RUPERTAWEB

Ruperta, la elefante de caricuao, muere de hambre

Es parte de los recuerdos de infancia de cualquier caraqueño. Ir a verla era, para todos, una de las grandes ilusiones (y emociones) de la niñez, y se entiende: una elefante africana era un animal que parecía reservado sólo para los libros de biología y para la televisión. Pero en Caricuao, al oeste de la ciudad, teníamos una llamada Ruperta. Sin embargo, visitarla ha dejado de ser sinónimo de emoción para convertirse en un lamento. Ya nadie se contenta ni se divierte ante su vista. Ahora todos se impresionan, conmueven y entristecen. Porque Ruperta (la foto habla por sí sola) está desnutrida. De las 7 toneladas que debería pesar, tiene apenas 4. Por haber sido alimentada durante las últimas dos semanas únicamente con auyama, le dio una diarrea que la dejó deshidratada y le produjo una caída. En un comunicado, el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas (¿?) informó que ello sucedió “por pérdida de equilibrio, a consecuencia de su estado senil”; versión que fue desmentida por Clara Chávez, líder vecinal de Caricuao: “Ruperta se cayó hace días porque golpeaba las piedras en búsqueda de comida. No lo reconocen, pero sufrió una lesión y ahora quieren decir que perdió masa muscular porque está vieja”. Alarmados por su triste estado, un grupo de personas recolectó comida durante el fin de semana (requiere 150 kilos de alimento diario) que el Coordinador del Zoológico de Caricuao, Erik Lenarduzzi, se negó a recibir alegando medidas sanitarias; solo aceptó un cargamento de heno. Su caso no es el único. Según El Universal, “en el Zoológico murió un puma al que le suministraron anestesia vencida, se escaparon otros animales, murió un hipopótamo por ingerir pelotas, no aparecen un cunaguaro y un caballo, y no se conoce el estado de salud de un puma herido por otro de la misma especie”; por ello, los vecinos están alerta: no quieren que Ruperta corra la misma suerte.

PELOTEROWEB

La foto que dejó en evidencia a Alcides Escobar

No tiene lugar en un estadio, pero se ha convertido en la foto más polémica del Mundial de Béisbol, al menos en Venezuela. La montó en su cuenta de Instagram Ronald Acuña, ex jugador de las Águilas y del Magallanes. En ella está él de fiesta junto con un variopinto grupo de personas, en el que aparte de la tristemente célebre Rosita (vedette y viuda de pranes) se encuentra también Alcides Escobar, short stop titular de Venezuela, quien al día siguiente debía participar en el juego en el que nuestra selección se jugaba la vida ante México. No más publicarla, un rosario de indignados comentarios (“nunca toman en serio el Clásico”, “están farreando mientras el equipo sufre”, “un poco de seriedad no estaría mal”) inundó la foto, motivo por el cual Acuña cambió inmediatamente el caption de la misma: “Dominicana 31/12/16”, escribió. Pero mentir en tiempos de redes sociales resulta la mar de complicado. Primero, porque tanto Rosita como Acuña ya habían subido fotos en las que se veía que estaban en Guadalajara; segundo, porque Alcides viste en la gráfica la misma franela con la que dio unas declaraciones a Telemundo saliendo del estadio; y tercero, porque finalmente acabaron por delatarse: tras la ristra de comentarios, Acuña eliminó la foto de su cuenta, pero un portal de farándula (@farandisport) hizo una captura de la misma y la subió a sus redes, en las que Alcides y los suyos comentaron. “Ahora uno no puede ni disfrutar (…) ni que estuviera robando”, escribió el pelotero; “¿…o sea, la gente no puede disfrutar, celebrar y desconectarse…?”, se preguntó su esposa; y de ese modo quedó todo dicho. Y aunque en el juego de anoche (el que tuvo lugar inmediatamente después de la fiesta), Escobar se fue de 5-4, con un doble y 2 carreras anotadas (es decir: tuvo una actuación destacada) allí quedó el testimonio de un comportamiento y una actitud bastante discutibles.

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4 miembros de una familia murieron por comer yuca amarga

La foto de Fabiola Ferrero, publicada por ‘El País’ de Madrid, retrata a una mujer infortunada. No se le ven los ojos porque tiene la mirada baja, pero tras ellos, nadie lo dude, se halla la tristeza característica que deja el paso de la tragedia. Porque no otra cosa han vivido ella y su familia en días recientes: una dura y horrible tragedia, que mereció un reportaje de este diario. “La familia Linares Cruz –arranca el texto, que lleva la firma de Maolis Castro– ha enterrado a cuatro parientes en una semana en Caracas. Las dos primeras muertes parecían una desafortunada coincidencia. El 12 de febrero, Jonathan Stiven, el quinto de ocho hermanos, había enfermado repentinamente durante el entierro de su tío Jesús María. Su malestar –los vómitos, los mareos y el dolor en el estómago– sobrevino en otro funeral: el suyo. Hasta ese momento los médicos habían hecho un diagnóstico impreciso de las causas de los decesos: un síndrome convulsivo y un edema cerebral, sucesivamente. Solo la muerte de Alonso Cruz Durán, el tío de Jonathan y el hermano de Jesús María, ha esclarecido que se trataba de un envenenamiento colectivo por comer yuca amarga, un tubérculo originario de Sudamérica y que únicamente en su variedad dulce es comestible. Para el momento de este hallazgo, ya Xenia Cruz, otra pariente de los fallecidos, y su vecina Bertha Sánchez habían comido unos trozos del tubérculo. Ninguna se repuso. Los envenenados vivían en el barrio Isaías Medina de Catia, al oeste de Caracas, y compraron el alimento a vendedores informales (…) El médico José Manuel Olivares, un diputado opositor de la Asamblea Nacional, asegura que, al menos, 28 personas han fallecido por comer yuca amarga desde octubre en los Estados de Anzoátegui, Bolívar, Lara, Monagas y en la ciudad de Caracas. ‘La gente consume eso por la extrema situación de pobreza y la ausencia de controles sanitarios de los alimentos. Apenas es una de las consecuencias de la precariedad’”. Y de esa desgracia, dicho sea, Maduro hizo un chiste.

[Puedes leer el reportaje completo aquí]

 

SAIMEWEB

La legalización del soborno

Es una de las cosas más perversas que ha traído consigo la revolución bolivariana: la metamorfosis de lo normal. Así, lo que son derechos y cosas perfectamente habituales en cualquier parte del mundo, acá se convierten en privilegios o concesiones graciosas, cuando no en favores que al parecer que hay que agradecer de rodillas. Lo vemos con las Elecciones Regionales, un derecho consagrado en la Constitución, pero que hay que negociar (Zapatero mediante y dejando a Maduro tranquilo hasta 2019) para que se lleven a cabo. Lo vemos en los discursos de inauguración o reinauguración de cualquier obra, que el gobierno siempre presenta como un favor o acto heroico cuando no son más que el deber más simple de cualquier gobernante. Lo vemos, incluso, en nuestras casas cuando soltamos un “gracias a Dios no te pasó nada a ti” al enterarnos de cualquier robo, cuando lo normal es que éstos no sucedan. Y lo vemos, también, en esta foto. Corresponde a los pendones que desde ayer se encuentran en las afueras de las oficinas del Saime en los que están impresos los nuevos montos a pagar para sacar el pasaporte. No es que haya subido el precio del trámite (cosa lógica cuando hubo un aumento de la unidad tributaria), sino que ahora cobrarán un monto especial (el más alto, dicho sea) por “agilizarlo”; es decir, por hacer el trabajo a tiempo y de modo eficiente. ¿Cómo se come eso? Como la institucionalización del soborno: el Estado (que nosotros, los ciudadanos, mantenemos) nos cobrará por hacer a tiempo lo que no es más que su obligación. ¿Y si no? Meses, o quizás años, a la espera del pasaporte.

MASTROWEB

Así tratan en Vargas a los docentes

“Somos docentes, no somos delincuentes”, gritaron, pero no hubo manera. La Policía de Vargas los trató como criminales. Ni siquiera, porque con ellos (cuando los atrapan, que es casi nunca) son más delicados. Pero estos eran maestros, gente que se dedica a la enseñanza, a impartir conocimientos, a explotar el potencial de los jóvenes; enemigos de ese pueblo que necesitan brutos, pues. Estaban en la calle porque la Gobernación no les había pagado los últimos aumentos. No es sólo que ganan sueldos de hambre, sino que además no se los pagan ni a tiempo ni completos. Cuando se los cancelan, ya la inflación se ha comido el poco beneficio que podrían generar. Por eso, se habían organizado para entregar en la Casa Guipuzcoana (sede del Gobierno de Vargas) un documento exigiendo que cumplieran no con un regalo sino con un derecho. Salieron de la Plaza Los Maestros y cuando se aproximaban a la sede de la Gobernación, una cadeneta de policías los esperaba. No eran más de setenta los educadores (entre activos y jubilados) pero había un despliegue considerable de policías. Forcejearon, les rompieron las pancartas, pero lograron pasar. Sin embargo, cuando llegaron a la sede de la Gobernación se encontraron con un contingente de policías con equipos antimotines que les impedía el paso. Y fue allí donde alzaron su voz (“somos docentes, no somos…”) y fue allí donde, sin mediar palabra, agarraron a uno de ellos, le hicieron una llave y lo arrastraron por el cuello hasta una patrulla. Corajudas como siempre han sido, las maestras se envalentonaron y trataron de evitar que se lo llevaran. Y la policía recurrió a lo que es lo suyo: la fuerza bruta. Las golpearon y detuvieron a otros tres, que estuvieron presos hasta la noche. “Quienes nos golpearon y los que están detrás de ellos tienen que pagar porque es un delito. El gobernador parece odiar a los docentes”, dijo una de ellas. Y es obvio: en un pueblo alfabetizado y educado, él no hubiera llegado ni a concejal.

SUB20WEB

Los Sub 20 recibidos como héroes

Usualmente escenario de lágrimas y amargas despedidas, ayer la alegría invadió por un rato el Aeropuerto Internacional de Maiquetía cuando hicieron su arribo los futbolistas de la Selección Sub 20, que el sábado clasificaron al Mundial de Corea del Sur. Esta vez la bandera, esa que tantos llevan enrollada cuando salen del país, fue ondeada en alto por los futbolistas, quienes fueron recibidos como auténticos héroes por un nutrido grupo de personas, quienes les agradecieron por esa alegría. “Ha sido increíble este recibimiento, soñábamos con esto. Gracias por acompañarnos en este día inolvidable”, dijo Rafael Dudamel, técnico de la selección. Se trata de la segunda vez que un equipo venezolano clasifica a un Mundial Masculino Sub 20, siendo la primera en 2009. “Los jugadores estamos felices y complacidos de darle al país una alegría en este momento cuando más la necesita. No se compara con nada poderle dar una alegría al país en este momento”, expresó Yangel Herrera, capitán del equipo venezolano. “Fuimos un grupo de guerreros a luchar en Ecuador y hoy vinimos a celebrarlo con ustedes. De una manera muy unida logramos nuestro sueño mundialista: el ‘Gloria al Bravo Pueblo’ se escuchará en Corea”, agregó. Desde @revistaojo nos unimos a la alegría de los campeones y les deseamos desde ya el mayor de los éxitos. Gracias por darnos, en estos tiempos de oscuridad, un motivo para alzar orgullosos nuestra bandera.

MATAWEB

Mata Figueroa, el rey de Margarita

 Hace dos años, ante un grupo de obreros revolucionarios, el entonces presidente y hoy dictador Maduro decretó que había llegado “la hora del sacrificio” y que cualquier privación sería bienvenida porque a punta de ellas es que tendrían “patria”. Los obreros aplaudieron hasta con las orejas, y desde entonces llevan dos años pasando hambre pareja. Cuando les suena el estómago, cierran los ojos, recuerdan a Chávez, repiten el “patria querida” como mantra y se imaginan el futuro promisorio que nunca verán porque eventualmente, en algunos años, desnutridos y sin medicinas, se los llevará alguna enfermedad tratable. Mientras eso pasa (y gracias a que eso pasa) los jerarcas, los líderes, la nomenklatura, goza de una vida de reyes. Y si no, veamos la boda del Gobernador de Nueva Esparta, Carlos Mata Figueroa. Fue el 28 de enero pasado, en el Hotel Unik de Porlamar ($166 la noche), ubicado en la lujosa urbanización Costa Azul, militarizada para la ocasión. La recepción fue pequeña (no más de 150 personas, según reporte de El Ají), pero fastuosa. Tuvo lugar a las 7:30 PM en el gran salón del hotel (“vanguardista, innovador, inspirador […] diseñado para quienes disfrutan de la vida”, según su web). Emperifollado en el traje militar de gala blanco (es General en Jefe) y con charreteras e insignias doradas, Mata Figueroa, un casi sesentón (59 años) de cabello poco y cano, hizo entrada de la mano de su nueva esposa, una mujer 34 años menor que él (25 años tiene), en un pasillo de militares que sable en alto hicieron un túnel para recibirlos. Hubo orquesta, pasapalos y buen whisky, como en cualquier fiesta burguesa, esas que el socialismo odia…de la boca para afuera. En la foto, una de las pocas que se filtró, se le ve, ya de civil (tuvo cambio de vestuario y todo), disfrutando de la “hora loca”, con su testa coronada y una máscara en la mano, mostrándose tal cual es: un reyecito farsesco que manda en una isla en la que la gente se está muriendo de hambre.

Venezuela's National Guard personnel prevent opposition deputy Juan Requesens from entering  the National Electoral Council (CNE) in Caracas on February 2, 2017.
A group of opposition lawmakers had their way blocked by police when they tried to get into the CNE to demand the organism to call for regional elections that were due to happen last year. / AFP PHOTO / FEDERICO PARRA

La foto de una dictadura

La gráfica es de AFP y en su confusión expone el estado actual de Venezuela: un país en el que pedir elecciones es un delito castigado por (y con) la bota militar. No son dos ciudadanos cualquiera los que están siendo agredidos en la gráfica, sino dos diputados; es decir, dos representantes del pueblo. Detrás de cada uno de ellos hay miles de votos. Gusten o disgusten, son el producto del último ejercicio genuino de democracia que hubo en este país. Por eso la gráfica es tan simbólica. Y lo que habían ido a pedir al CNE era, sencillamente, un cronograma electoral, que, dicho sea, debía estar desde principio de año. No hablamos ya de algo extraordinario como el Revocatorio, asesinado judicialmente, sino de unas elecciones que estaban pautadas para el año pasado: las regionales, por medio de las cuales la gente elige a sus autoridades locales. ¿Por qué no se hicieron? La primera razón es que el CNE es lo más cercano a la cueva de Alí Babá: está repleto (de la directiva para abajo) de ladrones (y ladronas) que cobran (y muy bien) del erario público por un trabajo que evidentemente no hacen. Eso (cobrar de los bolsillos de la gente por no hacer nada) se llama corrupción y en los países civilizados se paga con cárcel. La segunda razón, la verdaderamente fundamental, es que estamos en una dictadura militar. Con todos los matices que se quieran, pero dictadura y militar. ¿La prueba? Que las elecciones han sido secuestradas y los militares agreden a quien las pida. Y para muestra un botón, o, si se quiere, una foto: ésta.

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Otra víctima de la dieta de Maduro

“Su nombre era Kevin Lara Lugo y murió el día que cumplió 16 años. El joven pasó su cumpleaños buscando alimentos en un terreno abandonado porque no había nada para comer en su casa. Luego fue trasladado a un hospital porque lo que encontró para comer lo enfermó. Horas más tarde yacía muerto en una camilla que trasladaban los médicos mientras su madre miraba con impotencia”. Así arranca una dura crónica publicada por ‘The New York Times’ en la que se cuenta la trágica muerte de un adolescente en Maturín. ¿La causa? El hambre. Tras haber pasado 3 días sin tener nada de qué alimentarse, la familia fue a un terreno en el que había una plantación de yuca amarga, la cual consumieron. Aunque tomaron las previsiones del caso, terminaron envenados. La peor parte, sin embargo, la llevó Kevin, quien tuvo que ser hospitalizado. “En el hospital (…) no tuvieron respiro. Al igual que en muchos otros centros médicos de todo el país, el hospital de Maturín se quedó sin suministros básicos como las soluciones intravenosas, lo que obligó a que los familiares de Kevin buscaran por toda la ciudad y regatearan con los vendedores del mercado negro en las horas previas a su muerte (…) Los familiares encontraron un vendedor que la tenía, pero el precio —alrededor de 4 dólares— era más de lo que podían permitirse. Finalmente, otra familia que llegó con botellas adicionales de la solución le dio dos a Kevin, pero eso no cambió su condición. Cerca de las 4 de la madrugada del 26 de julio, en la mañana de su cumpleaños, el joven apenas podía hablar.“Su estómago se sentía como una piedra”, dijo su madre. Lugo estaba sola con su hijo. Recuerda que un líquido negro le escurría de la boca. A las 4:45 Kevin ya estaba muerto”. La historia completa de esta otra víctima de la dieta de Maduro la puedes leer completa aquí.

Foto: La PATILLA

Una foto patética y trágica

Jornadas mucho más heroicas han vivido las calles de nuestro país en estas fechas. Lo de hoy no fue sino un ejercicio de nostalgia, un remedo de algo que era y ya no es. Allá, ‘in illo témpore’, quedaron los llenazos apoteósicos y las multitudes aplastantes que desbordaban las autopistas y las fotografías. Hoy, todos caben, sin mucho esfuerzo, en una calle y en una foto. La imagen es tan patética como trágica. Patética, porque el ‘illo tempore’ del que hablamos no es el de hace veinte siglos de los Evangelios, sino el de octubre pasado cuando la oposición era una fuerza unida que tenía convocatoria. Poco más de un trimestre ha pasado y hoy la oposición no es fuerza, no está unida ni tiene convocatoria. Da la impresión de que la dictadura pudo con ella, contando, claro, con la inestimable ayuda de ella misma. Ahora viene lo trágico: la desesperanza. Mucha  gente, simplemente, se resignó y se rindió. Se apropió de la premisa de que no hay, de que no queda, nada por hacer, de que pase lo que pase siempre ganará la dictadura, de que pase lo que pase la oposición no sirve ni servirá para nada; la gente, buena parte de ella, lo asumió y se entregó. Los psicólogos sociales lo llaman síndrome de la desesperanza aprendida y es, seguramente, la enfermedad más trágica con la que los totalitarismos de corte comunista y soviético han enfermado (y torturado) a sus pueblos. Padecerla es renunciar a la esperanza, y renunciar a la esperanza es renunciar a la vida. Entregarse a una existencia sin estímulo ni sentido, a una muerte anticipada. No es que objetivamente falten razones para ello, claro que no. Pero mientras estemos vivos y sigamos aquí, fastidiemos como podamos y en lo que podamos a la dictadura. Resistamos. No cedamos. Eso, al menos, nos mantendrá entretenidos. Y si no la tumba, al menos ayudará a que ella no nos tumbe a nosotros. Es todo lo que tenemos que decir.