Ojo Cultura Universitaria

Lo efímero

El ejercicio de reflexión de La Clem de la Clem para el 'Ojo Con' de la 14ta edición de OJO

Por: Clementina Francisco

Fotografía: Ninoska Ayala @kit258 y Reinaldo Odreman @HombreOdre

En su libro El imperio de lo efímero: la moda y su destino en las sociedades modernas, el filósofo francés Gilles Lipovetsky asegura: “En menos de medio siglo la seducción y lo efímero han llegado a convertirse en los principios organizativos de la vida colectiva moderna [...]. El reino último de la seducción aniquila la cultura, conduce al embrutecimiento generalizado”.

Principios organizativos porque la seducción nos gobierna, el deseo mueve a la sociedad, somos máquinas deseantes, lo queremos todo y lo queremos ya,  de inmediato, ahora. Productos y servicios, productos perecederos y no perecederos, de consumo, conveniencia y especialidad. Comida rápida, agua de sabores, moda, reality shows, I want my MTV, gimnasios, auto-servicios, Do It Yourself DIY, teléfonos inteligentes, aplicaciones y jueguitos nuevos, películas de acción, románticas, suspenso, drama, comedia, horror, música que va, viene y se recicla, series de TV, spas, masajes de chocolate, libros de autoayuda, humor pop, liftings, porno, silicón, liposucción, cirugía plástica. Todo para sentir más, para llenar el vacío.

Las industrias a su vez reestructuran planes de marketing, hacen lo imposible para innovar “so we can buy shit we don’t need” como se le puede  escuchar a Tyler Durden en la película Fight Club, por generar contenido y así satisfacer al incesante perfil narcisista del individuo actual, cool y obsesionado consigo mismo. Por saldar sus necesidades fisiológicas, de seguridad, sociales, de estima y actualización propia.

La vida cotidiana está orientada hacia al estímulo y al placer, a disfrutar sin límites. En el mercado la oferta es desmedida, pone a disposición múltiples opciones para elegir y hacerte sentir único, cubriendo todos los ámbitos, salud, deporte, viajes, sexo, entretenimiento: la autodeterminación del individuo es el centro.

Lo que estoy diciendo no es nada nuevo, ustedes lo saben, lo viven conmigo, somos unos hedonistas y nos encanta, nunca estaremos satisfechos.

Cada quien está enfocado en sus 15 minutos de fama, en expresar sus valores personalizados en el espacio 2.0. Allí, donde la comunicación se difumina de emisor y receptor al unísono, el hablar por hablar, en el diálogo relajado e indiferente pero también auténtico y sincero cualquiera puede inventarse su cuento, expresarse libremente para uno mismo. Resulta irresistible, todos tenemos voz y la subjetividad de cada quien se escucha en 340 millones tweets al día según cifras oficiales de Twitter, a sus seis años de existencia, en Facebook, Youtube y las demás redes sociales que lo confirman.

A pesar de que existe un flujo de información inagotable generada y compartida por nosotros mismos, las posibilidades de escucha también se limitan. Ya no podemos sentir. Indiferencia pura por los contenidos, culto a la personalidad, al bienestar propio, al tiempo libre, a la igualdad de condiciones… ¿A la libertad individual?

Estamos en la era de los anónimos, somos tan egocéntricos que la única seguridad que podemos llegar a tener está en nuestro micro-grupo, así compartimos frustraciones y nuestros deseos en la máquina.

Quiero escucharte. Al lector: mi reflejo narcisista_ @LaClemdeLaClem