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REVIEW: “Millennial Kingdom Vol. 1” – Fourth Dimension

Por: Humberto González

Fourth Dimension presenta su último disco “Millennial Kingdom Vol. 1” con una simple premisa: la experimentación a través de los sentidos. La musicalidad del disco es obvia, y el virtuosismo es exactamente lo que se espera de la banda oriunda de California. Como lo hiciese el buen Kamasi Washington con su última obra maestra, Fourth Dimension trata de emular esas sensaciones, esa experimentación con el jazz y las fusiones con géneros como el funk y el rock. Sin embargo, los 6 temas que componen el álbum se quedan aislados el uno del otro, sin complejización que aplaque el ruido musical, sin lugar a nuevos horizontes dentro del jazz y la música.

“Millennial Kingdom Vol. 1” es un disco bidimensional, sin un tercer plano que lleve al espectador a escuchar algo que no haya sentido anteriormente, más allá de la enorme cantidad de notas por tema. Salvo temas como “Darkness Rising”, el cual cierra el álbum, el resto de la propuesta no incide demasiado en contribuir con un avance del género, y cae en lugares tan comunes que, para finalizar el disco, con la mejor canción, el oido se encuentra en un estado de automatismo y hastío.

Fourth Dimension presenta un disco con pretensiones obvias, puesto que no es fácil reavivar la llama de la música a través de un disco experimental y de fusión jazz. No lo hacen, pero allí está.

JULOCESARWEB

Aparte de político, Julio César también fue escritor

“Los cobardes agonizan muchas veces; los valientes ni se enteran de su muerte”

Fue, de todos los césares, el más prestigioso y famoso. No se tiene certeza de cuando nació, pero sí de cuando murió: 15 de marzo del año 44 A.C. Sus últimas palabras (“Tu quoque, Brute, filii mei” | “¡Tú también, Brutus, hijo mío!”) fueron de desencanto, al descubrir entre sus asesinos a su propio hijo, quien era parte de la conspiración de senadores que lo asesinó a puñaladas en el Teatro de Pompeyo, a los pies de cuya estatua quedó su cadáver. Antes de eso, había sido un gran y habilidoso estratega, un militar corajudo con cuyas victorias se extendió notablemente el territorio del imperio romano, un político habilidoso y astuto para manejar los intríngulis de la política, un populista sin reparos que supo seducir y ganarse el favor del pueblo, y, también, un literato excepcional, que, entre otros, escribió uno de los textos más notables del latín clásico: ‘La guerra de las Galias’, en el que describe extensamente la campaña militar que durante siete años (del 58 A.C. al 51 A.C.) libró como procónsul romano y que le permitió al imperio ganar todo el territorio galo. Es su obra más importante, considerada por muchos como una de las primeras y mejores propagandas políticas de la historia, ya que la escribió con la intención de persuadir de su grandeza a los lectores romanos; es, también, uno de los textos favoritos de los profesores de latín de todos los tiempos para enseñar esta lengua, ya que está redactado con una prosa limpia, sin adornos, correcta y sobria. Hoy, en otro aniversario de su muerte, lo recordamos con una de sus máximas más célebres.

Sterile

REVIEW: No Gods no loss – Sterile Jets

Por: Humberto González

El último disco de Sterile Jets se integra dentro de una sensibilidad creadora desordenada, agresiva y, en muchos momentos, desoladora. No Gods No Loss es un disco que podría medirse con la cinta métrica del Noise, del Punk o el Post-hardcore. Pero Sterile Jets lo lleva a los extremos que quizás los géneros no reconocen o conciben.

Una batería que no conoce lo técnico, y que carece de un intento por crear un diseño básico de ritmos del género, se decanta por ser ruido, por ir a destiempo y porque el registro musical transforme todo beat en un sonoro golpe sin elegancia de un par de tambores y platillos. Al igual que la guitarra, el bajo, o la voz de Robert Bly Moore.

Y esto no es algo malo. Esto es lo que define la música de la banda oriunda de California. El ruido escabroso, lo abrupto de sus tiempos, el desorden y la fiesta. No Gods No Loss es un disco para los interesados en adentrarse dentro del hardcore más independiente.

Durante 10 temas, Sterile Jets desintegra cualquier tipo de fe o esperanza en cualquier aspecto de la vida. Y la desolación se convierte en rabia, desorden y angustia. Un disco divertido.

PELOTEROWEB

La foto que dejó en evidencia a Alcides Escobar

No tiene lugar en un estadio, pero se ha convertido en la foto más polémica del Mundial de Béisbol, al menos en Venezuela. La montó en su cuenta de Instagram Ronald Acuña, ex jugador de las Águilas y del Magallanes. En ella está él de fiesta junto con un variopinto grupo de personas, en el que aparte de la tristemente célebre Rosita (vedette y viuda de pranes) se encuentra también Alcides Escobar, short stop titular de Venezuela, quien al día siguiente debía participar en el juego en el que nuestra selección se jugaba la vida ante México. No más publicarla, un rosario de indignados comentarios (“nunca toman en serio el Clásico”, “están farreando mientras el equipo sufre”, “un poco de seriedad no estaría mal”) inundó la foto, motivo por el cual Acuña cambió inmediatamente el caption de la misma: “Dominicana 31/12/16”, escribió. Pero mentir en tiempos de redes sociales resulta la mar de complicado. Primero, porque tanto Rosita como Acuña ya habían subido fotos en las que se veía que estaban en Guadalajara; segundo, porque Alcides viste en la gráfica la misma franela con la que dio unas declaraciones a Telemundo saliendo del estadio; y tercero, porque finalmente acabaron por delatarse: tras la ristra de comentarios, Acuña eliminó la foto de su cuenta, pero un portal de farándula (@farandisport) hizo una captura de la misma y la subió a sus redes, en las que Alcides y los suyos comentaron. “Ahora uno no puede ni disfrutar (…) ni que estuviera robando”, escribió el pelotero; “¿…o sea, la gente no puede disfrutar, celebrar y desconectarse…?”, se preguntó su esposa; y de ese modo quedó todo dicho. Y aunque en el juego de anoche (el que tuvo lugar inmediatamente después de la fiesta), Escobar se fue de 5-4, con un doble y 2 carreras anotadas (es decir: tuvo una actuación destacada) allí quedó el testimonio de un comportamiento y una actitud bastante discutibles.

TELENOVELAWEB

RESEÑA: Óscar y las mujeres – Santiago Roncagliolo

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Si la vida fuera eterna y pudiéramos darnos el lujo de derrochar el tiempo, puede entonces que valiera la pena (o fuera, en todo caso, menos trágico) adentrarse en las páginas de este pequeño bodrio. Pero como no es así, lo mejor, de corazón, sería ni siquiera acercársele. Y quien quiera hacerlo, conste que lo hace advertido y bajo su propio riesgo. Sepa, por cierto, que en internet hay mucho tonto, y que si da con una reseña en la que dicen que este libro es una obra casi maestra del esperpento y la sátira, si encuentra a quien lo compara con ‘La conjura de los necios’ o etc, está en presencia de uno de ellos. Porque ‘Oscar y las mujeres’ es, repetimos, un bodrio y de la peor factura.

La historia es la de un libretista maniático y maníaco que sólo cuando está enamorado (o al menos emparejado) es que puede escribir telenovelas de éxito. El libro arranca con él comenzando un guion nuevo, su novia dejándolo y el productor de la telenovela haciendo lo posible (e imposible) para encontrarle pareja y así poder tener al aire una producción con rating. Ese el argumento (tonto y malo) que Roncagliolo desarrollará a lo largo de casi trescientas páginas.

Y si fuera solo eso, bueno, puede que la novela todavía fuera salvable. Pero desgraciadamente (y para más inri) a lo largo de las páginas se van incorporando una serie de personajes caricaturescos, mal construidos, estereotipados y poco creíbles, que empeoran cada vez más la historia, la cual comienza a dar no ya giros rocambolescos (eso sería muy elegante) sino tumbos de borracho, y se vuelve página a página más truculenta, inverosímil, absurda y ridícula.

Con la probable intención de satirizar a las telenovelas, Roncagliolo alterna la historia de Oscar con las hojas del libreto que él escribe (un clásico culebrón en toda regla), a la par que suelta comentarios críticos e intenta aproximarse un poco a la lógica que rige ese mundo (la mala no se puede morir, no pueden tener relaciones hasta el último capítulo, tienen que terminar juntos). La intención, si bien no original, es encomiable; pero desgraciadamente se queda en intención porque al final uno no termina de saber qué es más inverosímil: si la telenovela que escribe Oscar o la vida de Oscar. Aquí es inevitable la comparación con una novela en la que se hace exactamente eso, pero bien: ‘La tía Julia y el escribidor’, de Mario Vargas Llosa. Basta solo leer ambas para encontrar el tremendo abismo que media entre una y otra, que es el que hay entre la literatura y un bodrio.

¿Tiene algo bueno o al menos rescatable ‘Oscar y las mujeres’? Sí. La prosa de Roncagliolo: fresca, ágil y divertida, totalmente desperdiciada en un libro así. Como El Cid, podríamos exclamar aquello de “qué buen vasallo fuera si hubiera buen señor”; es decir, qué buen escritor sería si prestara su pluma para mejores libros. Pero no para este, que es un pésimo libro bien redactado. Y eso es lo mejor que se puede decir.

Óscar y las Mujeres

Autor: Santiago Roncagliolo

Páginas: 314

Fecha: 2013

Calificación: 3/10

ARJONAWEB

Historia de taxi – Ricardo Arjona

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Hay (o hubo) un Ricardo Arjona que antes de hundirse en ese mar de frases y metáforas pretenciosas y rebuscadas, cantaba (y contaba) historias de calidad. Un magnífico narrador (trovador si quieren) de historias verdaderamente buenas, como la de este tema casi perfecto que es una de sus cimas más altas. “Historia de un taxi” es su título, y fue el cuarto single de su quinto álbum, Historias (1994), que se encuentra lleno, precisamente, de eso: de (buenas) historias.

Esta que nos atañe la protagoniza un taxista casado que una noche tiene un ‘affair’ con una pasajera despechada que viene de descubrir la infidelidad de su marido y busca pagarle con la misma moneda. Hasta allí es una buena historia, que es narrada en primera por el taxista (quien canta la canción). Sin embargo, ya casi llegando al final, Arjona le da un giro inesperado y cortazariano que hace que la historia cierre circularmente, tal y como el argentino decía que debía ser un buen cuento: la mujer con la que el esposo de la pasajera le era infiel…es la del taxista.

Ya allí, ya sólo por eso, por la historia y la estructura, el tema vale la pena. Pero hay mucho más y es que Arjona escoge muy bien aquí las palabras y las metáforas.

Eran las diez de la noche
Piloteaba mi nave
Era mi taxi un wolkswagen
Del año 68

Era un día de esos malos donde no hubo pasaje
Las lentejuelas de un traje
Me hicieron la parada
Era una rubia preciosa llevaba minifalda
El escote en su espalda
Llegaba justo a la gloria

Una lágrima negra rodaba en su mejilla.
mientras que el retrovisor decía “¡ve que pantorillas!”
yo vi un poco más.

El propio taxista nos cuenta en primera persona su historia: es de noche, ha sido una jornada mala, y se le monta una pasajera bastante atractiva. Por el carro (“un wolkswagen del año 68”) y el habla (“piloteaba mi nave”) se saca que es un hombre de clase popular. Es una primera parte muy descriptiva  (rubia preciosa, de minifalda, escotada en la espalda, de buenas pantorrillas) en la que destacan dos humanizaciones (“las lentejuelas de un traje me hicieron la parada”, “el retrovisor decía”) y un detallazo (el de la lágrima negra) muy de Yordano, que nos permiten hacernos una idea completa de la situación: la mujer, vestida de fiesta, está triste. Llora. Algo no le ha salido bien.

Eran las diez con cuarenta zigzagueaba en Reforma.
me dijo “me llamo Norma”
mientras cruzaba la pierna.
Sacó un cigarro algo extraño de esos que te dan risa.
le ofrecí fuego deprisa
y me temblaba la mano
Le pregunté “¿por quién llora?
y me dijo “por un tipo, que se cree que por rico
puede venir a engañarme.”
“no caiga usted por amores, debe de levantarse” le dije
“cuente con un servidor si lo que quiere es vengarse”.
y me sonrió.

En esta segunda parte ambos siguen en el taxi. Han pasado 40 minutos, y aunque Ciudad de México es enorme, ya parece ser demasiado tiempo para una carrera nocturna. Ese “zigzagueaba en Reforma” parece sugerir que están haciendo tiempo. Lo claro y seguro es que llevan rato hablando. Ella se presentó, él le preguntó por el llanto, ella le contó, él la aconsejó, luego se le ofreció (“cuente con un servidor si lo que quiere es vengarse”) y ella le sonrió. Todo contado con apenas lo mínimo, con lo justo y necesario para hacernos la película completa. Y ojo a un detalle revelador: el temblor en la mano, que se sucede en la escena, por demás muy clásica, del encendido del cigarro (“de esos que te dan risa”) y que denota ese nivel de nervio que precede un acto malo.

¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida? 
¿Qué es lo que hace un taxista construyendo una herida?
¿Qué es lo que hace un taxista en frente de una dama?
¿Qué es lo que hace un taxista con sus sueños de cama?
Me pregunté…

Este es el coro de la canción, que nos mete en otro plano de narración: el de la conciencia del taxista. Aquí ya no son los hechos ni las conversaciones lo que nos cuenta, sino las preguntas que en ese momento de se hace, una especie de ‘¿qué estás haciendo?’. Angelito bueno y diablo malo, en ellas sabe que lo que hace no está bien (“construyendo una herida”), pero a su vez se compadece de sí para justificarse (¿qué hago con mis sueños de cama?) y así va. Preguntándose.

“Lo vi abrazando y besando a una humilde muchacha.
es de clase muy sencilla,
lo sé por su facha”.
Me sonreía en el espejo y se sentaba de lado.
yo estaba idiotizado,
con el espejo empañado.
Me dijo “dobla en la esquina, iremos hasta mi casa.
después de un par de tequilas, veremos qué es lo que pasa.”
¿Para que describir lo que hicimos en la alfombra?,
Si basta con resumir que le besé hasta la sombra,
y un poco más…

‘Consumatum est’: todo ha sucedido. Esta parte del relato arranca con ella contando por fin lo que había pasado: descubrió a su hombre siéndole infiel. Hay un dejo de clasismo en su expresión para referirse a la otra (“es de clase muy sencilla, lo sé por su facha”). Y nuevamente un detalle fantástico que lo dice todo: el retrovisor empañado; con ello se ahorra Arjona contarnos lo caliente que estaban mientras conversaban. Hasta que finalmente todo desemboca en el apartamento de ella. Es graciosa la engañada proposición lava-conciencia: unos tequilas y vemos; y si pasa, culpa de ellos. “¿Para qué describir lo que hicimos en la alfombra?”, se pregunta Arjona, que evidentemente no conocía el reggaetón ni podía predecir lo que venía, “Si basta con resumir que le besé hasta la sombra…y un poco más”. Nuevamente hay un uso económico de las palabras: dice lo necesario para que uno se imagine el todo.

“No se sienta usted tan sola, sufro aunque no es lo mismo:
Mi mujer y mi horario, han abierto un abismo.
¡Cómo se sufre a ambos lados de las clases sociales!
Usted sufre en su mansión,
yo sufro en los arrabales”.
Me dijo “vente conmigo, que sepa no estoy sola.”
se hizo en el pelo una cola,
fuimos al bar donde estaban.

Aquí tenemos el monólogo post-coito del taxista, en el que cuenta y comparte su desdicha, que también la tiene: entre él y su mujer media un abismo. “¡Cómo se sufre a ambos lados de las clases sociales!”, dice el taxista, que es un hombre basto y ya aquí comienza a decir tonterías. Quizás para que no siguiera hablando tonterías, ella lo corta: “Vente conmigo, que sepa no estoy sola”. Es una especie de respuesta a esa primera línea compasiva (“no se sienta usted tan sola”). ¿Adónde van? Al bar donde su esposo está. La venganza no va a ser ni íntima ni privada: el ojo por ojo será público. Que él se entere también. Y vienen, pues, las dos líneas fantásticas en las que Arjona le da el giro cortazariano a la canción:

Entramos precisamente él abrazaba a una chica.
mira si es grande el destino y esta ciudad es chica.
¡era mi mujer!

Sin comentario. Grandísimo modo de darle vuelta a la historia y de interpretarlo. Inmediatamente después del descubrimiento entra otro coro, otra cavilación del taxista, otro asalto de la conciencia:

¿Qué es lo que hace un taxista seduciendo a la vida?
¿Qué es lo que hace un taxista construyendo una herida?
¿Qué es lo que hace un taxista cuando un caballero
coincide con su mujer en horario y esmero?
Me pregunté…

Aquí cambia la tercera pregunta, que se adapta a la situación: ¿Qué es lo que hace un taxista cuando un caballero coincide con su mujer en horario y esmero? Lo de esmero es francamente inentendible (¿cómo se coincide en esmero?), pero es interesante y queda muy bien que el coro cambie de acuerdo con la situación. Ahora bien, la respuesta a la pregunta viene en la siguiente estrofa, que es el epílogo del tema:

Desde aquella noche ellos juegan a engañarnos.
se ven en el mismo bar…
Y la rubia para el taxi siempre a las diez (je)
en el mismo lugar.

No hubo, pues, escándalo en el “bar donde estaban”. Lo que hicieron fue vengarse. Se siguieron viendo. “La rubia para el taxi siempre a las diez en el mismo lugar”. Es una escena casi cinematográfica. Un cierre perfecto. ¿Y quién engaña a quién? Todos a todos.

BANDA

REVIEW: The tragedy of the commons – The Long Dark Road

El último EP de The Long Dark Road, la banda oriunda de Toronto, refleja una afinidad hacia el desorden, el caos, lo ruidoso y lo tenebroso, en casos. Desde el hardcore más sucio y rápido hasta el noise más pulcro y tímido, The Tragedy of the Commons es un ep compuesto por cuatro temas que intentan destruir con complejidades que quizás la banda persive en la producción musical. Lo imperfecto, lo innecesario, todo va de la mano en su propuesta por quebrar lo establecido.

Sobre todo como temas como “I Will Follow”, en donde la voz, el beat tétrico de las baterías y el resonar de una distorsionada guitarra se convierten en el tema más interesante de un EP redondo, conciso y completo.

Sin mencionar las letras, llenas de caos y nihilismo, como el más puro Deafheaven. The Long Dark Road es una banda interesante y compleja, y de seguir en el camino de “The Tragedy of Commons”, espera una interesante carrera musical en el ámbito independiente.

https://thelongdarkroad.bandcamp.com/releases

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4 miembros de una familia murieron por comer yuca amarga

La foto de Fabiola Ferrero, publicada por ‘El País’ de Madrid, retrata a una mujer infortunada. No se le ven los ojos porque tiene la mirada baja, pero tras ellos, nadie lo dude, se halla la tristeza característica que deja el paso de la tragedia. Porque no otra cosa han vivido ella y su familia en días recientes: una dura y horrible tragedia, que mereció un reportaje de este diario. “La familia Linares Cruz –arranca el texto, que lleva la firma de Maolis Castro– ha enterrado a cuatro parientes en una semana en Caracas. Las dos primeras muertes parecían una desafortunada coincidencia. El 12 de febrero, Jonathan Stiven, el quinto de ocho hermanos, había enfermado repentinamente durante el entierro de su tío Jesús María. Su malestar –los vómitos, los mareos y el dolor en el estómago– sobrevino en otro funeral: el suyo. Hasta ese momento los médicos habían hecho un diagnóstico impreciso de las causas de los decesos: un síndrome convulsivo y un edema cerebral, sucesivamente. Solo la muerte de Alonso Cruz Durán, el tío de Jonathan y el hermano de Jesús María, ha esclarecido que se trataba de un envenenamiento colectivo por comer yuca amarga, un tubérculo originario de Sudamérica y que únicamente en su variedad dulce es comestible. Para el momento de este hallazgo, ya Xenia Cruz, otra pariente de los fallecidos, y su vecina Bertha Sánchez habían comido unos trozos del tubérculo. Ninguna se repuso. Los envenenados vivían en el barrio Isaías Medina de Catia, al oeste de Caracas, y compraron el alimento a vendedores informales (…) El médico José Manuel Olivares, un diputado opositor de la Asamblea Nacional, asegura que, al menos, 28 personas han fallecido por comer yuca amarga desde octubre en los Estados de Anzoátegui, Bolívar, Lara, Monagas y en la ciudad de Caracas. ‘La gente consume eso por la extrema situación de pobreza y la ausencia de controles sanitarios de los alimentos. Apenas es una de las consecuencias de la precariedad’”. Y de esa desgracia, dicho sea, Maduro hizo un chiste.

[Puedes leer el reportaje completo aquí]

 

Ryan Summers Promo Pic 1

REVIEW: F51.01 – Ryan Summer

Por: Humberto González

Indudablemente, las posibilidades de realización en la actualidad son infinitas. Esto lo agradece el movimiento independiente, sobre todo el musical, en donde la factibilidad de hacer un disco es quizás mucho más grande que en otras artes como la cinematográfica o la televisiva. Gracias a estas posibilidades es que podemos tener discos como F51.01, el último lanzamiento de Ryan Summers.

Un disco interesantísimo, con nueve temas que responden a la necesidad de llevar más allá la composición musical derivada de la música electrónica. Con referencias claras como Aphex Twins o Grouper, Summers declara la guerra a lo estándar, y se decanta por una fascinación a lo cinematográfico, más que cualquier beat que haga moverse. La introspección y lo onírico se envuelven en una amalgama de sonidos para dar pie a un sinfín de contrastes, texturas y sensaciones que van a llevar al que escucha a un espacio lleno de lugares inéditos.

F51.01 es un disco para los amantes del arte, para los que buscan perderse en la infinidad musical y en las imágenes que éste evoca. Imágenes que se inspiran en una experimentalidad necesaria para llevar adelante un género que en los últimos años ha visto nacer a interesantísimos artistas. Summers, con este álbum, uno de ellos.

FRASEHABANAWEB

RESEÑA: Tres Tristes Tigres – Guillermo Cabrera Infante

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Este es un libro de muy altos quilates que le dará una formidable pelea a todo aquel que quiera enfrentarlo. No se deja leer por cualquiera (podría decirse que no lo lee quien quiere sino quien puede), tiene un arranque antipático y difícil, suele invitar al abandono (es más fácil dejarlo que terminarlo) y sin embargo es tan bueno, tan deliciosamente bueno, que recompensa con creces a quien persevere. ‘Tres tristes tigres’ es su trabalenguoso título, fue publicado en 1967  (igual que ‘Cien años de soledad’) por el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante y ostenta (con todos los méritos) el arduo honor de libro más difícil (y audaz) de aquellos años del boom.

Resumir su argumento puede que sea lo más complicado de la reseña, ya que se trata de una de esas novelas (y digamos novela porque en novela cabe todo) en las que la historia (de haberla) pasa a estar en segundo plano, opacada por la estructura y sobre todo por el lenguaje. Acá no importa tanto lo que se cuenta sino cómo (con qué palabras, con qué recursos) se cuenta. Pero por decir algo digamos que todo sucede en La Habana, en el año 1958 (justo antes de la llegada del comunismo), y casi siempre de noche. Y baste esto para despertar todo el interés testimonial que pueda tener el libro: esa noche habanera de los cincuenta, esa mítica noche habanera de cabarets, bares, boleros, rumba, cantantes, bailarinas, bongoseros, daiquirís, rones, malecones, playas, descapotables, fasto; esa noche, digo, es el escenario en el que transcurre todo. ¿Y qué es todo? La vida (un fragmento) de los personajes, que son un montón (una listica no viene mal) y de los que no siempre se pueden tener certezas, ya que a veces entran sin avisar, hablan sin pedir permiso, desaparecen de repente, pero que en su mayoría son jóvenes, son guapos y son cubanos; al menos los protagonistas, que aunque en el título se sugiera que son tres a mí me han parecido cuatro (a ese nivel de dificultad está esto).

Sin embargo, no es tanto esa ambigüedad con los personajes lo que complica la lectura, sino la estructura del libro: Cabrera Infante quiso ser rupturista (y lo fue) pero aquí se le pasó la mano. Como un pasticho (o un collage, si se prefiere), TTT está conformado por un montón de fragmentos autónomos (relatos, monólogos, conversaciones, imaginaciones, sueños y un largo etcétera)  que se van sucediendo uno tras otro sin (aparentemente) ningún sentido. Y digo aparentemente porque eso es lo que se siente a medida que se lee y no es sino al final que Cabrera Infante, compadecido, hila algunas cosas con otras. A pesar de ello, se termina con la sensación de que sigue habiendo partes tan autónomas y arbitrarias que bien se podría prescindir de ellas sin afectar demasiado el libro. Ese engranaje perfecto, suizo, preciso, de Faulkner o Vargas Llosa, en el que al final todo encaja, no lo logra (da la impresión de que tampoco lo buscaba) en este libro, que más que un mosaico termina siendo un calidoscopio.

Pero los caleidoscopios, aún con poco sentido, tienen una belleza enorme. Y eso es lo que le sobra a ‘Tres Tristes Tigres’: belleza lingüística. Es un libro para saborear y para deleitarse más que para entender. Es un estallido de prosa, pero no de la prosa delicada y muy perfecta de los estetas, sino de prosa una tropical, sabrosa, musical, caribeña, cubana. Cabrera Infante hace dos advertencias en el prólogo: el libro está escrito en cubano y hay partes que son mejores escuchadas que leídas. Y efectivamente: la oralidad y la sonoridad del habla cubana se encuentra recogidas de modo admirable. Pero eso no es todo. Hay también un uso lúdico de la prosa. Cabrera Infante juega con las palabras, las descompone y recompone, les da la vuelta, inventa términos nuevos, pone apodos, crea, se recrea, se divierte, parodia, imita, hace uso de todos los recursos retóricos, linguisticos, paralingüísticos, metalinguisticos habidos y por haber. Y sigue habiendo más: todo el libro está lleno de guiños y referencias a clásicos y autores modernos, de dobles sentidos cultos, refranes populares, letras de canciones, ironías finas y gruesas, que cuando se pillan (hace falta basta cultura para ello) pueden hacer reír a carcajadas. Era un gran maestro de la prosa don Guillermo, que dejó para la posteridad este inmarcesible testimonio de la noche habanera y de todo lo que se perdió en cuba.

Tres tristes tigres

Autor: Guillermo Cabrera Infante

Año: 1967

Páginas: 451

Calificación: 9/10