Cobra fuerza la versión del asesinato de Hugo Chávez

“Liber scriptus proferetur, (aparecerá el libro escrito) / in quo totum continetu (en que se contiene todo) / quidquid latet apparebit (y lo oculto se sabrá)”. La vieja secuencia latina resulta propicia tras la sorpresiva declaración dada ayer por Aristóbulo Istúriz. “Yo no lo puedo demostrar, pero tengo la convicción moral de que a Chávez lo mataron”. Así dijo el Vicepresidente, cuya voz se suma a la de aquellos que ven con suspicacia la muerte de Hugo Chávez. Como Héctor Navarro –“a Chávez lo llevaron asesinado al Cuartel de la Montaña, estoy convencido de que lo asesinaron”–; o Eva Golinger – “cada día salen más evidencias sobre la clara posibilidad de que fue asesinado”–. Comenzando el año, el periodista Miguel Salazar escribió al respecto: “Cada día son más confusos los pormenores que rodearon la agonía y el deceso de Chávez. No en vano cobra fuerza que fue asesinado a ‘cuenta gotas’. El caso se torna más complejo por la comparecencia no sólo de los dirigentes cubanos, sino también de los venezolanos que estuvieron cerca de su lecho de enfermo (…) ¿Qué saben? ¿Quién te mató, Chávez? Dato importante: no se conoce el contenido de la autopsia, [y] no se puede decir a ciencia exacta cuáles fueron las causas de su muerte”. Ya en 2013, Rafael Poleo, también periodista, había preguntado abiertamente lo siguiente: “¿Cómo es posible que a un presidente se le dejara desarrollar un cáncer de síntomas tan claros y tempranos? ¿Qué explica los crasos errores en operaciones ejecutadas por cirujanos de confianza y el tratamiento aplicado por los prestigiosos médicos de Cuba, todos bajo la vigilancia paternal de Fidel Castro?”. Tarde o temprano ‘quidquid latet apparebid’ (lo oculto se sabrá).

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