El heroísmo y el interés

Lido

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Ayer (#30M), la nobleza y la miseria se encontraron en un mismo piso del Centro Lido, refugio de cientos de manifestantes que huían de la PNB cuando ésta pasaba con sus motos a disolver la pequeña marcha estudiantil que pretendía llegar al Ministerio del Interior y terminó, como siempre, varada en Chacaito.

Desde una de las barandas del centro comercial, un grupo de manifestantes pudo ver cómo unos PNB pretendían llevarse detenido, al otro lado de la Francisco de Miranda, a un compañero. Y a pesar de que minutos antes comentaban que ni que pasara lo que pasara saldrían de allí para caer presos (“mira la cantidad de motos que hay, mano”) al ver a uno de los suyos necesitado, más pudo el sentimiento de solidaridad y compañerismo. Los que estaban abajo salieron a la avenida y los de arriba lanzaron piedras. La reacción sorprendió a la PNB y los descolocó. El muchacho quedó libre y fue rodeado por los fotógrafos, mientras los policías, entonces, arremetían contra el centro comercial  y disparaban bombas y perdigones hacia él.

Mientras eso sucedía, una mujer clamaba histérica contra los manifestantes. “Dejen de lanzar piedras a la policía, quítense de allí. No están dejando trabajar a las muchachas. Y yo tengo que comprar mi pasaje”. Las muchachas eran las empleadas de una agencia de viajes que se encuentra cerca de uno de los balcones del Centro Comercial, y el pasaje un boleto aéreo con destino internacional.

Un extraterrestre hubiera dudado, seguramente, de si aquellos muchachos valerosos que salieron a rescatar a su compañero y la mujer cuya única preocupación era que no lo hicieran para poder comprar su pasaje, pertenecían a la misma raza. Y habría entonces que explicarle que sí, que eso es parte de la condición humana, que somos capaces de lo mejor pero también de lo peor, y demás cosas. Para que no se quedara con tan mala imagen y viera que no todos los que viajan son de esa ralea, habría que haberle presentado a ese otro muchacho que estaba en el Lido y está a cuatro días (tres al publicarse esta crónica) de irse del país, y quema sus últimas horas protestando (“y exponiéndose”, en palabras de su nerviosa madre, que lo acompañaba ayer y juraba que pasara lo que pasara no iba a dejar que a su hijo lo agarrara la PNB).

Pero en Venezuela no todos pueden comprar un pasaje e irse. Algunos (la mayoría) por falta de recursos y otros porque lo tienen prohibido. Como uno de los encapuchados que estaba en la baranda, detenido (y torturado) en 2014 y desde entonces con país por cárcel. “Así claro que es fácil. Compra pasaje, se va y listo. Pero yo no me puedo ir. Este país es lo único que tengo”.

Un país que a esa hora de la tarde, en el día sesenta de protesta, no lucía tan esperanzador como en otras ocasiones: la marcha había sido más bien pequeña y la habían disuelto bastante rápido. Apenas cayó la primera lacrimógena, a las 2:30 de la tarde, el grueso de ella retrocedió en desbandadas, dejando apenas a unos pocos muchachos adelante, a quienes en menos de una hora ya la PNB había corrido del lugar. De aquellas jornadas épicas y duraderas de tres y hasta cuatro horas de resistencia parece haber cada vez menos: la represión es cada día mayor y la gente (y más entre semana) sale menos. Pero todavía sale. Y eso no deja de asombrar. El ejercicio de resistencia (si bien corto, si bien menos heroico, si bien disminuido) no ha cesado. Y en el día sesenta (¡60!) eso fue palpable, a pesar de que la lucha no sea ya sólo contra los cuerpos de seguridad, sino también contra la indiferencia y el egoísmo de algunos.

OTRAS HISTORIAS DE PROTESTA

#5A: Tiros, gases y coraje en la autopista

#7A: Resistencia (e impotencia) en la autopista

#8A: Empanadas de pabellón para la guerra

#10A: La resistencia continúa

#19A: Un ataque criminal

#20A: Historia de una post-marcha.

#22A: La conquista del oeste

#24A: Plantón a la violencia

#26A: “A Juan Pernalete le dispararon de frente”

#27A: “Si el pueblo no tiene paz, que la dictadura no tenga paz”

#29A: 12 horas con la esperanza de Venezuela

#01M: El derrumbe de dos mitos

#03M: “Los venezolanos no somos este odio”

#18M: Agua, perdigones y miedo.

#20M: Relato de una agresión.

#20M: 50 días después.

-#29M: La tragedia de Altamira.

Comentarios

comentarios

You May Also Like