Ciudad de cuerpos colgantes

Texto por:  Zandra Beaumont

Despierto en mi cama extensa y desordenada, luego de una noche de sueños incoherentes y confusos. Lamentablemente, no soñé que caminaba de forma grácil por una pradera de brillantes verdes, con brisa fresca que movía mi cabello, mientras el sol iluminaba mi sonrisa dirigida a los pájaros que cantaban a mi alrededor. ¡No! Volví a tener la misma pesadilla que se repite periódicamente: disfruto enormemente de un trozo de carne tierno y jugoso, aún sangrante, que acaba de ser sacado de la parrilla.

Sí, la peor de mis pesadillas me despierta exaltada y angustiada; limpio las gotas de sudor que todavía corren por mi frente. La serenidad y el regocijo vuelven a mí al darme cuenta de que me encuentro en mi acogedora y agradable habitación. Simplemente fue la perturbadora quimera recurrente: uno de mis temores que me persigue y juega conmigo cuando mi mente trata de descansar en las noches.

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Orwell y la muerte anunciada

Texto por Joseph Artiles

Puede que suene a regaño de viejo, pero hay libros que son obligatorios, esos a los que llaman “clásicos de la literatura” –título que, paradójicamente, los hace parecer más tediosos de lo que son. Varios de George Orwell entran en esta lista y, al contrario, son tan emocionantes como necesarios –y más en las circunstancias en las que vivimos. Por eso 1984 es un libro indispensable.

Poco positivo produjo alguna guerra, menos aun la segunda guerra mundial. Pero más allá de los millones de personas que perdieron sus vidas, están quienes tuvieron que seguir adelante en un mundo que aparentemente había tocado fondo. Ese es el caso de Eric Arthur Blair quien, refugiado tras el nombre de George Orwell, escribió varias de las obras más crudas sobre la sociedad de entonces y del futuro que él visionó nos esperaba.

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Un regalo para los enamorados

Como decía la canción de John Paul Young “Love is in the Air”… y era de esperarse en la semana del día de los enamorados. Cuando uno se enamora, anda con la cabeza en otro lado; escucha música y se ríe solo. Sostenemos ese brillo injustificado en los ojos o  hablamos constantemente por mensaje de texto, BBmsn, WhatsApp… para gastamos el saldo enterito en escribir “jajajaja” como respuesta a cualquier tontería que dice el otro. Mientras dure el amor, nos sobrarán las ganas para comunicarnos con el otro… menos mal que Digitel se lanzó su promoción, porque sino los más jóvenes estaríamos fregados; porque para más INRI somos quienes más nos enamoramos, todos los días y de todos.

Ahora bien, si deciden mandar un mail, o poner una canción al teléfono, que sea esta, por favor. Pasen por cultos y vanguardistas. Ja. Les dejamos una canción de Phoenix, banda francesa y de rock alternativo underground formada en 1999. La pieza aquí colgada pertenece al disco Wolfgang Amadeus Phoenix y está muy bien para las cursilerías. Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. ¡Feliz día del amor y la amistad a todos!

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Un chef sin licencia de conducir

Texto por: Andrea Tabare

Foto cortesia de Stella Maris (Flickr: ryyta)


Son las 7:45 de la mañana de un sábado. Mientras la mayoría de los adolescentes duerme, una calle repleta de árboles y casas me conduce al lugar donde Omar Pereney cocina jueves, viernes y sábados: el Instituto Culinario de Caracas –un proyecto, ubicado en la zona residencial de Chuao, realizado por iniciativa de los chefs Sumito Estévez y Héctor Romero.

A la espera del joven, que se inició “profesionalmente” en la gastronomía a los doce años de edad, se escucha detrás de una puerta de madera la voz de una mujer dando algunas recomendaciones para el postre del día: “La concha de la naranja es muy ácida”, “la panna cotta es un postre italiano muy fácil de hacer, refrescante y rico”.

En esa cocina real –de paredes azules, cerámica blanca y utensilios antiguos– se fue desarrollando la curiosidad de Pereney por el arte culinario. Reconoce que su gusto por el oficio no es heredado de sus padres o de algún familiar; la motivación nació y creció al sentir la dinámica de ese espacio, el trabajo en equipo y la adrenalina. “Todo esto me atrapó y me mantiene en el negocio desde hace aproximadamente cuatro años”. Read More…

Estudiar un postgrado en el exterior

Por Andrea García Márquez

Lismar García es abogada de la firma Hogan & Hartson. Egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, estudió una maestría en Tributación Internacional en la Universidad de Nueva York (NYU), una especialización en Derecho Tributario en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y una maestría en Derecho Económico Europeo en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (LMU), lo que le da una visión bastante amplia de lo que es hacer un postgrado en el exterior.

Andrea García Márquez: ¿Cómo conseguiste la información acerca del postgrado en NYU?

Lismar García: Entre abogados se sabe que la Universidad de Nueva York tiene los postgrados más reconocidos del mundo. Comencé a averiguar y me metí en la página web de la NYU y pedí que me mandaran la aplicación.

AGM: ¿Por qué escogiste la NYU?

LG: Porque tenía el programa de Derecho Tributario que yo quería estudiar y que, además, esta posicionado como el número uno a nivel mundial.

AGM: ¿Cómo conseguiste el financiamiento para pagar el postgrado?

LG: Presenté el examen para el crédito educativo de Fundayacucho y lo pasé. Read More…

Yo vi clases con Allen Ginsberg

Texto por: Níyume Figueroa

Nuestro primer encuentro fue en 1993. El Círculo de Bellas Artes de Madrid lo había invitado a una lectura. Llegué con un libro de Kerouac y una de las primeras ediciones de HowlAullido–, su poema más conocido. El Maestro beat abrió y cerró su presentación con poemas de William Blake, recitó con la ferocidad de todo su cuerpo fragmentos de Howl, mientras los traductores trataban de igualar un poco esa desbordaba energía que el poeta regalaba esa noche. Al finalizar la velada –frente a él–, advirtió que estaba apretando contra mi pecho el libro de Kerouac.

—¿Por qué aprietas así a Jack?, ¿te gusta?, ¿te parece guapo? —preguntó.

—Sí, me gustan sus libros y su figura también —contesté.

—Jack no era una marica judía y comunista como yo, aunque tuvo sus momentos de confusión. Era futbolista y le gustaban las chicas de una manera oral, era muy oral con ellas… Sobrio podía haberles respondido a tus hormonas.

Los de la fila y sus acompañantes sonreían, pero a mí no me resultó gracioso; es más: no entendí el comentario. Me fui molesta, ofendida y dispuesta a cerrar allí mi etapa de admiración beatnik; salvo por Kerouac. Meses después, en una cena, me encontré a Ginsberg, y esa vez me lo presentaron: sonrió despacio, como si me conociera, y saludó cordial en su limitado castellano. Traté de evitarlo toda la noche, pero la madera beat del poeta notó el rechazo y, haciéndole honor a su condición de profeta de la contracultura, me invitó a un encuentro de jóvenes escritores que organizaba la anfitriona de esa noche; fue específico: “Sin publicidad”. Read More…

En las profundidades de la tierra…

Texto y foto Arianna Arteaga Quintero –@arianuchis–

Adoro la naturaleza en todas sus expresiones –navegándola, remándola, caminándola, recorriéndola, volándola–, pero cuando se trata de conocer una caverna entro en un dilema entre la curiosidad y la aprensión que me genera saberme bajo tierra. Sin embargo, cuando recibí la invitación de Imerú Alfonzo para conocer la cueva Alfredo Jahn ni lo pensé: moría por conocerla. Read More…

Joroba

Autor Roberto Martínez Bachrich

Joroba

Que con este gobierno de mierda no se puede vivir, que mi regreso a las anchurosas filas del desempleo (porque mi jefe será muy jefe, pero a mí nadie me toca el culo si yo no quiero), que la crisis, que Alfredo es casado y yo no lo sabía (pero cómo no me di cuenta antes, estúpida de mí), que otra vez me cortarán el teléfono, que cómo voy a pagar las medicinas de mi madre que gastó tanto en mi educación para que terminara siendo una secretaria y ahora nada.

Digna de que me estalle el cerebro y se me escurra por las orejas o los orificios nasales, esta pensadera a pleno mediodía de un caótico viernes caraqueño en un vagón del metro atestado de gente y, claro, el aire acondicionado dañado; porque cada dos meses aumentan el pasaje pero los vagones están sumamente deteriorados, las escaleras mecánicas no sirven, algunas estaciones las están cerrando más temprano por la inseguridad, los metrobuses escasean como nunca y los mendigos y pedigüeños se multiplican. Ahora entra una vieja grotescamente encorvada, con una joroba monstruosa, y balbucea con su voz ronca y herida que por el amor de Dios, tengan corazón, ayúdenme. Y yo, idiota de mí, escucho que se me agrieta el corazón y veo a la vieja con sus ojos desgajados y sus facciones descoyuntadas, y pienso que llegar a esa edad en esas condiciones y yo que tanto me quejo pero mírala a ella, no darle pena a la pobre, sólo así poder subsistir. Y me arrecha saberme hurgando en la cartera y encontrando el billete apelotonado con el que compraría el pan para comer esta noche, me asquea tener la certeza de que esta vieja con su joroba de bestia circense cenará gracias a mí mientras yo paso hambre, me indigna esta epidemia de lástima y solidaridad que siempre ha manejado las riendas de mi pobre vida, imbécil de mí, con mi complejo de Teresa de Calcuta. Y así llega la vieja y extiende la mano y yo suelto mi cena y ella sonríe y me dice que Dios me lo pague y yo amén, pero a mí Dios no me paga un coño porque ese desgraciado me olvidó y no hay quien le regale un poco de fitina. Read More…

Guías de la UCV

 

Texto por Dulce Medina – 7mo Semestre, Letras UCV

Foto cortesia de Ramón Morales Caster (Flickr)

“Buenas tardes, bienvenido al Aula Magna. Recuerde que dentro de la sala debe evitar el consumo de alimentos y bebidas. No olvide mantener su celular en modo silencioso”.

¿Se les hacen conocidas estas recomendaciones? De esa manera, palabras más palabras menos, es recibido el público que asiste a cualquier evento llevado a cabo en la sala con mejor acústica de toda Venezuela: el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Seguramente recordarán a los chicos de suéteres azules y salientes cuellos blancos que, amablemente, orientan e infunden el orden y el respeto: el cuerpo de guías del Aula Magna y la Sala de Conciertos.

El grupo nació en 1992, cuando Ángel García Buttó –quien se encargaba de la planificación en el Aula Magna– decidió presentarle una propuesta a la Directora de Cultura de ese entonces –Ocarina Castillo– con el fin de crear un equipo que se dedicara a proteger la obra arquitectónica de Carlos Raúl Villanueva, inaugurada oficialmente el 2 de marzo de 1954. “Surgió la necesidad de brindarle atención al público, ya que en los eventos se daban malos hábitos: la gente comía dentro de las salas, maltrataba las puertas, dañaba las sillas…”, relata García Buttó. Así, el 12 de marzo de 1992, se dio origen oficialmente al cuerpo de guías del Aula Magna de la UCV, conformado por jóvenes estudiantes ucevistas encargados de hacer cumplir las normas y preservar instalaciones que, gracias a la UNESCO, son –más allá de la burbuja– patrimonio de la humanidad. Read More…

Cómo entrar en la Deep Web y que no roben tu identidad en el intento

1.     Lo primero que debes hacer es descargar el navegador Tor Browser Bundle; te ayudará a proteger tu IP y te dará acceso a zonas prohibidas con terminaciones .onion: https://www.torproject.org

2.     Instalar y ejecutar, así de fácil. Por defecto abrirá el Panel de Control de Vidalia, que te conectará con la Red Tor, abrirá el navegador automáticamente y te dará una calurosa bienvenida.

3.     ¡Eureka!, estás conectado, pero no tienes a dónde ir, el contenido que buscas no estará disponible tan fácilmente. El link de The Hidden Wiki (http://kpvz7ki2v5agwt35.onion) te ayudará darte una vuelta. Estás bajo tu riesgo, nadie se hará responsable de ti o de lo que veas y mucho menos lo que le pueda pasar a tu ordenador, tampoco corras a donde tu mamá o a la policía. Posiblemente ni ellos saben que esto existe.