Cómo entrar en la Deep Web y que no roben tu identidad en el intento

1.     Lo primero que debes hacer es descargar el navegador Tor Browser Bundle; te ayudará a proteger tu IP y te dará acceso a zonas prohibidas con terminaciones .onion: https://www.torproject.org

2.     Instalar y ejecutar, así de fácil. Por defecto abrirá el Panel de Control de Vidalia, que te conectará con la Red Tor, abrirá el navegador automáticamente y te dará una calurosa bienvenida.

3.     ¡Eureka!, estás conectado, pero no tienes a dónde ir, el contenido que buscas no estará disponible tan fácilmente. El link de The Hidden Wiki (http://kpvz7ki2v5agwt35.onion) te ayudará darte una vuelta. Estás bajo tu riesgo, nadie se hará responsable de ti o de lo que veas y mucho menos lo que le pueda pasar a tu ordenador, tampoco corras a donde tu mamá o a la policía. Posiblemente ni ellos saben que esto existe.

Ojo con: Joaquín Ortega

Del humor y sus diez reglas

Texto por: Joaquín Ortega

Escribir humor es una labor que se prueba todos los días. Es como ser boxeador y aguantar unos rounds… o como ser deportista y darle unas cuantas vueltas a la pista sin terminar con una bombona al cuello.  Escribir para radio y TV implica descifrar una serie de claves que te permitirán asumir, si estás frente a un sacrificio o simplemente frente a un tipo de tarea, con ciertas condiciones que hay que cumplir.

El primer asunto es el pago: ni es tan bueno ni es tan regular. Otro es el tiempo. La propia lógica de las producciones nacionales te hace saber cuándo vas a entrar, pero nunca cuando vas a salir de los estudios. Cuando tienes la oportunidad de responder “cómo se vive de lo que vives” te asaltan miles de dudas y certezas. Las dudas se las confieres a la casualidad, a un regalo divino, a un afán conectado con tus propias locuras. Las certezas sabes que están del lado de la constancia, la paciencia, la madurez y ver hacia adelante. Por otro lado, también la reflexión te conduce a darte cuenta que no sólo se escribe humor para uno mismo. Nunca es un ejercicio onanista. Se compone para un público y para algunas sensibilidades. Se aprende con el tiempo cuál es el tipo de chiste que abre la comunicación con las otras risas, pero luego, te das cuenta que debes moverte y dejarlos atrás.

Lo fundamental es nunca escribir el primer chiste que se te viene a la mente, sino el segundo. Escribir no es lo mismo que mantener la conversación arriba cuando estás al aire o frente a una audiencia. Guardo con muchísimo cariño las enseñanzas de las primeras voces en el humor escrito, y también aprendí que se debe admirar, pero con distancia. Si se quiere tener personalidad propia, tenemos que matar a los padres intelectuales. Read More…

Jimmy Flamante: mucho más que música de pizzería

Por Patricia Anuel @patyneta

Fotos Fotoruido @fotoruido

Penetrar en los headquarters de Juan Medina AKA Jimmy Flamante es una experiencia abrumadora. Su habitación está inundada por una vorágine casi perfecta: cables arremolinados en el piso; aparatos indescifrables llenos teclas y botones de colores; y una montaña de franelas que se erige en medio de todo, entre revistas y sábanas, como señal inequívoca de que debajo de tanta tecnología sigue él, un ser humano de carne y hueso lleno de códigos binarios, pero humano al fin.

Este es su microcosmos: una pequeña macbook blanca en el centro y un montón de artefactos girando a su alrededor. La teoría del caos nunca tuvo un representante más adecuado. Toda una sinfonía de orden y desorden de la que surgen melodías y beats llenos de vísceras y emociones.

Jimmy Flamante comenzó con la música hace diez años. Wu Tang Clan y específicamente RZA lo incitaron a conocer un poco más acerca de la creación musical mediante software. “Yo compraba revistas como Future Music porque aquí no existía mucha información acerca del tema. Tampoco había tiendas donde comprar samplers profesionales, así que la solución más económica siempre fue usar el computador”.

A pesar de la anarquía que reina en su habitación queda claro que en su mente ocurre algo diferente. El diseño gráfico –carrera que dejó para dedicarse por entero a la música- le ha ayudado a ser meticuloso en la selección de sampleos, y cumple con un rigor casi inquebrantable para producir sus pistas. Se dedica a crear minuciosamente cada sonido que utiliza, todo esto con el fin de lograr que suene a lo que tiene esquematizado en su cabeza.

La música de Jimmy posee una profunda influencia del hip hop y del IDM (Intelligent Dance Music), aunque admite que no le gusta encasillarse en ningún género. “Escucho funk, dubstep y rock. Eso me inspira y me otorga cierta libertad para hacer lo que quiero. Mi música es muy honesta y emocional. Definitivamente, depende mucho de mi estado de ánimo”.

Ya tiene tres discos en su haber: Girls, friends & enemies (2003), Soulseek me prestó un Mc (200) y El drama de Lacreación (2007). Aunque trabaja en su cuarta producción, confiesa que no ha tenido mucho tiempo para completarla. “Ahora estoy produciendo a tres bandas y a unos raperos. Además, tengo un curso para iniciación musical llamado Beats and Bass. Hago muchas cosas a la vez, pero me gusta. Espero que de mis cursos salgan nuevos exponentes de la música electrónica caraqueña”.

A pesar de que su inicio estuvo a la par de la movida de Drum and Bass en Venezuela, él se deslinda instantáneamente de ella. “Probablemente voy a sonar burda de hater y no me importa, pero aquí nadie se arriesga, la actitud es siempre buscar lo que es seguro. El Drum and Bass es un tiro al piso porque es un genero de 180bpm. Cualquiera baila con esa vaina. Una vez, y estando en una fiesta de esas, una chica me dijo que lo que yo ponía era música de pizzería. Ella esperaba un ritmo frenético que la hiciera volar y mi música era muy lenta. Aún me da risa. Creo que es el comentario más extraño y cómico que he recibido”, confiesa.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y ahora Jimmy forma parte de los productores venezolanos más reconocidos del país, junto a músicos como Cardopusher, Pacheko y Nuuro. Su carisma y talento han cruzado las fronteras, por eso no descarta irse a otro país para enfocarse en su carrera. Entre tanto sigue sonriente, meneando su cabeza al son de sus beats, tranquilo de vivir entre el caos de Caracas y el desorden de su pequeña habitación.

El mototaxi

Autor Catherin Valladares @CathVonD

Fotos Natalia Boccalon @nboccalon

Los caraqueños nos hemos acostumbrado a vivir en un estacionamiento de inmensas dimensiones. El tráfico viene con nosotros desde que nos montamos en el carro y no se baja hasta que llegamos a nuestro destino. Los más audaces han ideado un plan estratégico para evadirlo, el resto decidió entregarse a la filosofía de la impuntualidad. Así, con imágenes de una ciudad donde el tráfico es protagonista comienza el documental Mototaxi, “una realidad caraqueña”.

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BMX: Deporte Nacional

Autor: Joseph Artiles   –@joartilesl-

Los deportistas venezolanos, además de los obstáculos tradicionales, tienen que superar otros tantos que vienen con las condiciones del país. Por eso, para quienes lo logran, para quienes superan todo y alcanzan el triunfo, el mérito es mayor. Muchos de ellos terminan abandonando Venezuela, pero el orgullo es el mismo. Todo esto suena a beisbol y Grandes Ligas, si acaso a fútbol. Pero no, acá también hay quien destaca en basquetbol, surf y, cómo no, BMX.

Todo empezó cuando, con tan sólo quince años, Daniel Dhers decidió que quería dedicarse al BMX por el resto de su vida. Fue durante el año 1998 el día en que debutó en un skatepark y “voló” por primera vez en su bicicleta. Ya para el 2003, tras viajar a Argentina y Estados Unidos, donde tuvo oportunidad de perfeccionar sus habilidades, Daniel se hizo profesional.

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