos han puesto granos de arena en los proyectos de Andrea, desde fotógrafos, hasta chefs de la talla de Jordi Roca, Yann Duytsche y su propia jefa, la aclamada Carme Ruscalleda, especialmente en la C3 de Valrhona: “Yo no sólo iba en mi nombre, iba representando a mi restaurant, a mi hotel, a España y a Venezuela, aunque no la llevara en la chaquetilla”.

Venezuela es inevitable en la vida de cualquier emigrante que de allí proviene pero, en Andrea, cobra otra vida un tema que, usualmente, saca lágrimas de tristeza. No se debe únicamente a que ella es optimista por las oportunidades que le ha dado la vida; se debe a que el acto emigrar no se reduce únicamente a un escape. Sus terceras maletas tenían el propósito de la superación profesional, la búsqueda de un sitio en la que este oficio en particular estuviera más desarrollado. Abrir fronteras: esa es otra razón para emigrar. Y es que no todo exilio significa tristeza, porque para Andrea ha sido el pase a la expansión de su mundo laboral. Se ha despedido varias veces de su familia, pero aceptó su condición de extrañar constantemente para llenarse de energías positivas cada vez que vuelve a Caracas o los ve a ellos. Lleva los sabores de esa tierra a sus postres porque en Venezuela “sabemos trabajar la fruta, nos gustan los picos de sabor y, aunque no todos mis postres llevan mango, parchita, guayaba o chocolate, mis gustos están determinados por aquello con lo que crecí”.

Andrea es dos mundos en un solo cuerpo, con dos pasaportes. Cuando le preguntas qué se siente tener doble nacionalidad, ella responde que “más completa, porque he visto más que aquellos que jamás han salido de la cultura de su país”. Fue criada en la diversidad, entre españoles, italianos y venezolanos (como muchos de nosotros) y aceptándola como un beneficio a su favor. Su nacionalidad española ha significado oportunidad y la venezolana su ser.

ARTUROWEB (1)

Arturo Peraza: “vivimos una tiranía del pranato”

Para él hace rato dejó de ser democracia pero todavía no es dictadura sino “tiranía del pranato”. Así intenta definir lo que vive Venezuela el ex provincial de los jesuitas, Arturo Peraza. Hombre escéptico por naturaleza y muy crítico con el gobierno y la oposición, el sábado pasado participó en un foro de Espacio Público en el que luego de dar el diagnóstico de lo que padecemos, examinó cuáles podrían ser los escenarios políticos por venir, para concluir que el más probable de todos es que esto devenga “en una dictadura leninista” con la Asamblea y los partidos disueltos, y los diputados presos. Según Peraza, el gobierno se encontró en la encrucijada de evaluar qué era más costoso: ir a unas elecciones con el riesgo de perderlas o instaurar de facto una dictadura. “Los dos tienen costos. El problema es cuál es el mayor costo en la psiquis del gobierno, y creo que el mayor costo es que la oposición gane algunos espacios más”. ¿Por qué Peraza cree eso? Para él, la respuesta hay que buscarla en octubre, con el asesinato judicial del Revocatorio: al haberlo logrado sin ningún costo político, el gobierno entendió que podía no contarse “y se atrincheró en una especie de castillo medieval”. El encarcelamiento de Gilbert Caro, diputado de la AN, sin ningún costo político, fue otro de los factores que lo convenció. “¿Reacción política interna? ¿Reacción política internacional? Nada. ¿Cuál es el freno entonces?”. De allí que, “representada por gente del Frente Francisco de Miranda, que ha pasado a gobernar con Maduro, siendo su mejor expresión el vicepresidente Tareck El Aissami”, Peraza vea indicios del proceso de instauración de la dictadura. ¿Alguna alternativa viable? Descartada la salida militar (con poca posibilidad de éxito para él), podría, quizás, quedar otra: “un [nuevo] gobierno pactado con el sector empresarial en la búsqueda de una reactivación del aparato productivo bajo el acuerdo de impunidad para la corrupción, sobre todo con respecto a la Fuerza Armada, que sería lo que le daría sostenibilidad a ese proceso intrachavista”. ¿Quién lo encabezaría? Diosdado Cabello.

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Gustavo Adolfo Becquer, un romántico tardío

Tal día como hoy, en 1836, vino al mundo uno de los grandes y últimos poetas románticos: Gustavo Adolfo Bécquer. Nacido en Sevilla, el origen de su arte hay que buscarlo en una biblioteca: la de casa de su madrina, una acomodada comerciante de origen francés, adonde fue a parar luego de cerraran el colegio donde estudiaba. Fue entonces cuando se aficionó a la lectura. Aunque hizo varios intentos de aproximarse a la pintura, su padre, pintor famoso, tras ver algunos cuadros suyos hizo un adagio que se cumplió a medias: “Tú no serás nunca un buen pintor, sino un mal literato”. Y en efecto, buen pintor no fue, pero mal literato tampoco: más bien resultó de los mejores, aunque le faltó vida para desarrollarse en pleno, ya que murió a los 34 años. Sin embargo, a pesar de morir joven, Bécquer dejó para la historia dos obras fundamentales: Rimas y Leyendas. Las primeras en verso y las segundas en prosa, se trata de dos grandes obras que casi dos siglos después siguen leyéndose con provecho. “Glosó como pocos las dichas y desdichas del amor romántico y, también como pocos, logró expresar en sus leyendas los sentimientos más profundos de un corazón desprovisto de la luz divina y ansioso de la dicha humana”, escribió de él el historiador César Vidal. A continuación, para conmemorar su nacimiento, una selección de cinco de sus mejores rimas:

RIMA X

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.

Oigo flotando en olas de armonías,
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran… ?¿Qué sucede?
¿Dime?
?¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!

RIMA XXIII

[A ella. No sé…]

Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso… ¡Yo no sé

qué te diera por un beso!

RIMA XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

RIMA XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero, al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ?¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ?¿Por qué no lloré yo?

RIMA LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el  vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!

 

SUICIDIOWEB

Con la crisis, aumentan los suicidios

La alarma ha comenzado a cundir entre psicólogos, psiquiatras y demás profesionales de la salud: desde principios de año se ha registrado un incremento significativo en el número de suicidios. Así lo reveló Yorelis Acosta, psicóloga e investigadora social, en una entrevista con ‘La Razón’: en la primera quincena del año hubo 20 casos de suicidios en Caracas. Para Acosta no hay duda: la crisis es la responsable. “Lamentablemente, la agenda de los venezolanos está marcada por la situación política y la situación económica (…) la agenda política marca incluso nuestro estado de ánimo. Esto ha llegado al punto de que hemos comenzado a monitorear suicidios relacionados con la crisis. En los primeros 16 día de enero ya van 20 suicidios solo en Caracas”, dijo. Aunque suele ser recurrente la aparición de Venezuela como el país más feliz del mundo, e incluso tenemos un Ministerio para eso, las investigaciones de Acosta revelan lo contrario: “En el estudio de las emociones, la emoción número uno que aparece, en 2015 y 2016, como la que más identifica a los venezolanos, es la tristeza, seguida de la rabia y el miedo. En esta última revisión de diciembre de 2016 le preguntamos a la gente el por qué: la respuesta era ‘por la situación del país’, ‘porque el dinero no alcanza’. Entonces ahí se evidencia esa conexión directa que hay entre ese contexto de crisis (…) y esa excesiva preocupación que tiene enfermos a los venezolanos”. Una situación de la que no escapan los más pequeños: “En los niños estamos viendo nuevos síntomas psicológicos que no habíamos visto antes como terror o ansiedad, que es una conducta propia de los adultos”. Toda esta situación ha devenido en un cambio en la conducta y el modo de ser del venezolano: “Hoy podemos decir que somos otros (…) [Éramos] amigueros y salidos (…) eso se ha perdido, esos comportamientos han cambiado. La gente tiene miedo del que se sienta al lado, no quiere que se le acerque nadie y está más desconfiada”.

BRICKELLWEB (1)

En Brickell hay tres propiedades confiscadas

Al sur de la desembocadura del Río Miami, separado del Down Town y bordeado por la Bahía Biscayne al este, se encuentra el distrito financiero de Miami. Se llama Brickell y es, para muchos, el Manhattan del Sur: lleno de rascacielos, sede de empresas importantes y carísimo como él solo. Otrora zona eminentemente empresarial, desde hace unos años, sobre todo en su parte sur, han aflorado allí lujosos conjuntos residenciales y edificios comerciales, que lo han convertido, prácticamente, en uno de los lugares favoritos de los millonarios de ese estado, un lugar en el que no vive quien quiere sino quien puede. Son muchas las cosas interesantes que ver en Brickell. Allí no solo se encuentra la edificación más alta de Florida (‘The Four Seasons Hotel’, con 242 metros de altura), sino también, por ejemplo, el icónico edificio Atlantis, que se hizo popular por la serie Miami Vice. Si de ‘vice’ se trata (pronunciado ahora en español), al parecer hay uno socialista que tiene relación cercana con la zona. Más que eso: tiene tres costosas propiedades en la zona, que aparecen con coordenadas geográficas, código postal, piso, número de apartamento y de identificación fiscal en la lista que divulgó la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC). Son propiedades muy lujosas, que, según reporte de la periodista Mairbor Petit, ronda cada una los $4,1 millones (4,1 millones de dólares, se lee) y tienen, todas, vista a la bahía…y no de Cata, precisamente. Desafortunadamente para quienquiera que sea su dueño (habrían sido adquiridas testaferro mediante), ya no las va a poder disfrutar: hasta que no demuestre que fueron compradas con dinero limpio, están confiscadas. Y si no pueden demostrar el origen de los fondos, expropiadas. Y sin pago ni compensación de ningún tipo, como hacía el Comandante que era eterno y se murió. Qué dolor, qué dolor, qué pena.

ZZZWEB

El chavismo responde con retórica y sin pruebas

Retórica barata y predecible. A eso ha recurrido el chavismo para defender a su vicepresidente. Mientras los gringos dieron nombres específicos, casos concretos, cifras, destinos y hasta una lista de empresas y propiedades; la revolución ha recurrido a la vieja confiable del antiimperialismo de manual. En un comunicado de apoyo firmado por el Bloque de la Patria, los diputados rojitos se acordaron de la guerra de Irak (2003), del sandinismo (1979), del golpe a Allende (1973), del bloqueo a Cuba (1960) y sólo le faltó poner una cita de Alí Primera o de Luis Enrique Medina Godoy; pero datos o pruebas que tumbaran la acusación gringa, ninguno. Como era de esperarse, afloró ese complejo de superioridad tan recurrente en ellos (“Tareck El Aissami ha sido objeto de una campaña orientada a socavar su imagen y liderazgo, para con ello golpear el respeto internacional del que goza nuestra Patria”), hicieron gala de su conspiranoia impenitente (“denunciamos una vez más la ejecución de un plan continental para desacreditar a los líderes y lideresas progresistas”), elogiaron al camarada (“persona íntegra, militante revolucionario”) y rechazaron que le anularan la Visa, le confiscaran los bienes y empresas que tiene en EE.UU. y le prohibieran hacer negocios allá (“constituyen una grave violación a la soberanía nacional y a las normas consagradas en el derecho internacional”). Aún con las pruebas en contra, para el chavimo El Aissami “se ha destacado por golpear férreamente a las estructuras del narcotráfico transnacional, capturando en su gestión como Ministro de Relaciones Interiores a 102 capos de la droga, de los cuales entregó 21 a las autoridades de estadounidenses por medio de la extradición”. ¿Y de Wali Mackled, Los Zetas, Barrera Barrera, Hermágoras González Polanco, Samark José López Bello y las empresas y propiedades confiscadas? De ello (y de ellos), ni pío. Puro bla, bla, bla.

DEREKMWEB (1)

Hallan muerto a hijo de Juan Manaure

Es una de esas noticias que nunca hubiéramos querido escribir, pero el hampa no da tregua: ayer, Derek Manaure, hijo del basquetbolista Juan Manaure, fue encontrado muerto. Según informaron las autoridades, el cadáver del menor fue hallado enterrado en un sector boscoso de Chuspita, parroquia Caucagua, del Estado Miranda. De acuerdo con pesquisas de los funcionarios de la División Nacional Contra Extorsión y Secuestro, Dereck Manaure habría sido asesinado probablemente el 01 de enero, y enterrado allí. Tal como informamos la semana pasada, fue el 23 de diciembre en la noche cuando el hijo del basquetbolista fue secuestrado en San Agustín del sur. Durante tres días los criminales establecieron comunicación con su padre, a quien le pidieron $30 millones por la liberación de su hijo. El 26 de diciembre fue la fecha de la última comunicación. A partir de allí no hubo más contactos, sino un desesperante silencio que hizo que la madre de Dereck intentara suicidarse dos veces y la carrera de Manaure, que tenía pactada una firma con Panteras de Miranda, se fuera a pique. Cuando el CICPC tomó cartas en el asunto, descubrió que el secuestro fue planificado por un preso de Tocorón apodado ‘El Oso’: “Él tiene una hija en común con mi sobrina y [es] pareja de una chama llamada Solange (Bermúdez), que es del barrio Marín, donde vive la abuela de Derek”, le había explicado Manaure a ‘El Estímulo’. Solange había detenida en días pasados junto con otras tres personas; a la que ayer se sumó una cuarta: Ángel Miguel Heredia González, de 22 años. “Gracias a toda esa gente bella que estuvo en todo momento apoyándome y pidiéndole a Dios por mi hijo, no tengo palabras para tanto dolor”, escribió Manaure en las redes. Desde @revistaojo nos hacemos solidarios con él y con todos los que pasan por semejante desgracia. No olvidemos que su caso, más visible por la relevancia del personaje, es uno más de los tantos que hay en este sepulcro pestilente que es la Venezuela revolucionaria.

NARCOWEB

¿El Aissami narco? Eso dicen los gringos

No lo decimos nosotros (¡Dios nos libre!) sino el Departamento del Tesoro de EE.UU.: Tarek El Aisaami, nuestro Vicepresidente,  “juega un papel importante en el tráfico internacional de narcóticos”. Así se lee en un comunicado firmado por John E. Smith, director interino de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros que ha incluido a El Aissami en la Lista de Narcotraficantes Especialmente Designados. Todo ello es producto, según se desprende del comunicado, de una investigación “de varios años”. ¿De qué se le acusa en concreto? De haber recibido “dinero por facilitar el transporte de narcóticos propiedad del narcotraficante venezolano Walid Makled García”. No sólo eso, “también está vinculado a la coordinación de envíos de narcóticos al violento cartel mexicano Los Zetas, así como a la protección del capo narcotraficante colombiano Daniel Barrera Barrera y del narcotraficante venezolano Hermágoras González Polanco”. Y todavía hay más, mucho más: “En el ejercicio de sus funciones anteriores, en varias ocasiones supervisó envíos de narcóticos de más de 1.000 kilos desde Venezuela, incluso algunos con destino final a México y Estados Unidos, o fue uno de los dueños de esos cargamentos de narcóticos”. Por si no fuera suficiente, el Departamento del Tesoro también tiene identificado a quien sería su testaferro: José López Bello. “Es usado por El Aissami para adquirir ciertos bienes. También se ocupa de los acuerdos comerciales y las cuestiones financieras, generando importantes ganancias como resultado de la actividad ilegal que beneficia a El Aissami (…) proporciona asistencia material, apoyo financiero o bienes o servicios en apoyo de actividades de narcotráfico internacional”. 13 empresas ubicadas en Venezuela, EE.UU., las Islas Vírgenes Británicas, Panamá y el Reino Unido manejadas por López Bello fueron identificadas por el gobierno gringo, que además bloqueó una serie de bienes inmuebles en Florida relacionados con ellos. Ahí queda eso.

14FWEB

Lanzarse al agua en cambote

Por Ezequiel Abdala  | @eaa17

En un país donde los blackberrys son parte de la canasta básica, y en el que se arma un dramón con episodios de depresión colectiva ante la falsa ida de Zara, que a 24 parejas les dé por casarse en el Sambil un 14 de febrero es algo que no extraña pero que hay que ver.

Así que en una tarde-noche tan linda como esa estaba yo en la terraza de la feria, convertida por obra y gracia de la decoración en recinto nupcial con telas colgantes y, claro, alfombra roja, que eso no puede faltar nunca. Alrededor de ella, en sillas doradas y vinotinto, estaban los emocionados familiares, que con sus trajes largos, faldas, chaquetas, corbatas, alisados, peinados de peluquería y una que otra joya, le conferían a ese espacio rutinariamente informal un insospechado carácter solemne.

A eso de las 7:00 p.m. el fondo de violines fue cortado por una Daniela Kosán que de tan acostumbrada a las audiencias virtuales de la TV cuando se vio con casi 200 personas en frente se volvió una mata de nervios y no supo qué hacer. Adoptó los modos de la televisión —mirada fija en un punto abstracto del horizonte, tono impersonal y frío, dicción neutra— mientras el público, un tanto desconcertado, no entendía si la cosa era o no con ellos. Apoyada en unas fichas, explicó que todo tenía validez legal y les dio la bienvenida a los novios.

Con la marcha nupcial de Wagner y el público de pie, fueron entrando las parejas. Como en botica, hubo de todo. Desde cónyuges a los que más que el Código Civil lo que les aplicaba era la LOPNA, hasta unos a los que el Código Penal ya les otorgaba el beneficio de casa por cárcel. Vestidas de blanco ‘pureza’ —salvo una que fue de morado y otra de amarillo— iban las damas, mientras los caballeros alternaron entre el terno y el smoking, con algún destello folklórico en versión liqui-liqui.

El discurso de bienvenida lo dio el Alcalde de Chacao, Emilio Graterón, quien desde su soltería, no sé si cotizada, les reveló a los novios “el secreto” del matrimonio: “Que cada día en la mañanita se levanten pensando qué harán para hacer feliz al otro (…) que nunca se acuesten bravos”. Y para evitar que algún impertinente le preguntara dónde estaba la esposa que validara la eficacia del método, remató la intervención con su average de familia felices: “He casado a más de 3000 parejas y hasta ahora ninguna se ha divorciado”.

Terminado el discurso, la registradora leyó los sempiternos derechos y deberes, y comenzó la boda. La logística ordenaba que el Alcalde llamara a las parejas, Daniela Kosán les leyera la fórmula de imposición de los anillos para que la repitieran, el Alcalde hiciera la pregunta de rigor —¿Aceptas a…?—  y los declarara, formalmente, en matrimonio. Y así fue en la práctica, pero con algunas diferencias.

Quizás porque tenía al lado a una Miss o porque había dos reflectores y una cámara, Graterón se mimetizó también en animador de TV. En un tono altísimo y apresurado, que iba a medio camino entre Winston Vallenilla y Daniel Sarcos, fue como llamó a las parejas. Sin embargo, la onomástica vernácula, extravagante y esperpéntica, le fue arruinando el momento: a Doralis le dijo Dorelis; a Marleti, Merelbi; a Quereigua, Querigua; a Yulide, Yulidiet; a Edwar, Ender; a Irima, Irma. Y entre error y corrección, se escuchaba una risita nerviosa de la Kosán, que del susto preguntaba dos y tres veces cómo era en realidad el nombre para cuando le tocara decirlo.

Y no es que ella la tuviera fácil, ya que le tocó lidiar con ese otro toro bravo que es la desbordante efusividad y espontaneidad del venezolano, responsable de que todos los cónyuges le cambiaran la fórmula que ella, paciente, neutra y asépticamente, se encargaba de repetir. Así, en lugar del nombre de la novia se escucharon: ‘muñeca’, ‘chiquita’, ‘mi amor bello’, entre otros. El anillo, para algunos, no fue símbolo de “amor y fidelidad”, sino de “mi amor y mi gratitud” o “de todas las cosas que hemos pasado”. Pero, para terror de muchos y suspicacia de todos, lo más profanado de la fórmula fue fidelidad. Hubo desde el que simplemente se la saltó, hasta el que la confundió con “felicidad”, pasando por el que tartamudeó —”fi..fidelidad”—, el que no pudo —”filedi, filedidad”—, el que la cambió —”fideleidad”— y el que, acaso traicionado por el subconsciente, se rió —”de mi jajaja fidelidad jajajaja”—.

Como lo que errando empieza errando termina, el remate de la faena tampoco le salió bien a Graterón, que por andar pendiente de engolarse y adornarse le preguntó a José si tomaba como esposo a Vilmari, a Kermilis si tomaba como esposa a Jorge Luís, y a Marleti —que se casaba con Tomás— si aceptaba a Richard. Y allí, en las respuestas, otro desborde de espontaneidad: “Sí. La tomo, la recibo, todo”, “Claro, por supuesto, yo acepto” y el infaltable lagrimeo, que, contrario a lo esperado, salió de los ojos de un caballero.

Finalizado el acto vino el brindis. Ríos caudalosos de dorada y burbujeante champaña fueron repartidos generosamente entre todos los invitados, al punto de que no fueron pocos los que repitieron. Lo mismo pasó con los tequeños, el roast beef, las empanaditas y los pastelitos, agarrados hasta de a cinco por los presentes, pero cuya abundancia le hizo honor, y de qué forma, al lugar común sobre la suntuosidad de las bodas organizadas por judíos. Eso por no hablar de la mesa de quesos, también bien abastecida, pero saqueada con una fiereza que ya conmovería a Atila.

Luego de hacerse esperar unos cuantos minutos, apareció en tarima la sorpresa de la noche: Oscarcito, quien, vestido con chaqueta de pana y pajarita, era casi el arquetipo del duende irlandés. Como toda estrella, salió al escenario con lentes de sol, pero más pudo la oscuridad del sitio —martirio de todos los fotógrafos— que su vanidad, así que, rápidamente, se tuvo que deshacer de ellos. De lo que nunca se deshizo fue de la pista sobre la cual cantaba, cuya voz remasterizada lo dejó más de una vez en evidencia, ya que ésta iba por un lado y él por otro. Sin embargo, eso no fue obstáculo para que recibiera unos cuantos aplausos adolescentes por sus tres canciones.

Con él se terminó de ir lo interesante de la noche. Después siguió una orquesta con los típicos temas de boda. Algunos bailaron un rato, otros se quedaron sentados tratando de disimular las protuberancias que originaban las bolas de queso en los bolsillos y otros compartieron con sus familias. Todos, eso sí, legal y bien casados, en una ceremonia que, aunque atípica, terminó siendo entrañable y venezolanamente tópica.