tibisay_lucena

#23M: Información confirmada

Tibisay Lucena apareció de nuevo y anunció unas elecciones que parecían haber desaparecido del mapa político: alcaldes y gobernadores serán escogidos el 10 de diciembre. Una votación lejana, atípica e intrascendente, si se toma en cuenta que esos comicios pudiesen estar enmarcados dentro de una nueva Constitución, cuya elección, dijo, se hará en julio.

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Los magistrados Danilo Antonio Mojica Monsalvo (Sala de Casación Social) y Marisela Godoy (Sala de Casación Civil) rechazaron la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) propuesta por Nicolás Maduro. El primero argumentó que la medida no es la solución a la crisis –y que, de hacerse, el referéndum consultivo es menester, por ser ‘el mecanismo de democracia directa por antonomasia’–, mientras que la segunda apeló a una célebre frase del expresidente Chávez (“No se puede cambiar ni una coma, ni una letra, de la Constitución sin consultar al pueblo”) para apoyar el planteamiento de su colega.
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Presidente Maduro presentó bases comiciales para la ANC. El primer mandatario expuso que se elegirán 540 corredactores de manera sectorial y territorial. “Ellos quieren decidir qué sector vota, cuándo lo hace y por quién”, dijo Julio Borges al respecto.
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La Asamblea Nacional (AN) pidió desconocer la Constituyente. Aseguraron, no obstante, que solicitarán al Consejo Nacional Electoral (CNE) la realización de un referéndum consultivo. Freddy Guevara aseveró que, incluso, los comicios pudiesen realizarse sin la supervisión del ente electoral y ser puestos en marcha por la Asamblea. De no tener respuesta, el siguiente paso será la desobediencia civil.
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Oposición marchará nuevamente en defensa del voto. Lo hará desde el este y el oeste de la ciudad hasta el CNE. Los puntos de concentración serán Parque Cristal (Chacao), Bello Monte (Baruta) y Centro Comercial La Villa (Libertador). Al amanecer, correrá el día 54 de protesta.

Tribunal

¿Puede un civil ser juzgado por un tribunal militar?

Por: Edwins Borges  | @EdwinsBorges

Ante la delicada situación que se ha presentado debido al uso de tribunales militares para juzgar civiles en los últimos días, es necesario un análisis desde el punto de vista objetivo de los Derechos Humanos, a partir cuenta 3 documentos legales: el Código Orgánico de Justicia Militar, la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En el Código Orgánico de Justicia Militar, se establecen los siguientes artículos relacionados civiles.

Artículo 123. La jurisdicción penal militar comprende:

  1. El territorio y aguas territoriales venezolanos; los buques y aeronaves de las Fuerzas Armadas Nacionales; y el territorio extranjero ocupado por fuerzas nacionales;
  2. Las infracciones militares cometidas por militares o civiles, conjunta o separadamente;
  3. Los delitos comunes cometidos por militares en unidades, cuarteles, guarniciones, institutos educativos, establecimientos militares o en instalaciones de entes descentralizados de las Fuerzas Armadas, en funciones militares, en actos de servicio, en comisiones o con ocasión de ellas.
  4. Los delitos conexos, cuando el delito militar tenga asignada igual o mayor pena que el delito común, sin perjuicio de lo establecido en el ordinal anterior.

Artículo 124. Están en todo tiempo sometidos a la jurisdicción militar:

  1. Los oficiales, especialistas, individuos de tropa o de marinería, sea cual fuere su jerarquía, y la situación en que se encuentren.
  2. Los alumnos de las escuelas militares y navales de la República, por infracciones no previstas ni castigadas en los reglamentos de dichas escuelas y penados por el presente Código y demás leyes y reglamentos militares.
  3. Los que forman parte de las Fuerzas Armadas con asimilación militar.
  4. Los reos militares que cumplen condenas en establecimientos sujetos a la autoridad militar.
  5. Los empleados y operarios sin asimilación militar que presten sus servicios en los establecimientos o dependencias militares, por cualquier delito o falta cometidos dentro de ellos.

Artículo 128. En los caso a que se refiere el ordinal 3º del artículo 123, si el delito común ha sido cometido por militares y por civiles, como autores principales o cómplices, todos los complicados serán sometidos a la jurisdicción militar.

Artículo 201. Ningún venezolano o extranjero, civil o militar, podrá ser detenido por las autoridades judiciales militares, sin que preceda información sumaria de haberse cometido un delito que merezca pena corporal, y orden escrita dada por el Juez competente.

De acuerdo con los artículos anteriores, efectivamente está establecido legalmente que aquellos civiles que incurran en delitos militares deben ser juzgados en un tribunal militar. Sin embargo, hay que aclarar, en primer lugar, que este código entró en vigencia en 1998, antes del proceso constituyente que tuvo como resultado nuestra actual carta magna, la cual estableció un cambio radical en el Estado venezolano, debido a que estipula que los ciudadanos deben ser juzgados por su juez natural, y además le da jerarquía constitucional a los pactos, tratados o convenciones de Derechos Humanos:

Artículo 23. Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno, en la medida en que contengan normas sobre su goce y ejercicio más favorables a las establecidas por esta Constitución y la ley de la República, y son de aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público.

Artículo 25. Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es nulo, y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores.

Artículo 29. El Estado estará obligado a investigar y sancionar legalmente los delitos contra los derechos humanos cometidos por sus autoridades.

Las acciones para sancionar los delitos de lesa humanidad, violaciones graves a los derechos humanos y los crímenes de guerra son imprescriptibles. Las violaciones de derechos humanos y los delitos de lesa humanidad serán investigados y juzgados por los tribunales ordinarios. Dichos delitos quedan excluidos de los beneficios que puedan conllevar su impunidad, incluidos el indulto y la amnistía

Artículo 49. El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas y, en consecuencia:

  1. La defensa y la asistencia jurídica son derechos inviolables en todo estado y grado de la investigación y del proceso. Toda persona tiene derecho a ser notificada de los cargos por los cuales se le investiga, de acceder a las pruebas y de disponer del tiempo y de los medios adecuados para ejercer su defensa. Serán nulas las pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso. Toda persona declarada culpable tiene derecho a recurrir del fallo, con las excepciones establecidas en esta Constitución y la ley.
  2. Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario.
  3. Toda persona tiene derecho a ser oída en cualquier clase de proceso, con las debidas garantías y dentro del plazo razonable determinado legalmente, por un tribunal competente, independiente e imparcial establecido con anterioridad. Quien no hable castellano o no pueda comunicarse de manera verbal, tiene derecho a un intérprete.
  4. Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias, o especiales, con las garantías establecidas en esta Constitución y en la ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones creadas para tal efecto.
  5. Ninguna persona podrá ser obligada a confesarse culpable o declarar contra sí misma, su cónyuge, concubino o concubina, o pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.

 La confesión solamente será válida si fuere hecha sin coacción de ninguna naturaleza.

  1. Ninguna persona podrá ser sancionada por actos u omisiones que no fueren previstos como delitos, faltas o infracciones en leyes preexistentes.
  2. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio por los mismos hechos en virtud de los cuales hubiese sido juzgada anteriormente.
  3. Toda persona podrá solicitar del Estado el restablecimiento o reparación de la situación jurídica lesionada por error judicial, retardo u omisión injustificados. Queda a salvo el derecho del o de la particular de exigir la responsabilidad personal del magistrado o magistrada, juez o jueza y del Estado, y de actuar contra éstos o éstas.

Artículo 261. La jurisdicción penal militar es parte integrante del Poder Judicial, y sus jueces o juezas serán seleccionados por concurso. Su ámbito de competencia, organización y modalidades de funcionamiento, se regirán por el sistema acusatorio y de acuerdo con lo previsto en el Código Orgánico de Justicia Militar. La comisión de delitos comunes, violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, serán juzgados por los tribunales ordinarios. La competencia de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar.

La ley regulará lo relativo a las jurisdicciones especiales y a la competencia, organización y funcionamiento de los tribunales en cuanto no esté previsto en esta Constitución.

Adicionalmente, están los artículos 7 y 8 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

Artículo 7. Son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. 

Artículo 8. Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Luego de observar las diferencias que hay entre el Código Orgánico de Justicia Militar y la Constitución, es necesario establecer que los tratados, pactos y convenios prevalecen en el orden interno, por tanto, si estos benefician a los ciudadanos, son los que deben ser aplicados por las autoridades judiciales y del Poder Público. La acción del juicio de jurisdicción militar no beneficia a un civil debido a que no es su juez natural. Por tanto, aquí observamos violación del artículo 23 de la Constitución, por el hecho de que no se le aplica la norma que es más favorable  para el civil. Queda por parte del Estado mantener esta violación o apegarse a los artículos 25 y 29 de la constitución y declarar estos actos nulos y realizar las sanciones que deba.

La Constitución, como carta magna, está por encima de cualquier Ley o Código Orgánico dentro del marco jurídico. Por lo tanto, el articulo 49 en su numeral 4  deja sin efecto que cualquier civil sea juzgado en tribunal militar, cosa que también representa una violación a los artículos 7 y 8 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La paz no solo es la ausencia de conflicto, la paz es la presencia de justicia. Y es justicia lo que necesitamos los venezolanos hoy.

*Edwins Borges es Licenciado en Estudios Internacionales

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“Madre, si me matan…”

Hoy, las circunstancias impiden escribir un mensaje entusiasta y feliz. Son muchas las madres sin hijos que hay en este sepulcro abierto llamado Venezuela. Son demasiados los hogares que hoy en vez de celebrar lloran. Y es inmenso el pesar que surca nuestra patria. En nuestro auxilio viene el poeta con sus versos nobles y valientes. Fue en 1929 cuando Andrés Eloy Blanco, esa gloria nacional, compuso el “Canto de los hijos en marcha”, un desgarrador poema (más bien lamento) que le dedica un hijo a su madre con las instrucciones de qué hacer en caso de que lo asesinen. Había dictadura. Había una generación de jóvenes corajudos peleando contra ella. Y había también madres sufriendo. Nada muy distinto a lo de hoy. A esas mujeres nobles, que con su integridad moral han formado muchachos que se juegan la vida combatiendo la dictadura; a aquellas que han visto a sus hijos morir; a las que parieron y formaron a la generación que va a liberar a Venezuela; a ellas, hoy, en su día, con este canto triste pero bello, les damos las gracias.

CANTO DE LOS HIJOS EN MARCHA

Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras;
que no vengan todos a pasar la noche
rumiando pesares, mientras tú me lloras;
que no esté la sala con los cuatro cirios
y yo en una urna, mirando hacia arriba;
que no estén las mesas llenas de remedios,
que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro,
que no venga el mozo con la tarjetera,
ni cuelguen las flores de los candelabros
ni estén mis hermanas llorando en la sala,
ni estés tú sentada, con tu ropa nueva.
Madre, si me matan,
que no venga el hombre de las sillas negras.

Lléname la casa de hombres y mujeres
que cuenten el último amor de su vida;
que ardan en la sala flores impetuosas,
que en dos grandes copas quemen melaleuca,
que toquen violines el sueño de Schuman;
los frascos rebosen de vino y perfumes;
que me miren todos, que se digan todos
que tengo una cara de soldado muerto.

Lléname la casa
de flores regaladas, como en una selva.
Déjame en tu cuarto, cerca de tu cama;
con mis cuatro hermanas, hagamos consejo;
tenme de la mano, tenme de los labios,
como aquella noche de mi padre muerto,
y al cabo, dormidos iremos quedando,
uno con su muerte y otro con su sueño.

Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros,
con sus dos caballos gordos y pesados,
como de levita, como del Gobierno.

Que si traen caballos, traigan dos potrillos
finos de cabeza, delgados de remos,
que vayan saltando con claros relinchos,
como si apostaran cuál llega primero.
Que parezca, madre,
que voy a salirme de la caja negra
y a saltar al lomo del mejor caballo
y a volver al fuego.
Madre, si me matan,
que no venga el coche para los entierros.

Madres, si me matan,
y muero en los bosques o en mitad del llano,
pide a los soldados que te den tu muerto;
que los labradores y las labradoras
y tú y mis hermanas, derramando flores,
hasta un pueblo manso se lleven mi cuerpo;
que con unos juncos hagan angarillas,
que pongan mastranto y hojas y cayenas
y que así me lleven hasta un cementerio
con cerca de alambres y enredaderas.
Y cuando pasen los años
tráeme a mi pedazo, junto al padre muerto
y allí, que me pongan donde a ti te pongan,
en tu misma fosa y a tu lado izquierdo.
Madre, si me matan,
pide a los soldados que te den tu muerto.

Madre, si me matan, no me entierres todo,
de la herida abierta sácame una gota,
de la honda melena sácame una trenza;
cuando tengas frío, quémate en mi brasa;
cuando no respires, suelta mi tormenta.
Madre, si me matan, no me entierres todo.

Madre, si me matan,
ábreme la herida, ciérrame los ojos
y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo
y esa pobre mano por la que me matan,
pónmela en la herida por la que me muero.

Llora en un pañuelo que no tenga encajes;
ponme tu pañuelo
bajo la cabeza, triste todavía
por las despedida del último sueño,
bajo la cabeza como casa sola,
densa de un perfume de inquilino muerto.

Si vienen mujeres, diles, sin sollozos:
-¡Si hablara, qué lindas cosas te diría!
Ábreme la herida, ciérrame los ojos…

Y una palabra: JUSTICIA
escriban sobre la tumba
Y un domingo, con sol afuera,
vengan la Madre y las Hermanas
y sonrían a la hermosa tumba
con nardos, violetas y helechos de agua
y hombres y mujeres del pueblo cercano
que digan mi nombre como de su casa
y alcen a los cielos cantos de victoria,
Madre, si me matan.

Miguel-Castillo-Bracho

Por Miguel Castillo, martir

Por: Carlos Delgado Flores

LOS QUE ENSEÑAMOS PERIODISMO sabemos que, cuando nuestros alumnos se visten de toga y birrete y escuchan el gaudeamus igitur, en su graduación, no es que se van, es que los recibimos como nuestros colegas, como profesionales que profesan junto a nosotros un credo: el del oficio y sus valores, el de su razón de ser: como aquellos que reciben el testigo en esta larga carrera de generaciones.

No esperamos ver a nuestros antiguos alumnos morir, en las calles, defendiendo el derecho de la gente a estar informado, o sus propios derechos, como ciudadanos esclarecidos que deben ser. No esperamos que un reportaje, un documental o una campaña publicitaria les cuesten la vida, como tampoco esperamos que una protesta sea sometida a sangre y fuego, que el genocidio sea una opción política y que para poder tener futuro la gente tenga que arrancarlo de las manos avariciosas de una burocracia, dando la vida por la libertad.

Eso nos pasó hoy con Miguel Fernando Castillo Bracho (26), egresado de la Universidad Santa María en Comunicación Social; asesinado por el régimen durante la protesta ciudadana en defensa de la Constitución. Colega.

En Venezuela hay 17 escuelas y más de 46 mil estudiantes de comunicación social. Cada año egresan más de dos mil. Así como nuestros jóvenes defienden su derecho a una libertad que aquí no conocen, nuestros estudiantes se forman para construir un sentido común que sirva para hacer república y formar ciudadanos en el ejercicio de esa libertad; son la expresión de un pueblo que quiere ser moderno y ve en ellos una manera de consagrar su aspiración; saben de la vocación totalitaria del régimen, de la autocensura de los medios; saben del miedo a saber y el terror a decir. Y aun así salen a las calles, a sortear los escollos y a portarse como gremio, porque el país debe saber y el mundo, lo que está pasando aquí.

Los periodistas, reporteros gráficos, diseñadores gráficos, artistas, productores audiovisuales, locutores, relacionistas públicos, publicistas, productores de contenido digital, gestores de comunidades digitales, investigadores, profesores universitarios; los comunicadores sociales todos tenemos que reunirnos como una sola voz y una sola fuerza con el pueblo que lucha por darle fin a este horror que consume nuestras vidas. Si el pueblo ha decidido rebelarse contra tanta injusticia, es necesario que los comunicadores sociales también lo hagamos, que gremios y medios echemos el miedo a la espalda y abramos los ojos y los oídos, las cámaras y los micrófonos, para que haya buena información y queden contrarrestadas las mentiras interesadas y las versiones capciosas que hacen parte de la guerra que el estado secuestrado por una burocracia cínico-militar le ha planteado al pueblo para perpetuarse en el poder a costa de nuestro presente y nuestro futuro. Que cada comunicador y cada estudiante de comunicación hagan redes que refuercen el trabajo de los medios independientes, industriales o digitales, que lleven información fidedigna para tomar decisiones, para adoptar la innovación necesaria en el momento preciso y para alimentar el espíritu de este pueblo que se reencuentra con su historia, enfrentando la tiranía y la falta de alternativas.

Y esto lo haremos por nosotros, todos, no unos y otros, como siempre nos quiso el régimen. Porque ellos ya no es medio pueblo, sino los torvos asesinos que ocultan en las sombras sus ojos de odio. Lo haremos por el amor a la memoria de Miguel, por los hijos que no tendrá, por las muchas satisfacciones que no nos dará, desde la cámara o la cátedra. Lo haremos con la conciencia de que de una forma u otra, también él dio testimonio de amor y entrega, denunció su tiempo y anunció uno nuevo, de esperanza y libertad; porque muriendo nos entregó el testigo y ahora nos toca a nosotros responder.

Rogamos al buen Dios dar consuelo a los familiares y amigos de Miguel, quien ahora contempla su rostro y a quien interrogará en amor y no dudamos, pasará el examen con honores. Amén

ESTUDIANTILWEB

Historia de una represión

Por: Valeria Bravo (Estudiante de Primer Semestre de Economía de la UCV)

I

Son las 8 de la mañana del lunes 08 de mayo y estoy en la UCV. Aunque la convocatoria es a las 10, sé que vamos a comenzar con suerte como a las 12 –bendita sea la puntualidad de los venezolanos–, cuando todos lleguen. Veo la universidad sola: con la flexibilización de las asistencias, muchos han decidido no venir.  El ambiente es sobrio pero tenso. Todos tenemos claro que no vamos a alcanzar a unirnos a ninguna de las concentraciones de hoy. Tendremos suerte si salimos de aquí. De hecho, ya nos trancaron Puerta Tamanaco y sabemos que no les importa lanzar bombas al campus con tal de no dejarnos pasar, como pasó el 04 de mayo pasado. Así que esa salida no será nuestra opción.

II

Ya es el medio día y nos estamos concentrando en la plaza techada, cantando con una misma voz y un mismo sentimiento. Poco a poco vamos caminando hasta llegar a la entrada del Aula Magna para reunirnos a esperar nuevas instrucciones. Jamás me había sentido tan orgullosa de escuchar el Gloria al Bravo Pueblo, y, por supuesto, el himno de La Casa que Vence la Sombra, aunque no me lo sé todavía.

Rafaela Requesens (Presidenta de la FCU) y su adjunto Alfredo García dicen que debemos irnos por Puerta Minerva. Allí me doy cuenta de que debería conocer más la Universidad: apenas hoy me entero de la existencia de esta entrada.  Ya varios estudiantes pasaron por ahí y le dieron el visto bueno, así que allá vamos.

III

“Señores soy UCVista desde la cuna,

esta es mi Alma Máter, es mi fortuna,

siempre por Venezuela, los UCVistas van a luchar,

¡LA UCV NO TE VA A ABANDONAR!”

Eso es lo que se escucha en las calles del oeste. Aunque los cantos me llenan de valentía, siento miedo. Es la primera vez que camino por la Av. Victoria –qué suerte que ando con un chamo que se conoce toda esta zona–, y aunque estamos en grupo, no dejo de ver para los lados buscando actividades sospechosas. En fin, debe ser la paranoia.

Nos detenemos, y no alcanzo a ver por qué. Desde adelante nos dicen que Rafaela está hablando con la PNB mientras vemos bajar por el elevado a los murciélagos –ya sabíamos que esto iba a pasar–. Me concentro a ver cuáles podrían ser nuestras vías de escape –otra vez agradezco estar con este muchacho–. Muchos vecinos están tocando las cacerolas, y otros están cerrando los locales. También los de Misión Vivienda nos acompañan: insultándonos, pero nos acompañan.

IV

Veo en cámara lenta cómo salen las primeras bombas hacia nosotros, y aunque sé que correr no es lo que se debe hacer, igual lo hago. Llego hasta una licorería, mientras caigo en cuenta de que dejé de estar con mi muchacho. Me paro unos segundos para respirar dentro de la máscara y escucho cuando él me grita “¡vente!, ¡vente!”. Le agarro la mano –que más nunca le solté– y corremos hasta la bomba de gasolina. Siento el ardor en los ojos y el gas dentro de mí. Pero igual voy a seguir corriendo porque pienso que nada puede ser peor que pararme. Acabamos de encontrar al grupo, todos con el corazón en la mano. Nos echamos agua con bicarbonato, esperamos unos segundos y vemos que siguen lanzando y siguen llegando más y más bombas.

Seguimos corriendo (estoy viendo a un perrito pasar en frente de nosotros y lo único que se me ocurre decirle es “¡corre perrito!”, mientras le paso por encima para no llevármelo por delante) y siguen llegando bombas. Decidimos desviarnos y bajar a la siguiente calle, huyendo de la Victoria siempre. Nos paramos cinco segundos y seguimos corriendo. Escuchamos ‘pam-pam-pam’ y seguimos corriendo sin mirar hacia atrás (yo miro hacia arriba para asegurarme de que nada nos va a caer). Rafaela viene detrás de nosotros, y seguimos corriendo.

Mucha gente cierra las puertas de los edificios. Pero más adelante, mientras nos vamos yendo hacia la derecha, un señor la tiene abierta. Corremos hacia allá y varios se intentan meter, pero el señor no los deja. Estamos empujando y vemos que por la izquierda acaban de llegar cinco motos con dos PNB en cada una. Tienen fusiles de bombas en la mano. “Nos agarraron y nos llevaron al Helicoide”, pienso. Pasan los segundos más largos de mi vida mientras el señor abre las puertas y nos metemos hacia el edificio. Muy valiente, se enfrenta con la PNB y les dice que no pueden entrar y que se queden quietos. Ellos le gritan que se meta hacia adentro y no harán nada. Corremos hasta el estacionamiento mientras los vecinos nos auxilian y les gritan a los policías hasta el mal del que se van a morir.

Estamos ocho en este estacionamiento, pero en otros hay hasta 30. Llamo a mi hermano para ver cómo está y me dice que se encuentra en uno de los estacionamientos. Llamamos al equipo y todos están resguardados en otros estacionamientos también. Esperamos mientras tomamos agua y Rafaela se pone en contacto con su gente para salir de ahí. Pasan 20 minutos, tensos y duros, y salimos para montarnos en dos carros que nos llevarán de vuelta a la universidad. Llegamos y afortunadamente somos los únicos que faltaban. Abrazo a un amigo del colegio que no veía desde hace años lo más fuerte que puedo y nos dirigimos a Odontología, desde donde salimos todos de vuelta a la facultad. Nos sentamos y damos gracias a Dios por estar allí, completos, y no haber sido robados o llevados por los PNB.

6ta republica

La sexta república

Por: Edwins Borges| @edwinsborges

Son muchas las dudas y reservas hacia el llamado hecho por el presidente de la República, Nicolás Maduro, al establecimiento de una Asamblea Nacional Constituyente. Un llamado que a muchos sorprendió, dada las circunstancias.  Luego de un mes de protestas, el escenario político en Venezuela ha tomado un nuevo rumbo, motivado quizás por la insistencia en la calle de una oposición distinta, mucho más popular que en años anteriores, que busca enérgicamente alcanzar algunos puntos establecidos, entre ellos el respeto a la Asamblea Nacional y el establecimiento de elecciones generales sin presos políticos ni inhabilitados. Esta serie de protestas, en las que la represión y el desconocimiento han sido la respuesta, al parecer han trancado el juego y obligado al señor Maduro a jugar quizás con una de las cartas más riesgosas. ¿Por qué de las más riesgosa?

Expongo los escenarios que creo posibles en los próximos días:

– La primera reacción de la dirigencia opositora ha sido rechazar de plano el llamado constituyente y así lo ha expresado en las calles. De mantener esta postura, realmente podría darse un jaque, ya que le permitiría al oficialismo no solo continuar la represión desmedida de las protesta, sino también darle la oportunidad de decir que ellos hicieron una propuesta basada en la moribunda constitución de 1999, y dicha propuesta seguirá en pie. El gobierno completará el proceso y sucederá lo mismo que en el año 2005, cuando la oposición no llevó candidatos a las elecciones parlamentarias y le permitió al oficialismo tomar control de todos los poderes públicos, lo que nos arrastró a este punto en el que nos encontramos. Tengamos presente que en los 9 puntos establecidos por Maduro se observa que se establecería un Estado comunal.

-Los dirigentes políticos de oposición pueden agarrar un camino distinto, usando la calle como campo de batalla para defenderse, y tomar postura sobre la constituyente, abarcando todos los espacios necesarios para una verdadera participación ciudadana. La defensa de la democracia a través de esta acción es donde veo la oportunidad no solo de lograr una mayoría en la Asamblea Nacional Constituyente, sino también de gestar el cambio del Estado venezolano desde su punto más importante. Una mayoría en este escenario podría significar: reestructuración de los poderes públicos, regulación en los periodos electorales, establecimiento de controles reales a la situación política, económica y social del país, reestructuración de las Fuerzas Armadas y elecciones generales de los cargos del poder Ejecutivo y Legislativo para así renovar poderes y darle un nuevo panorama al país.

En ambos escenarios debe prelar, sobre cualquier pretensión, el carácter universal y secreto del proceso electoral, sin distinción de ninguna clase. Sólo ello aseguraría la legitimidad del proceso, respetando los artículos 5 (referente a la soberanía del pueblo) y 63 (referente al derecho legítimo al sufragio universal, directo y secreto de los venezolanos sin ningún tipo de distinción).

Ante cualquiera de los dos casos, hay una realidad: el surgimiento de la Sexta República, dejando así de lado, aunque no quieran aceptarlo, el “mayor legado” que les dejó Chávez a sus seguidores. Con este llamado han dejado establecido que la constitución del año 1999 no fue la solución para el país, y lo más impactante del caso: el elegido de Chávez antes de su muerte, fue el que sepultó la Quinta República.

QUEPASOWEB

¿Qué pasó la noche del #20A en Caracas?

Noche de desorden en Caracas, que se vio sacudida, en varias zonas del oeste, por una serie de violentos disturbios que incluyeron saqueos. Fue pasadas las 8 PM cuando desde las redes sociales comenzaron los usuarios de El Valle, la Avenida Victoria, Baruta, La Candelaria y Petare a reportar detonaciones por sus zonas. La GN y la PNB se hicieron presentes, y los reportes, entonces, comenzaron a hablar de enfrentamientos hasta bien entrada la madrugada. ‘¿Qué pasaba?’ era la pregunta que todos se hacían y a la que nadie podía responder a ciencia cierta. Mucho menos cuál fue el detonante o móvil de estos hechos, que mantuvieron insomne a parte importante de la capital. Lo cierto es que hubo un problema grave de orden público, que obligó, incluso, a Freddy Bernal (el hombre del Caracazo) a hacer una transmisión, pasada la 1 de la madrugada, vía Periscope, y llamar a la calma sus compatriotas, indicándoles que ya todo estaba controlado. Fueron horas tensas, que dejaron un saldo de varios comercios saqueados y al menos 12 muertos, según un reporte de El Estímulo. Dice la información del portal web, que en El Valle fueron 20 los comercios atracados y 11 los muertos, 8 de ellos electrocutados a causa del cerco de seguridad que había en una panadería que intentaron tomar; el otro fallecido fue en Petare. De acuerdo con información del diputado Olivares, al Hospital Universitario llegaron 8 pacientes heridos de bala.

FOTO: Agencia EFE

#19A: Se le ganó al miedo

Ni las bestiales amenazas vertidas por la dictadura en su todopoderoso y omnipresente sistema de medios, ni las armas prometidas por el dictador a medio millón de sus camisas pardas, ni las intimidantes advertencias del teniente Cabello (“sabemos dónde viven”), nada de ello pudo impedir que el pueblo de Caracas se lanzara hoy en masa a manifestar su descontento. Fue una de las jornadas de calle más grandes que se han visto (y vivido) en nuestra historia reciente. Por millares que probablemente se puedan contar en millones, la gente, con un valor y una entereza encomiables, salió a las calles. No hubo lugar para el miedo ni tampoco para la cobardía. Jóvenes, adultos y ancianos, gente de valía y con valor, dignos e íntegros, retaron con su presencia en la calle a la dictadura. Se le plantaron. Y fueron, claro, reprimidos brutalmente. En una autopista a reventar, los cuerpos de seguridad de la dictadura lanzaron bombas a granel, que cayeron en medio de una multitud que no tenía para donde (ni cómo) escapar. Angustia y desesperación se vivieron en la Francisco Fajardo este mediodía. De allí que tantos optaran por el Guaire. El número de asfixiados fue grande, y el de heridos también. Pero ese condenable horror por el que algún día pagarán no pudo opacar un hecho irrebatible y verdaderamente importante: teniendo todo en contra para no hacerlo, la gente salió y aguantó en la calle. Mañana, a la misma hora y desde los mismos puntos, la oposición convocó al pueblo de Caracas a dar otra demostración de coraje y valentía. No es épica barata ni son adjetivos gratuitos: es que, aunque la frustración que produce el no ver resultados concretos e inmediatos puede nublar el juicio, cada jornada en la que jugándosela la oposición reta a la dictadura en la calle tiene un mérito (y un valor) tremendos, de los que algún día hablarán los libros. Paciencia, queridos lectores: resistencia es la palabra de esta hora difícil, y es una palabra larga.

JI - Represion y censura

Vamos sin miedo

Si serán determinantes las próximas horas o si de ellas se escribirá en los libros de historia son cosas que escapan a nuestra ciencia. Pareciera que hoy pudiera pasar mucho y puede que no termine pasando nada. Nada concluyente, queremos decir. Acabar con la dictadura es algo que (desgraciadamente) no está ni en nuestras manos ni en las tuyas; pero impedir que la dictadura acabe con nosotros, sí.

Durante los últimos días, y especialmente en las últimas horas, hemos visto al dictador y a sus hombres jugar sin disimulo con la carta del miedo. Matones a fin de cuentas (cartel, dicen algunos; mafia criminal, otros), amenazan con las armas y por la vía de la fuerza. Y ante ese espectáculo de muerte, transmitido en cadena y por todos los medios, es legítimo (y hasta lógico) tener miedo. Pero es imperativo sobreponerse a él. Porque si no lo dominas, te domina; y al ser dominado pierdes esa cosa preciosa e indispensable para una vida digna: la libertad.

Salir a la calle hoy, poner un pie en ella, es un acto tremendo de coraje, valor y rebeldía, pero sobre todo de dignidad. Es reafirmar que somos nosotros (y no un gordo bigotón semi-analfabeto y su banda de delincuentes) los dueños de nuestras decisiones y acciones, de nuestra vida.

Al hacerlo, puede que no acabemos directamente con la dictadura, pero habremos impedido que ella nos domine; es decir, que acabe con nosotros. Y esa es la gran victoria que podemos (y tenemos que) alcanzar hoy: la de reivindicar nuestra libertad. Si viniera acompañada del fin del proceso, tanto mejor. Pero dejémosle a la historia ser la historia. Nosotros, hagamos lo que debemos: salgamos a la calle a desafiar a la dictadura y a dejarle en claro que no nos asusta, que no nos domina, que no nos controla; entiéndase: que no somos (ni seremos) sus esclavos.

QUEPASARAWEB

Maduro apela al miedo en un día crucial

Hoy, el diario ‘La Nación’ de Buenos Aires publicó un reporte firmado por su corresponsal en Venezuela, Daniel Lozano, sobre nuestro país, que puede servir para hacerse una idea de lo que puede suceder mañana.

“En el imaginario chavista, abril es el mes de las victorias. En 2017, en cambio, se ha convertido en el mes de la incertidumbre. Pese a sufrir la mayor crisis económica, social y política que se recuerde, Maduro manejaba a su antojo 2017. Y con el tablero estratégico con todas las piezas bajo control, maniatadas gracias a la fracasada Mesa del Diálogo y a las diferencias internas de la oposición. Hasta que un terremoto provocado por la propia revolución cambió radicalmente el escenario. Las sentencias del TSJ contra el Parlamento conformaron una nueva realidad política, un movimiento tan mal ejecutado que ha provocado una reacción en cadena: la rebelión de los diputados, convertidos hoy en héroes; la indignación internacional; la rebelión de la fiscal; la retoma de la calle como forma de protesta, y la reunificación de la coalición opositora.

Así llega el 19-A, ‘la madre de todas las protestas’, déjà vu del 1° de septiembre del año pasado, cuando más de un millón de personas tomaron las calles de la capital. Como el 1-S, pero con siete meses más de crisis sobre las espaldas del país. El chavismo ha desplegado sus defensas habituales: represión, propaganda, ‘conspiranoia’ y revolver las aguas para que no llegue la luz, incluso dentro de la  propia MUD (…) El mismo guión, pero cada vez más radicalizado, incluida la táctica del miedo.

Ante los apuros, el ‘hijo de Chávez’ vuelve a parapetarse entre sus más incondicionales. Los milicianos tendrán mañana la responsabilidad de rodear el Palacio de Miraflores, uniéndose a los miles de seguidores que se desplegarán en la habitual contramarcha oficialista. En frente, ‘arrechera’ y hastío. Tanto que muchos quieren ver una salida próxima en el horizonte. ‘Los errores del gobierno parecen aproximar el país al cambio. Pero hay que tener sentido de las proporciones. El 19-A no es el día final’, pronostica el politólogo John Magdaleno”.

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