Mind

Review: Mind sigh, deZenxienz

Por: Humberto González

Hay un rasgo interesante y redimible en el último esfuerzo musical de Zenxienz, y es este quizás su capacidad por mezclar sonidos diferentes con ritmos intrigantes y a su vez vertiginosos. Lo que no logra, por el contrario, es ir más allá que esto. Mind Sigh, nombre que lleva el último álbum del oriundo de Los Ángeles, contempla poco más que sus capacidades en la producción musical.

Y sus ideas son válidas y a su vez originales, pero no existe una conceptualización que convierta al álbum en una pieza esencial dentro del imaginario IDM mundial. Y quizás no sea esto lo que persiga Cameron Williamson. Pero en un panorama tan variado y competitivo, sobre todo en este género, es primordial dar pie a transgredir los paradigmas de la música electrónica en todas sus facetas. Con 11 temas, Mind Sigh logra congregar sonidos interesantes y mezclas que conllevan a una buena hora de música, pero esto no quiere decir que sea un disco que se repita en los oidos. Es un disco para explorar sonidos, pero no con demasiada profundidad.

Puedes escucharlo aquí.

Gea

Review: Pink, de GEA

Por: Humberto González

Siete pequeños temas conforman el último EP de GEA. Una sucesión de fantasía y musicalidad hechas poesía a través de los instrumentos. Pink es un pequeño disco hermoso que remite a lo más poético y melodioso de la música, desde sus propuestas acústicas hasta sus temas más oníricos, que crean una atmósfera que trasciende los márgenes de la música y la configura como un viaje de sensaciones.

La experimentación detrás de la capacidad creadora de Laura Avonius es notable, y su esfuerzo se traduce en proponer una estética musical más minimalista y simple. Desde la armoniosa “Followers”, seguida de “Pink” y hasta la más movida “Real You and Me”, Pink es uno de los discos más interesantes de la creadora proveniente de Finlandia, que con solo 7 temas concreta una genialidad musical que trasciende los géneros, o quizás, intenta llevar más allá las tradiciones de ellos.

DISCO

Review: Dirt – King Ropes

Por: Humberto González

“Dirt” es un disco hecho para los amantes del rock más sureño y ruidoso. Al puro estilo de The Velvet Underground, Kurt Vile o los mismos The Black Keys, el último LP de King Ropes es música con la cual se destapa una cerveza en el mueble de la sala.

Diez temas conforman “Dirt”, con un Lado A y un Lado B que poco buscan diferenciarse de sí mismos, quizás porque el primero sea un lado mucho más sucio y desorientado, y el otro una especie de rock mucho más melódico. El disco empieza con la psicodélica en momentos “Dogleg Boy”, que extiende la mano de King Ropes y nos deja saber cuál es su intención durante los próximos 40 minutos. La voz de Dave Hollier es de una característica bastante común en el género, sobre todo en este estilo de rock en donde las guitarras y las distorsiones peculiares caracterizan a la música. Una voz rasgada y de bajo perfil que se dedica más al sentimiento lírico que otra cosa. Lo cual no vemos demasiado evidente dentro del disco.

La música es quien lleva las riendas de “Dirt”, y no tanto la composición de las letras por parte del frontman oriundo de Montana. Sin embargo, King Ropes no necesita de ello, y su genialidad se encuentra en la capacidad de composición musical, que referencia a grandes del género.

“Dirt” no refleja un estilo distintivo de King Ropes, ni tampoco es un disco para todos, pero es un disco que deja entrever una sensibilidad interesante, que podría marcar la diferencia en futuros trabajos musicales. La voz de Hollier es lo más peculiar, desde el primer segundo hasta el final de la genial “Rocks in Little Crevices”, tema más largo y quizás personal del disco.

“Dirt” es interesante en todo momento, y si bien cae en lugares comunes en su propuesta temática, la música y la voz de Hollier salvan con gran ventaja el partido.

Astral

REVIEW: “Too Close To the Noise Floor” – Astral Cloud Ashes

Por: Humberto González

El último disco de Astral Cloud Ashes empieza con el tema “The Man I Had To Become”, un tema muy lírico y simple, sin complejidades musicales o temáticas, más que la sencilla delicadeza de la melodía de la guitarra, que si bien simple, muy memorable.

En “Too Close To the Noise Floor”, tema que da nombre al álbum, Astral Clouds Ashes se acerca más a un sonido shoegaze muy upbeat e interesante, sobre todo en esos tiempos muertos en los cuales Antony Walker despliega su utilería lírica y canta sin descanso poemas musicales con una intención literaria y diferene.

El momento más introspectivo, al menos musicalmente, viene en el ecuador de Too Close To The Noise Floor, cuando “Flashback” arranca con una melodía contrapunteada en una guitarra con una distorsión casi inentendible. Son pocas las líneas de letras que Walker canta a lo largo de la canción. Esto no es lo que vende la propuesta, sino lo que dice el vocalista en ellas. Situaciones diarias y específicas que complejizan el tema.

En el resto de lo que lleva el disco, desde “Avant Blah!”, tema quizás más cosciente de sus necesidades pop, Astral Cloud Ashes completa un disco lleno de variaciones musicales en su rock alternativo, y, a ratos, de su shoegaze peculiar y original, a veces recordando al más viejo Pixies.

“Our Holiday” cierra el álbum de los oriundos de Bailía de Jersey. El punteo de la guitarra es nuevamente el indicio de un devenir propio del sonido de la banda. El shoegaze se apodera, escuchamos especificidades, sin dejar de lado sus referencias más claras (en este caso The Cure), y el disco concluye con un bonito tema.

https://astralcloudashes.bandcamp.com/album/too-close-to-the-noise-floor

VON

REVIEW: Lieder – Von Konow

Por: Humberto González

Desde “Cosmic”, en Lieder, es imposible no remitirse a las referencias musicales de Von Konow: Depeche Mode, Pet Shop Boys y hasta David Bowie. “Cosmic” es un temazo que abre el álbum de forma magistral, y que retiene en sí una inmensa originalidad musical. En “Horses Run With Me” la característica voz de Marko von Komow se adueña de nuestros oidos, y los sintetizadores y las melodías que emanan de ellos son el complemento perfecto del viaje.

“Winter” es quizás la más diferente de las canciones que presenta Komow en Lieder, en la que la guitarra acústica y eléctrica llevan las riendas de la música. Las campanas conforman una nostalgia hermosa. “Hello” es la perfecta transición musical de lo explosivo del inicio del disco hacia un descanso necesario. Una balada sensible y lenta sobre el tiempo, con Komow en su esplendor vocal.

“Want” regresa, quizás, a la propuesta inicial de Lieder. Un tema vivaz y upbeat, con guitarras rítmicas y melodiosas y una esencia de vibraciones positivas. Todos los coros de las canciones, incluida “Want”, suenan a nuevos clásicos. Himnos en la música.

Lieder concluye con “Like a Breath”. Quizás el tema más nostálgico y melancólico de todos. Una oda al sentimentalismo visto desde diferentes contextos y perspectivas. Sin duda alguna, Lieder es un hermoso disco, con un Von Konow en estado de gracia.

TALIAWEB

REVIEW: Talia

Por: Humberto González

El mundo del rock y el punk se ha visto sacudido por bandas a lo largo de la historia. TALIA, quizás, no será un gigante en la historia de la música, pero con “Thugs they look like angels” remite al más antiguo Foo Fighters de todos, con una rasposa voz de Nicolás Costa que recuerda mucho a la de Dave Grohl. Esto puede intepretarse como algo muy bueno…o muy, muy malo.

Pero hay algo de interesante y novedoso en “Thugs they look like angels”, sobre todo en la crudeza del sonido, que no se escucha demasiado producido. El último disco de TALIA comienza con “American Bride”, un tema que reúne todos los elementos de un buen tema de punk-rock y lo lleva a una normalidad que es clásico.

Sobre todas las cosas, lo más interesante de este LP es la crudeza con la cual se postprodujo el disco, pues no es usual escuchar un disco tan sucio y con tantas imperfecciones en la música actual. Quizás es más un elmento usual en la música independiente, como es este el caso. E incluso así, es curioso.

“Dog Blood”, penúltimo tema, es quizás el más divertido de todos, no por sus letras, sino por la melodía de la guitarra y el cómo remite al punk de fiestas y ollas. El disco cierra con “Bounty Killers”, un tema complejo pero discreto en su musicalidad, sobre todo en los contratiempos atractivos de la batería.

Discreto sería el adjetivo que describiría a “Thugs they look like angels”. Discreto, pero un disco que puede llevar a cualquier lado del espectro de gusto.

2-3

REVIEW: A Little More Country

Por: Humberto González

“A Little More Country” es todo sobre eso. Sobre el country, sobre el género estadounidense que a día de hoy es como una religión. Michael Van and The Movers demuestran con esta última entrega que la música country no debe seguir buscándose, y que por el contrario, está en las raíces, la simpleza y la naturalidad.

Con trece temas que rodean por todos los frentes al género, “A Little More Country” logra ofrecer mucho más de lo que reza el título del LP, con variaciones en el ritmo y el estilo con el que se aproximan a la sonoridad de las canciones.

El álbum pareciera apoyarse firmemente en cuatro temas esenciales para entender el devenir del country dentro de esta pieza. Y es algo más que interesante por parte de Michael Van, quien propone presentar una historia del género a lo largo de trece temas, con “A Little More Country”, “Juanita”, “Don’t Mind if I Do” y “Look at Miss Ohio” como los pilares fundamentales de la propuesta musical.

“A Little More Country” es un pequeño álbum valioso para los que intenten adentrarse al género sin tener que atender a la historia. Es una puesta, quizás, a escuchar a los grandes de la música country. Una bonita puerta.

3-3

REVIEW – “She”, de Charity Ekeke

Por: Humberto González

Once temas conforman la última realización musical de la nigeriana Charity Ekeke, un compedio que integra generos del pop y la balada con tintes tropicales y de la música de la oriunda de Nigeria. Más que suficiente para entender el contexto en el que la artista realiza “She”, título que lleva el álbum, en donde el feminismo y la figura de la mujer toman la batuta como principal temática.

Sin embargo, es en lo musical en donde brilla esta producción, quizás porque el contenido de las letras de cada uno de los temas remite a lugares demasiado comunes en la discusión por la igualdad de género o por derechos de la mujer, y que en más de una pieza, no existe una sola promesa de desentrañar estos derechos que tanto exige la autora.

Ekeke emana potencia y es directa, sobre todo en temas en donde la vulnerabilidad es más tangible como en Bloodline. Este, sin dudas, es uno de los temas del álbum. Es en este tipo de temas, junto a You Belong y If The Roles Were Reversed, que Ekeke logra concretar una especie de lucidez conceptual y claridad temática. No obstante, el resto del álbum es un devenir demasiado conocido y que poco busca nuevas ideas.

She, el último álbum de Charity Ekeke, es un magnífico esfuerzo musical que con el tiempo podrá revalorizarse, pero que por ahora, es simplemente una buena forma de musicalizar las ideas de una mujer que lucha por reunir las energías del género. Por ahora, She no contempla ninguna señal de aproximación diferente sobre la temática.

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Mi nostalgia – Ricardo Cepeda

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Dentro de un género alegre y festivo como la gaita, este es un tema que resalta por el contenido más bien triste de su letra. Una canción de destierro, tan bonita como dura, que le canta a esa tierra que se deja y con la que se sueña con volver. Aunque la historia habla de un zuliano que añora su Maracaibo natal, en esta época de diáspora y exilios bien podría ser entonada por cualquier venezolano con solo cambiarle Maracaibo por Venezuela, ya que el sentimiento, el dolor, es el mismo.

Maracaibo tierra amada
Desde que de ti salí
A cada instante te añoro
Me paso el tiempo
pensando en ti

Y en mi vibra la esperanza
Que a ti voy a regresar
Y es por eso que me paso
Cantando siempre para olvidar

Con esa genuina declaración de amor (“tierra amada”) arranca el tema. Y no solo de amor, sino de fidelidad (“a cada instante te añoro”). La eterna ilusión de todo el que se va, el reencuentro, surge inmediatamente después en la evocación: “y en mi vibra la esperanza / que a ti voy a regresar”; y luego, el efecto catalizador de la música: “es por eso que me paso / cantando siempre para olvidar”. Así que tenemos a un exiliado que recuerda a su tierra, a la que espera volver, pero mientras se le pasa el tiempo afuera canta para consolarse.

Volvió diciembre

luces parranderos

Y el viento juega

cantando gaitas

 

Y esta nostalgia

que mi alma mata

Colma mis ansias de regresar

 

Voy al encuentro

de un bardo gaitero

Que ayer llegó de mi viejo lar

 

(Háblame de Maracaibo) (bis)

 

Canta una gaita gaitero

Canta que quiero,

querido amigo.

Cantar contigo por no  llorar

Todas esas estrofas componen el largo coro, y son las que explican el motivo de tanta nostalgia: la llegada de diciembre, ese mes de “luces, parrandeo” en el que “el viento juega cantado gaitas”. En el Zulia, ya se sabe, la navidad es otra cosa, y él, que la vivió, la recuerda y añora. Y por eso sufre: “esta nostalgia que a mi alma matá”, se muere de la tristeza. Entonces aparece en medio de su exilio un personaje: “un bardo [no un barco] gaitero que ayer llegó de mi viejo lar”. ¿Y qué es un “bardo” (esos gaiteros tenían léxico)? Un personaje medieval que al estilo de los trovadores iba contando y cantando las historias de distintas parte. “Háblame de Maracaibo”, le dice al bardo, y en esa súplica se le va la vida. Se lo vuelve a pedir. “Háblame de Maracaibo”. No estamos en los tiempos de internet y todo a un click, sino, como mucho, en aquellos de carta y teléfono. Y la llegada de alguien que viene del terruño supone la posibilidad más fidedigna de acercarse a él y recordarlo. “Cantá una gaita, gaitero”. Nuevamente la música como factor de recuerdo, de unión con la tierra. La música con esa magia. “Querido amigo, canta conmigo por no llorar”. Nada más que decir.

Muere otro año y yo distante

De mi vieja y de mi hogar

Qué dolor tan desgarrante

Me roe el alma sin descansar

 

Y unas ansias delirantes

De verte ciudad natal

Me acosan a cada instante

Y como un niño rompo a llorar

 

Esta es la estrofa más triste de la canción, en la que se describe lo que es, lo que se siente, estar lejos. Como en casi todas las gaitas, la figura de la madre está presente. Estar lejos de la vieja y del hogar otro año más es un “dolor desgarrante” (o desgarrador) que “roe el alma sin descansar”; es decir: algo constante, que está siempre presente y se siente en lo más hondo del ser. “Y unas ansias delirantes / de verte ciudad natal”, expresa el gaitero sentir. Ansias que lo persiguen, lo cercan, lo acosan y ante las que la respuesta, la única, es el llanto. Es la expresión de un hombre roto por la nostalgia de la madre, el hogar y la ciudad natal.

Maracaibo si es que acaso

No puedo a ti regresar

Tu imagen en mi regazo

Quedará eterno mi viejo lar

 

Y en el umbral de mi ocaso

Cansado ya de vagar

Convierto en alas mis brazos

Y hasta tu suelo yo iré a parar

En esta tercera parte quien canta contempla la posibilidad terrible de no volver, caso en el que, jura, no olvidará a su tierra. “Tu imagen en mi regazo quedará eterno, mi viejo lar”. El regazo indica cercanía, intimidad. Que conserve allí la imagen de su ciudad sugiere que se la quiere llevar consigo (“quedará eterno”), como el crucifijo en el ataúd. “Y en el umbral de mi ocaso / cansado ya de vagar”: una forma poética, rebuscada pero bonita, de hablar de los últimos minutos de la vida, y cuando esté en ellos, jura que si está afuera de Maracaibo, “[convertiré] en alas mis brazos y hasta tu suelo yo iré a parar”. Es una idea si se quiere infantil, inocente, pero bonita: al final, si en esta tierra, sujeto a las leyes de lo terreno, carnal y corporal, no nos pudimos ver, entonces cuando ya sea otra cosa, etérea, libre, cuando ya sea todo posible, volaré hasta ti para verte otra vez. Volver como el cielo, como el paraíso.

neguitoweb

Sin rencor – Neguito Borjas

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

“Sin rencor” no es sólo un clásico de la gaita zuliana, sino también una de las canciones sobre la cual se tejen más  leyendas. Dicen que la escribió Neguito Borjas para despedir a un amor infiel; que por tratarse de un tema romántico y no de protesta ningún grupo la quiso tocar al principio; que luego de lanzada, por allá a finales de los setenta, tuvo que pasar un año completo para que tuviera éxito; que éste se debió a un locutor marabino que tras descubrirla  fue quien comenzó a rotarla; que de él se contagiaron todas las emisoras; que tal y que cual. Lo cierto es que treinta años después de grabado es un tema que puede pelearle en popularidad al Himno y al Alma Llanera, y que prácticamente cualquier venezolano, zuliano o no, puede tararear y cantar fácilmente.

A pesar de que se le tiene por tema amoroso, lo cierto es que le canta a una ruptura. Y aunque el título y las estrofas están impregnados de un sentimiento noble y bueno, en el coro lo que hay es una especie de sortilegio o conjuro vengativo (por no decir maldición) sobre la persona a la que se le dedica el tema, a la que se le condena a llorar eternamente cada vez que escuche una gaita.

“Le doy gracias al Señor
por haberte conocido
Pues los años que vivimos
fueron de dicha y amor”

Así arranca esta gaita. Es un comienzo noble, bonito, en el que quien canta da gracias a Dios por permitirles conocerse y por los años, por el tiempo, que pasaron juntos. Un tiempo que transcurrió entre dos cosas buenas: dicha y amor. Que diga “haberte conocido” y no “haberla conocido” pareciera sugerir que no se trata de una evocación, de un soliloquio o de un cantar en voz alta, sino que lo hace, canta, en presencia de esa persona.

“pero una sombra cubrió
nuestro amor y en un momento
ese bello sentimiento
además de sufrimientos desilusión me dejo”

“Una sombra cubrió”: así  se explica el fin y la ruptura de esos años de dicha y amor. Es una imagen bastante gráfica pero poco explicativa: una sombra pueden ser demasiadas cosas. Adelante se habla de sufrimiento y desilusión. ¿Confirma ello la leyenda popular de la infidelidad de ella? Cabe la posibilidad, sí. Pero la letra ni lo confirma ni lo desmiente. Sigue siendo, en todo caso, una posibilidad extra-canción. Hasta aquí lo que se tiene es un amor que en determinado momento se oscurece y lo deja a él sufriendo y desilusionado.

En este momento entra el coro, pero dado que las otras estrofas hilan con esta primera, lo dejaremos para el final.

“¿Recuerdas aquellos días
que te adoré con locura?
Fuiste esperanza, hermosura,
mi pasión y mi alegría
Eras la luz que alumbrabas
en mi alma y mi entendimiento
por eso no me arrepiento
de adorarte hasta el tormento
de perderme en tu mirada”

Esta segunda estrofa es probablemente la más bonita del tema y puede que una de las mejores de toda la gaita en general. Si esta canción tuviera que justificarse por un solo motivo, sería por esta estrofa. “¿Recuerdas aquellos días que te adoré con locura?”. Es una pregunta retórica que evoca unos días felices, de entrega irracional (“te adoré con locura”). “Fuiste esperanza, hermosura, mi pasión y mi alegría”. Un inventario sentimental de la mayor factura en el que destacan dos palabras: esperanza y mi alegría. Las otras (hermosura y pasión) lo pueden ser cualquiera, no es tan difícil de conseguir. Pero esperanza, eso no lo es todo el mundo. Y “mi alegría” (ojo al posesivo, que le da un matiz importante; no la alegría de un momento, no una alegría más, “mi” alegría). Es interesante también el comienzo de esa enumeración (fuiste), ya que al hacerlo con un pretérito perfecto simple (ese tiempo absoluto en el que lo concluido, concluido está) genera desazón: todo eso lo fuiste, nada de eso eres ya. “Eras la luz que alumbraba en mi alma y mi entendimiento”: otra imagen interesante; alma y entendimiento, sentimiento y razón, la totalidad del ser. “La luz que alumbraba”: la luz no solo guía sino que dispersa la tiniebla, saca a relucir lo mejor. “Por eso no me arrepiento de adorarte hasta el tormento de perderme en tu mirada”. En otras palabras: valió la pena; lo hice y lo volvería a hacer.

“Sin rencor ahora te digo
que lo nuestro ha terminado
Este bello amor sagrado
para mí no tendrá olvido
Y eso donde solamente
tú y yo somos los testigos
Cuando tu cuerpo y el mío
en sutil, tierno amorío
se unieron ardientemente”

La estrofa arranca con la declaración de la ruptura. Ojo que es él quien rompe con ella (“ahora te digo que lo nuestro ha terminado”). Y si es él quién rompe es porque ella quien hizo algo. ¿Qué? No se sabe. Pero lo hace “sin rencor”: ¿quiere decir, acaso, que lo que ella hizo era digno de rencor y por eso la necesidad de dejar de manifiesto que a pesar de, no se lo guarda? Pareciera. “Este bello amor sagrado para mí no tendrá olvido”. De aquí lo interesante es eso de “bello amor sagrado”: lo sigue elevando, poniéndolo por los cielos. Se acaba, pero él se lleva el mejor de los recuerdos. Sea lo que sea que haya pasado, eso no ha afectado la valoración que él hace de ese proceso que vivió con ella. Lo siguiente no merece mayor comentario: una evocación de su intimidad: sutil, tierna y ardiente.

Y ahora, el coro, que es lo que le da el giro inesperado a esta canción:

“Y así siempre ha de pasar
Que cada vez que escuchéis
Una gaita llorareis
Porque en mi cara pensar
Con bellas prosas que a ti te harán recordar
Todas esas lindas cosas
que no pudimos lograr”

Sin rencor y sin nada, pero con esta condena: que nunca va a poder escuchar una gaita sin llorar. “Y así siempre ha de pasar”: in sacecula, saeculorum. Es curioso el uso del futuro del subjuntivo (escuchéis, lloraréis), una maracuchada sin duda, pero no deja de ser una de las pocas canciones en la que este tiempo en desuso está presente. ¿Y por qué llorará ella cada vez que escuche gaita? “Porque en mi cara pensar”: es un error gramatical (infinitivo por imperativo) pero igual se entiende, ella pensará en él cada vez que escuche la gaita. ¿Porque él es un gaitero y la canción tiene ribetes autobiográficos? Todo pareciera sugerir que sí. Pero no es sólo que la gaita lo remitirá a él, a su cara, sino que además la letra de la gaita (“con bellas prosas”, dice en lugar de versos, que sería lo correcto aunque sin duda no rimaría) le hará recordar “todas esas lindas cosas que no pudimos lograr”. Atención a esto último, es un sufrimiento producto de la frustración. No es que ella sufrirá porque lo verá a él feliz con otra o algo así, sino por lo que por su culpa no pudieron alcanzar y lograr juntos.

Un tema, en fin, que parece romántico y noble pero bien escuchado termina siendo lo contrario.