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El rugido clásico de Domingo En Llamas

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Este artículo pertenece a la sección Todo Oídos de la 10ma edición de Revista Ojo.

Con dos últimos discos en camino y una tensión permanente entre el trabajo lírico y el de estudio, la banda no se conforma con encasillarse.

Por Jesús Torrivilla Capecchi -@jtvilla-

Fotos Manuel García

La música de Domingo en llamas es inclasificable. José Ignacio Benítez tiene cinco años con el proyecto y ya lleva ocho CDs que se mueven entre un rock minimalista, recitativo y teatral, hasta el jazz con ciertos mestizajes folklóricos. Es una rara avis en la escena del rock criollo, un proyecto que se decanta por música personalísima y por un delicado trabajo lírico, que rescata elementos del teatro, de la poesía clásica.

Benítez habla con un tono reposado, prácticamente ajeno al ritmo visceral de Caracas, como si la ciudad de los techos rojos y la neblina todavía fuese una posibilidad, como si no se escucharan a toda hora las imprecaciones de las balas. En cada una de sus grabaciones se puede apreciar su timbre particular, entre recitativo y fantasioso, de trovador citadino improbable. Su banda, Domingo En Llamas, surge de la necesidad de explorar todos los matices del género canción, dándole igual prioridad a las letras y a la música, de forma que se pueda utilizar el lenguaje como un arte.

Harto Tropical es el último disco de Domingo en Llamas, sacado a finales del año pasado, representa un punto de quiebre. Benítez quiere aprovechar la oportunidad para relanzar la banda bajo otro formato. Esto involucra pasar del power trio (bajo, guitarra y batería), dejar el formato Rock. Habla de incorporar un saxofonista, quizás dos baterías. La intención es seguir explorando sonidos todavía más heterodoxos.

Acerca de su posición dentro de lo que podríamos llamar la escena del rock nacional,  Benítez no reniega de su posición de outsider. Escuchar a sus contemporáneos no le desvela. Prefiere atrincherarse en Jacques Brel, Bob Dylan, Miles Davis, Leonard Cohen, Hendrix, del lado de la música; Juan Ramón Giménez, Pessoa, García Lorca, Quevedo, Baudelaire, desde la literatura. “¿Qué podría ser de alguien que intente escribir canciones y no lea y disfrute a Faulkner?”, asegura con resignación.

Esta especie de exilio hacia lo clásico le permite ver lo que ocurre en la ciudad con ojos diferentes. El marasmo de referencias de alto voltaje es sin duda uno de los fuertes de Benítez y de ahí proviene una de sus principales críticas a los grupos de hoy: “Si trabajas el formato canción tienes que darte cuenta de que las letras son tan importantes como la música. Tienes que escuchar mucha música, practicar bastante el instrumento, pero sobre todo tienes que leer. Bastante, por no decir muchísimo. Los grupos hoy en día suenan al pelo, todos ensayados. Pero hace falta más trabajo en las letras”. Habla de una renovación: “Se están cayendo las costras de la lepra esa que llamaban rock venezolano, ese sonido tan feo. Ahora hay grupos como La Vida Bohème y Famasloop que no suenan a lo que yo podría llamar rock venezolano de pures, ese paradigma que sentó Sentimiento Muerto -una de nuestras mejores bandas-, pero que sin quererlo nos echó un vainón”.

Aboga por el trabajo musical frente al mercadeo y otros pretextos conocidos como redes sociales: “Ahora la mayoría de las guitarras suenan distorsionadas, hay un atropello muy grande al timbre. Muchas bandas se quedan en el primer disco, no se nota una evolución en los materiales posteriores. Eso se ha perdido. Tú escuchas los disco de Guaco de los noventa y son una joya, se nota el nivel musical, la experimentación… esa vaina parece Radiohead. Unos arreglos de puta madre. Había sustancia, nivel técnico. Yo creo que ahora las bandas pierden mucho tiempo en Internet”.

Las posición de José Ignacio Benítez acerca de Internet tampoco es la del apóstata: todos sus discos se pueden descargar gratis desde el Facebook de Domingo En Llamas. “Tengo demasiada vergüenza de andar con mis discos como productos por catálogo. Sé que eso está mal, porque la gente quiere escuchar tu música. Por eso quisiera sacarlos bien, más como libros con un disco adentro”. Ahora mismo está trabajando en un box set llamado Canciones sumergidas que tendrá temas y covers inéditos. También planea sacar un concierto completo grabado en vivo en Corp Banca.

Domingo En Llamas no se detiene. La prioridad de Benítez es terminar de rearmar el grupo, tiene pensado incluir a Rafael Greco, quien ha trabajado con grupos como Monsalve y Los Forajidos y Guaco. El plan es seguir estudiando, porque Benítez, para incredulidad de muchos, sí vive de la música. La docencia, los encargos para radio y la televisión lo ayudan en esa empresa que tanto tiene de espiritual como de rutinaria, que exige –en sus propias palabras– una comunión entre oficio y ser.