Un regalo para los enamorados

Como decía la canción de John Paul Young “Love is in the Air”… y era de esperarse en la semana del día de los enamorados. Cuando uno se enamora, anda con la cabeza en otro lado; escucha música y se ríe solo. Sostenemos ese brillo injustificado en los ojos o  hablamos constantemente por mensaje de texto, BBmsn, WhatsApp… para gastamos el saldo enterito en escribir “jajajaja” como respuesta a cualquier tontería que dice el otro. Mientras dure el amor, nos sobrarán las ganas para comunicarnos con el otro… menos mal que Digitel se lanzó su promoción, porque sino los más jóvenes estaríamos fregados; porque para más INRI somos quienes más nos enamoramos, todos los días y de todos.

Ahora bien, si deciden mandar un mail, o poner una canción al teléfono, que sea esta, por favor. Pasen por cultos y vanguardistas. Ja. Les dejamos una canción de Phoenix, banda francesa y de rock alternativo underground formada en 1999. La pieza aquí colgada pertenece al disco Wolfgang Amadeus Phoenix y está muy bien para las cursilerías. Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre. ¡Feliz día del amor y la amistad a todos!

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Un chef sin licencia de conducir

Texto por: Andrea Tabare

Foto cortesia de Stella Maris (Flickr: ryyta)


Son las 7:45 de la mañana de un sábado. Mientras la mayoría de los adolescentes duerme, una calle repleta de árboles y casas me conduce al lugar donde Omar Pereney cocina jueves, viernes y sábados: el Instituto Culinario de Caracas –un proyecto, ubicado en la zona residencial de Chuao, realizado por iniciativa de los chefs Sumito Estévez y Héctor Romero.

A la espera del joven, que se inició “profesionalmente” en la gastronomía a los doce años de edad, se escucha detrás de una puerta de madera la voz de una mujer dando algunas recomendaciones para el postre del día: “La concha de la naranja es muy ácida”, “la panna cotta es un postre italiano muy fácil de hacer, refrescante y rico”.

En esa cocina real –de paredes azules, cerámica blanca y utensilios antiguos– se fue desarrollando la curiosidad de Pereney por el arte culinario. Reconoce que su gusto por el oficio no es heredado de sus padres o de algún familiar; la motivación nació y creció al sentir la dinámica de ese espacio, el trabajo en equipo y la adrenalina. “Todo esto me atrapó y me mantiene en el negocio desde hace aproximadamente cuatro años”. Read More…

Estudiar un postgrado en el exterior

Por Andrea García Márquez

Lismar García es abogada de la firma Hogan & Hartson. Egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, estudió una maestría en Tributación Internacional en la Universidad de Nueva York (NYU), una especialización en Derecho Tributario en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y una maestría en Derecho Económico Europeo en la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich (LMU), lo que le da una visión bastante amplia de lo que es hacer un postgrado en el exterior.

Andrea García Márquez: ¿Cómo conseguiste la información acerca del postgrado en NYU?

Lismar García: Entre abogados se sabe que la Universidad de Nueva York tiene los postgrados más reconocidos del mundo. Comencé a averiguar y me metí en la página web de la NYU y pedí que me mandaran la aplicación.

AGM: ¿Por qué escogiste la NYU?

LG: Porque tenía el programa de Derecho Tributario que yo quería estudiar y que, además, esta posicionado como el número uno a nivel mundial.

AGM: ¿Cómo conseguiste el financiamiento para pagar el postgrado?

LG: Presenté el examen para el crédito educativo de Fundayacucho y lo pasé. Read More…

Yo vi clases con Allen Ginsberg

Texto por: Níyume Figueroa

Nuestro primer encuentro fue en 1993. El Círculo de Bellas Artes de Madrid lo había invitado a una lectura. Llegué con un libro de Kerouac y una de las primeras ediciones de HowlAullido–, su poema más conocido. El Maestro beat abrió y cerró su presentación con poemas de William Blake, recitó con la ferocidad de todo su cuerpo fragmentos de Howl, mientras los traductores trataban de igualar un poco esa desbordaba energía que el poeta regalaba esa noche. Al finalizar la velada –frente a él–, advirtió que estaba apretando contra mi pecho el libro de Kerouac.

—¿Por qué aprietas así a Jack?, ¿te gusta?, ¿te parece guapo? —preguntó.

—Sí, me gustan sus libros y su figura también —contesté.

—Jack no era una marica judía y comunista como yo, aunque tuvo sus momentos de confusión. Era futbolista y le gustaban las chicas de una manera oral, era muy oral con ellas… Sobrio podía haberles respondido a tus hormonas.

Los de la fila y sus acompañantes sonreían, pero a mí no me resultó gracioso; es más: no entendí el comentario. Me fui molesta, ofendida y dispuesta a cerrar allí mi etapa de admiración beatnik; salvo por Kerouac. Meses después, en una cena, me encontré a Ginsberg, y esa vez me lo presentaron: sonrió despacio, como si me conociera, y saludó cordial en su limitado castellano. Traté de evitarlo toda la noche, pero la madera beat del poeta notó el rechazo y, haciéndole honor a su condición de profeta de la contracultura, me invitó a un encuentro de jóvenes escritores que organizaba la anfitriona de esa noche; fue específico: “Sin publicidad”. Read More…

En las profundidades de la tierra…

Texto y foto Arianna Arteaga Quintero –@arianuchis–

Adoro la naturaleza en todas sus expresiones –navegándola, remándola, caminándola, recorriéndola, volándola–, pero cuando se trata de conocer una caverna entro en un dilema entre la curiosidad y la aprensión que me genera saberme bajo tierra. Sin embargo, cuando recibí la invitación de Imerú Alfonzo para conocer la cueva Alfredo Jahn ni lo pensé: moría por conocerla. Read More…

Joroba

Autor Roberto Martínez Bachrich

Joroba

Que con este gobierno de mierda no se puede vivir, que mi regreso a las anchurosas filas del desempleo (porque mi jefe será muy jefe, pero a mí nadie me toca el culo si yo no quiero), que la crisis, que Alfredo es casado y yo no lo sabía (pero cómo no me di cuenta antes, estúpida de mí), que otra vez me cortarán el teléfono, que cómo voy a pagar las medicinas de mi madre que gastó tanto en mi educación para que terminara siendo una secretaria y ahora nada.

Digna de que me estalle el cerebro y se me escurra por las orejas o los orificios nasales, esta pensadera a pleno mediodía de un caótico viernes caraqueño en un vagón del metro atestado de gente y, claro, el aire acondicionado dañado; porque cada dos meses aumentan el pasaje pero los vagones están sumamente deteriorados, las escaleras mecánicas no sirven, algunas estaciones las están cerrando más temprano por la inseguridad, los metrobuses escasean como nunca y los mendigos y pedigüeños se multiplican. Ahora entra una vieja grotescamente encorvada, con una joroba monstruosa, y balbucea con su voz ronca y herida que por el amor de Dios, tengan corazón, ayúdenme. Y yo, idiota de mí, escucho que se me agrieta el corazón y veo a la vieja con sus ojos desgajados y sus facciones descoyuntadas, y pienso que llegar a esa edad en esas condiciones y yo que tanto me quejo pero mírala a ella, no darle pena a la pobre, sólo así poder subsistir. Y me arrecha saberme hurgando en la cartera y encontrando el billete apelotonado con el que compraría el pan para comer esta noche, me asquea tener la certeza de que esta vieja con su joroba de bestia circense cenará gracias a mí mientras yo paso hambre, me indigna esta epidemia de lástima y solidaridad que siempre ha manejado las riendas de mi pobre vida, imbécil de mí, con mi complejo de Teresa de Calcuta. Y así llega la vieja y extiende la mano y yo suelto mi cena y ella sonríe y me dice que Dios me lo pague y yo amén, pero a mí Dios no me paga un coño porque ese desgraciado me olvidó y no hay quien le regale un poco de fitina. Read More…

Guías de la UCV

 

Texto por Dulce Medina – 7mo Semestre, Letras UCV

Foto cortesia de Ramón Morales Caster (Flickr)

“Buenas tardes, bienvenido al Aula Magna. Recuerde que dentro de la sala debe evitar el consumo de alimentos y bebidas. No olvide mantener su celular en modo silencioso”.

¿Se les hacen conocidas estas recomendaciones? De esa manera, palabras más palabras menos, es recibido el público que asiste a cualquier evento llevado a cabo en la sala con mejor acústica de toda Venezuela: el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Seguramente recordarán a los chicos de suéteres azules y salientes cuellos blancos que, amablemente, orientan e infunden el orden y el respeto: el cuerpo de guías del Aula Magna y la Sala de Conciertos.

El grupo nació en 1992, cuando Ángel García Buttó –quien se encargaba de la planificación en el Aula Magna– decidió presentarle una propuesta a la Directora de Cultura de ese entonces –Ocarina Castillo– con el fin de crear un equipo que se dedicara a proteger la obra arquitectónica de Carlos Raúl Villanueva, inaugurada oficialmente el 2 de marzo de 1954. “Surgió la necesidad de brindarle atención al público, ya que en los eventos se daban malos hábitos: la gente comía dentro de las salas, maltrataba las puertas, dañaba las sillas…”, relata García Buttó. Así, el 12 de marzo de 1992, se dio origen oficialmente al cuerpo de guías del Aula Magna de la UCV, conformado por jóvenes estudiantes ucevistas encargados de hacer cumplir las normas y preservar instalaciones que, gracias a la UNESCO, son –más allá de la burbuja– patrimonio de la humanidad. Read More…

Cómo entrar en la Deep Web y que no roben tu identidad en el intento

1.     Lo primero que debes hacer es descargar el navegador Tor Browser Bundle; te ayudará a proteger tu IP y te dará acceso a zonas prohibidas con terminaciones .onion: https://www.torproject.org

2.     Instalar y ejecutar, así de fácil. Por defecto abrirá el Panel de Control de Vidalia, que te conectará con la Red Tor, abrirá el navegador automáticamente y te dará una calurosa bienvenida.

3.     ¡Eureka!, estás conectado, pero no tienes a dónde ir, el contenido que buscas no estará disponible tan fácilmente. El link de The Hidden Wiki (http://kpvz7ki2v5agwt35.onion) te ayudará darte una vuelta. Estás bajo tu riesgo, nadie se hará responsable de ti o de lo que veas y mucho menos lo que le pueda pasar a tu ordenador, tampoco corras a donde tu mamá o a la policía. Posiblemente ni ellos saben que esto existe.

Ojo con: Joaquín Ortega

Del humor y sus diez reglas

Texto por: Joaquín Ortega

Escribir humor es una labor que se prueba todos los días. Es como ser boxeador y aguantar unos rounds… o como ser deportista y darle unas cuantas vueltas a la pista sin terminar con una bombona al cuello.  Escribir para radio y TV implica descifrar una serie de claves que te permitirán asumir, si estás frente a un sacrificio o simplemente frente a un tipo de tarea, con ciertas condiciones que hay que cumplir.

El primer asunto es el pago: ni es tan bueno ni es tan regular. Otro es el tiempo. La propia lógica de las producciones nacionales te hace saber cuándo vas a entrar, pero nunca cuando vas a salir de los estudios. Cuando tienes la oportunidad de responder “cómo se vive de lo que vives” te asaltan miles de dudas y certezas. Las dudas se las confieres a la casualidad, a un regalo divino, a un afán conectado con tus propias locuras. Las certezas sabes que están del lado de la constancia, la paciencia, la madurez y ver hacia adelante. Por otro lado, también la reflexión te conduce a darte cuenta que no sólo se escribe humor para uno mismo. Nunca es un ejercicio onanista. Se compone para un público y para algunas sensibilidades. Se aprende con el tiempo cuál es el tipo de chiste que abre la comunicación con las otras risas, pero luego, te das cuenta que debes moverte y dejarlos atrás.

Lo fundamental es nunca escribir el primer chiste que se te viene a la mente, sino el segundo. Escribir no es lo mismo que mantener la conversación arriba cuando estás al aire o frente a una audiencia. Guardo con muchísimo cariño las enseñanzas de las primeras voces en el humor escrito, y también aprendí que se debe admirar, pero con distancia. Si se quiere tener personalidad propia, tenemos que matar a los padres intelectuales. Read More…

Jimmy Flamante: mucho más que música de pizzería

Por Patricia Anuel @patyneta

Fotos Fotoruido @fotoruido

Penetrar en los headquarters de Juan Medina AKA Jimmy Flamante es una experiencia abrumadora. Su habitación está inundada por una vorágine casi perfecta: cables arremolinados en el piso; aparatos indescifrables llenos teclas y botones de colores; y una montaña de franelas que se erige en medio de todo, entre revistas y sábanas, como señal inequívoca de que debajo de tanta tecnología sigue él, un ser humano de carne y hueso lleno de códigos binarios, pero humano al fin.

Este es su microcosmos: una pequeña macbook blanca en el centro y un montón de artefactos girando a su alrededor. La teoría del caos nunca tuvo un representante más adecuado. Toda una sinfonía de orden y desorden de la que surgen melodías y beats llenos de vísceras y emociones.

Jimmy Flamante comenzó con la música hace diez años. Wu Tang Clan y específicamente RZA lo incitaron a conocer un poco más acerca de la creación musical mediante software. “Yo compraba revistas como Future Music porque aquí no existía mucha información acerca del tema. Tampoco había tiendas donde comprar samplers profesionales, así que la solución más económica siempre fue usar el computador”.

A pesar de la anarquía que reina en su habitación queda claro que en su mente ocurre algo diferente. El diseño gráfico –carrera que dejó para dedicarse por entero a la música- le ha ayudado a ser meticuloso en la selección de sampleos, y cumple con un rigor casi inquebrantable para producir sus pistas. Se dedica a crear minuciosamente cada sonido que utiliza, todo esto con el fin de lograr que suene a lo que tiene esquematizado en su cabeza.

La música de Jimmy posee una profunda influencia del hip hop y del IDM (Intelligent Dance Music), aunque admite que no le gusta encasillarse en ningún género. “Escucho funk, dubstep y rock. Eso me inspira y me otorga cierta libertad para hacer lo que quiero. Mi música es muy honesta y emocional. Definitivamente, depende mucho de mi estado de ánimo”.

Ya tiene tres discos en su haber: Girls, friends & enemies (2003), Soulseek me prestó un Mc (200) y El drama de Lacreación (2007). Aunque trabaja en su cuarta producción, confiesa que no ha tenido mucho tiempo para completarla. “Ahora estoy produciendo a tres bandas y a unos raperos. Además, tengo un curso para iniciación musical llamado Beats and Bass. Hago muchas cosas a la vez, pero me gusta. Espero que de mis cursos salgan nuevos exponentes de la música electrónica caraqueña”.

A pesar de que su inicio estuvo a la par de la movida de Drum and Bass en Venezuela, él se deslinda instantáneamente de ella. “Probablemente voy a sonar burda de hater y no me importa, pero aquí nadie se arriesga, la actitud es siempre buscar lo que es seguro. El Drum and Bass es un tiro al piso porque es un genero de 180bpm. Cualquiera baila con esa vaina. Una vez, y estando en una fiesta de esas, una chica me dijo que lo que yo ponía era música de pizzería. Ella esperaba un ritmo frenético que la hiciera volar y mi música era muy lenta. Aún me da risa. Creo que es el comentario más extraño y cómico que he recibido”, confiesa.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y ahora Jimmy forma parte de los productores venezolanos más reconocidos del país, junto a músicos como Cardopusher, Pacheko y Nuuro. Su carisma y talento han cruzado las fronteras, por eso no descarta irse a otro país para enfocarse en su carrera. Entre tanto sigue sonriente, meneando su cabeza al son de sus beats, tranquilo de vivir entre el caos de Caracas y el desorden de su pequeña habitación.