Ojo Cultura Universitaria

Mark Oliver Everett odia la mayonesa

El líder de ‘Eels’ narra su vida en el libro “Cosas que los nietos deberían saber”

Pablo Luís Duarte Borges (@pabludu)

Muchos artistas que se destacan en una manifestación particular han tendido a traspasar las fronteras de la expresión e involucrarse con nuevas maneras de comunicar su visión. Una de las más comunes, es la de aquellos que en algún momento de sus tribulaciones diarias emprenden el camino de la narrativa para contar aspectos de su vida.

El libro “Cosas que los nietos deberían saber” ofrece un acercamiento a una de las mentes más especiales de la música indie, el genial Mark Oliver Everett, creador de la banda Eels.

El título (‘Things The Grandchildren Should Know’) hace referencia a la canción del mismo nombre incluida en uno de los discos más ambiciosos y recomendados de Eels, “Blinking Lights And Other Revelations”.

Resulta grato conocer la vida de esos artistas que nos gustan tanto, y de su pluma resulta aun más grato y enriquecedor para aquellos que hemos seguido sus carreras por tanto tiempo. Aunque siempre resulte en una apuesta arriesgada y necesaria en muchos casos. Everett decidió un buen día, por recomendación de un amigo, tomar un tiempo de su carrera para dedicarse a escribir los pasajes de una vida que contiene una gran dosis de tragedias y éxitos.


Un padre, que era un científico famoso que vivió entre las críticas, murió por un ataque cardíaco, una hermana drogadicta con varios intentos de suicidio que al final logra su cometido, y una madre que sufre un cáncer terminal cuando comienza la mejor relación con ella.

Es complicado leer una autobiografía de alguien que apenas va por la mediana edad, evidentemente a medida que pasamos las páginas nos imaginamos que el libro va aumentando sus hojas, con nuevas historias. Pero en el caso de Everett, su vida hasta este momento ya es una gran fuente de capítulos sin necesidad que esté en su lecho de muerte narrando los sucesos por los que ha pasado.

No es necesario esperar que muera, su vida tiene que ser contada por él mismo. Así sea que salga una segunda versión del libro, no quedamos con un sinsabor en ningún momento.

Con una narrativa bastante sencilla, entendible y algunas veces dinámica, el lector consigue fácilmente conectarse con las palabras de Everett, quien se toma libertades creativas para introducir a este en muchos de los pasajes, permitiéndole compartir más allá de sus palabras. Casi al igual que hace con su música, permite que el oyente, lector, se adentre en estas tonalidades sonoras y narrativas.

En muchas oportunidades agrega las letras de algunas de sus canciones más conocidas, y otras no tanto, agregando ese ritmo musical en muchos de los episodios. Al final, la música es un acto medicinal, donde los sentimientos se encuentran y conjugan en un producto sumamente personal y salvador.

Es una obra que nos acerca al punto de vista de un músico que no tiende a dar entrevistas, o a revelar su manera de ser más allá de sus presentación en tarima, sobre todo ahora cuando estamos invadidos por estás y le damos muchas veces más importancia a la vida de un artista sin importar sus presentaciones, solo considerando lo que hace fuera de estás.

Una excelente opción presentada por la editorial Punto Cero, una de las exhibidoras de algunos de los libros más nutritivos en los últimos años. Además, esta editorial es actualmente una de las preferidas por todo el equipo de esta revista.

Es en definitiva, una lectura rápida, amena que no tiene perdida, una aventura entre las liricas y tragedias de uno de esos grandes genios musicales vivos.

Un libro con una sencillez muy obvia, con una narrativa algo floja, pero sin embargo va de la mano con la crudeza de la mayoría de las vivencias de Everett, lo cual termina siendo un buen equilibrio. Un buen libro de autoayuda, sin pertenecer a este género.