AEROPUERTOS

“Aeropuertos” de Carlos Egaña, poema ganador del 2do lugar en el Zaperoco en la U 2015

Aeropuertos

Carlos Egaña

 

Yo hubiera querido,

yo hubiera deseado hablar de otra cosa.

Arturo Gutiérrez Plaza

Más ficticia que un arcoíris sepultado

bajo zapatos y sandalias,

es la estela que escupen las turbinas

de un avión que desconoce la palabra regreso.

 

Hay aeropuertos que solo cobran sentido

si son vistos a través de una lupa fragmentada.

 

 

El Dorado

Mas no puede la frente melancólica

soñar con esperanza sus recuerdos.

Fernando Charry Lara

Sin escrúpulos,

el primer puente del Sur con el Norte

–de la prisión con el resto del mundo–,

se presenta ante el extranjero con una sonrisa

algo incómoda y falsa. Con demasiado que ofrecer.

 

(Sin escrúpulos,

el muro que separa a Bogotá

de una sanidad excesiva, indecorosa,

se ve bombardeado por las lágrimas

de quienes ansían olvidar su pasado.)

Incheon

Mira, ¿acaso todas las olas se mueven

porque una sola empieza a moverse?

Ko Un

¿Acaso el mar, suelo de dudosa esencia,

realmente divide a los hombres?

 

¿Acaso el lenguaje y sus jugarretas son solo caprichos

de la Naturaleza Humana?

 

¿Acaso los rumores construyen universos?

 

Fabricantes de una jungla posmoderna, las manos del futuro

prueban que las ideas no son obstáculos del progreso.

 

Apenas hay que sumergir la cabeza bajo las olas,

dejarse lavar el cerebro de tanto en tanto

y ponerlo a relucir sin obsesiones decimonónicas.

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Abierta la cacería de las universidades libres

Por Hasler Iglesias – @HaslerIglesias

Foto: El universitario

Nuestras casas de estudio son instituciones de futuro, donde se hornean los proyectos que nos permitirán tener una sociedad más humana, más amable y con menos problemas. Para cualquiera, esta descripción bastaría para ofrecerles a las universidades las condiciones para crecer y ampliar cada día más su rango de acción; para que en sus aulas quepan todos, los hijos de los campesinos y también los de los empresarios; para que en sus laboratorios se consigan las curas de las enfermedades que nos azotan; para que sus proyectos tecnológicos generen bienestar y crecimiento a todos los venezolanos.

La realidad en Venezuela es que el responsable de garantizar educación universal, pública, gratuita y de calidad a los jóvenes –el Estado– está echando la partida para atrás. Desde que los niños ingresan a las escuelas se consiguen con una infraestructura a punto de colapsar, con maestros y profesores mal pagados, con dificultades para transportarse, alimentarse y adquirir los uniformes y los materiales. Estas deficiencias se van acentuando a medida que transcurre la vida académica, y en bachillerato se consiguen con que no hay profesores de matemática, física, química o biología. A pesar de todo eso, el sistema los promueve a los niveles superiores, y luego se encuentran con el reto de ingresar a la universidad. Pasan por un proceso de selección al que se enfrentan con grandes deficiencias, pero, aun así, los que finalmente ingresan se vuelven a conseguir con los problemas de los años anteriores: servicios deteriorados, éxodo de profesores, cierre de cátedras y laboratorios, y hasta una inseguridad desbordada. En este ambiente se desarrolla el crecimiento de los profesionales venezolanos, desde preescolar hasta la universidad.

A pesar de que el gobierno maneja una cantidad de recursos gigante, no tiene la voluntad de destinarlos al sistema educativo; no lo hace con el sistema de educación básica y media, que controla, mucho menos lo hace con las universidades plurales, autónomas, libres y democráticas. A nuestras universidades les ha tocado sobrevivir con menos de la mitad de los recursos que necesitan para cada año, viviendo a punta de créditos adicionales asignados a cuentagotas; con una planta profesoral envejecida que hoy percibe menos del sueldo mínimo mensual, sufriendo la crisis económica actual que le impide acceder a insumos básicos para la enseñanza debido a la escasez. Nuestras universidades reciben a miles de estudiantes en unas aulas cada vez más deterioradas, en unas bibliotecas obsoletas, en unos comedores al borde del colapso y sirviendo comidas que no cubren los requerimientos de nadie; en fin, con servicios al borde del cierre. Cierre que, por cierto, podría ocurrir antes de julio de este año en caso de no ser aprobados los recursos para el funcionamiento de nuestras casas de estudio.

Una nueva amenaza viene ahora desde el gobierno nacional, y es la violación de la autonomía por medio de la asignación directa de estudiantes de nuevo ingreso, queriendo despojar a las universidades de su mecanismo de selección. El escenario ideal sería que tuviésemos suficientes universidades para acoger a todos los bachilleres de la república, sin embargo, estamos muy lejos de alcanzar esa situación. Debido a la reducida oferta, se debe garantizar que quienes ingresen sean aquellos con las aptitudes suficientes para iniciar y culminar exitosamente una carrera universitaria, que no es cualquier cosa. Los mecanismos de selección de las universidades no discriminan por condición socio-económica o por ubicación territorial. El joven del Táchira presenta la misma prueba que el de Delta Amacuro, el hijo del millonario presenta la misma prueba que el hijo del desempleado. Las desigualdades no vienen de la universidad, sino de un sistema de educación media pública que no da la talla, que no les otorga a los jóvenes las herramientas suficientes para garantizarse éxitos profesionales.

La lógica del actual gobierno frente a las universidades es la de buscar ahogarlas por todas las vías. La presupuestaria es bien conocida por todos, pero también violan su autonomía y hasta mantienen procesos judiciales en contra de nuestras casas de estudio.

A pesar de todo, nuestras universidades han dado la talla y se mantienen ofreciendo soluciones al país, aunque cada día menos y con mayores dificultades, claro está. En  nuestra UCV se formó y laboró Jacinto Convit, destacado investigador de la salud que descubrió la vacuna contra la lepra y otras cuantas enfermedades. En nuestra UCV se atienden a millones de venezolanos al año en el área de la salud, y también se les presta apoyo psicológico y legal. De nuestra UCV, día tras día, salen jóvenes a las comunidades para generar respuestas a sus problemas y mejorar poco a poco su calidad de vida. La UCV es la universidad venezolana que más investigaciones ha realizado en los últimos años. Nuestra UCV recibe en sus aulas a jóvenes de todos los rincones del país y abre ante ellos un universo de posibilidades e ideas modernas que les permita responder a las necesidades del pueblo venezolano. Esta situación se replica en todas las universidades a lo largo y ancho del territorio nacional.

Si esto es así con tantas crisis que nos aquejan, imaginémonos lo que lograríamos con casas de estudio que estuvieran a la vanguardia de la ciencia y las humanidades a nivel mundial. En estos momentos están arreciando los golpes desde el gobierno hacia las universidades, por todos los frentes y en contra de todo sentido común. Es por ello que se hace necesario quien defienda a la universidad en esta cacería que está arreciando.

No se defiende lo que no se ama, y es por ello que todos debemos aprender a amar a nuestras universidades; hermosos recintos donde las madres ven a sus hijos vestidos de toga y birrete cumpliendo sus sueños. Recintos que cada día les cuesta más ayudar a cumplir sueños y les es más fácil generar desvelos y pesadillas. Sin embargo, debemos convertirnos en embajadores de la universidad digna. Debemos informarnos de todas las capacidades de nuestras casas de estudio y de las amenazas que existen contra ellas y pregonarlas en todas las calles. Ante la cacería que inició el gobierno, todos los venezolanos debemos convertirnos en defensores de las instituciones libres, como lo son las universidades, para evitar que cierren y desaparezca su generación de esperanza.

No permitamos que cuelguen a las universidades venezolanas como un trofeo en la pared de las instituciones arrodilladas al pensamiento único. Mantengamos sus puertas abiertas, recibiendo a jóvenes de todos los pueblos y ciudades, de todos los estratos, de todas las corrientes políticas, formándolos en igualdad de condiciones y ofreciéndoles las herramientas para su crecimiento personal y para el desarrollo del país.

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Estas son las fotografías ganadoras en la primera edición del “Zaperoco en la U”

Del 20 al 24 de abril se realizó el primer “Zaperoco en la U”, festival cultural organizado por la secretaría de cultura de la Federación de Centro de Estudiantes de la Universidad Simón Bolívar. En marco de esta primera edición se llevaron a cabo un concurso de fotografía y escritura.

Los ganadores en el renglón fotográfico fueron Andrés Masia y Daniel Prado, quienes obtuvieron el primer y segundo lugar respectivamente. La pieza de Masia la pueden ver sobre estas líneas y a continuación la de Prado.

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Cuadro a cuadro te decimos por qué “Bad Blood” de Taylor Swift no es “Toxic” de Britney Spears

Por Kike Sánchez – @Unpollofrito

Si eres alguien relativamente famoso o relevante en el star system actual, seguramente apareciste en el último video de Taylor Swift, “Bad Blood”. Dirigido por Joseph Kahn – el responsable de joyas audiovisuales del pop como “Everybody” de los Backstreet Boys y “Say My Name” de Destiny’s Child – el video de ‘Bad Blood’ prometía ser una mega producción llena de cameos y chicas pateando traseros, lo cual se cumple y es entregado al espectador con creces.

Swift le dio una lección a sus contemporáneas sobre cómo crear expectativa alrededor del lanzamiento de un video musical – a menos que seas Beyoncé, entonces lo subes a TIDAL sin avisar y ya. Muchos hablaban sobre un cortometraje al estilo de Lady Gaga, dado el peso de los invitados que particiaparon en la pieza, cada uno con su propio poster. La lista del elenco es sinónimo de éxito, poder y dinero, incluyendo new comers como Gigi Hadid y Haylee Steinfeld hasta nombres familiares de la talla de Karlie Kloss, Cara Delevingne, Selena Gomez, Cindy Crawford y hasta Meredith Grey, a.k.a. Ellen Pompeo.

Twitter no esperó a que el video de Swift terminara en su estreno durante los Premios Billboard 2015 para catalogar al clip como una oda y/o una copia a videos clásicos de Britney Spears como ‘Toxic” y “Womanizer”, también dirigidos por Kahn. Sí, estamos hablando de un mismo director, quien además es conocido por su estética futurística que emula a las grandes películas de acción y ciencia ficción de Hollywood; su trabajo suele estar marcado por el uso de efectos especiales y elementos cinematográficos que lo hacen uno de los más grandes en el negocio.

Más allá del parecido físico que posee Swift con Spears al colocarse una peluca roja durante la escena final (al igual que Britney en ‘Toxic’), las referencias a clásicos del cine en este clip son más palpables que una simple elección de estilismo. Ver a Hayley Williams en ‘Bad Blood’ es ver a Milla Jovovich como Leeloo en The Fifth Element, sólo por nombrar uno de los ejemplos más obvios. Presenciar peleas entre manadas de chicas en ropa sugerente, armadas hasta los dientes y no pensar en Sucker Punch es tarea imposible.

Desde The Matrix hasta Tron están presentes en lo que es otro video impecable de Kahn y aquí en OJO nos tomamos la molestia de señalar cada una de las referencias cinematográficas que hay en ‘Bad Blood’:

1.    Kill Bill, The Crazy 88

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  2. The Matrix: Reloaded, Trinity

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3. James Bond, Dr. No

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  4. The Fifth Element

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5. The Hunger Games

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  6. Fight Club

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7. Tron

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8. Tron: Legacy

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9. Sucker Punch

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10. Sin City

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Reseña: ‘Mad Max: Fury Road’

Por: Humberto González – @hypediario

Una buena forma de saber cómo evoluciona el cine, pero sobre todo cómo evolucionan las posibilidades dentro de éste, es ver ‘Mad Max: Fury Road’. Hay que recordar que George Miller realizó la primera entrega de esta franquicia en el año 1979, con un presupuesto de $400.000 dólares australianos, suma que no se acerca absolutamente nada al de producciones que hoy en día vemos en la gran pantalla. Eso no frenó a Miller de realizar una de las más famosas películas de culto de todos los tiempos, con Mel Gibson en el papel de Max Rockatansky.

George Miller realizó dos películas más bajo la marca ‘Mad Max’, y no fue sino hasta 2015, treinta años después de ‘Beyond Thunderdome’, cuando realizó el sueño de poner en las pantallas del cine ‘Fury Road’, última entrega que significa un renacer de las historias de Max. Esta vez es Tom Hardy quien interpreta al personaje, y no, no cae pesado y no es un error. Porque no significa ni una precuela o secuela. ‘Mad Max: Fury Road’ representa un renacer, además, del cine de acción. El cine de acción más escandalosamente increíble de los últimos años, y me atrevería a decir, de las últimas décadas. Nunca una persecución automovilística fue más entretenida que la de George Miller, jamás.

No hay minuto de descanso, eso sí. “¿Y puede aguantarse una peli de 2 horas este ritmo?” preguntaría cualquiera. Pues al parecer sí. No sabemos si es solo Miller el que lo ha podido hacer, pero sí, un rotundo e inmensurable si.

Max, a quien vemos en el primer plano del film, introspectivo, poco tarda en volverse el personaje absurdamente atormentado que es. En una breve persecución, preaviso de lo que veremos durante los minutos que restan del film, Max es capturado por los War Boys, el ejército del tiránico Inmortan Joe, y una vez en su base, un lugar desolado en donde se raciona el agua a lo más pobres, en donde cuenta con sus cadavéricos, blancos y anémicos soldados, en donde se venera una especie de creencia pseudo-vikinga (pendientes con el “be my witness”), y en donde la leche es producto de contrabando extraída de esclavas; éste es usado como bolsa de sangre para uno de los jóvenes War Boys, Nux. Entre tanto, la Emperadora Furiosa, quien es la mano derecha de Inmortan Joe, maneja su máquina de guerra fuera de lo que es su hogar, y no mucho sucede hasta que es descubierto que las esposas de Inmortan Joe van en el mismo camión que maneja Furiosa. La ira nubla al tirano, quien agrupa su ejército y se adentra en la persecución en busca de sus esposas. Nux, el joven, se une al ejército, llevando consigo a Max como su bolsa de sangre.

La historia avanza virtuosamente rápido desde ese punto. Y no es apuro lo que tiene Miller de hacer correr al film, es más un instinto primario, algo innato que resulta en un viaje sin retorno. Fácilmente, ‘Fury Road’ entra violentamente dentro de esas películas que el espectador pregunta sin cese “¡¿cómo coño grabaron eso?!”. No hay un plano que no requiera de ello.

El trío principal que son Tom Hardy, Nicholas Hoult y Charlize Theron como Max, Nux y Furiosa, es de cuidado, y a pesar de no ser una película con extravagantes líneas de diálogo y de personajes que exteriorizados son sumamente complejos, la dirección de George Miller se traduce en un trabajo introspectivo con cada actor, dándoles un background importante con el cual se trabajó mucho, por lo que el espectador percibe. Y es, con ello, esas miradas de Theron, esos gruñidos previos a cada línea de Hardy, o esa locura desenfrenada de Hoult lo que le da vida a cada personaje.

La música de Tom Holkenborg no tiene desperdicio y por cada arranque de automóviles, por cada explosión, hay compases de música que se traducen en exquisitez cinematográfica del más alto calibre. Recordamos que es un fiel colaborador de Hans Zimmer, con quien trabajó en películas como ‘The Dark Knight Rises’, ‘Man of Steel’ y próximamente en ‘Batman v Superman: Dawn of Justice’. Esos grandísimos bajos, que ya conocemos de Zimmer, Holkenborg los usa, pues son también suyos, y que complementan las secuencias de acción como si fueran pareja. No hay otra cosa que se pueda pedir. Hay secuencias que son imperantes, en donde la fotografía y el departamento de VFX se habrá tomado vacaciones después de trabajarla, como esa en donde pasan a través de la tormenta de arena. Desde ya, y no es nada arriesgado ni apresurado, ‘Mad Max: Fury Road’ es digna favorita en la categoría de Efectos Visuales en temporada de premios. Sus aspectos técnicos son, de lejos, lo mejor de lo que va de este año.

La película se estrenó fuera de competencia en el Festival de Cannes, y la gente empezó a preguntarse por qué no competía en la sección oficial. Claramente, un film como este no debería necesitar la ayuda de tener que consagrarse con un premio de este tipo para llegar a los mercados populares. Un día después de su exhibición, en donde dejó a más de uno sin aire y con la saliva sobre los suelos, fue estrenada a nivel mundial. Desde allí, ha sido el mejor regalo cinematográfico de este 2015. George Miller volverá a ponerse detrás de la cámara para rodar lo que será la secuela de esta nueva ‘Mad Max’.

Por lo que ahora respecta, ni todo el Hulk, ni todo el Ultron del mundo, es  digno del martillo que ha sido ‘Fury Road’.