Una conversación radical (II)

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Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

[Puedes leer la parte I aquí]

“Porque la oposición se entregó, bro. Sólo por eso”, me sigue diciendo Carlitos. “¿Se entregó a quién?”, le pregunto. “Al gobierno”. “¿Seguro?”. “No, bueno. No se entregó: siempre fue suya”. Lo dejo seguir. “¿Tú sabes por qué esto ha durado tanto?”. “¿Porque es una dictadura bien montada que tuvo la bonanza más grande de la historia para comprarlo todo?”. “Exacto. Para comprar a la oposición”. “¿Comprar a la oposición?”. “Con una oposición seria y resteada hace años habríamos salido de esto”. “Oposición seria y resteada fue la de Carmona y mira lo que duró”. “¿Eso que tiene que ver?”. “El viejito fue a Miraflores, disolvió todos los poderes, no quiso negociar ni juramentarse en la Asamblea y duró horas”. “Repito, ¿qué tiene que ver?”. “Que hay que entender, y yo sé que esto es horrible, que Chávez tuvo un apoyo popular enorme. Peor aún: que enamoró y conquistó a una parte importante del país, que se le entregó y lo idolatró…”. “No, bro”. “Escucha, porque fue así: conquistó a un tercio del país y tuvo dinero suficiente como para atraer y mantener contento a otro tercio”. “No, bro”. “Y quedamos, o estuvimos desde siempre, ese otro tercio que se le opuso desde el principio”. “Entonces somos minoría, y tal”. “Ahorita no: pero lo fuimos un montón de tiempo”. “¿O sea que nunca nos robaron ninguna elección?”. Se ríe irónico. “Lo cierto es que nunca lo pudimos probar”. “Ah, buenísimo. Ahora, además, el chavismo ha sido puro ‘fair play’”. “Nada que ver”. “Lo más decente del mundo, claro”. “No. A ver. Hemos tenido un árbitro parcializado y hemos ido siempre a elecciones en unas condiciones lamentables y con un ventajismo horrible; eso es indiscutible. Pero pendiente, porque para ti la explicación de los últimos años se resume en que elecciones ganadas a punta de fraude y comprando a la oposición. Y no necesariamente ha sido así”. “¿Pero cómo que no? Si me lo acabas de decir”. “Te acabo de hablar de ventajismo e irregularidades, pero no de número volteados y tal”. “Es lo mismo”. “No lo es. Pero ese no es el punto”. “¿Cuál es?”. “Que esto ha durado no por tener a una oposición vendida, sino por tener gente y dinero. Por eso nada más. Se le acabó el dinero y se comenzaron a quedar sin gente”. “¿Pero por qué te empeñas en defender a la oposición?”. “No es que me empeño, no se trata de eso”. “¿Entonces?”. “Pero es evidente que el único que gana dividiendo a la oposición es el gobierno. Y cuando tú dices que son unos vendidos lo ayudas”. “¿Entonces me voy a callar para no dividirla? Eso es chantaje”. “Entonces va a ser serio y no vas a estar hablando sin tener pruebas”. “¿Sin tener pruebas?”. “¿Tienes alguna acaso?”. “Mira como han actuado. Siempre han salvado al gobierno, siempre. Los hechos hablan”. “Lo que está hablando allí es tú interpretación de los hechos”. “Ah, sí, está bien”. “¿Has visto cheques, sabes de reuniones, de cosas, de algo? ¿Tienes pruebas de ese tipo?”. “Pero es que no hacen falta. Solo hay que verlo”. “Bro, lo que tú ves y entiendes es sólo lo que tú ves y entiendes. Es una interpretación. No es una prueba”. “¿Vas a seguir con eso?”. “Sí, porque hay mucha gente que se la ha jugado en la oposición, que le está echando bolas de verdad, como para que vengas a decir que son unos vendidos”. “Pero lo son”. “¿Entonces yo defiendo vendidos? ¿Es eso lo que dices?”. “No, bueno”. “Y si soy un defensor de vendidos, yo seré vendido también. ¿Es eso lo que piensas?”. “No, bro. Pero es que tú no te das cuenta”. “Ah, ya. Es que soy muy tonto como para darme cuenta”. “Para ahí, bro, pero por algo los dirigentes de la MUD no están presos ni exiliados”. “¿Eso que tiene que ver?”. “Que no molestarán tanto al gobierno cuando no se ha deshecho de ellos. ¿No te has puesto a pensar en eso? ¿Por qué hay una oposición tolerada y otra que no? ¿No será porque hay una que le conviene al chavismo y esa es a la que deja libre porque no significa ningún peligro?”. Me deja pensando. “Ah, ¿qué pasó, inteligente? ¿Te hice dudar?”. “Sí, pero ve, cuando Pérez Jiménez, algunos estaban en el exilio, otros en la clandestinidad, y otros en la vida pública. Y todos de alguna manera contribuyeron a su caída. Eso que dices, sí, tiene lógica y podría suceder, es verdad, pero dejar que sea el gobierno quien te dicte quién es la verdadera oposición y quién no, o a quién escuchar o no, eso tampoco parece un acierto”. “Es que no es el gobierno quien me lo dicta”. “En el fondo sí, pero a la inversa: razonas pensando que la verdadera oposición, la que merece ser seguida, es solo la que el gobierno mete presa; puedes tener razón, pero al final la defines por el criterio del gobierno”. Ahora es él quien se queda pensando.

Continuará…

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