USB: 46 años andando por Venezuela

“Es muy emocionante poner a andar una universidad”. Así comenzó Rafael Caldera la lección inaugural en la Universidad Simón Bolívar,  un día como hoy, 19 de enero de 1970. Institución que hoy se ubica como la segunda mejor del país y la número 34 a nivel latinoamericano según el QS World University Rankings de 2015. “Es verdaderamente cuando de ella –la universidad- emana como manantial el agua pura y limpia que apaga la sed de la ignorancia, que refresca las ideas y los conceptos y que le da a los caminantes la posibilidad de marchar hacia arriba”, continuaba el entonces Presidente de la república en su lección, con la cual ejecutó el decreto de creación de una nueva universidad en Caracas promulgado por Raúl Leoni en 1967.

Haciendo una revisión del texto de Caldera, encontramos importantes mensajes, no solo para la universidad que abría sus puertas en el Valle de Sartenejas, sino también para toda la sociedad venezolana. A continuación compartimos diez de ellas:

 

  1. Esta es una Universidad que nace con claros objetivos. Objetivos impuestos por la hora que nos corresponde vivir. Sus estudios marchan principalmente por los senderos de la técnica y sienten vigorizarse en su deseo de actuar por la angustia del vacío tecnológico que nos separa de los grandes países desarrollados, y que nos exige movernos con decisión para presentar dentro de nuestra nación una imagen de país moderno para construir bases realmente sólidas sobre las cuales pueda desarrollarse nuestro futuro.
  2. Hablaba Bello, en su discurso inaugural de la Universidad de Chile, de la necesidad de adaptar los conocimientos al país, de penetrar la realidad, de canalizarla, de superarla. Esta norma está presente y viva en la orientación de quienes guían la Universidad Simón Bolívar.
  3. Tenemos conciencia de lo que significa la gratuidad de la enseñanza universitaria a pesar de sus graves dificultades y problemas. Tenemos a orgullo el encontrar en las viviendas más humildes, en los ranchos a los cuales no ha llegado todavía la plenitud del proceso social, la esperanza de participación activa que resulta para la familia humilde el estudiante en el liceo y en la universidad. Estas son conquistas de nuestro país que en ningún momento podemos comprometer, que tenemos que afianzar y fortalecer.
  4. Tenemos que saber que los sectores dirigentes han de surgir de todas las clases sociales, que la clase más numerosa debe participar cada vez más en ella, para poder ejercer desde allí una tarea que beneficie a todo el mayor número de venezolanos. Por esta razón, al nacer la Universidad “Simón Bolívar”, quiero significar también que si en algún momento pueda considerarse como un instituto de selección, será por la capacidad, por la dedicación al estudio, por la voluntad y el esfuerzo, pero deseamos en el momento en que la vemos ya tomando carne de vida y realidad que ella sea una Universidad llena de los hijos del pueblo, que vengan a traer las inquietudes del pueblo y a forjarse en los conocimientos indispensables para utilizarlos en el sentido de la transformación, del progreso y del mejoramiento del pueblo venezolano.
  5. Porque no podemos olvidarlo, aunque nos duela repetirlo: si no somos capaces de formar, de capacitar, de darle sentido de seriedad, de trabajo, de responsabilidad y de técnica, a las generaciones universitarias, estaremos comprometiendo, irremediablemente, la verdadera soberanía nacional.
  6. El mundo que tenemos por delante es un mundo que reclama gente capacitada, técnicos en gran número, responsabilidades capaces de ejercerse con eficacia. Si no logramos formar en las nuevas generaciones, los equipos para hacerse cargo de los problemas que el desarrollo plantea, la necesidad social nos llevará a un colonialismo peor que todos los demás colonialismos. Vendrán los técnicos de cualquier parte, de un continente o de otro continente, de una latitud o de otra latitud, y vendrán desgraciadamente no a interpretar y a realizar las posibilidades efectivas de nuestro medio, de nuestra población, sino a importar concepciones, ideas, cartabones que chocarán con nuestra idiosincrasia y que harán más difícil el desarrollo pleno de nuestra personalidad nacional.
  7. La lucha contra el facilismo que es traición a la universidad, que es traición al pueblo, que es traición a la patria, porque graduar estudiantes que no aprendieron la virtud del trabajo, que no adquirieron el sentido de la responsabilidad, que no recibieron los conocimientos sino que apenas pudieron defenderse con exposiciones aparentes para lograr los títulos, es entregar el pueblo, el país, las necesidades de la patria en manos de gente incompetente que no será capaz sino de llevarnos al fracaso.
  8. Que en esta Universidad la libertad sea un hecho claro, firme y permanente; que se recuerde que en la libre confrontación de las ideas está la base y fundamento del progreso y de la institución universitaria, que se eduque en todos los participantes de la Universidad el respeto por todas las ideas, la convicción de que ellas no pueden combatirse sino con ideas y de que la forma de presión o violencia que cierre la voz a quienes tengan algo que decir es la negación misma de la institución universitaria.
  9. El desarrollo es una palabra hermosa y fascinante pero detrás de ella se abre la complejidad de las técnicas, de los conocimientos, de los procedimientos. No podemos conquistar el desarrollo solamente a base de buena voluntad; tenemos que conquistarlo a base de estudios, de preparación, de formación, de coordinación de voluntad.
  10. El nombre de Bolívar pronunciado con respeto, con admiración y con cariño por todos los habitantes de este continente, es el talismán que le abrirá a esta Universidad lo más amplios horizontes.

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