Ojo Cultura Universitaria

Bajo las nubes de Calder

Contenido 'Desde la Burbuja' de la 14ta edición de OJO

Por Angela Rodríguez -@Angelabrp

Cuando te encuentras rodeado de una ciudad caótica y consigues paz en una ciudad más pequeñita, te quieres quedar ahí. Eso es lo que muchas veces nos pasa a los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, nos acostumbramos a ver nuestra casa de estudio como un segundo hogar. La universidad es el lugar donde perdía mis tardes estudiando para el examen del día siguiente, donde comía mientras le gritaban “nuevoo” al que hacía caer la bandeja en el comedor, donde me enamoré y desenamoré, donde conseguí amistades que probablemente vea durante el resto de mi profesión.

Y más aún, ser estudiante de Comunicación Social es un nombre que llevo con orgullo. Aunque muchas personas asocian a la UCV con descuido y disturbios,  es una cuestión de ver más allá, es conocer toda una pequeña ciudad llena de cultura, de historias, de héroes; un sitio donde confluyen todas las clases sociales.

Cuando eres ucevista disfrutas de pasar la tarde en Plaza Cubierta junto a El Pastor de Nubes, tomarte una chicha sabrosa que no encontrarás en ningún otro lugar y esperas las primeras horas de la noche para ver las pocas estrellas que se observan en el cielo caraqueño, acostado en Tierra de Nadie. También odias a los motorizados y patineteros que utilizan los pasillos para transitar por la universidad y rompen la cerámica del piso. Aquí volvemos al principio, a nadie le gusta que destruyan su hogar.

Las vivencias que te dejan la universidad —mucho más cuando se trata de la UCV— son particularmente especiales. Nunca olvidaré la vez que quedé atrapada en el edificio de rectorado a causa de una protesta de trabajadores, o todas las veces que hemos sufrido al inscribir un nuevo semestre, para que todas las materias sean en la mañana.

 A pesar de lo difícil que resulta la burocracia, los profesores que no dan la talla, el descuido de las instalaciones y lo difícil que es conseguir un cajero dentro, no hay razón suficiente como para no encariñarte con ella. La UCV me ha dado muchas oportunidades que espero retribuirle algún día, porque estudiar una carrera por apenas Bs. 0.50 el semestre es algo que verdaderamente se debe agradecer.

La universidad en general es uno de los pocos lugares donde te enriqueces intelectualmente gracias a otras personas, que a su vez se enriquecen intelectualmente de otros, una cadena de conocimiento que se vuelve cada día más grande. Más allá del conocimiento que te da la academia, es conocer nueva música gracias a tus amigos, aprender el arte que desconocías, es la necesidad de saber cada día más sobre lo que te apasiona.

Pero una vez que el tiempo pasa y es hora de explorar nuevos territorios, la meta siempre es concluir la carrera y llegar al Aula Magna vestido de toga y birrete, mientras tu familia te acompaña con orgullo a recibir el título universitario bajo las hermosas Nubes del Calder que adornan el auditorio.