La crisis se mete en la cama de los jóvenes

Por: Jacobo Villalobos – @JacoboV95

Para los actuales jóvenes caraqueños, entre los 18 y los 30 años, el ejercicio de una sana sexualidad es una carrera de obstáculos que pasa por la carestía de los lugares de intimidad (hoteles en los que la noche oscila entre los Bs 5 mil y los Bs 40 mil; apartamentos cuyo alquiler puede llegar a los Bs 20 mil), la escasez de pastillas anticonceptivas, el elevado costo de los preservativos (entre Bs 700 y Bs 1.500 cuesta una caja de tres) o la imposibilidad de comprar un vehículo propio (requeriría de 12 a 20 años de ahorro de sueldo mínimo). Todas estas dificultades impiden, en muchos casos, el correcto desarrollo de la sexualidad juvenil venezolana.

El espectro de consecuencias que esto puede traer va desde malestares psicológicos relativos a la autoestima y a la identidad, hasta complicaciones físicas, como molestias corporales, problemas biológicos y la exposición en zonas de riesgos que pueden comprometer la integridad de la persona que busca intimidad.

Sexólogos y psicólogos sociales han estudiado el impacto que este panorama nacional tiene en la vida de los jóvenes a través de su sexualidad y cómo afecta la estructura social venezolana, y ante esta perspectiva se muestran entre expectantes y preocupados por las implicaciones sociales que esto podría traer.

Malestares sexuales

Entre los derivados de la situación venezolana que más afectan a los jóvenes se cuentan el estrés y la depresión, ligadas a los problemas del país (bajos sueldos, carestía de la vida, inseguridad, división política, malas perspectivas profesionales, etc.). Estos factores se traducen en un abanico de problemas sexuales.

Los expertos consultados, como las sexólogos Luz Jaimes y Florangel Parodi, además de la psicólogo Hecmy García, concuerdan en que el principal rasgo que define la vida sexual los jóvenes venezolanos es la reducción de la lívido. “El estrés por la realidad del país genera una respuesta de supervivencia, el ambiente social con pocas gratificaciones nos deprime y desesperanza; en momentos así el deseo sexual es casi nulo”, asegura Parodi.

Contrario a lo que se podría esperar de una sexualidad normal, caracterizada en los jóvenes por la exploración y la búsqueda de placer, la liberación de tensiones e incluso el reconocimiento social, en la actualidad venezolana lo que psicólogos y sexólogos ven con mayor frecuencia son jóvenes cuyo impulso sexual se ha disminuido.

Esta situación ya se evidenciaba para el 2010, fecha en la que un estudio titulado “Hábitos sexuales de Venezuela y América Latina” demostró mediante encuestas que aunque los venezolanos eran los más tempranos en iniciarse en la práctica sexual (para la fecha se encontraba en Venezuela la mayor población de iniciados antes de los 12 años), una vez llegada la pubertad y la adultez temprana ésta se volvía una de las poblaciones que menos relaciones tenía a la semana, con un promedio de una o dos veces cada siete días.

Ese mismo estudio resaltó que entre los factores que más incidían en los resultados de las encuestas, el principal era la realidad-país, categoría en la que entraba el estrés y las obligaciones, siendo éstos los agentes que más influían en la frecuencia sexual.

En la actualidad, se puede hablar de otros problemas en materia sexual ligados a la situación del país. La eyaculación precoz y la disfunción eréctil son dos de las patologías más típicas en los hombres venezolanos, que a su vez son los más afectados por la situación. En el caso de las mujeres, los problemas más frecuentes son la imposibilidad de alcanzar el orgasmo y la dificultad en la lubricación, lo que conlleva a relaciones incómodas y poco gratificantes.

“El estrés, si no se sabe manejar, puede traer muchos problemas sexuales, porque la cabeza está en un lado y los genitales en otro”, comenta Florangel Parodi.

Las consecuencias más visibles de este panorama son la depresión y la frustración generalizada. Además, la falta de relaciones satisfactorias produce malhumor, lo que incita a la agresividad. “Por eso hay tanta violencia y agresión en la calle”, asegura Luz Jaimes, médico sexólogo, quien además alude a la angustia, la irritabilidad, la impotencia y los problemas de pareja como otros elementos a tomar en cuenta como derivados de esta situación.

Jaimes también puntualiza cómo los malestares de este tipo pueden afectar la salud de la persona. Comenta que la hipertensión y problemas musculares son asuntos estrechamente relacionados a una sexualidad poco sana. “Con una vida sexual así nos enfermamos, y si esto se mantiene nos seguiremos enfermando cada vez más”, sostiene la sexólogo.

Lazos de pareja

“La sexualidad es muy importante entre los jóvenes porque conjuga muchas cosas, como la comunicación, la sociabilización, la búsqueda de identidad. La sexualidad es una puerta de entrada para la satisfacción de las necesidades personales”, asegura Jesús Gómez, psicólogo social y profesor en la Escuela de Psicología – UCV de la materia “Estructura social venezolana”.

Para el profesor, uno de los problemas más serios en el contexto sexual nacional es el referente a la identidad. Puntualiza que el ejercicio de una sana sexualidad ayuda a construir la visión de uno mismo, con lo que al truncarse el desarrollo de la vida sexual, la concepción que la persona tiene de sí misma se ve comprometida.

En este caso, las complicaciones vienen dadas por la dificultad para vincularse con otros, en lo que el sexo es un elemento fundamental. Por el contrario, en la actualidad venezolana, el contacto se limita.

De esta forma, los lazos de pareja, la intimidad y la comunicación con otros se ven afectados y hasta erosionados, trayendo como corolario la falta de bienestar emocional e intelectual.

Zonas de riesgo

Entre las conductas sexuales que más se han esparcido entre los jóvenes, específicamente entre los 15 y los 25 años, se cuenta el recurrir a las llamadas zonas de riesgos para encuentros sexuales.

Estas zonas van desde plazas hasta escaleras de edificios y se caracterizan por ser lugares no siempre solitarios, que no proveen la intimidad necesaria para un contacto de este tipo y llevan a relaciones sexuales apresuradas.

Para Florangel Parodi, sexólogo coordinadora del Posgrado de Sexología Médica en el CIPPSV, este tipo de encuentros podría condicionar las relaciones sexuales futuras, en las que aún disponiendo de un espacio de intimidad idónea, las personas experimentarían relaciones patológicas. “Se podrían ver casos de eyaculación precoz debido a que con anterioridad las relaciones sexuales se tuvieron que hacer apuraditos o a escondidas”, puntualiza Parodi.

Otro de los riesgos que podría traer una vida sexual de este tipo es la exposición personal a la inseguridad o incurrir en casos de ilegalidad.

Al respecto, Hecmy García, psicólogo clínico y magister en psicología, aludiendo a su experiencia laboral en el estado Vargas, asegura que los adolescentes se muestran como “nada conscientes, no les importa dónde ni cómo tendrán relaciones”.

Para García, “en nuestra población no hay cultura de responsabilidad” en estos temas, lo que ha llevado a un incremento en las cifras de embarazo precoz y a problemas importantes de salud pública que podrían agravarse con el tiempo. “En mi experiencia he llegado a ver casos en que los adolescentes reciclan los preservativos: los usan, los lavan y los vuelven a usar”.

Por tal razón, ambas especialistas recomiendan la planificación del encuentro sexual, desde el lugar en el que se llevará a cabo hasta la adquisición de anticonceptivos y, sobre todo, el manejo de información para evitar problemas futuros.

“La sexualidad forma parte fundamental de la vida diaria, está presente constantemente, desde que elegimos la ropa que usaremos hasta nuestro comportamiento. Lo correcto, entonces, sería informarse bien y orientarse de la mejor manera para tener una vida sexual más sana”, comenta García.

Relaciones entre dos masturbadores

Para el psicólogo y profesor universitario Jesús Gómez, las redes sociales se han vuelto un elemento de relevancia en la vida sexual de los jóvenes contemporáneos. Mediante éstas, se pueden establecer contactos de este tipo: envío de imágenes, narraciones eróticas y chateos que estimulan la sexualidad de los usuarios.

“Estás allá sin estar allá. Te aíslas pero estás estableciendo un contacto con otra persona, a la vez que estás teniendo relaciones sexuales contigo mismo. Es algo entre dos masturbadores”.

Para el profesor, esto constituye un viraje en la sexualidad que ya se ha normalizado entre los jóvenes. “Se movilizan símbolos, te movilizan signos, pero eres tú mismo quien te tocas a la vez que tu pareja se toca por su lado”.

Estas prácticas, asegura Gómez, podrían llegar a ser una opción para la exploración sexual entre los jóvenes aunque no aporte los mismos beneficios que una relación sexual normal.

“Pero sobre todo, es un fenómeno extrañísimo e interesantísimo y habrá que ver cómo se desarrolla en un futuro. Se ha generado otro tipo de persona con otro tipo de sexualidad”, asegura el psicólogo.

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