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22 días en huelga de hambre

Ángel Wladimir Zerpa Aponte muere de indiferencia en una celda de El Helicoide. Lleva 24 días detenido y 22 en huelga de hambre sin que nadie se preocupe por él. Toda la fuerza represiva de la dictadura ha caído sobre su persona. A las 6 de la tarde del sábado 22 de julio el SEBIN lo secuestró en Los Cortijos, mientras estaba con su esposa. Durante toda la noche lo ruletearon por Caracas hasta que a las 7 de la mañana de ese domingo lo ingresaron a la sede principal del SEBIN, donde lo encerraron en un baño lleno de excremento, según El Nacional. Le negaron la visita de abogados y familiares, y el acceso a los medicamentos que necesita para controlar su hipertensión. Al día siguiente lo llevaron a juicio en un Tribunal Militar, en el que se le negó la posibilidad de tener un defensor privado y le asignaron uno público. Penalista de carrera y profesor de trayectoria –la UCV, la UCAB, la UC, la UCAT, la ULA, la USM, la UCSAR y la UJMV son las universidades donde enseñó en pre-grado y post-grado– decidió defenderse a sí mismo en un juicio que tenía perdido de antemano: traición a la patria le dictaron y se lo llevaron a El Helicoide. Dos cosas puede que le hayan cobrado: haberse juramentado como magistrado del TSJ por la Asamblea Nacional y haber representado y defendido a Luisa Ortega Díaz en el antejuicio de mérito que el TSJ le hizo a petición de Pedro Carreño. Al salir de la audiencia, Zerpa se declaró en huelga de hambre, y desde entonces han pasado 22 días, en los cuales no le han dejado ver, ni siquiera, a su familia. “No sabemos absolutamente nada de mi papá. Todas las mañanas me levanto sin saber si está vivo o está muerto”, declaró su hija a VPI ayer. Y aunque el Ministerio Público designó a un Fiscal para el caso e intentó ingresar a El Helicoide para verificar su estado de salud, también le ha sido repetidamente negado el acceso. La última información que se tuvo, la proporcionó un abogado que accidentalmente lo vio en El Helicoide hace una semana: “No me dejen solo”, pidió Zerpa.

CHAVISMOWEB

El chavismo 13 años después

Dice el comediante Ricardo del Búfalo que Venezuela tiene cuatro estaciones: campaña, elecciones, depresión y protesta. Visto lo visto, tras dos décadas de Revolución Bolivariana, resulta imposible llevarle la contraria. La era chavista, desde este lado de la acera, no ha sido otra cosa que campaña, elecciones, depresión y protesta. Hemos vivido el período de los jingles pegajosos, la veintena de comicios, la melancolía omnipresente y las marchas interminables. El país es un círculo vicioso, un cuento que no deja de morderse la cola para volver a empezar. Una y otra vez. Duele decirlo, pero ‘La Salida’ comenzó en 2002 y hasta ahora no ha tenido éxito, aunque sí matices. Hoy se cumplen 13 años del día favorito del gobierno: 15 de agosto de 2004. Fue en esa fecha, luego de vencer en el referéndum revocatorio, cuando más se sintieron indestructibles. Con la victoria del máximo líder, ponían fin a unas protestas que iniciaron en 2001, tuvieron su clímax en el trágico 11 de abril del año siguiente, pasaron por el paro petrolero, siguieron durante todo el 2003 y, ante el fracaso de diálogos estériles, terminaron, cómo no, con campaña, elecciones y depresión. Una depresión que duró tanto que por un tiempo no hubo ni protesta, sólo resignación: la oposición se saltó las estaciones del año siguiente (2005) y volvió a vivirlas con el insípido Manuel Rosales. Otra vez: campaña, elecciones y depresión. Con RCTV vendría la protesta y, por primera vez, una falla en la Matrix. La oposición conocería la quinta estación: euforia (2007). La misma que sentiría ocho años después (Parlamentarias), pero que inevitablemente desembocaría en los períodos ya conocidos. En 2017, más que nunca, Venezuela se ha encontrado con su primavera-verano-otoño-invierno particular. Ante tanta protesta, el chavismo aplicó su fórmula favorita. Aunque, a diferencia de 2004, esta vez no tenía los votos suficientes para ganar. Ni siquiera el apoyo necesario para meter la coba. Por ello, inventaron una elección extrañísima y unos números inverosímiles. Si en 2004 les creyó hasta Bush y la OEA, ahora Smartmatic los ha dejado mal frente al mundo. No obstante, la oposición sigue escuchando el Vivaldi más ácido. Las cuatro estaciones siguen su curso y el país está a la espera de que por fin, de una buena vez por todas, mejore el tiempo y cambie la melodía.

MILITARWEB

¿Se debe apoyar una intervención militar en Venezuela?

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

La respuesta lógica a la interrogante que se plantea en el título de este escrito sería un no rotundo. No. No. No. Y mil veces no. Pero como no vivimos en un país donde la lógica impere, son muchos escenarios los que deben analizarse antes de tomar una postura.

Lo primero que debe aclararse es que si hipotéticamente los Estados Unidos tomasen la decisión de intervenir militarmente Venezuela, no lo harían de gratis ni de buena fe: detrás de su intervención habría lógicamente un interés y no solo de índole económico, sino también geopolítico. ¿Por qué? La República Bolivariana de Venezuela no solo cuenta con riquezas minerales extraordinarias y paisajes hermosos, sino que tiene una ubicación geográfica esplendida: estamos al norte de América del Sur, y al sur de América del Norte; desde el punto de vista militar y económico somos una maravilla, algo así como un puente entre diferentes naciones (un puente que transitoriamente se ha mudado a Colombia —Bogotá— por la situación que atraviesa Venezuela).

Una intervención militar norteamericana en Venezuela no sería ocasionada únicamente porque Maduro sea un dictador; de hecho, de todas las razones, quizás esa sea la de menor peso. Lo que verdaderamente afecta y preocupa a los Estados Unidos es la implantación de células terroristas (Hezbolá) en un país como Venezuela (tan cerca de la Florida), y la ruta de narcotráfico que se ha desplegado desde nuestras fronteras. Cuando en los años 90’s el espíritu de Pablo Escobar rondaba por las selvas antioqueñas y los norteamericanos se dieron a la tarea de darle caza, la razón por la cual esta operación tardó tanto en ejecutarse fue porque los gringos en aquel entonces tenían como punto de mira principal al comunismo, y luego al narcotráfico. No fue hasta después que se dieron cuenta de que precisamente el narcotráfico es una de las mayores fuentes de financiamiento del comunismo, y a sabiendas de que ningún comunismo sobrevive sin dinero, había, pues, que destrozar primero lo uno para luego acabar con lo otro. Hoy en Venezuela ocurre algo similar, con la diferencia de que los Pablo Escobar ocupan puestos en la administración pública, y dicha administración pública no va a abrirles las puertas a los gringos para que vengan a darles captura a ellos mismos.

Otro dato de no menor relevancia es que Venezuela hace mucho que dejó de ser un país soberano. Para nadie es un secreto la intromisión del aparato cubano en las decisiones emanadas por el Poder Ejecutivo y en el adiestramiento de las fuerzas militares, además del domino que tienen los chinos y los rusos sobre las transacciones petroleras del país. El discurso nacionalista y patriota es una bolsería más del chavismo: ningún gobierno en nuestra era republicana había vendido a Venezuela de una forma tan absurda a los intereses de terceros, y es por ello que el tema de una intervención militar norteamericana es de difícil evaluación.

La MUD se pronunció el domingo para rechazar cualquier injerencia extranjera (aludiendo también a los cubanos) y aprovechó para rechazar también la amenaza militar de cualquier potencia extranjera (refiriéndose, claro está, a los Estados Unidos de Norteamérica). Quiero acotar, y esto es una opinión bastante personal, que yo sería el primero en sentirme triste y defraudado si la única forma de salir de este gobierno fuese por medio de una intervención extranjera, pues eso significaría que habríamos fracasado como país, como pueblo, que el chavismo ganó, y que la única forma de sacarlos de Miraflores fue por medio de la fuerza de terceros. Pero a su vez, observando el panorama que se avecina (la imposición vía Asamblea Constituyente de un Estado Comunal y un Poder Vertical) pareciera ser una de las pocas soluciones a todo este conflicto. Con respecto a la MUD, es comprensible que no apoyen en público una intervención extranjera, pero tampoco tienen por qué pronunciarse, no es su obligación, ellos no son un gobierno y tienen derecho a guardar silencio (a veces el silencio dice mucho más que las palabras). Y volvamos al pasado una vez más: cuando los Pepes empezaron a darle caza a Pablo Escobar actuando con impunidad en Colombia, mucha presión cayó sobre el presidente Gaviria, quien a pesar de su posición como ejecutivo de Colombia guardó silencio pues estaba claro que su intención era derrocar al narcotraficante ¿Por qué volvemos a usar como ejemplo a Pablo Escobar? Porque precisamente en Venezuela se está lidiando con terroristas y narcotraficantes, y ese es un tema que no debe preocuparnos solo a los venezolanos, sino también al resto de países que conforman América Latina.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que la situación de Venezuela desde hace mucho tiempo que dejó de ser una “situación de Venezuela”: lo que sucede en nuestro país repercute de forma directa o indirecta en nuestros vecinos, además que la soberanía como tal acá no existe, vivimos controlados por una dictadura comunista y militar manejada por los intereses de terceras naciones. Entonces, ¿necesitamos de la ayuda de los gringos? Tristemente sí, pues lamentablemente en el país se han instalado células armadas extranjeras que nos tienen (y probablemente nos seguirán teniendo) pisoteados si no se topan con un freno, y ese freno dudo que sea una avalancha de votos en las regionales o una actuación digna y soberana de “nuestra FANB”.

No hay algo que yo como ciudadano venezolano deseara más en este mundo que vencer al oficialismo en el juego democrático, derrotarlos con votos y reestablecer la República con civilidad, pero poniendo los pies sobre la tierra sabemos que eso claramente no va a ocurrir, pues no estamos luchando contra un gobierno, sino contra un grupo de criminales que defienden sus riquezas, sus libertades y sus vidas.

El final de esta historia nadie lo conoce, lo cierto es que ya no hay forma de que sea agradable, no hay forma de que sea amistosa, tampoco justa, pase lo que pase se cometerán injusticias. Habrá una guerra contra los gringos, una guerra entre venezolanos, o un sometimiento eterno a la bota cubana. Cualquiera de las tres opciones será dolorosa y dejará sangre a su alrededor, y eso es algo con lo que todo venezolano debe ir mentalizándose: las opciones milagrosas dejaron de existir.

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Van en serio

Mike Pence citó hasta a Bolívar. Como el niño que hace bien la tarea y quiere agregarle valor a su exposición, el vicepresidente de Estados Unidos apeló al Libertador para transmitirle a Venezuela, al continente y al mundo, que su preocupación por la situación del país suramericano es pura y genuina, que está empapado en el tema y que, de verdad verdad, trabajará por buscarle una solución a la crisis. Las declaraciones de Pence aparecen en el contexto de la gira que inició en Colombia y pasará por Argentina, Chile y Panamá. Con Santos al lado –presidente vecino y uno de los principales enemigos de Maduro– Mike se encargó de enmendar la frase incendiaria que Trump había dicho el pasado viernes (“Tenemos muchas opciones respecto a Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesaria”) y que había convertido la irrisoria retórica chavista en una coartada perfecta para vender la idea de que los males del país son culpa del Imperio. Aquellas declaraciones no sólo fueron rechazadas por las voces más destacadas del PSUV, sino también por la Mesa de la Unidad, países como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Perú y México, el secretario Almagro y hasta el propio Pentágono. La comunidad internacional, que quede claro, no ve con buenos ojos una solución armada para resolver el conflicto. El último precedente en la región es Panamá, hace ya 28 años (caso Noriega: 1989), por lo que una intervención militar luce obsoleta en estos tiempos. Conocedor del entorno, el vicepresidente yanqui descartó la idea, pero sin perder contundencia en su alocución: “No aceptaremos que surja una dictadura en nuestro hemisferio, el pueblo merece algo mejor. El venezolano, que fue libre, ahora tiene que soportar la brutalidad del régimen de Maduro”. La tierra de Bolívar sigue en los primeros puestos de la agenda norteamericana, junto a Corea del Norte y Medio Oriente. Trump ya había adelantado en Miami el año pasado que, de ganar la presidencia, su gobierno sería un martillo contra Cuba y Venezuela. Y hasta ahora, tras la reunión con su gabinete de seguridad el pasado jueves y la incipiente gira de Pence, parece que será coherente con su discurso. Los gringos van en serio.

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El máximo responsable

Apenas su firma, solo eso, habría bastado para ahorrarnos todo este problema y sobre todo estos muertos. Si cuando el pran Maikel y su tren de magistrados delincuentes disolvieron la Asamblea, el Defensor, como jefe del Consejo Moral Republicano, hubiera apoyado la declaración de falta grave hecha por la Fiscal, entonces los magistrados golpistas hubieran sido destituidos y la AN reestablecida con todos sus poderes. Se lo pidieron los diputados, la gente que salió por millones a la calle, la comunidad internacional, e incluso su propio hijo. Pero él siempre dijo que no. Esa fue su respuesta invariable: no, no y no. Y de aquellos polvos estos lodos: esa terquedad suya, ese empecinamiento, lo que trajo fueron muertos, heridos y detenidos a granel. Él se limitó, altivo y soberbio como ha sido toda la vida, a bloquear gente en twitter y a condenar, siempre por la red social, algunos de los casos más graves de violaciones de DDHH, todo el tiempo con la coletilla argumental de que la violencia era de lado y lado, y como si no hubiera un patrón sistemático de violación de DDHH por parte del Estado como lo acaba de comprobar la ONU. Tanta fidelidad terminó dando frutos: cuando la ANC destituyó a Luisa Ortega Díaz como Fiscal General, le dieron el cargo a él… el cual aceptó. Ello, a pesar de que anteriormente lo había despreciado y rechazado por no tener “tripas” para eso: “No estoy para estar imputando ni encarcelando. No estoy en contra de quienes son fiscales, pero lo mío es la defensa y la protección de los DDHH. Cada quien a lo suyo”, le confesó a Pedro Penzini López el 27 de junio. Pero las tripas se le acomodaron en poco más de un mes: el cargo lo asumió rápidamente y con todas las de la ley. El mismo lunes despachó desde Parque Carabobo y hasta rueda de prensa dio, explicando que la condena de su antecesora fue atreverse (vaya osadía) a tocar al TSJ: “LOD propició su definitivo desenlace porque presentó una serie de denuncias a los miembros del TSJ”, dijo, y allí quedó retratado: él jamás lo hizo (ni lo hará) y por no hacerlo (volvemos al inicio) es que estamos aquí.

Choros

¡Choros!

El autobús partió ayer del terminal Catia La Mar, estado Vargas, con destino a Valencia y Barquisimeto. No había salido siquiera de la parroquia cuando un puesto de control de la Guardia Nacional Bolivariana lo detuvo. Allí, uno de los funcionarios del cuerpo policial le pidió un favor al chofer de la unidad: llevar hasta Caracas a dos hombres y una mujer. El conductor aceptó y minutos más tarde se desató el terror. Quienes habían pedido la cola resultaron ser delincuentes organizados. Sometieron a todos los pasajeros a punta de pistola y robaron a su antojo. “Fue una suerte de requisa exhaustiva, uno por uno”, le dijo una de las víctimas a Luis López, periodista de El Nacional. A otro de los viajeros, que había llegado de Panamá, le quitaron 2.000 dólares, según reseña la web del periódico. La complejidad del atraco es tal que no sospechar de complicidad de la GNB parece ingenuo. Y es que los malandros contaron hasta con escoltas: tres motorizados cómplices que siguieron al vehículo hasta que los dos hombres y la mujer se bajaron de él para huir como parrilleros. Furiosos, los pasajeros quisieron cobrar justicia por sus propias manos y le pidieron al conductor que regresase a Catia La Mar, para pedirles explicación de lo sucedido a los funcionarios del puesto de control. Una vez en el lugar, arremetieron contra los uniformados, quienes tuvieron que ser auxiliados por otros compañeros del comando. Al momento de realizar la denuncia, la Fiscalía del Ministerio Público de Vargas les ignoró. Ojalá el chofer hubiese podido hacer lo mismo cuando la alcabala de la GNB lo detuvo.

TRAGEDIWEB

La tragedia de estar unidos

Venezuela pasó del Pacto de Punto Fijo al conflicto ‘escuálido’-chavista.  De votar por un oligopolio político a sufragar a favor o en contra de un proceso: la Revolución Bolivariana. Del blanco y verde adecocopeyano al azul y rojo ‘pitiyanqui’-antimperialista. El país tiene años, décadas, sin poder elegir. Hugo Chávez rompió con el binomio de la IV para instalar la recalcitrante polarización de la V. O estabas con él o eras un traidor vendepatria. Los grises desaparecieron y la gama de colores se mantuvo estrecha. La oposición se dio cuenta de que, para competir contra aquel fenómeno electoral, debía agruparse. Si picaba la torta estadística, los números no le darían para vencer. Las fuerzas, en cualquier campo de batalla político, debían estar unidas. Por eso, la Coordinadora Democrática emergió en 2002 para dictar el precedente y la Mesa de la Unidad recogió el testigo. Nacieron como organizaciones de composición diversa pero de propósito compartido. El fin les obligaría a acoplar sus medios. Cientos de cerebros, miles de ideas, un único objetivo: cambiar el gobierno. La primera sucumbió ante las discrepancias y la segunda vive su peor crisis. La pluralidad de pensamiento empieza a pasar factura. Todos los partidos coinciden en que Venezuela necesita un cambio, pero no se ponen de acuerdo en cómo llegar a él. De la indecisión ha venido la falta de contundencia y de ella surgió la escasa o nula coherencia. Compuesta por gente de derechas y de izquierdas, por adecos y “lechuguinos”, marxistas y liberales, socialdemócratas y exchavistas, a la MUD le ha costado elegir con qué guion enfrentar al PSUV. Pública fue la riña entre Allup y Guevara y público ha sido el deslinde entre Vente Venezuela y la Unidad. Voluntad Popular, partido que había compartido hasta ahora la línea de María Corina Machado, fue arrastrado por la corriente y decidió no tomar los riesgos de quedar fuera del tablero político que representan unas insólitas regionales. Cabe preguntarse: ¿algún partido opositor tiene la fuerza suficiente para arrastrar todo el descontento? ¿La MUD como organización política, como estructura, ha caducado? ¿Debe replantearse? ¿O es que acaso nunca ha sido viable? ¿Será, quizás, que en política, contrario a lo que pasa con la física, polos opuestos han nacido para repelerse siempre? No lo sabemos. Nuestra certeza es una sola: si de ponernos griegos y clásicos se tratara, esta tragedia no merecía otro nombre que la de estar unidos.

SORDOSWEB

Guerra de sordos

Por: Emmanuel Rincon | @emmarincon

Cuenta la leyenda que en los países desarrollados los gobernantes escuchan las necesidades e inquietudes de su gente. Esta leyenda no ha podido ser constatada por el pueblo venezolano, cuyos líderes han sido afectados por la maldición del sordo.

Bueno, basta de fábulas, basta de realidad, basta de realidades que son fábulas, o de fábulas que son realidades, necesitamos coherencia, sí, una gran dosis de coherencia. El país se va por la tangente (esto no es secreto para nadie), el divorcio MUD—PUEBLO quedó en evidencia en la jornada del martes cuando al trancón convocado no acudieron ni los propios convocantes.

¿Qué es lo que pasa? ¿El pueblo se cansó? ¿Perdió la esperanza? No. Lo que sucede es que el pueblo se hartó de la falta de coherencia política de los líderes de la Unidad. En lo que va de año, y con la instauración de la constituyente por parte del gobierno, la MUD ha repetido en miles de ocasiones que el sistema electoral venezolano es fraudulento (hecho que quedó en evidencia el 30 de julio con las informaciones de Reuters y las declaraciones del Presidente de Smartmatic): 80% del país ha planteado una lucha contra la dictadura para demostrarle a ellos y al mundo que en Venezuela reina una tiranía y que hay que desmontarla a como dé lugar. Entonces, resulta que luego de que el discurso MUD ha calado hondo en cuanto al desconocimiento de las instituciones secuestradas por el Estado, y ese mismo discurso escala a nivel internacional recibiendo un apoyo sin precedentes de múltiples naciones, la MUD decide cambiar de estrategia e irse por el camino electoral para “salir” del régimen. ¿Absurdo, no?

Pongamos las ideas en orden, pues en estos momentos necesitamos de sensatez política. Los problemas de la MUD son tanto de fondo como de forma, sus errores comunicacionales han progresado hasta codearse con el pobre discurso de CAP que condujo al país al caracazo hace un par de décadas y que a la postre nos metería en este castro—comunismo—populista—autoritario—terrorista—socialista—chavista—invertebrado. Si a cuatro meses del inicio de las protestas, y con más de cien muertos en el camino, el régimen ha vuelto a pisar terreno firme, no ha sido por sus astucias, sino por la falta de conducción de sus adversarios. Ya se ven muy lejanos aquellos días en los que Capriles, Guevara, Machado, Borges, o cualquier miembro de la Mesa anunciaba acciones de calle y el respaldo era monumental y contundente; que la represión ha tenido que ver en ello, sí, no se puede negar, pero más que la represión, la principal causa de esta apatía es la sordera de la clase política. Actualmente no existen encuestas que aclaren qué parte del 80% del país opositor está dispuesto a ir a elecciones, pero lo cierto es que, según lo que se escucha en supermercados, barrios, oficinas, conversaciones familiares, grupos de WhatsApp y redes sociales, una amplia mayoría está en desacuerdo en acudir a un llamado del régimen que los legitime —y aclaro, con esto no intento conducir a pensar a todo el que cree que se debe votar a que no lo haga, a mi parecer ir a esas elecciones es un error, pero no soy dueño de la verdad y admito que la otra vertiente también tiene puntos a favor— pero más allá de ello, tú como cabeza de una gran mayoría en el país no puedes pasar años pidiendo que sea deslegitimado el gobierno, llamándolo dictatorial, acudiendo a organismos internacionales para denunciar la falta de democracia, mostrar pruebas de los fraudes electorales en el país, y a la hora de la chiquita inscribirte para participar en los comicios, ¿cuál es tu coherencia como líder político? ¿cuál conexión existe entre tu discurso y lo que haces?

Pongamos algo en claro: acudir o no acudir a las elecciones no hará que salgamos del régimen por un milagro. Más allá del tema de elecciones regionales, lo que debe medirse es el tema credibilidad—confianza—país. Si en momentos cruciales como éste le das la espalda al pueblo, el pueblo te la dará a ti, y como aspirante a jefe de gobierno quedarás desnudo. No saber escuchar es peor que no saber hablar, pues en ello se traduce tu labor como líder y gestor de las inquietudes y necesidades de un pueblo.

El tema de agenda a seguir para batallar contra el régimen ya es otro punto más extenso, y sí, cabe la posibilidad de que acudiendo a elecciones regionales se ganen unas cuantas gobernaciones, pero también existe la posibilidad de que posterior a ello el régimen por la ANC desconozca los resultados de esas elecciones e instaure un nuevo poder superior a las gobernaciones, tal como hicieron con la Alcaldía Metropolitana y con la Asamblea Nacional, y así habrás ganado unas gobernaciones de papel y habrás perdido tu discurso, tu coherencia, el apoyo internacional y la empatía con tu pueblo. Razones de sobra hay para desconocer las elecciones, fuera de que son extemporáneas y vienen precedidas por un fraude electoral: ya el CNE estableció que la MUD no podrá inscribir candidatos en siete estados, y en otros como Miranda ya ha inhabilitado al menos a siete posibles gobernadores (Capriles, María Corina, Leopoldo López, Ramón Muchacho, Antonio Ledezma, Adriana D´Elia, yDavidSmolansky), y cabe acotar que una gran mayoría están presos o buscados por el SEBIN para cumplir condena. Ese escenario se repite en otros estados como Mérida, Táchira y Lara.

Por si fuera poco, en la noche de ayerDiosdado Cabello ha advertido que los candidatos opositores deberán mostrar una “carta de buena conducta” avalada por la Asamblea Nacional Constituyente para poder postularse. Entonces el problema no radica en acudir al llamado a elecciones, el problema está en que piensas acudir a pesar de los atropellos y humillaciones del régimen, legitimando unos comicios en los cuales ellos mismos están eligiendo a sus contrincantes, y sabiendo que de ganarlas instalarán unas gobernaciones paralelas y perderás la confianza del pueblo que te apoya.

A la MUD solo me queda decirles que si no aman al pueblo, al menos tengan amor propio, que tengan dignidad y no se presten para ese tipo de aberraciones, que no sean parte de un proceso desigual y fraudulento, y no sucumban a los “requisitos del régimen”. Mañana terminará pidiendo Diosdado entre risas que le besen los pies de Maduro para poder inscribirse, y detrás de ustedes hay al menos 25 millones de personas y un centenar de muertos que no se merecen la humillación ni las migajas del régimen; todavía están a tiempo de cambiar de ruta, de reconciliarse con el pueblo que los eligió como sus representantes. No se pierde nada con escuchar, todo lo contrario, se gana, y mucho. La maldición del sordo es peligrosa, no dejen que se esparza, puede ocasionar que el chavismo se enquiste para siempre en Miraflores.

ANALISISWEB

Antidemocráticos y torturadores

Al chavismo siempre le interesó ponerse el traje democrático. Gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Democracia participativa y protagónica. Liderazgo obrero. Políticas para las mayorías y decisiones adaptadas a sus necesidades. Con esa máscara llegó al poder, consiguió aliados y legitimó su accionar en clave internacional. Más allá de sus rencillas con Mr. Danger, Uribe y el ‘maldito pueblo de Israel’, el gobierno de Chávez procuró crear amigos por todo el globo terráqueo, unos a punta de chequera, otros con mera diplomacia. En América Latina coincidió (y propició) el auge de la izquierda de los Lula, Kirchner, Correa y Evo Morales y en el resto del mundo tuvo camaradas más polémicos como Fidel Castro, Al Assad y Gadafi. Hasta al viejo Carter se lo trajo para dar a entender que incluso con el Imperio se podía dialogar. Encantador de serpientes, el Comandante conocía la importancia de quedar bien frente a los ojos del planeta Tierra. Ojos que hoy, a casi un lustro de su muerte, coinciden en dos impresiones: en Venezuela impera una dictadura y hay violación sistemática de los derechos humanos. Los últimos en pronunciar la primera aseveración fueron los cancilleres y representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, quienes suscribieron la Declaración de Lima, un documento que aborda varias aristas de la crisis venezolana y cuyas resoluciones son las siguientes: desconocer a la ANC, apoyar al Parlamento y a la Fiscal General, desaprobar el gobierno de Maduro, apoyar la implementación de la Carta Democrática y la decisión del Mercosur y condenar las violaciones a los derechos humanos. Sobre este último punto, la ONU emitió ayer un comunicado contundente: los tratos crueles, inhumanos y degradantes no son aislados, sino sistemáticos. Los allanamientos violentos de viviendas, las bombas disparadas a corta distancia, el uso de metras, tuercas y tornillos para dispersar y las torturas a las personas detenidas en protestas son procedimientos rutinarios en los cuerpos de seguridad del Estado. El mundo ya está claro: son antidemocráticos y torturadores.

PERSEGUIDOSWEB

Perseguidos

Enzo Scarano (San Diego) y Daniel Ceballos (San Cristóbal) abrieron la lista en 2014 por no impedir las protestas de la oposición. Fueron el botín que cobró el gobierno tras ‘La Salida’. Las primeras represalias que usaría Maduro para advertirle a sus detractores que municipio que protestara, municipio que perdería a su alcalde. En 2015 Antonio Ledezma ingresó al inventario rojo, aunque por otras razones: el dirigente de Alianza Bravo Pueblo, según Nicolás, estaba tramando un golpe de Estado. Así que, sin más, debía ir preso. Las excusas se diversificaban, pero el plan era el mismo: debilitar el liderazgo regional de la oposición.

Las municipales de 2013, hay que decirlo, habían sido un fracaso para la MUD. El chavismo sacó del sombrero al Dakazo y esquivó lo que debió haber sido un plebiscito. La sucia maniobra bastó para que, sumado al descontento del pueblo opositor con sus dirigentes por no defender los resultados de las presidenciales de ese año, el PSUV ganase el triple de alcaldías, con 900.000 votos más (aunque con Smartmatic nunca se sabe, nunca se supo, ni nunca se sabrá). Lo cierto es que, pese al mal resultado, la Mesa de la Unidad Democrática había triunfado en las alcaldías emblemáticas y eso, para un gobierno hegemónico, era motivo suficiente para iniciar una persecución. Al mínimo descuido, e implementando cualquier excusa, los líderes regionales podrían perder su cuota de poder.

A Scarano, Ceballos y Ledezma se les han unido, ahora en 2017, Gustavo Marcano (Lechería), Alfredo Ramos (Barquisimeto), Carlos García (Mérida) y Ramón Muchacho (Chacao). Todos condenados a 15 meses de prisión por la misma razón: no reprimir protestas en sus municipios. El gobierno ya había amenazado en mayo, cuando, sentencia del TSJ mediante, informó a 10 alcaldes opositores que o impedían que se pusieran obstáculos en la vía pública o irían a prisión. David Smolansky, burgomaestre de El Hatillo, es el próximo objetivo en la cartelera del PSUV. Mañana a las 10:00 a.m. será su audiencia y sólo podemos esperar lo peor.