Fashion Blogging discreto: bimbo bloggers, fama y originalidad

Por Andre Méndez – @andrebombacha

Fotos de Daniela Pineda- @fedora83

Soy la blogger antiblogger.

Es la única forma en que he logrado definir mi posición ante todo este boom de chicas que como yo, decidieron volverse públicas y mostrar el estilo que tienen, o que creemos tener.

Hace unos años me abrí el blog My Idaho Closet En numerosas revistas he explicado por qué lo abrí, pero les hago un resumen desde mi lugar más sincero: lo hice porque me pasó varias veces que me vestía muy bien, salía a la calle orgullosa de cómo me veía y no me encontraba a nadie.  Sentía que desperdiciaba una combinación, y se la quería mostrar a todo el mundo. Un poco el tema de la egolatría.

Pero es una especie de contradicción con mi forma de ser. Desde el primer día que empecé con esto me dije nunca me plantaría en una pose. Que no dejaría de ser natural y sencilla, ni de seguir diciendo “qué molleja”, como oriunda del Zulia que soy. Es un querer demostrar que me sé vestir bien sin plata (porque no soy niña rica). Es quererme mucho mostrando lo auténtica que puedo ser (con la ropa) pero a la vez batallando con no volverme una “ego blogger”, como nos han catalogado en los últimos años.

Y es que muchos no respetan a las bloggers.  Yo soy una.

Después de que me abrí el blog comencé a entrar en un par, luego en decenas, y al final terminé en cientos que archivaba en google reader para no perderme ninguna actualización.  Pero conforme a la cantidad de blogs que iban apareciendo, más molestia me generaban.

Me analicé y me sigo analizando por esto.  Un día lo definí como envidia.  Envidia de que chicas que no hacen nada, sólo dedicarse a una página, les ofrecieran viajes, vida y mundo. Que por ser lindas ya tienen todo a sus pies.

Perdí la esencia de mi blog, y lo abandoné un poco cuando estalló toda esta nueva era de mujeres posando frente a una cámara. Me di cuenta de que no formo parte de la mayoría de ellas. Tengo ojeras, no puedo salir a la calle a tomarme fotos porque vivo en una ciudad donde atracan y no puedo costearme una cartera Marc Jacobs.  No tengo a un amigo fotógrafo que sepa ángulos y me edite las fotos cada vez que haga un post, ni tampoco muchas marcas que me estén regalando cosas.

Pero no, no es envidia.  Es que precisamente yo no quiero ser como la mayoría.  Toda la vida me he esforzado demasiado en no ser igual que los demás, y eso me ha hecho ser una persona muy necia conmigo misma.  Y ver que todas estas chicas se visten tan igual las unas con las otras, me genera rechazo.

Se volvieron clones, perdieron su identidad, que es absurdo, porque precisamente un blog es para mostrar un estilo que no se debería parecer al de más nadie, solo a ti misma.  Me uní al grupo de los que no respetan a las bloggers porque más allá de si se visten de una forma o no, lo que me perturba (un poco, tampoco es que no puedo dormir), es ver cómo se muestran al mundo por la forma en que escriben en sus redes sociales y en sus mismos blogs.

A partir del más conocido (The Blonde Salad), se creó una generación de bimbo bloggers, que no leen, que no investigan, que no quieren pensar mucho. Que solo quieren figurar y tener sus 15 minutos de fama. Y esto es exactamente la percepción que evito a toda costa.  Que me da terror que la gente tenga de mí.

Pero si algún día soy afortunada de vivir alguna de las maravillas que se ganan por ser una blogger, quiero que sea siendo exactamente como soy, haciendo el blog como lo vengo haciendo.  No me gusta retwitear piropos, tampoco tener millones de selfies en instagram. Prefiero ser fiel a esa voz en mi cabeza que todos los días me dice que es mejor no andar con pretensiones que venderme por una prenda de ropa o dos. Pareciera que la popularidad no se lleva muy bien con el respeto en la blogósfera, y esto es una opinión generada a partir de conversar con muchísima gente en el mundo de la moda, y otros tantos ajenos a ella también.

Hoy ya reconozco cuando un blog persigue más que una simple fama, cuando es una chica que a simple vista despide originalidad y cuando su página tiene una perspectiva fresca. Esos blogs son los que me inspiran a seguir con el mío.

A todas estas, mi blog no es popular. Y antes me quitaba el sueño, pero ya a estas alturas de mi vida estoy en otra posición. Hoy lo disfruto así como es, y me pregunto hasta cuándo lo voy a hacer.  Esa respuesta todavía no la tengo; mientras tanto sigo mostrando cómo me visto y sigo batallando con el mundo de las fashion bloggers.

 

Comentarios

comentarios

You May Also Like