Ojo Cultura Universitaria

Creative Commons: licencia para colaborar

¡Compartimos el artículo de Big Bang de nuestra 12da edición!

Por Jesús Torrivilla -@jtvilla-

El principal enemigo del periodismo son los fusiles, refritos, plagios. Frente a la tentación del copy/paste, Creative Commons ha surgido para decirle al mundo: ¡adelante! Respetando las normas de atribución, esta norma llega para reforzarnos que el conocimiento es libre en Internet

Creative Commons es una organización no gubernamental fundada por Lawrence Lessing, profesor de derecho en Stanford. Su idea, a pesar de sencilla, es ambiciosa: proporcionar un marco legal que potencie las capacidades colaborativas de Internet.

En su publicación The power of the open (disponible de forma gratuita en la web de la organización), explican que se encontraron con una ley de copyright anacrónica, que no se adaptaba a la libertad que Internet proporciona para distribuir, copiar, y editar un contenido en específico. Ellos, aseguran, encontraron otra vía: “…alguien tenía que proveer una infraestructura pública, libre y estandarizada que creara un balance entre la realidad del Internet y las leyes de Derecho de Autor. Ese alguien es Creative Commons

Cristóbal Cobo y Hugo Pardo explican, en su libro Planeta Web 2.0, que la licencia ofrecida por Creative Commons le permite al usuario copiar, distribuir o modificar una obra, e incluso —en algunos casos— se autoriza hacer uso comercial de ella, pero es obligatorio que se haga referencia a su autor. Este esfuerzo está centrado en racionalizar un comportamiento que las mismas características de la red permiten y fomentan. En medio del desorden y la anomia, Creative Commons cobra más relevancia como una alternativa viable para disciplinas como el periodismo.

Una de las experiencias recolectadas en el libro The power of the open es la de Al Jazeera, el principal canal de noticias del mundo árabe. A partir del 2009, Al Jazeera comenzó a ofrecer en Internet video de alta calidad bajo una licencia Creative Commons, así cualquiera podía utilizar este material para descargarlo, compartirlo, subtitularlo, y hasta retransmitirlo, ya sea por usuarios o canales de televisión alrededor del mundo. La única condición: atribuir el material a Al Jazeera.

Mohamed Nanabhay, director del departamento online de Al Jazeera English, manifestó que esta decisión fue tomada para empoderar a la comunidad creativa, con el sacrificio de abandonar el control sobre el material propio. El resultado, según sus propias palabras,  fue sorpresivo y encantador: “Educadores, cineastas, desarrolladores de videojuegos, agencias de ayuda y productores de videos musicales —todos— empezaron a utilizar nuestras grabaciones”. Los espectadores y usuarios conectados en la web de Al Jazeera se proyectaron radicalmente. Según Nanabhay, el tráfico en la sección de videos con derechos Creative Commons se incrementó en un impresionante 723 por ciento, después de que pusieran a disposición material sobre el levantamiento egipcio.

El supuesto sacrificio se revela redentor. Inundados a diario de contenido, los usuarios no deben ser subestimados. Donde haya cercos, el tráfico rápidamente migrará hacia otros sitios. Ante la infinita variedad, los medios tradicionales se han visto obligados a ceder en su intransigencia: en Internet los candados son inútiles.

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