Ojo Cultura Universitaria

El ejército 12 inch Ninjazz

Contenido de nuestra 13era edición

Por Pablo Luís Duarte Borges -@pabludu

Tres caminos bifurcan en una sola dirección, ramas distintas que consiguen similares tretas para formar planes silenciosos y dejar que los beats marquen un destino común: la cofradía Ninjazz

Son ninjas que no se esconden detrás de máscaras ni de vestimentas oscuras, ni salen de noche para atacar a un adversario. Jorge Romero (Dantés), Luigi Palencia (Threz) y Christian Babbaro conforman 12″ Ninjazz, un grupo de rap con esencias de jazz. Son un colectivo en el que la música se encuentra con culturas, arte y vivencias.

Cumplen con la filosofía de los ninjas: atacar solo si son atacados, la diferencia es que los enfrentamientos se libran en escenarios. La embestida es a un grupo de mentes expectantes de saber y no de violencia, de conocer ritmos que han trascurrido en la historia de melodías clásicas, que resuenan con una tradición que pretende trascender lo efímero.

Su entrenamiento siempre es el mismo. Consiste en escuchar pistas en un carro en movimiento, donde el público es la ciudad que, a lo lejos, o desde la acera, está en silencio, escuchando cómo sus voces se expanden y sus sentidos se concentran en sonidos que buscan la perfección y el agrado.

Le cantan a más de una ciudad. Babbaro es el único oriundo de la capital. Dantés es de Puerto la Cruz y Threz, de Maracaibo. Por razones distintas han hecho a Caracas suya. Sus palabras se han extendido por otras muchas. Maracaibo, por ejemplo, fue la primera que los escuchó en vivo, la que les serviría como punto de partida para desarrollar la suficiente valentía que les permitiera conquistar otras.

Precisar qué son los ninjas no es tarea sencilla. No es hablar de un grupo conformado por un número tal de personas que se limitan a hacer ciertas activiades y solo eso. Sonará a cliché, pero ellos son enfáticos al asegurar que no quieren ser de los grupos sencillos de encasillar.

Los ninjas buscan definirse según vaya pasando el tiempo, sin estar parados esperando que el ataque frontal venga hacia ellos. No solo perciben el futuro según su vocación como músicos, también sus profesiones los ocupan: Threz es diseñador gráfico; Dantés, comunicador social; y Babbaro, chef. Sus habilidades, sin embargo, no están aisladas; el diseño y la curiosidad por estar constantemente actualizados —sin nunca olvidar lo clásico—les dan ventajas en el medio.

Sus pasos no han sido fortuitos, llevan planificación. Sus decisiones están mediadas por la aprobación de personas que no son los protagonistas que conocerás cuando se montan en el escenario, son decenas de colaboradores que conforman un ejército. Son soldados (diseñadores, artistas, comunicadores, músicos), ninjas en formación que apoyan una idea, una ideología sin fundamento aparente, sin importar que hable o no en su nombre; ellos creen que ya se ha superado eso de pertenecer a una filosofía única. Su alternativa es ofrecer el  nombre de un proyecto en el que creen tres personas, y creen de verdad, y apostar por el contagio de esa pasión. El apoyo de sus filas se materializa, también, en el movimiento de la cabeza al escucharlos, un vaivén afirmativo que también comprende, critica, y siente la potestad de seguir contagiando a otros para que tengan esa libertad.

Su nombre tampoco es al azar. No es noticia para nadie que los discos de vinilos tienen 12 pulgadas. ¿Pero y por qué rescatar una referencia antigua, si ahora estamos escuchando música que suena a través de un aparato lo más disímil posible a un vinil? Porque es buscar esa comprensión del pasado, entender los pasos de los maestros y pisar fuerte donde se paren.

Los ninjas no deciden un buen día ser ninjas. Toma tiempo, dedicación. Desde muy temprano van formándose no solo en el ataque, en la filosofía de entender al enemigo, y, más importante, a ellos mismos.

El entendimiento en este caso se desarrolló en las habitaciones de su infancia, a partir de los 14, 16, edades cortas en las que cada quien trataba de definir gustos musicales. Para ellos, esos descubrimientos eran golpes dados por los audífonos y discos, impactos que recibieron para aprender a escuchar, a comprender los géneros musicales, en su caso el rap y hip hop. La lección, señalan, es entender que son históricos, que nadie los reescribe, que ya han hablado por muchos y muchos han hablado por ellos. Pero que sí se puede pertenecer a la historia. Solo tienes que saber hacerlo y seguir el camino del ninja.

La ambición es la base. Dantés, Threz y Babbaro no son ajenos a ella: la sienten y transpiran en cada movimiento que realizan. Sus inquietudes por lograr la perfección no se detienen nunca. Cada uno entiende esto, y no paran hasta lograr ese punto en el que cada quien está de acuerdo y siente que el proceso ha finalizado, aunque sea momentáneamente, porque la búsqueda nunca termina.

Pronto lanzarán un disco, videos, remixes. Por ahora se encuentran en los últimos detalles para extrenar su primer disco, que lleva por nombre Boompab Mercenaries EP. Algunas canciones se han dejado colar por la web, “Shit Is Real”, “Niggaz Know (Ellos Saben)” y “Caracas”. Las dos últimas se han convertido en las primeras producciones audiovisuales del colectivo. La primera ya se encuentra en los canales usuales de la red.

Ya han dejado sus marcas en muchas escenas alejadas a los escenarios musicales, y han extendido sigilosamente lo que son. Tal vez aún no te hayas dado cuenta por su andar silencioso, pero los has visto por allí, caminando, dejando una estela rítmica, asediando tus audífonos y tus oídos.