Ojo Cultura Universitaria

Rock in Rio sin credenciales

Una crónica de lo que se puede hacer con ganas y caradura

Por: Eder Natera -@edernatera-

Quién dijo que todo había que planificarlo a la perfección. Esta es una crónica de cómo, sin tener ni la garantía de escuchar a los teloneros, se puede llegar  a Rio de Janeiro para disfrutar de uno de los festivales musicales más importantes.

Caminé hasta la parada del centro comercial Barra Shopping y me monté en el primer autobús que decía “Rock in Rio”. No tenía entrada, pero por la hora sabía que podía conseguir una a buen precio. Eran casi las diez y por Twitter me enteré de que Ke$ha estaba comenzando su presentación. No le di mucha importancia porque quería ver a Jamiroquai y a Stevie Wonder, y aún estaba a tiempo. Un señor mayor me ofreció tres entradas. En un terrible portuñol le dije que solo necesitaba una y de inmediato le pregunté cuánto quería. “100 reais”, me dijo. “¿100 reales? Tiene que ser falsa”, pensé, porque las entradas originalmente costaban 190 reales. Tomé el boleto, lo comparé con los de unos amigos y, como eran idénticos, lo compré.

El tráfico normal de un jueves por la noche se había multiplicado por la cantidad de autobuses que iban hacia la Ciudad del Rock, y me tomó casi media hora llegar al lugar. La incertidumbre por saber si la entrada que había comprado era verdadera se hizo sentir y los nervios me acompañaron a lo largo de toda la caminata hasta la entrada del recinto. Había leído en Internet que la Ciudad del Rock tenía 150 mil metros cuadrados pero no sabía cuánto podía ser eso hasta que estuve ahí. No tuve problemas para entrar, e inmediatamente pasé a formar parte de las 100 mil personas que esperaban la salida de Jamiroquai y Stevie Wonder frente al Palco Mundo, una impresionante tarima por la que ya habían pasado —en días anteriores—Rihanna, Katy Perry, Elton John, Red Hot Chili Peppers, Metallica, entre otros.

Jay Kay hizo su entrada triunfal, y, con los primeros acordes de “Rock Dust Light Star”, puso a todo el mundo a bailar. Jamiroquai tocó sus clásicos “Cosmic Girl”, “Little L”, “Love Foolosophy” y “Deeper Underground”, y dejó por fuera —como es habitual— “Virtual Insanity”, el sencillo que los dio a conocer a nivel mundial. A los británicos les siguió una increíble presentación de Stevie Wonder en la que rindió tributo a Michael Jackson versionando “The Way You Make Me Feel”. El artista se ganó al público brasilero tocando, junto a su hija, Aisha Morris, el tema “Garota de Ipanema”, y por más de dos horas demostró por qué sigue siendo una leyenda viviente de la música.

Pude viajar a Río de Janeiro luego de haber ganado un concurso interno que realizó entre sus productores la radio en la que trabajo. Querían enviar a un corresponsal para Rock in Rio, y, con un falso documental de dos minutos, convencí al jurado de que yo debía ser el elegido. Todo parecía ideal, hasta que una semana antes de que comenzara el festival me informaran que era poco probable —por no decir imposible— que aprobaran mis credenciales. Aún así me fui a la ciudad carioca.

Al día siguiente del concierto de Stevie Wonder tocaban Lenny Kravitz, Shakira y la Madonna brasilera, Ivete Sangalo. Tampoco tenía entrada para esa fecha, pero con pocas expectativas fui por segunda vez a la Ciudad del Rock y conseguí una sin problema. Ivete Sangalo —Diosa en Brasil—  se montó en tarima cerca de las diez y el público enloqueció, en el sentido más literal de la palabra. Todo el mundo se sabía sus canciones, excepto los extranjeros como yo. Luego vino Lenny Kravitz, quien presentó varios de los temas de su último disco, Black & White America, sin lograr emocionar al público brasilero, junto a sus clásicos “American Woman” y “Are You Gonna Go My Way”. Finalmente, Shakira presentó un repertorio con más canciones en español de las que esperaba, y se ganó al público brasilero hablando en portugués entre canciones e invitando a Ivete Sangalo al escenario para cantar “País Tropical”.

Mi tercer —y último— día en Rock in Rio fue para ver a Coldplay. Aproveché para no perderme la presentación de Jorge Drexler junto a la brasilera Tiê, y tuve que pagar penitencia escuchando a los mexicanos de Maná por una hora seguida. Maroon 5 sacudió al público con “Moves Like Jagger”, y puso a todos a cantar los sencillos de su disco debut, Songs About Jane, “This Love”, “Sunday Morning” y “She Will Be Loved”. Coldplay se montó en tarima a la hora pautada, y con sus increíbles visuales y un setlist sumamente acertado lograron conmocionar al público en su totalidad. Abrieron con “Mylo Xyloto”, el tema que titula su más reciente producción discográfica, tocaron “Yellow”, “In My Place”, “Violet Hill”, “God Put a Smile”, “The Scientist”, “Politik”, “Viva La Vida”, “Clocks”, “Fix You” y cerraron con el tema “Every Teardrop is a Waterfall”.

La banda encargada de cerrar el festival era Guns N Roses, y, aunque hice el intento de ir, fracasé en la búsqueda de una entrada revendida. Afortunadamente pude verlo en televisión y no tuve que respirar los gases lacrimógenos que lanzaron las fuerzas policiales luego de que un grupo de 200 personas intentara colearse.

En 2012, Rock in Río se llevará a cabo en Lisboa y Madrid, y, en 2013, vuelve a su ciudad natal, a la que también pienso regresar con o sin entradas.