Esposado trasladaron al fotógrafo Leonardo Guzmán

LEOWEB (3)

Ese hombre de sweater oscuro, jean, zapatos deportivos y barba, no es ningún delincuente, aunque las esposas que lo atan pudieran sugerir otra cosa. Se trata en realidad de un fotógrafo de la Alcaldía Metropolitana, que fue secuestrado por los cuerpos de seguridad el lunes pasado. Ese 10 de julio, Leonardo Guzmán estaba en su apartamento, ubicado en los marrones de Montaña Alta, cuando el CICPC y la GNB comenzaron a allanar el edificio. “Ahorita estamos callados porque los bichos se metieron en las torres (…) están pateando puerta por puerta a ver quién les abre. Entran gritando: ‘abran las puertas, porque el CICPC va a entrar a revisar todo’. Estamos aquí calladitos sin hacer ruido, pero todo está bien. La puerta de nosotros ya la patearon pero no pudieron abrirla”. Así se le escuchó decir en un voice enviado a las 6:57 PM a sus amigos. Fueron, en rigor, las últimas palabras que tuvieron de él. Luego de ello, lo que se supo es que Leo ya no estaba: había sido secuestrado (no mediaba orden de captura alguna) por alguno de los cuerpos policiales que ejecutaba el allanamiento. ¿La causa? “Tener el perfil”. Esa fue la única explicación que dieron. Pasaron largos, tensos y angustiantes minutos hasta que su familia pudo dar con su paradero: un destacamento de la GNB. A las 2:30 de la madrugada del 11 de julio, lo movieron a otro destacamento, el de puerta Morocha. Pasadas más de 24 horas de su secuestro (llamarlo detención es hacerle un flaco favor a la verdad) ha sido hace minutos presentado a tribunales, cuál si fuera delincuente como se ve en la gráfica. En su defensa lo asiste el Foro Penal y lo acompaña el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa. En cuestión de minutos (o quizás de horas) se decidirá su futuro. No esperamos otra cosa sino libertad plena para él. Eso exigimos: ¡LIBEREN A LEO!

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