Así asesinaron a Juan Pablo Pernalete

GNB

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

A Juan Pablo Pernalete lo asesinó un Guardia Nacional. En ello coinciden todos los testimonios recogidos ayer en Altamira, donde se llevó a cabo un homenaje simbólico en su memoria. “Lo puedo jurar por mi vida, porque yo lo vi”, dice Elios Jaspe, testigo directo de la muerte del estudiante de la UNIMET. Lo mismo aseguran otros dos manifestantes que se encontraban en el lugar: “Allí no habían efectivos de la Policía Nacional Bolivariana. Sólo Guardias Nacionales”. De ese modo desmienten la versión dada por Diosdado Cabello en su programa de televisión, en el que aseguró que en ese momento no había efectivos de la Guardia Nacional en Altamira.

“La diferencia es que Diosdado estaba cómodo en su casa, mientras nosotros estábamos aquí en la calle. Yo lo vi”, replica Jaspe, estudiante de la Universidad Santa María. Su testimonio es el más esclarecedor de todos, ya que se encontraba cerca de Pernalete cuando lo asesinaron. Para ese momento, ya los manifestantes de la marcha opositora, que había comenzado a ser reprimida en El Rosal, habían desalojado la autopista Francisco Fajardo por el Distribuidor Altamira. La mayoría se encontraba en la Plaza Francia.

Cuadras más abajo, un grupo de jóvenes se enfrentaba a la Guardia Nacional en las avenidas Sur Altamira y Del Ávila (San Juan Bosco y Luis Roche, se llaman, respectivamente, de la Francisco de Miranda para arriba). El grueso de los jóvenes estaba en la Sur Altamira, que es donde usualmente se suele concentrar el mayor número de ellos. Pernalete y Jaspe estaban en la Del Ávila. “No creo que hayamos habido 30 personas”, relata Jaspe del grupo que estaba allí. El enfrentamiento se estaba llevando a cabo casi a la altura de la Torre Británica, en el paso de cebra, donde había un piquete de la Guardia Nacional. Pernalete se encontraba próximo a la esquina. Entonces, por la calle José Félix Sosa (donde se encuentra dicha torre) aparecieron de imprevisto tres efectivos de la GN: “Los tres guardias salieron de esa esquina y dispararon a quemarropa bombas lacrimógenas de las plateadas grandes. Juan Pablo cae desmayado y automáticamente los jóvenes que estaban cerca de él comenzaron a pedir ayuda. Lo cargaron dos locales más arriba y lo montaron en una moto para llevarlo a Salud Chacao”.

“A él le dieron allí, en la esquinita”, cuenta otro joven que se encontraba presente, y que accede a hablar en condición de anonimato. “Eso fue de repente. Los Guardias aparecieron disparando con escopeta. Le dispararon a menos de cincuenta metros. De frente al pecho. Era una bomba de las más duras, tipo cilindro, que son de las más grandes”, explica. “Cuando él cae, nosotros tratamos de auxiliarlo. Entonces, allí a mí me agarran unos Guardias, me dan dos cachetadas, me roban el teléfono y luego me sueltan”.

“Yo pensé que era otro desmayado más”, explica una mujer que trabaja en la zona, que vio cuando a Juan Pablo lo llevaban cargado. Ella también confirma que era la Guardia Nacional la que se encontraba allí. La acompaña una vecina de Altamira Sur, que muestra el cartucho de una lacrimógena que aterrizó en el pasillo de su edificio. “Ese cayó en el piso 3. Ese día la represión fue muy fuerte acá. Echaron bombas en los edifcios”.

DISPARAN LAS BOMBAS DE FRENTE

Según denuncian algunos de los jóvenes que se encuentran en la primera línea de las manifestaciones, disparar bombas lacrimógenas de frente se ha convertido en una práctica común desde hace poco más de una semana. “No lo hacen para dispersar, sino para lastimar”, denuncia un joven que fue víctima de esta práctica. El yeso que le cubre el brazo del hombro a la muñeca es la prueba: “A mí me dispararon una lacrimógena directamente al brazo: lo tengo fracturado en 5 partes, y además me agarró una vena. No me desangré de milagro. Si me hubieran dado en la cabeza, me hubieran matado”, dice. Sucedió en la marcha del 19 de abril en la autopista Francisco Fajardo. “Me dispararon de arriba. Yo estaba en el nivel de abajo, y de arriba me dispararon. Fue mandada directamente, a quemarropa prácticamente. Quien lo mandó fue el General de ellos, uno que siempre anda con una capucha, un sweater negro y unos lentes de sol”.

Otra víctima de esta práctica fue Román Camacho, videógrafo de La Patilla, quien en la marcha del 10 de abril sufrió una fractura de tibia por el impacto de una bomba mientras cubría la manifestación: “Recibí el impacto de una bomba lacrimógena disparada por la GNB mientras reportaba. Disparaban las bombas directamente a las personas violando todo procedimiento para control de manifestaciones y uso seguro de esos equipos”, relató en ese momento.

¿USÓ LA GNB OTRA ARMA?

En la mañana de hoy, el diario oficialista ‘Últimas Noticias‘ publicó una información según la cual no habría sido una lacrimógena sino una pistola de perno el arma usada para asesinar a Juan Pablo. La versión, obtenida de una fuente judicial anónima y lanzada en primera plana y como titular de apertura, está basada en las conclusiones preliminares de la Unidad Criminalística del Ministerio Público, quienes dicen que el rastro de la herida “es similar a la que deja una pistola de perno cautiva”, pero no agregan (ni concluyen) más. De momento, de parte del Ministerio Público no ha habido ningún tipo de pronunciamiento oficial.

Versiones sobre el uso de otro tipo de instrumentos para reprimir, tales como disparo de cartuchos de bombas vacías, metras y monedas, han sido varias veces relatadas por los manifestantes, pero hasta ahora el equipo periodístico de Revista Ojo no ha podido obtener evidencias físicas que las confirmen.

De momento, una cosa es clara: Juan Pablo Pernalete murió cuando tres Guardias Nacionales entraron de sorpresa por la esquina noreste de la Torre Británica y dispararon. Si el arma homicida fue un rifle de lacrimógenas (como dicen todos los testigos) o una pistola de perno (como dice ‘Últimas Noticias‘) le corresponde al Fiscal 81 del Área Metropolitana de Caracas, encargado por el Ministerio Público para el caso, aclararlo.

OTROS TEXTOS SOBRE LAS PROTESTAS

#5A: Tiros, gases y coraje en la autopista

-#7A: Resistencia (e impotencia) en la autopista

-#8A: Empanadas de pabellón para la guerra

#10A: La resistencia continúa

-#19A: Un ataque criminal

-#20A: Historia de una post-marcha.

-#22A: La conquista del oeste

-#24A: Plantón a la violencia

-#26A: “A Juan Pernalete le dispararon de frente”

-27A: “Si el pueblo no tiene paz, que la dictadura no tenga paz”

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