Del por qué OJO saltó a la cancha

Somos una revista de cultura universitaria y vamos a hablar de deporte. Somos una revista de cultura y vamos a hablar de deporte. Si no hubo en tu mente un cortocircuito, ¡felicitaciones!, puedes pasar sin temor a disfrutar de las siguientes páginas. Si por el contrario se te levantó la ceja al estilo de Anchelotti –buscar en Google: Carlo Anchelotti + ceja–, si te pareció un oxímoron, si te sonaron antitéticas deporte y cultura, si te hizo ruido, si hubo disonancia, tranquil@, no pasa nada, permite que te expliquemos de qué va esto y danos un voto de confianza.

Luego de quedarnos en blanco, decidimos arriesgarnos a ser una zona de tolerancia, la bisagra que une opuestos. Durante mucho tiempo se ha creído que deporte y cultura son antónimos. Es un lugar común viejísimo que se funda en dos estereotipos –falsos, como todos–: el primero, que la cultura es aburrida, fastidiosa, que se reduce a eso que está en los museos y los libros, y que hay que haber leído mucho y ser muy intenso para entenderla; el segundo, que el deporte es una cosa vulgar, una manifestación estúpida que enajena y regresa al hombre a su estado más primitivo, el nuevo opio del pueblo.

Como en OJO no creemos en estereotipos, más bien los detestamos y combatimos, hemos decidido entonces ponerle letra –y de la buena– al deporte. De eso se trata esta edición, de deporte bien escrito. En una tertulia imaginaria hemos reunido una colección de frases, brillantes e ingeniosas, célebres y desconocidas, que importantes escritores formularon en su momento sobre el fútbol, deporte amado y odiado por los hombres de letras, pero que, leído lo leído, a casi ninguno dejó indiferente. Un hombre de letras, Miguel Hidalgo, honra varias de nuestras páginas con un extraordinario cuento sobre boxeo, ese deporte que en su momento tanto sedujo a los escritores –que lo digan Cortázar y Hemingway-.

Dos debates ocupan también una buena cantidad de páginas. Un fanático de los deportes nos dice por qué le gustan tanto, y una no-fanática –imposible encontrar un antónimo para esta palabra- nos cuenta qué le disgusta de ellos. Otro debate, divertidísimo, ahora que el fútbol ha comenzado a colarse con más fuerza en el gusto del venezolano, hombre de béisbol por excelencia, tiene que ver con la pregunta sobre cuál de las dos disciplinas es mejor y por qué, respondida, claro, por un seguidor de cada una.

Mari Montes, veterana cronista deportiva, nos regala un valiosísimo testimonio sobre su experiencia en el oficio, así como una serie de anécdotas y opiniones de colección. Alberto Sáez, de Libros del Fuego, nos cuenta cómo fue saltar al mercado con una novela sobre béisbol, El último encuentro, y su autor, Humberto Acosta, firma cotizada y respetada de las páginas deportivas, nos regala dos últimas páginas de colección: el séptimo juego de la Serie Mundial 2014 anotado de su puño y letra.

Si logramos lo que nos propusimos al hacer esta edición, entonces esta revista podrá ser leída tanto por un fanático de los deportes como por otro de la cultura. Ambos podrán disfrutarla sin problema. Ambos podrán encontrar cosas interesantes, que les agraden. Y ambos descubrirán entonces que no son tan diferentes como creen. Esperamos haber logrado el cometido. Será el lector quien lo diga. En su cancha rueda ahora el balón.

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