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REVIEW: “Millennial Kingdom Vol. 1” – Fourth Dimension

Por: Humberto González

Fourth Dimension presenta su último disco “Millennial Kingdom Vol. 1” con una simple premisa: la experimentación a través de los sentidos. La musicalidad del disco es obvia, y el virtuosismo es exactamente lo que se espera de la banda oriunda de California. Como lo hiciese el buen Kamasi Washington con su última obra maestra, Fourth Dimension trata de emular esas sensaciones, esa experimentación con el jazz y las fusiones con géneros como el funk y el rock. Sin embargo, los 6 temas que componen el álbum se quedan aislados el uno del otro, sin complejización que aplaque el ruido musical, sin lugar a nuevos horizontes dentro del jazz y la música.

“Millennial Kingdom Vol. 1” es un disco bidimensional, sin un tercer plano que lleve al espectador a escuchar algo que no haya sentido anteriormente, más allá de la enorme cantidad de notas por tema. Salvo temas como “Darkness Rising”, el cual cierra el álbum, el resto de la propuesta no incide demasiado en contribuir con un avance del género, y cae en lugares tan comunes que, para finalizar el disco, con la mejor canción, el oido se encuentra en un estado de automatismo y hastío.

Fourth Dimension presenta un disco con pretensiones obvias, puesto que no es fácil reavivar la llama de la música a través de un disco experimental y de fusión jazz. No lo hacen, pero allí está.

Sterile

REVIEW: No Gods no loss – Sterile Jets

Por: Humberto González

El último disco de Sterile Jets se integra dentro de una sensibilidad creadora desordenada, agresiva y, en muchos momentos, desoladora. No Gods No Loss es un disco que podría medirse con la cinta métrica del Noise, del Punk o el Post-hardcore. Pero Sterile Jets lo lleva a los extremos que quizás los géneros no reconocen o conciben.

Una batería que no conoce lo técnico, y que carece de un intento por crear un diseño básico de ritmos del género, se decanta por ser ruido, por ir a destiempo y porque el registro musical transforme todo beat en un sonoro golpe sin elegancia de un par de tambores y platillos. Al igual que la guitarra, el bajo, o la voz de Robert Bly Moore.

Y esto no es algo malo. Esto es lo que define la música de la banda oriunda de California. El ruido escabroso, lo abrupto de sus tiempos, el desorden y la fiesta. No Gods No Loss es un disco para los interesados en adentrarse dentro del hardcore más independiente.

Durante 10 temas, Sterile Jets desintegra cualquier tipo de fe o esperanza en cualquier aspecto de la vida. Y la desolación se convierte en rabia, desorden y angustia. Un disco divertido.

ARJONAWEB

Historia de taxi – Ricardo Arjona

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Hay (o hubo) un Ricardo Arjona que antes de hundirse en ese mar de frases y metáforas pretenciosas y rebuscadas, cantaba (y contaba) historias de calidad. Un magnífico narrador (trovador si quieren) de historias verdaderamente buenas, como la de este tema casi perfecto que es una de sus cimas más altas. “Historia de un taxi” es su título, y fue el cuarto single de su quinto álbum, Historias (1994), que se encuentra lleno, precisamente, de eso: de (buenas) historias.

Esta que nos atañe la protagoniza un taxista casado que una noche tiene un ‘affair’ con una pasajera despechada que viene de descubrir la infidelidad de su marido y busca pagarle con la misma moneda. Hasta allí es una buena historia, que es narrada en primera por el taxista (quien canta la canción). Sin embargo, ya casi llegando al final, Arjona le da un giro inesperado y cortazariano que hace que la historia cierre circularmente, tal y como el argentino decía que debía ser un buen cuento: la mujer con la que el esposo de la pasajera le era infiel…es la del taxista.

Ya allí, ya sólo por eso, por la historia y la estructura, el tema vale la pena. Pero hay mucho más y es que Arjona escoge muy bien aquí las palabras y las metáforas.

Eran las diez de la noche
Piloteaba mi nave
Era mi taxi un wolkswagen
Del año 68

Era un día de esos malos donde no hubo pasaje
Las lentejuelas de un traje
Me hicieron la parada
Era una rubia preciosa llevaba minifalda
El escote en su espalda
Llegaba justo a la gloria

Una lágrima negra rodaba en su mejilla.
mientras que el retrovisor decía “¡ve que pantorillas!”
yo vi un poco más.

El propio taxista nos cuenta en primera persona su historia: es de noche, ha sido una jornada mala, y se le monta una pasajera bastante atractiva. Por el carro (“un wolkswagen del año 68”) y el habla (“piloteaba mi nave”) se saca que es un hombre de clase popular. Es una primera parte muy descriptiva  (rubia preciosa, de minifalda, escotada en la espalda, de buenas pantorrillas) en la que destacan dos humanizaciones (“las lentejuelas de un traje me hicieron la parada”, “el retrovisor decía”) y un detallazo (el de la lágrima negra) muy de Yordano, que nos permiten hacernos una idea completa de la situación: la mujer, vestida de fiesta, está triste. Llora. Algo no le ha salido bien.

Eran las diez con cuarenta zigzagueaba en Reforma.
me dijo “me llamo Norma”
mientras cruzaba la pierna.
Sacó un cigarro algo extraño de esos que te dan risa.
le ofrecí fuego deprisa
y me temblaba la mano
Le pregunté “¿por quién llora?
y me dijo “por un tipo, que se cree que por rico
puede venir a engañarme.”
“no caiga usted por amores, debe de levantarse” le dije
“cuente con un servidor si lo que quiere es vengarse”.
y me sonrió.

En esta segunda parte ambos siguen en el taxi. Han pasado 40 minutos, y aunque Ciudad de México es enorme, ya parece ser demasiado tiempo para una carrera nocturna. Ese “zigzagueaba en Reforma” parece sugerir que están haciendo tiempo. Lo claro y seguro es que llevan rato hablando. Ella se presentó, él le preguntó por el llanto, ella le contó, él la aconsejó, luego se le ofreció (“cuente con un servidor si lo que quiere es vengarse”) y ella le sonrió. Todo contado con apenas lo mínimo, con lo justo y necesario para hacernos la película completa. Y ojo a un detalle revelador: el temblor en la mano, que se sucede en la escena, por demás muy clásica, del encendido del cigarro (“de esos que te dan risa”) y que denota ese nivel de nervio que precede un acto malo.

¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida? 
¿Qué es lo que hace un taxista construyendo una herida?
¿Qué es lo que hace un taxista en frente de una dama?
¿Qué es lo que hace un taxista con sus sueños de cama?
Me pregunté…

Este es el coro de la canción, que nos mete en otro plano de narración: el de la conciencia del taxista. Aquí ya no son los hechos ni las conversaciones lo que nos cuenta, sino las preguntas que en ese momento de se hace, una especie de ‘¿qué estás haciendo?’. Angelito bueno y diablo malo, en ellas sabe que lo que hace no está bien (“construyendo una herida”), pero a su vez se compadece de sí para justificarse (¿qué hago con mis sueños de cama?) y así va. Preguntándose.

“Lo vi abrazando y besando a una humilde muchacha.
es de clase muy sencilla,
lo sé por su facha”.
Me sonreía en el espejo y se sentaba de lado.
yo estaba idiotizado,
con el espejo empañado.
Me dijo “dobla en la esquina, iremos hasta mi casa.
después de un par de tequilas, veremos qué es lo que pasa.”
¿Para que describir lo que hicimos en la alfombra?,
Si basta con resumir que le besé hasta la sombra,
y un poco más…

‘Consumatum est’: todo ha sucedido. Esta parte del relato arranca con ella contando por fin lo que había pasado: descubrió a su hombre siéndole infiel. Hay un dejo de clasismo en su expresión para referirse a la otra (“es de clase muy sencilla, lo sé por su facha”). Y nuevamente un detalle fantástico que lo dice todo: el retrovisor empañado; con ello se ahorra Arjona contarnos lo caliente que estaban mientras conversaban. Hasta que finalmente todo desemboca en el apartamento de ella. Es graciosa la engañada proposición lava-conciencia: unos tequilas y vemos; y si pasa, culpa de ellos. “¿Para qué describir lo que hicimos en la alfombra?”, se pregunta Arjona, que evidentemente no conocía el reggaetón ni podía predecir lo que venía, “Si basta con resumir que le besé hasta la sombra…y un poco más”. Nuevamente hay un uso económico de las palabras: dice lo necesario para que uno se imagine el todo.

“No se sienta usted tan sola, sufro aunque no es lo mismo:
Mi mujer y mi horario, han abierto un abismo.
¡Cómo se sufre a ambos lados de las clases sociales!
Usted sufre en su mansión,
yo sufro en los arrabales”.
Me dijo “vente conmigo, que sepa no estoy sola.”
se hizo en el pelo una cola,
fuimos al bar donde estaban.

Aquí tenemos el monólogo post-coito del taxista, en el que cuenta y comparte su desdicha, que también la tiene: entre él y su mujer media un abismo. “¡Cómo se sufre a ambos lados de las clases sociales!”, dice el taxista, que es un hombre basto y ya aquí comienza a decir tonterías. Quizás para que no siguiera hablando tonterías, ella lo corta: “Vente conmigo, que sepa no estoy sola”. Es una especie de respuesta a esa primera línea compasiva (“no se sienta usted tan sola”). ¿Adónde van? Al bar donde su esposo está. La venganza no va a ser ni íntima ni privada: el ojo por ojo será público. Que él se entere también. Y vienen, pues, las dos líneas fantásticas en las que Arjona le da el giro cortazariano a la canción:

Entramos precisamente él abrazaba a una chica.
mira si es grande el destino y esta ciudad es chica.
¡era mi mujer!

Sin comentario. Grandísimo modo de darle vuelta a la historia y de interpretarlo. Inmediatamente después del descubrimiento entra otro coro, otra cavilación del taxista, otro asalto de la conciencia:

¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?
¿Qué es lo que hace un taxista construyendo una herida?
¿Qué es lo que hace un taxista cuando un caballero
coincide con su mujer en horario y esmero?
Me pregunté…

Aquí cambia la tercera pregunta, que se adapta a la situación: ¿Qué es lo que hace un taxista cuando un caballero coincide con su mujer en horario y esmero? Lo de esmero es francamente inentendible (¿cómo se coincide en esmero?), pero es interesante y queda muy bien que el coro cambie de acuerdo con la situación. Ahora bien, la respuesta a la pregunta viene en la siguiente estrofa, que es el epílogo del tema:

Desde aquella noche ellos juegan a engañarnos.
se ven en el mismo bar…
Y la rubia para el taxi siempre a las diez (je)
en el mismo lugar.

No hubo, pues, escándalo en el “bar donde estaban”. Lo que hicieron fue vengarse. Se siguieron viendo. “La rubia para el taxi siempre a las diez en el mismo lugar”. Es una escena casi cinematográfica. Un cierre perfecto. ¿Y quién engaña a quién? Todos a todos.

BANDA

REVIEW: The tragedy of the commons – The Long Dark Road

El último EP de The Long Dark Road, la banda oriunda de Toronto, refleja una afinidad hacia el desorden, el caos, lo ruidoso y lo tenebroso, en casos. Desde el hardcore más sucio y rápido hasta el noise más pulcro y tímido, The Tragedy of the Commons es un ep compuesto por cuatro temas que intentan destruir con complejidades que quizás la banda persive en la producción musical. Lo imperfecto, lo innecesario, todo va de la mano en su propuesta por quebrar lo establecido.

Sobre todo como temas como “I Will Follow”, en donde la voz, el beat tétrico de las baterías y el resonar de una distorsionada guitarra se convierten en el tema más interesante de un EP redondo, conciso y completo.

Sin mencionar las letras, llenas de caos y nihilismo, como el más puro Deafheaven. The Long Dark Road es una banda interesante y compleja, y de seguir en el camino de “The Tragedy of Commons”, espera una interesante carrera musical en el ámbito independiente.

https://thelongdarkroad.bandcamp.com/releases

Ryan Summers Promo Pic 1

REVIEW: F51.01 – Ryan Summer

Por: Humberto González

Indudablemente, las posibilidades de realización en la actualidad son infinitas. Esto lo agradece el movimiento independiente, sobre todo el musical, en donde la factibilidad de hacer un disco es quizás mucho más grande que en otras artes como la cinematográfica o la televisiva. Gracias a estas posibilidades es que podemos tener discos como F51.01, el último lanzamiento de Ryan Summers.

Un disco interesantísimo, con nueve temas que responden a la necesidad de llevar más allá la composición musical derivada de la música electrónica. Con referencias claras como Aphex Twins o Grouper, Summers declara la guerra a lo estándar, y se decanta por una fascinación a lo cinematográfico, más que cualquier beat que haga moverse. La introspección y lo onírico se envuelven en una amalgama de sonidos para dar pie a un sinfín de contrastes, texturas y sensaciones que van a llevar al que escucha a un espacio lleno de lugares inéditos.

F51.01 es un disco para los amantes del arte, para los que buscan perderse en la infinidad musical y en las imágenes que éste evoca. Imágenes que se inspiran en una experimentalidad necesaria para llevar adelante un género que en los últimos años ha visto nacer a interesantísimos artistas. Summers, con este álbum, uno de ellos.

AGLibrary

REVIEW: “Cosmic Dance” – Andrew Goldring

Por: Humberto González

Andrew Goldring presenta “Cosmic Dance”, quizás  su mejor canción hasta la fecha, un triste poema sobre el amor, que se desplaza sobre una temática original y un punto de vista diferente para hablar sobre las relaciones, o de forma más general, sobre el amor. Un tema que describe con fantasía y poesía la dificultosa tarea de superar el desamor. Aunque “Cosmic Dance” podría percibirse también como una metáfora a la estabilidad amorosa.

La voz, la música y la letra convergen en una armoniosa disertación sobre la contemporaneidad de los sentimientos y la fragilidad de ellos.  “Cosmic Dance” es quizás la obra maestra de Andrew Goldring. Hasta ahora, un tema que no tiene lugares comunes en ningún frente. Un himno total, un clásico, de la música independiente.

Puedes escuchar el tema aquí.

 

Psyatics B art

REVIEW: Famous Monsters – The Psyatics

Por: Humberto González

The Psyatics son una especie de anomalía musical en el panorama actual. La banda de Las Vegas presenta su último disco titulado Famous Monsters, el cual refleja la complejidad de las raíces musicales de la banda, que oscila entre lo más rock n’ roll hasta el punk más desordenado y escueto, dicho esto con la mayor sinceridad y en el mejor sentido posible.

Y es que estas son unas de las cosas que hacen de la banda liderada por Rob Bell algo especial, quizás no único, pero que sobresale por alguna razón. Con 14 temas, Famous Monsters se pasea por cada una de estas características que ellos mismos le imprimen a los géneros. El álbum comienza con el tema homónimo, para luego dar pie a “The Last Time I Saw Julia”, un tema que remite a lo nostálgico, con un contragolpeo de la batería sesentoso que unido a la voz configura uno de los mejores temas del álbum. Rock n’ roll a todo lo que da.

Quizás el tema que más desentona en términos de propuesta musical es “The Cost of Love in Today’s Market”, una especie de jazz, con momentos interesantes a partir del cómo es grabada la voz. Y justo al terminar, I Am Slack comienza con el más ruidoso tema de punk del álbum.

Y esa, básicamente, es la premisa sobre la cual parte The Psyatics con Famous Monsters, un disco que se desplaza desde lo más ruidoso a quizás lo más nostálgico del rock n’ roll. Un disco entretenido.

Mind

Review: Mind sigh, deZenxienz

Por: Humberto González

Hay un rasgo interesante y redimible en el último esfuerzo musical de Zenxienz, y es este quizás su capacidad por mezclar sonidos diferentes con ritmos intrigantes y a su vez vertiginosos. Lo que no logra, por el contrario, es ir más allá que esto. Mind Sigh, nombre que lleva el último álbum del oriundo de Los Ángeles, contempla poco más que sus capacidades en la producción musical.

Y sus ideas son válidas y a su vez originales, pero no existe una conceptualización que convierta al álbum en una pieza esencial dentro del imaginario IDM mundial. Y quizás no sea esto lo que persiga Cameron Williamson. Pero en un panorama tan variado y competitivo, sobre todo en este género, es primordial dar pie a transgredir los paradigmas de la música electrónica en todas sus facetas. Con 11 temas, Mind Sigh logra congregar sonidos interesantes y mezclas que conllevan a una buena hora de música, pero esto no quiere decir que sea un disco que se repita en los oidos. Es un disco para explorar sonidos, pero no con demasiada profundidad.

Puedes escucharlo aquí.

Gea

Review: Pink, de GEA

Por: Humberto González

Siete pequeños temas conforman el último EP de GEA. Una sucesión de fantasía y musicalidad hechas poesía a través de los instrumentos. Pink es un pequeño disco hermoso que remite a lo más poético y melodioso de la música, desde sus propuestas acústicas hasta sus temas más oníricos, que crean una atmósfera que trasciende los márgenes de la música y la configura como un viaje de sensaciones.

La experimentación detrás de la capacidad creadora de Laura Avonius es notable, y su esfuerzo se traduce en proponer una estética musical más minimalista y simple. Desde la armoniosa “Followers”, seguida de “Pink” y hasta la más movida “Real You and Me”, Pink es uno de los discos más interesantes de la creadora proveniente de Finlandia, que con solo 7 temas concreta una genialidad musical que trasciende los géneros, o quizás, intenta llevar más allá las tradiciones de ellos.

DISCO

Review: Dirt – King Ropes

Por: Humberto González

“Dirt” es un disco hecho para los amantes del rock más sureño y ruidoso. Al puro estilo de The Velvet Underground, Kurt Vile o los mismos The Black Keys, el último LP de King Ropes es música con la cual se destapa una cerveza en el mueble de la sala.

Diez temas conforman “Dirt”, con un Lado A y un Lado B que poco buscan diferenciarse de sí mismos, quizás porque el primero sea un lado mucho más sucio y desorientado, y el otro una especie de rock mucho más melódico. El disco empieza con la psicodélica en momentos “Dogleg Boy”, que extiende la mano de King Ropes y nos deja saber cuál es su intención durante los próximos 40 minutos. La voz de Dave Hollier es de una característica bastante común en el género, sobre todo en este estilo de rock en donde las guitarras y las distorsiones peculiares caracterizan a la música. Una voz rasgada y de bajo perfil que se dedica más al sentimiento lírico que otra cosa. Lo cual no vemos demasiado evidente dentro del disco.

La música es quien lleva las riendas de “Dirt”, y no tanto la composición de las letras por parte del frontman oriundo de Montana. Sin embargo, King Ropes no necesita de ello, y su genialidad se encuentra en la capacidad de composición musical, que referencia a grandes del género.

“Dirt” no refleja un estilo distintivo de King Ropes, ni tampoco es un disco para todos, pero es un disco que deja entrever una sensibilidad interesante, que podría marcar la diferencia en futuros trabajos musicales. La voz de Hollier es lo más peculiar, desde el primer segundo hasta el final de la genial “Rocks in Little Crevices”, tema más largo y quizás personal del disco.

“Dirt” es interesante en todo momento, y si bien cae en lugares comunes en su propuesta temática, la música y la voz de Hollier salvan con gran ventaja el partido.