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Pablo Neruda: el poeta comprometido que murió horrorizado

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto para la ley y la familia, Pablo Neruda para el mundo, fue el tercer Nobel latinoamericano. Se pareció mucho al primero (Gabriela Mistral) por el oficio (poeta), la nacionalidad (chilena), y por el uso del seudónimo, creado, en su caso, para no disgustar al padre, un obrero ferroviario que no entendía la idea de un hijo poeta. En Temuco, una ciudad de provincias rodeada de bosques, y a principios del siglo pasado, tiene sentido. Y más sin tener una madre que por él abogara -murió al mes de su nacimiento-.

No como una madre, pero sí como una figura importante, se cruzó en su camino la directora del liceo de niñas de Temuco cuando él todavía era un adolescente. “Una señora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Iba vestida de color arena. Era la directora del liceo (…) Se llamaba Gabriela Mistral. (…) Entre sus ropas sacerdotales sacaba libros que me entregaba y que fui devorando. Ella me hizo leer los primeros grandes nombres de la literatura rusa que tanta influencia tuvieron sobre mí”, recordaría luego.

Algo vería la poetisa chilena en aquel joven. Algo que ya comenzaba a notarse: en 1919 había obtenido el tercer lugar en los Juegos Florales de Maule con el poema “Comunión ideal”. También se había convertido en colaborador regular de la revista literaria Selva Austral, que si bien no sería la lectura de cabecera del padre, igual podría traerle problemas si se enteraba. Es en aquella época cuando nace el seudónimo, sobre el que nunca hubo versión oficial: unos dicen que en honor al checo Jan Neruda, mientras otros dicen que no, que era imposible que en esas fechas hubiera podido existir una traducción que él leyera, y más bien se debe a la violinista Norman-Neruda, que aparece en el Estudio en Escarlata de Conan Doyle.

Cuando Temuco se le queda pequeño, marcha a Santiago de Chile. Su idea era hacerse profesor de francés, y por eso comenzó a estudiar la lengua de Molière. La poesía y su llamado se interponen. Gana el primer premio de los Juegos Florales de la Primavera con “La canción de fiesta”. Dos años después, publica Crepusculario, su primer poemario, que inmediatamente adquiere reconocimiento. Al año siguiente ve luz Veinte poemas de amor y una canción desesperada, una de sus obras más celebres. Tiene sólo 19 años y ya es todo un poeta conocido y consagrado.

Su fama llega al gobierno chileno, que lo incorpora a su cuerpo diplomático con el cargo de Cónsul. Birmania, Barcelona y Madrid son sus destinos. El cargo, como suele sucederles a los escritores, le sienta bien. Sale del ambiente opresivo del país, respira otros aires y conoce otras personas. El consulado de Madrid lo asume en 1934, en sustitución de Gabriela Mistral. Son tiempos de tensión y pre guerra. Allí nace su primera –y única– hija, con hidrocefalia, quien moriría a los 8 años. Allí cultiva la amistad con Federico García Lorca, a quien había conocido en Buenos Aires. Hijos incomprendidos de padres que no entienden de poesía, se hacen grandes y buenos amigos.

En el 36 estalla la guerra y fusilan a Lorca. El evento marca a Neruda, que no sólo se conmueve sino que se vuelve fiel defensor de la causa republicana. Se dedica a defender y garantizar los derechos a los inmigrantes españoles en París. Manda a Chile un barco con casi 2000 españoles exiliados. “Mi mejor poema”, califica él esa acción heroica. Su poesía da un giro y se orienta, fuertemente y para siempre, a lo político y social. Se compromete.

De vuelta a Chile, Neruda se mete de frente en la política. Se hace militante del Partido Comunista y gana un escaño como senador. Las elecciones llevan a la presidencia a Gabriel González Videla, quien gana con una coalición de radicales, comunistas y demócratas, que, como siempre sucede, es desmantelada a las primeras de cambios: el Partido Comunista es ilegalizado y Neruda se convierte en el líder de la oposición. Son famosos sus incendiarios y pulcros discursos en el congreso, así como sus flamígeros escritos denunciando la represión –publicados en la prensa extranjera por la censura reinante–. Es uno de esos, Carta íntima para millones de hombres, publicado en El Nacional de Caracas, el que derrama el vaso y lo convierten en objetivo del gobierno por “denigrar a Chile en el exterior y calumniar e injuriar al Primer Mandatario”.

Entre 1949 y 1952 vive en la clandestinidad primero y en el exilio después. Picasso y varios lo ayudan a establecerse en Europa, donde es designado miembro del Consejo Mundial de la Paz, de modo que viaja por varios países europeos y latinoamericanos. Es también un tiempo prolífico para su obra. Luego, cuando la persecución es levantada, regresa a Chile y comienza a recibir todas las condecoraciones, premios y merecimientos que le habían sido negados, entre ellos la membrecía a la Academia Chilena de la Lengua. En 1969, el Partido Comunista lo nombra precandidato para las elecciones, pero declina en favor de Salvador Allende, candidato único de todas las izquierdas, quien luego de la victoria le concede la siempre apetecida Embajada de Francia.

En 1971 deja el estatus de eterno candidato al Nobel –desde los años 60 lo era–, para pasar a ser, formalmente, ganador:  el tercero de Latinoamérica, segundo poeta y segundo chileno. “Por una poesía que con la acción de una fuerza elemental da vida al destino y a los sueños de un continente”, se justifica la academia. La ceremonia tiene lugar el 10 de diciembre en Estocolmo. Una leyenda la recorre: que el Rey se Suecia estuvo más tiempo apretándole la mano a él que a los otros ganadores, episodio del que escribiría después en sus memorias: “El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque […] Se dice (o se lo dijeron a Matilde para impresionarla) que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano con evidente simpatía. Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglares”.

En la ceremonia se lanza un señor discurso, considerado como uno de los mejores que se han pronunciado en la entrega del premio. Es, de algún modo, una gran apología de su persona, de sus actos, de su obra. Allí se ratifica en sus principios y defiende sus posiciones, en las que se muestra indeclinable No es una monserga ideológica ni mucho menos: es un delicioso acto de sinceridad.

“Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría.”

“Si bien alguna o mucha gente me consideró un sectario, sin posible participación en la mesa común de la amistad y de la responsabilidad, no quiero justificarme, no creo que las acusaciones ni las justificaciones tengan cabida entre los deberes del poeta. Después de todo, ningún poeta administró la poesía, y si alguno de ellos se detuvo a acusar a sus semejantes, o si otro pensó que podría gastarse la vida defendiéndose de recriminaciones razonables o absurdas, mi convicción es que sólo la vanidad es capaz de desviarnos hasta tales extremos.”  

“El poeta no es un ‘pequeño dios’. No, no es un ‘pequeño dios’. No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios.”

“El mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. Él cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria.”

“¿Qué sería de mí si yo, por ejemplo, hubiera contribuido en cualquiera forma al pasado feudal del gran continente americano? ¿Cómo podría yo levantar la frente, iluminada por el honor que Suecia me ha otorgado, si no me sintiera orgulloso de haber tomado una mínima parte en la transformación actual de mi país?”

“Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentándose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.”

“Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.”

“En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.

Así la poesía no habrá cantado en vano.” 

Dos años después, renuncia a la embajada de Chile en Francia. Tiene un cáncer de próstata avanzado y decide morir en su país. Es el año convulso y agitado de 1973. Colas, protestas, crispación, enfrentamiento, bombardeo a la Moneda, golpe de estado, muerte de Allende, presidencia de Pinochet. Todo eso lo vive pero no lo soporta. 12 días después muere en una clínica en Santiago de Chile. Lo hace consciente del horror que se vive en su país. Es velado en una casa llena de barro, sin ventanas y con casi 30 centímetros de agua. Es velado en una casa saqueada, de la que no quedó rastro ni de los libros ni de las obras de arte que pacientemente había coleccionado a lo largo de una vida. Murió en medio de la barbarie, contra la que tanto combatió y escribió.

SERIE PREMIOS NOBEL LATINOAMERICANOS:

-Gabriela Mistral: de maestra de escuela al trono de la poesía

-Miguel Ángel Asturias, desterrado en vida olvidado en muerte

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Es la hora de la calle

#JóvenesInformados: El CNE habló y no hubo sorpresas: le puso a la oposición las condiciones más difíciles de todas. Pocos centros, pocas máquinas, recolección estadal y no nacional, y apenas tres días para ello. Una hazaña al nivel de la de Atlas cargando al mundo, con la cual, y como demasiado temprano –las rectoras, ese monumento a la vagancia y a la holgazanería, harán todo lo posible por extender los plazos al máximo y seguirse tomando asuetos–, el revocatorio quedaría para marzo de 2017. Es decir: no serviría para cambiar de gobierno, sino apenas de presidente. En otras palabras: la revolución destructora tendría todavía dos años más para seguir hambreando y robando. Entonces, ¿qué queda? Hace un mes, los análisis de la prensa internacional sugerían tres escenarios para Venezuela: revocatorio, golpe o estallido social. Pero eso era hace un mes. Veintidós días atrás la oposición dio una categórica muestra de poder cuando movilizó a más de un millón de personas en las calles de Caracas, a pesar de las amenazas del gobierno. Tal contundencia la deja con un margen de maniobra importante para decidir e incluso modificar el destino de lo que va a suceder aquí en los próximos días. Ya el gobierno mostró sus cartas, ahora le queda a la oposición responder. Desde anoche se encuentran reunidos en sesión permanente para hacer en las próximas horas un anuncio unitario cuyo contenido ya reveló Jesús “Chuo” Torrealba esta mañana en RCR: “jornada nacional de movilización y protesta. Eso es lo que va a ocurrir: una protesta masiva, pacífica, contundente y enérgica en defensa de la Constitución”. ¿Podrá con ella echar para atrás la decisión del CNE? ¿Tendrá la suficiente fuerza? Eso es lo que está por verse.

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Venezuela le está comprando petróleo a USA

La frase es de Luis Centeno, un dirigente sindical de PDVSA, quien entrevistado por ‘The New York Times’ logró resumir magníficamente una de las contradicciones de una revolución que es antiimperialista de la boca para afuera, pero amiga íntima del bolsillo para adentro. “Le dicen el imperio y sin embargo le siguen comprando petróleo” es la frase exacta, que sale a colación porque desde principios de año el gobierno de Nicolás (“yankees-go-home”) Maduro ha convertido a los Estados Unidos en uno de sus principales proveedores y está comprándoles 50.000 barriles diarios de petróleo. Sí, comprándoles, como se lee. Crudo liviano para poder preparar el crudo que exportamos. Exportación que se ubica en 2,4 millones de barriles diarios: 350 mil menos que el año pasado, y 1 millón menos que en 1998, año de la llegada de la revolución. Era la época en la que el difunto vocinglero clamaba contra las guerras y los bombardeos estadounidenses, pero seguía vendiéndoles el combustible con el que llenaban sus aviones. Pero por lo menos había industria, ya no. El demoledor reportaje arranca con un primer párrafo en el que se cuentan reveladoras anécdotas sobre la destrucción a la que ha sido sometida PDVSA: “Una plataforma petrolera estuvo inactiva durante [tres] semanas porque le faltaba una pieza. Otra fue desvalijada por bandas armadas que se llevaron todo lo que pudieron. Muchos trabajadores petroleros dicen que cobran tan poco que apenas pueden comer y tienen que vigilarse mutuamente por si se desmayen mientras están en lo alto de las torres”. ¿Cómo se llegó a eso? Proféticas resuenan las palabras de Rafael Ramírez en 2006: “La nueva PDVSA es roja, rojita, de arriba abajo (…) es bolivariana, es roja y está resteada con Chávez”. Y de aquel rojo ideológico, este rojo en las cifras.

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6 venezolanos nominados al Grammy

Una buena noticia para la música hecha en casa: acaban de ser anunciadas las nominaciones oficiales para los Grammys Latinos, y en seis de sus categorías aparece algún venezolano. ‘8’, de Caramelos de Cianuro, se encuentra nominado en la categoría de Mejor Álbum Pop Rock; el tema Abismo, compuesto por Asier Casalis, vocalista de Caramelos, compite en la categoría de Mejor Canción de Rock; en una categoría similar aparece el nombre de Servando Primera, uno de los siete compositores del tema ‘Duele el corazón’, de Enrique Iglesias & Wisin, nominado a Canción del Año; ‘Verte ya’, de Gustavo Casas, se encuentra luchando en la categoría de Mejor Video Musical en Versión Corta; y por último ‘Guaco Histórico 2’, de Guaco, y Pa’Tio Simón, de Rafael “El Pollo” Brito, compiten en las categorías “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo”, el primero, y “Mejor Álbum Tropical Tradicional”, el segundo.

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PDVSA podría irse a la quiebra

A pique. Así se está viniendo abajo PDVSA. La rebaja de calificación que ha sufrido la estatal petrolera por parte de Standars & Poors el día de hoy es sólo la guinda de una torta que empezaron a poner hace tiempo y que podría terminar de llevarla a la quiebra. Sus problemas de liquidez han sido desde hace rato un secreto ‘sotto voce’ en los mentideros financieros, en los que hace semanas se comenzó a especular con la posibilidad de que PDVSA se lanzara un intercambio de bonos, una operación interesante, que, aunque dejaba al descubierto una cierta urgencia financiera, podía servir para mitigarla. Pero había que hacerla bien, y eso fue lo que no se hizo: el martes PDVSA anunció el cambio, pero no las condiciones; las calló miércoles y jueves, lo que aumentó el precio de los bonos y la reticencia de los mercados; y las descubrió el viernes con todos sus términos –acciones de CITGO de garantía, entre ellos–, que fueron examinados con lupa, microscopio y desconfianza. ¿Qué pasó? Lo lógico: los tenedores de bonos –que son los que tienen la última palabra y deciden si aceptar o no el intercambio– vieron todo como una muestra de manejo poco profesional por parte de PDVSA,  interpretaron la operación no como una opción sino más bien como una acción desesperada de una empresa que se va a la quiebra, y ahora, al no encontrar garantías, parecen echarse para atrás. En una operación de esa naturaleza hay una palabra fundamental, llamada confianza y que PDVSA no ha generado. ¿El panorama si el intercambio de bonos se cae? Oscuro como el petróleo. Tanto, que la tan temida palabra quiebra comienza a dibujarse nítidamente.

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¿ENTENDISTES?

[Son tiempos oscuros, de embrutecimiento intencional, en los que no sólo #HayQueLeer, sino también #HayQueSaber muchas cosas, entre ellas hablar y escribir. Por eso estamos de fiesta: estrenamos sección y colaboradora. A partir de ahora, bajo este #hashtag, saldrá semanalmente una breve lección de gramática/castellano de la profesora Andreina Páez. Un intento, otro, por bregar en contra y seguir llevando cultura a este país. Los dejamos con la primera de ellas]

Pasa en las mejores familias: la “s” al final de los verbos de la segunda persona del singular en el pretérito perfecto simple del indicativo. Todos lo hemos escuchado alguna vez: “Hijo, ¿te comistes todo?”; “Juan, dejastes un reguero en la sala”; “Compadre, ¡te fuistes temprano!”; hay quienes, incluso, leyendo en voz alta ante alguna audiencia, aunque no la vean escrita, se la inventan. La confusión viene dada porque, por lo general, los demás tiempos verbales de la segunda persona del singular terminan en “s”; pero esto no es excusa, de verdad: no tenga miedo de corregir a su madre, a su mejor amigo o a la persona que lee en la misa del domingo. Qué paradójico que, siendo una de las particularidades de nuestro acento aspirar las “s” en las palabras que sí las llevan, sean las “s” que no existen las que algunos escogen pronunciar. #HayQueSaber

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Trujillanos FC fue secuestrado en Boca de Uchire

Horas de terror vivieron los integrantes del equipo de fútbol Trujillanos FC esta madrugada cuando el autobús en el que se dirigían de vuelta a Trujillo, luego de jugar en Maturín, fue secuestrado en Boca de Uchire. “El Trujillanos Fútbol Club a las 2:30 a m fue sometido a un secuestro exprés en el sector Boca de Uchire, Estado Anzoátegui. Seis sujetos con armas de alto calibre y alta potencia abordaron la unidad secuestrando al grupo. El bus fue desviado kilómetro y medio, y [nos] robaron absolutamente todo (cámaras, laptops, uniformes, tacos, balones). El club fue retenido por 2 horas 35 minutos. Amenazaron con que si el bus tenía GPS o estaba escoltado, detonarían granadas para no dejar evidencia”. Así contaron el hecho en la cuenta de twitter del equipo, en la que subieron una gráfica, la que ilustra este post, en la que se ve a los jugadores y a los miembros del cuerpo técnico tal y como quedaron después del robo: descalzos, sin camisa, indefensos; tal y como está el país ante el hampa, dueña y señora de Venezuela. Eso que pasó con Trujillanos es una de las más alarmantes muestras del dominio y control al que han llegado, en tiempos de revolución, los criminales, capaces de portar armas de guerra –granadas– y usarlas impunemente para secuestrar todo un autobús de deportistas y dejarlos sin lo poco que tienen. En este juego, lamentablemente, la peor de las Venezuelas (la que roba, la que delinque, la que mata) le ganó por paliza a la mejor (la que trabaja, la que se esfuerza, la que no se rinde) y no hay árbitro (gobierno) que ponga orden, porque o bien se hace el loco o juega descaradamente para los contrarios.

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Cuando Miguel Cabrera se la sacó a Roger Clemens

En toda historia hay un momento, entre profético y epifánico, en el que la vida, la suerte, el destino o como quiera que se le llame, descubre sus cartas y las deja a la vista. El que quedó inmortalizado en esta gráfica es, fue, uno de esos, que sirve para explicar por qué ese flaquito veinteañero es hoy un treinta-y-tres añero que amanece con 2.500 hits en su estadística personal y ocupando el puesto 100 de todos los tiempos de las Grandes Ligas. Sucedió en el año 2003, en el que ‘in illo tempore’ se conocía como Pro Player Stadium (hoy Hard Rock Stadium) en Miami. Yankees y Marlins se enfrentaban en una Serie Mundial que parecía ganada, antes de comenzar a jugarse, por los Bombarderos del Bronx. Y así estaba para el cuarto juego: 2-1 a favor de los Yankes. Para ese cuarto encuentro, Roger Clemens, “The Rocket” (el cohete) leyenda viva del del pitcheo, con dos triples coronas y seis Cy Young en su haber –ganaría el séptimo al año siguiente–, integrante de la MLB-All-Century (la lista de los mejores jugadores de béisbol del siglo XX) había hecho su primer amago de retiro anunciando que ese día le pondría fin a su carrera. Los ojos del mundo estaban puestos en él. Y allí, en su despedida, el gigante se enfrentaba a un novato venezolano. Primer inning, juego empatado a cero, Iván Rodríguez en base, Miguel Cabrera en el plato, cuenta de 2-2 y dos outs. Todo parece cantado, pero entonces la vida descubre sus cartas: Cabrera, con 20 años, la saca del parque por el jardín derecho y abre el marcador. En esa pelota que mira concentrado en la foto mientras sale del parque está el augurio de su buena ventura. Esa que lo tiene hoy como el mejor pelotero venezolano de la actualidad.

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Elizabeth Costello – J. M. Coetzee

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Para empezar a hablar de ‘Elizabeth Costello’, de J.M. Coetzee, lo mejor es comenzar con una cita del mismo libro: “la palabra ‘novela’, cuando entró en los idiomas europeos, tenía un significado más que vago: significaba la forma de escritura que carecía de forma, que no tenía normas”. Y sólo en esa misma medida, en la de una forma de escritura que carece de forma, es que se puede considerar este libro como una novela. Siendo más rigurosos habría que decir más bien que se trata de un género híbrido entre el ensayo y la novela.  ¿Un ensayo novelizado o una novela ensayada? Al parecer lo primero. Pero vamos por partes.

El libro trata de una novelista australiana, de nombre Elizabeth Costello, y de las conferencias a las que la invitan. Son ocho en total, Coetzee las llama Lecciones y constituyen el núcleo de la obra. De hecho, si de resumir se trata, se podría decir que el libro son conferencias relatadas. Entre una y otra Coetzee narra algo: las circunstancias en que se producen, las opiniones o percepciones de algún observador de afuera –casi siempre su hijo–, las reacciones que genera en otros o las tertulias que se dan después.

En ese sentido guarda una cierta similitud con otra obra suya, ya reseñada en estas páginas: “Diario de un mal año” (2007). Entre ellas hay apenas tres años de diferencia y también apenas un matiz: mientras en “Diario…” la narración y el ensayo están totalmente separados –de un modo un tanto burdo, dicho sea– aquí se funden. En ambas, Coetzee se muestra más ensayista que novelista; más pensador que escritor. Pareciera ser una fórmula con la que se siente cómodo: la de exponer ideas y opiniones en forma de novela, la de novelar ensayos. ¿Válido? Sí. ¿Entretenido? Según qué gustos.

Quizás la palabra estafa sea excesiva e incluso injusta, pero para quien se acerca a un libro buscando narrativa y termina por encontrarse con ensayo, la experiencia es decepcionante. Y eso pasa aquí: uno se encuentra con algo distinto a lo que espera, y que además no termina de ser ni una cosa ni la otra. Como novela es floja, y como ensayo, aun no siéndolo propiamente, se puede decir es que es interesante. Coetzee, y de eso no cabe duda, es un hombre que tiene la cabeza bien puesta en su sitio y que además piensa. Sus ideas, algunas más polémicas que otras, las expone de un modo claro. El tema que más se repite es el de los animales, su vida, y si es ético o no comerlos; en eso se van buena parte de las páginas, también en disertaciones sobre la novela en África, la vida en ese continente y algo sobre literatura.

Como entre cielo e internet no hay nada oculto, es de dominio público que algunas de las conferencias que da Elizabeth Costello en el libro ya habían sido pronunciadas anteriormente por Coetzee. Es el caso, por ejemplo, de los capítulos 3 y 4, que fueron lecciones pronunciadas por el autor en Princeton en el curso 97-98, y luego publicadas como libro en ‘The life of animals’ (2003). De modo pues que Elizabeth Costello tiene sus antecedentes. Y quizás sea ello lo que pueda explicar el por qué el libro no termina de cuajar completamente: porque nace alrededor de algo que ya existía, que no era ni siquiera novela, y alrededor de lo cual se crea todo. Y eso se nota.

Mención aparte merecen los dos últimos capítulos: ininteligibles. Salvo que en ellos haya en forma de clave una serie de cosas que a quien escribe se le hayan pasado por alto y le den sentido a toda la novela, pareciera más bien que se trata de un intento desesperado por cerrar y cuajar algo que desde su génesis no podía ser.

Y dicho todo esto, ¿merece la pena leer este libro? Depende. Para quien tenga inquietudes intelectuales sobre los temas de los que habla, sí. Pero quien busque una novela, que busque en otra parte.

Elizabeth Costello

Autor: J. M. Coetzee

Páginas: 234

Año: 2003

Calificación: 5/10

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“La crisis ha explotado la faceta creativa de la gente”

“Venta casual de garaje” es el nombre de un evento que se va a llevar a cabo en Caracas este sábado 17 de septiembre, ya por sexta vez consecutiva. Música en vivo por parte del DJ Pitgroove y el regreso de The Asbestos son los incentivos musicales de una actividad cuyo centro, ya lo sugiere su nombre, será la venta de prendas de vestir, obras artesanales, piezas de coleccionismo, bisutería, entre otras cosas. En 16 se cuentan los expositores que habrá en esta edición, divididos en dos ambientes: uno para productos exclusivos de emprendedores nacionales; y otro para venta de productos usados en buen estado.

Detrás de todo ello se encuentra Stefano Mancini, un publicista caraqueño de 25 años, quien comenzó con el negocio luego de haber tenido que sacrificar su propia marca de ropa en pro del trabajo. Eso, que hubiera podido considerarse un fracaso, fue lo que lo motivó a crear este espacio para impulsar el trabajo de otros. De esta experiencia y otras hablamos con él

—¿Por qué alguien tendría que ir a tu mercadito?

—Es una grandiosa opción para que la gente pueda hacer sus compras. Van a poder adquirir cosas exclusivas y únicas  a bajo costo. Además, va a haber muchísima variedad, la calidad de los expositores, 16 en total, se presta para que la gente pueda seleccionar.

—¿Cómo comenzó este proyecto?

—Lo comencé porque yo hacía franelas y por temas laborales no pude continuar con ellas; entonces, dado que siempre me gustó apoyar la movida del talento nacional en cualquier área, busqué convertirme en un facilitador para ayudar a esas personas a que se impulsen y a fomentar ese aprecio hacia lo que es hecho en casa.

—¿Vale la pena apostarle al talento nacional todavía?

—Sí, claro. Aquí sigue habiendo mucho talento. Hay muchísima gente con ideas buenas. La situación país actual ha explotado esa faceta creativa de las personas porque se reinventan para poder subsistir y tener algunos ingresos adicionales que le sirvan.

—¿Por qué hacer un evento así en medio de una situación como esta?

—Mira, es incluso una oportunidad para que la gente pase un rato distinto. Se trata de brindarles una alternativa a las personas, que de algún modo tienen que desesterarse de la situación actual; y por la parte económica siempre hay alguien que necesita algo; siempre hay alguien que necesita entregar algún obsequio, comprar algún detalle, dar algún regalo, y es una buena oportunidad.

—¿Pero en un contexto de crisis funcionan todavía mercaditos como este?

—Es complicado, pero al final el país se sigue moviendo. Las personas siempre van a necesitar comprar algunas cosas, y cuando el comprador se enamora de un producto hace un esfuerzo, paga con tarjeta de crédito y lo compra. Eso es algo que siempre va a suceder.

—¿Se ha reflejado la crisis en el mercadito?

—Sí, sí se ha reflejado. Y también ha afectado, pero no tanto: a pesar de que no son cosas de primera necesidad, la gente sigue comprando y buscando. Ya no se llevan 5 piezas sino una, no le compran a varios puestos, sino a unos pocos, pero compran.

—¿Qué puede encontrar la gente allí?

—Puedes encontrar tanto cosas accesibles como otras más exclusivas, que tienen un precio  más alto. Hay un muchacho, por ejemplo, que vende puras cosas de colección. Así que va a haber de todo. Es una oportunidad para que el que es buen comprador vaya y regatee; regateo es la primer regla de este mercadito.

—Tú que eres el que lo organizas, ¿has comprado algo alguna vez?

—Sí, claro. Yo me he comprado franelas, chapitas, discos. También ropa para regalar, para alguna novia o muchacha con la que esté saliendo, porque es más accesible y todo tiene el plus de que es original.

—¿Por qué haces esto? ¿Te mueve algún tipo de interés económico o qué?

—Me mueve la pasión de ser un granito de arena que aporta y le brinda un espacio a esas personas que quieren proyectarse y todavía creen en las cosas que hacen; y me gusta mucho ser el facilitador de eso. En la parte monetaria es bastante fuerte: yo soy el organizador, soy yo solo, es aproximadamente un mes de trabajo duro en cuanto a mantenimiento de redes, coordinar el diseño, el espacio, atender a las personas que van a exponer, y la retribución no es muy grande, pero más me llena saber que las personas lo disfrutan. En estos días me escribió una de las exponentes y me comentó que había tenido una pérdida familiar, y hablando con ella me dijo: ‘Coye, estoy entusiasmada porque sé que la voy a pasar bien y me va a levantar los ánimos, que va a ser un rato distinto, agradable, y eso me tiene muy contenta’;  entonces ya allí puedes notar que generas emociones en las personas por medio de la experiencia de lo que es el mercadito, y eso es muy importante y me llena muchísimo.

—¿Cuál es tu meta a largo plazo con el mercadito?

—Claramente convertirlo en algo muchísimo más grande. En el que pueda moverme a una locación más grande. Mi meta es hacer el mega mercado. Irme a una Sadel, a una plaza Los Palos Grandes o la Plaza La Castellana

—¿Qué es lo mejor y lo peor de organizar algo así?

—Lo mejor es ver a la gente contenta. Cuando se te llena el espacio. Y ver reflejado todo el esfuerzo de un mes en lo bien que le va al evento. Todos salen contentos y felices. Y allí es cuando dices: ‘Valió la pena el esfuerzo de este mes’. ¿Lo peor? A ver, no podría decir que hay algo malo.

—Pero todo tiene algo malo siempre

—Bueno, a ver, creo que el cansancio. Pero es un cansancio que lo recompensa el buen sentimiento que me da la experiencia del mercadito.

—¿Alguna mala experiencia?

—Una vez me puse a invertir en un poco de comida, y sobró. Y me tuve que comer los pastelitos al día siguiente.

—¿Qué ha mejorado en estas seis ediciones?

—Ha mejorado la logística, el manejo, todo el tema de cómo llevo las redes sociales ha mejorado muchísimo. Y la información. A nivel de publicidad me he movido muchísimo más. Ya el mercadito es algo que suena. Tengo 2000 seguidores. El mercadito ya tiene su gente y tiene su público

—¿Cuál ha sido la mayor lección que te ha dejado esta experiencia?

—Mira, yo le podría decir a las personas que si tienen un sueño lo hagan. Que no se desanimen si en el primero no les va bien y en el segundo tampoco y en el tercero tampoco, porque va a venir un cuarto, un quinto y un sexto buenos. Que se sigan esforzando. Que crean en las cosas que hacen, porque sí se puede y más cuando lo haces con cariño y teniendo fe en que lo vas a poder hacer. Este fue un emprendimiento que comencé yo solo y gracias a Dios me ha ido muy bien en todas las ediciones. Yo pasé de ser el soñador que quería emprender, a ser un impulsador, un promotor: yo estoy ayudando a que las personas se proyecten y se encaminen. Y me siento cómodo. Y de alguna manera sigo aportando a la movida y a la causa.

La “Venta Casual de Garaje”se estará llevando a cabo el sábado 17 de septiembre, de 8:30 am a 6:00 pm, en el jardín de la panadería Pan Alemán en Las Mercedes