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Canta, corazón

Por fin habló. Luego de tantas amenazas, advertencias y amagos, Luisa Ortega Díaz empezó a cantar. Lo hizo como siempre: pronunciando mal las palabras, quedándose sin aire, haciendo pausas constantes, temblando y leyendo papelitos. Pero la noticia es que cantó, y no precisamente rancheras, como dijo el todavía gobernador Henrique Capriles Radonski. En el encuentro de fiscales del Mercosur, que se desarrolla en Brasil, Ortega Díaz disparó contra las dos cabezas del chavismo: Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Al primero lo acusó de ser dueño de la empresa mexicana dedicada a ensamblar las cajas de los CLAP: la organización, denominada Group Grand Limited, es propiedad de Rodolfo Reyes, Álvaro Pulido Vargas y Alex Saab. Del segundo mencionó que, en el marco del caso Odebrecht, recibió un depósito de 100 millones de dólares en una empresa española denominada TSE Arietis, propiedad de sus primos Luis Alfredo Campos Cabello y Gerson Jesús Campos Cabello. De su ilegítimo sucesor, Tarek William Saab, afirmó tener evidencias sobre seis casos de corrupción vinculados con PDVSA. Todas estas pruebas, según Ortega Díaz, serán entregadas a autoridades de distintos países (Estados Unidos, Colombia, España) para que se investiguen los delitos, puesto que en Venezuela “no hay justicia y es imposible que se indague sobre cualquier hecho de corrupción o narcotráfico”. Nuestro país, sostiene la fiscal, es una zona de tránsito para el tráfico de drogas, por lo que la comunidad internacional debe tomar partida en estos asuntos.  Además de los casos ya mencionados, Ortega Díaz se refirió a las 11 obras de Odebrecht que quedaron inconclusas, a documentos que comprometen a Jorge Rodríguez, al allanamiento que sufrió su residencia en Caracas y a su destino: informó que regresará a Colombia, debido a que Estados Unidos no le ha ofrecido asilo.

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Carlos Julio Rojas: Periodista preso y torturado

La tarde del 06 de julio, Carlos Julio Rojas (32), periodista y dirigente comunitario de La Candelaria, se encontraba haciendo mercado cuando fue secuestrado por la PNB. No medió orden de captura ni tribunal alguno. No le dijeron adónde iba ni le dejaron avisar a familiares y abogados. Simplemente lo encapucharon, le quitaron sus pertenencias y se lo llevaron. Pasadas las 11 de la noche, tras casi 6 horas desaparecido, Néstor Reverol informó vía twitter que lo tenían cautivo. “Se le incautó un bolso con artificios lacrimógenos y material utilizado para actos violentos”, trinó el Ministro en la red social, aunque quienes fueron testigos de su detención insisten en que la única bolsa que tenía era la de mercado, que terminó tirada en el suelo. Tras 86 horas ruleteado por distintas comisarías (El Helicoide, CICPC, y las sedes de Boleita y Nuevo Circo de la PNB), en las que llegó a estar detenido con presos comunes y en las que fue golpeado, lo presentaron ante el Tribunal Militar Segundo de Fuerte Tiuna, que tras una larguísima audiencia le imputó los delitos traición a la patria, rebelión militar y sustracción de efectos pertenecientes a la FANB, y le dictó privativa de libertad, con la cárcel Ramo Verde como lugar de reclusión. Se convirtió así en el primer periodista venezolano juzgado y preso por un Tribunal Militar. En Ramo Verde pasó dos semanas incomunicado y recluido en una celda de castigo de 2×2, llamada “El Tigrito”, en la que lo tenían amarrado siempre, y en la que el acceso a agua, baño y comida era selectivo. Paralelamente, grupos de encapuchados armados comenzaron a asediar a su familia en su hogar, a cuyas puertas se paraban diariamente. A través de su madre, el periodista divulgó en días pasados las condiciones en las que se encuentra actualmente: “Nos tiene hacinados, en una sola celda hay 112 personas. Gracias a ello casi no podemos dormir, ni siquiera caminar: pasamos las noches de pie. En las colchonetas duermen hasta 3 personas, no tenemos derecho a la biblioteca, esto nos mantiene aislados y en ocio”, dijo, a la vez que explicó que diariamente les sirven 60 gramos de comida…y eso cuando se portan bien.

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“Lo único que hizo fue luchar por su gremio”

La mesa estaba servida: arepas, huevos revueltos y café. Era sábado por la mañana y los García se disponían a desayunar. Dieron par de mordiscos y tomaron los primeros sorbos de café, hasta que alguien tocó la puerta. La hija mayor (10) de la familia bajó corriendo a ver quién era y regresó con una noticia escalofriante: “Mamá, allá abajo está la policía y unas personas con la cara tapada”. El padre, Julio, bajó en el acto. Los funcionarios le dijeron que tenían una citación y que por favor abriese la puerta para que la firmara. Sin esperar a que los dejaran ingresar, los funcionarios saltaron el portón, le pusieron unas esposas y lo montaron en una Grand Cherokee. El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) se estaba llevando de su casa a Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros de Carabobo, sin la presencia de un fiscal del Ministerio Público. Su esposa, con cuatro meses de embarazo, temblaba dentro del hogar mientras el cuerpo policial ponía patas para arriba la vivienda en busca de evidencias. “No pudieron conseguir absolutamente nada. Él lo único que hace es luchar por su gremio. Pedir bonificaciones, aumentos y que los hospitales tengan con qué atender a los pacientes”, contó la señora García a El Carabobeño. La afectada denuncia que la detención tiene tres motivos: su esposo es un defensor de los derechos de los enfermeros, ha llamado a protestas pacíficas para que su gremio reciba los beneficios que le corresponden y ha expresado su tendencia política. David Torrealba, vicepresidente del Colegio de Enfermeros, agrega una cuarta causa: dejar al descubierto las fallas de los centros de salud carabobeños. Por tales razones, Julio García está detenido desde el sábado 12 de agosto. Fue imputado en Fuerte Tiuna el lunes siguiente por presunta vinculación con el armamento que se sustrajo de la 41 Brigada del Fuerte Paramacay y lo enviaron a Ramo Verde. Allí sufrió una crisis hipertensiva, por lo que tuvo que volver el 15 a la sede del Sebin en Naguanagua para que le tratasen su delicado estado de salud. Dos días después, volvió a la prisión militar. El martirio para García empezó cuando Gustavo González López, director general del Sebin, lo acusó de estar implicado en el alzamiento militar ocurrido en Carabobo el pasado 6 de agosto.

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Lisbeth Añez: Presa por ayudar

“Estoy detenida, avísale a tu hermano”. Esas fueron, por mucho tiempo, las últimas palabras que Luis González Añes escuchó en boca de su madre. Las pronunció el 12 de mayo pasado, cuando a punto de abordar un vuelo con destino a Estados Unidos, donde se trataría una hepatitis, funcionarios de la DGCIM la detuvieron. “Sobre usted pesa una orden de captura”, le dijeron en la zona de abordaje, y se la llevaron. Estuvo desaparecida por horas hasta que la ubicaron en Fuerte Tiuna, donde inmediatamente fue puesta bajo la jurisdicción de un Tribunal Militar: la audiencia empezó a las 4:30 de la tarde y terminó a la 1 de la mañana con una sentencia desfavorable: rebelión militar y traición a la patria. ¿Cuáles fueron las pruebas? Audios y conversaciones de WhatsApp sacados de su teléfono, de cuya existencia dudan sus abogados –“para nosotros no existen porque nunca nos los enseñaron”–. Todo parece indicar, más bien, que lo que en realidad le cobraron fue otra cosa: su labor solidaria y humanitaria a favor de los presos políticos. Y es que desde 2014, Lisbeth Añez se convirtió en una activa colaboradora con la causa de los jóvenes presos durante las protestas de ese año, a los que consecuentemente, casi todos los fines de semana, visitaba en las distintas cárceles donde estaban recluidos (Ramo Verde, El Helicoide o El Rodeo), para llevarles comida, medicina, libros, periódicos y ropa, lo que a veces ni sus propias familias hacían. Esa solidaridad, que le ganó el nombre de ‘Mamá Lis’, se la cobraron con cárcel y silencio. Nomás recibir sentencia fue recluida en El Helicoide, donde la mantuvieron completamente aislada durante 24 días, en los que le impidieron cualquier tipo de comunicación con familiares y abogados. “No entendía por qué nadie me visitaba o preguntaba por mí”, le confesó a su hijo entre lágrimas el 04 de junio, cuando por fin pudo verlo. Desde entonces (el sábado cumplió 100 días), le permiten la visita dos veces a la semana. Es la única concesión que hacen: no le permiten recibir el tratamiento para la hepatitis, ni tampoco la trasladan a tribunales para su audiencia preliminar, que ha sido diferida ya tres veces.

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Estudiantes de la UPEL: presos y enfermos

Llegaron a la UPEL al amanecer del domingo 02 de julio, en camionetas blancas y sin placa. Estaban encapuchados y armados, y sometieron a los vigilantes de la institución universitaria. Entonces, la emprendieron contra el grupo de estudiantes que se encontraban allí dentro. Eran 27 en total: 22 hombres y 5 mujeres, a los que apilaron en las camionetas y se los llevaron sin permitirles comunicación alguna. Aparecieron a las 3 de la tarde en el Comando Central de Poli Aragua, donde las mujeres fueron víctimas de actos lascivos: “Las manosearon dentro de sus camisas, les abrieron los sostenes. No les quitaron la ropa, pero sí trataron de introducir objetos en sus zonas intimas”, según denunció Alfredo Romero. Al día siguiente, se instaló en el comando un Tribunal Militar express, que tras 13 horas de audiencia les imputó los delitos de Instigación a la rebelión, sustracción de efectos pertenecientes a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), destrucción de fortaleza y violación de una zona de seguridad, y les dictó 18 años de cárcel: a las mujeres en su casa, y a los varones en dos penales de máxima seguridad: El Dorado (Ciudad Bolívar) y 26 de julio (Guárico). En ambos, están en condiciones infrahumanas. Los once que se encuentran presos en la cárcel de Guárico están recluidos todos en una celda de 2×3 mts, que cuenta apenas con una letrina de 1×1; agua para bañarse y comer tienen apenas 10 minutos al día y la comida se la sirven a deshoras: desayuno al mediodía, almuerzo de 4 a 6 de la tarde y cena entre las 2 y las 3 de la mañana. Mejor suerte no corren los otros once presos en El Dorado: dos de ellos (Axel González y José Saldivia) han presentado síntomas de paludismo (vómito, dolor en los huesos y fiebre alta) y uno (Saldivia) ha llegado a convulsionar. Ninguno ha recibido tratamiento ni asistencia médica.

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Raúl Isaías Baduel: 10 días desaparecido

“El General Baduel, nuestro Ministro de la Defensa y uno de los hombres que se convirtió en bastión de la resistencia popular, en bastión de la victoria revolucionaria. ¡Que viva el General Baduel! ¡Aquí estamos, hermano de toda la vida, después de tantos años, Raúl Isaías, podemos decir delante de la nación: todo ha valido la pena y todo valdrá la pena! ¡Aquí estamos los soldados y el pueblo venezolano dispuestos a hacer patria!”. Así valoraba Hugo Chávez a Raúl Isaías Baduel hasta que al General se le ocurrió llevarle la contraria públicamente al Comandante Supremo. Quien fuese el líder de la operación cívico-militar que le devolvió el poder al nativo de Sabaneta en aquel abril de 2002 pasaría a ser enemigo número uno de la Revolución Bolivariana cinco años más tarde, tras oponerse al referéndum constitucional promovido desde el gobierno. “Soy un preso de Hugo Chávez”, llegó a decir luego de ser condenado en 2010 a casi 8 años de cárcel por la apropiación indebida de dinero del Estado. Según Raúl Isaías, su hermano de toda la vida, su amigo del alma, su compadre, lo había metido preso porque ese era el destino de todos los que contrariasen los caprichos autoritarios del líder del extinto MVR. La medida, cuenta el General, fue pensada años atrás desde Cuba y con la participación de la mente perversa de Fidel Castro. Baduel era un peligro para el proyecto socialista. Luego de cumplir siete años y once meses de prisión, y en vísperas para salir en libertad, el Tribunal Primero de Ejecución de Caracas dictó dos nuevos delitos en marzo de este año. Permanecería en prisión. Mientras cumplía condena, funcionarios de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) lo sacaron en la madrugada del 8 de agosto de la cárcel de Ramo Verde, y hoy, diez días después, no se sabe nada de su paradero. ¿Por qué rescaté a Hugo Chávez? La pregunta debe atormentarle cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo. Desde donde quiera que esté, Raúl Isaías debe estar arrepentido.

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Ángel Zerpa: 22 días en huelga de hambre

Ángel Wladimir Zerpa Aponte muere de indiferencia en una celda de El Helicoide. Lleva 24 días detenido y 22 en huelga de hambre sin que nadie se preocupe por él. Toda la fuerza represiva de la dictadura ha caído sobre su persona. A las 6 de la tarde del sábado 22 de julio el SEBIN lo secuestró en Los Cortijos, mientras estaba con su esposa. Durante toda la noche lo ruletearon por Caracas hasta que a las 7 de la mañana de ese domingo lo ingresaron a la sede principal del SEBIN, donde lo encerraron en un baño lleno de excremento, según El Nacional. Le negaron la visita de abogados y familiares, y el acceso a los medicamentos que necesita para controlar su hipertensión. Al día siguiente lo llevaron a juicio en un Tribunal Militar, en el que se le negó la posibilidad de tener un defensor privado y le asignaron uno público. Penalista de carrera y profesor de trayectoria –la UCV, la UCAB, la UC, la UCAT, la ULA, la USM, la UCSAR y la UJMV son las universidades donde enseñó en pre-grado y post-grado– decidió defenderse a sí mismo en un juicio que tenía perdido de antemano: traición a la patria le dictaron y se lo llevaron a El Helicoide. Dos cosas puede que le hayan cobrado: haberse juramentado como magistrado del TSJ por la Asamblea Nacional y haber representado y defendido a Luisa Ortega Díaz en el antejuicio de mérito que el TSJ le hizo a petición de Pedro Carreño. Al salir de la audiencia, Zerpa se declaró en huelga de hambre, y desde entonces han pasado 22 días, en los cuales no le han dejado ver, ni siquiera, a su familia. “No sabemos absolutamente nada de mi papá. Todas las mañanas me levanto sin saber si está vivo o está muerto”, declaró su hija a VPI ayer. Y aunque el Ministerio Público designó a un Fiscal para el caso e intentó ingresar a El Helicoide para verificar su estado de salud, también le ha sido repetidamente negado el acceso. La última información que se tuvo, la proporcionó un abogado que accidentalmente lo vio en El Helicoide hace una semana: “No me dejen solo”, pidió Zerpa.

MILITARWEB

¿Se debe apoyar una intervención militar en Venezuela?

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

La respuesta lógica a la interrogante que se plantea en el título de este escrito sería un no rotundo. No. No. No. Y mil veces no. Pero como no vivimos en un país donde la lógica impere, son muchos escenarios los que deben analizarse antes de tomar una postura.

Lo primero que debe aclararse es que si hipotéticamente los Estados Unidos tomasen la decisión de intervenir militarmente Venezuela, no lo harían de gratis ni de buena fe: detrás de su intervención habría lógicamente un interés y no solo de índole económico, sino también geopolítico. ¿Por qué? La República Bolivariana de Venezuela no solo cuenta con riquezas minerales extraordinarias y paisajes hermosos, sino que tiene una ubicación geográfica esplendida: estamos al norte de América del Sur, y al sur de América del Norte; desde el punto de vista militar y económico somos una maravilla, algo así como un puente entre diferentes naciones (un puente que transitoriamente se ha mudado a Colombia —Bogotá— por la situación que atraviesa Venezuela).

Una intervención militar norteamericana en Venezuela no sería ocasionada únicamente porque Maduro sea un dictador; de hecho, de todas las razones, quizás esa sea la de menor peso. Lo que verdaderamente afecta y preocupa a los Estados Unidos es la implantación de células terroristas (Hezbolá) en un país como Venezuela (tan cerca de la Florida), y la ruta de narcotráfico que se ha desplegado desde nuestras fronteras. Cuando en los años 90’s el espíritu de Pablo Escobar rondaba por las selvas antioqueñas y los norteamericanos se dieron a la tarea de darle caza, la razón por la cual esta operación tardó tanto en ejecutarse fue porque los gringos en aquel entonces tenían como punto de mira principal al comunismo, y luego al narcotráfico. No fue hasta después que se dieron cuenta de que precisamente el narcotráfico es una de las mayores fuentes de financiamiento del comunismo, y a sabiendas de que ningún comunismo sobrevive sin dinero, había, pues, que destrozar primero lo uno para luego acabar con lo otro. Hoy en Venezuela ocurre algo similar, con la diferencia de que los Pablo Escobar ocupan puestos en la administración pública, y dicha administración pública no va a abrirles las puertas a los gringos para que vengan a darles captura a ellos mismos.

Otro dato de no menor relevancia es que Venezuela hace mucho que dejó de ser un país soberano. Para nadie es un secreto la intromisión del aparato cubano en las decisiones emanadas por el Poder Ejecutivo y en el adiestramiento de las fuerzas militares, además del domino que tienen los chinos y los rusos sobre las transacciones petroleras del país. El discurso nacionalista y patriota es una bolsería más del chavismo: ningún gobierno en nuestra era republicana había vendido a Venezuela de una forma tan absurda a los intereses de terceros, y es por ello que el tema de una intervención militar norteamericana es de difícil evaluación.

La MUD se pronunció el domingo para rechazar cualquier injerencia extranjera (aludiendo también a los cubanos) y aprovechó para rechazar también la amenaza militar de cualquier potencia extranjera (refiriéndose, claro está, a los Estados Unidos de Norteamérica). Quiero acotar, y esto es una opinión bastante personal, que yo sería el primero en sentirme triste y defraudado si la única forma de salir de este gobierno fuese por medio de una intervención extranjera, pues eso significaría que habríamos fracasado como país, como pueblo, que el chavismo ganó, y que la única forma de sacarlos de Miraflores fue por medio de la fuerza de terceros. Pero a su vez, observando el panorama que se avecina (la imposición vía Asamblea Constituyente de un Estado Comunal y un Poder Vertical) pareciera ser una de las pocas soluciones a todo este conflicto. Con respecto a la MUD, es comprensible que no apoyen en público una intervención extranjera, pero tampoco tienen por qué pronunciarse, no es su obligación, ellos no son un gobierno y tienen derecho a guardar silencio (a veces el silencio dice mucho más que las palabras). Y volvamos al pasado una vez más: cuando los Pepes empezaron a darle caza a Pablo Escobar actuando con impunidad en Colombia, mucha presión cayó sobre el presidente Gaviria, quien a pesar de su posición como ejecutivo de Colombia guardó silencio pues estaba claro que su intención era derrocar al narcotraficante ¿Por qué volvemos a usar como ejemplo a Pablo Escobar? Porque precisamente en Venezuela se está lidiando con terroristas y narcotraficantes, y ese es un tema que no debe preocuparnos solo a los venezolanos, sino también al resto de países que conforman América Latina.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que la situación de Venezuela desde hace mucho tiempo que dejó de ser una “situación de Venezuela”: lo que sucede en nuestro país repercute de forma directa o indirecta en nuestros vecinos, además que la soberanía como tal acá no existe, vivimos controlados por una dictadura comunista y militar manejada por los intereses de terceras naciones. Entonces, ¿necesitamos de la ayuda de los gringos? Tristemente sí, pues lamentablemente en el país se han instalado células armadas extranjeras que nos tienen (y probablemente nos seguirán teniendo) pisoteados si no se topan con un freno, y ese freno dudo que sea una avalancha de votos en las regionales o una actuación digna y soberana de “nuestra FANB”.

No hay algo que yo como ciudadano venezolano deseara más en este mundo que vencer al oficialismo en el juego democrático, derrotarlos con votos y reestablecer la República con civilidad, pero poniendo los pies sobre la tierra sabemos que eso claramente no va a ocurrir, pues no estamos luchando contra un gobierno, sino contra un grupo de criminales que defienden sus riquezas, sus libertades y sus vidas.

El final de esta historia nadie lo conoce, lo cierto es que ya no hay forma de que sea agradable, no hay forma de que sea amistosa, tampoco justa, pase lo que pase se cometerán injusticias. Habrá una guerra contra los gringos, una guerra entre venezolanos, o un sometimiento eterno a la bota cubana. Cualquiera de las tres opciones será dolorosa y dejará sangre a su alrededor, y eso es algo con lo que todo venezolano debe ir mentalizándose: las opciones milagrosas dejaron de existir.

Choros

¡Choros!

El autobús partió ayer del terminal Catia La Mar, estado Vargas, con destino a Valencia y Barquisimeto. No había salido siquiera de la parroquia cuando un puesto de control de la Guardia Nacional Bolivariana lo detuvo. Allí, uno de los funcionarios del cuerpo policial le pidió un favor al chofer de la unidad: llevar hasta Caracas a dos hombres y una mujer. El conductor aceptó y minutos más tarde se desató el terror. Quienes habían pedido la cola resultaron ser delincuentes organizados. Sometieron a todos los pasajeros a punta de pistola y robaron a su antojo. “Fue una suerte de requisa exhaustiva, uno por uno”, le dijo una de las víctimas a Luis López, periodista de El Nacional. A otro de los viajeros, que había llegado de Panamá, le quitaron 2.000 dólares, según reseña la web del periódico. La complejidad del atraco es tal que no sospechar de complicidad de la GNB parece ingenuo. Y es que los malandros contaron hasta con escoltas: tres motorizados cómplices que siguieron al vehículo hasta que los dos hombres y la mujer se bajaron de él para huir como parrilleros. Furiosos, los pasajeros quisieron cobrar justicia por sus propias manos y le pidieron al conductor que regresase a Catia La Mar, para pedirles explicación de lo sucedido a los funcionarios del puesto de control. Una vez en el lugar, arremetieron contra los uniformados, quienes tuvieron que ser auxiliados por otros compañeros del comando. Al momento de realizar la denuncia, la Fiscalía del Ministerio Público de Vargas les ignoró. Ojalá el chofer hubiese podido hacer lo mismo cuando la alcabala de la GNB lo detuvo.

SORDOSWEB

Guerra de sordos

Por: Emmanuel Rincon | @emmarincon

Cuenta la leyenda que en los países desarrollados los gobernantes escuchan las necesidades e inquietudes de su gente. Esta leyenda no ha podido ser constatada por el pueblo venezolano, cuyos líderes han sido afectados por la maldición del sordo.

Bueno, basta de fábulas, basta de realidad, basta de realidades que son fábulas, o de fábulas que son realidades, necesitamos coherencia, sí, una gran dosis de coherencia. El país se va por la tangente (esto no es secreto para nadie), el divorcio MUD—PUEBLO quedó en evidencia en la jornada del martes cuando al trancón convocado no acudieron ni los propios convocantes.

¿Qué es lo que pasa? ¿El pueblo se cansó? ¿Perdió la esperanza? No. Lo que sucede es que el pueblo se hartó de la falta de coherencia política de los líderes de la Unidad. En lo que va de año, y con la instauración de la constituyente por parte del gobierno, la MUD ha repetido en miles de ocasiones que el sistema electoral venezolano es fraudulento (hecho que quedó en evidencia el 30 de julio con las informaciones de Reuters y las declaraciones del Presidente de Smartmatic): 80% del país ha planteado una lucha contra la dictadura para demostrarle a ellos y al mundo que en Venezuela reina una tiranía y que hay que desmontarla a como dé lugar. Entonces, resulta que luego de que el discurso MUD ha calado hondo en cuanto al desconocimiento de las instituciones secuestradas por el Estado, y ese mismo discurso escala a nivel internacional recibiendo un apoyo sin precedentes de múltiples naciones, la MUD decide cambiar de estrategia e irse por el camino electoral para “salir” del régimen. ¿Absurdo, no?

Pongamos las ideas en orden, pues en estos momentos necesitamos de sensatez política. Los problemas de la MUD son tanto de fondo como de forma, sus errores comunicacionales han progresado hasta codearse con el pobre discurso de CAP que condujo al país al caracazo hace un par de décadas y que a la postre nos metería en este castro—comunismo—populista—autoritario—terrorista—socialista—chavista—invertebrado. Si a cuatro meses del inicio de las protestas, y con más de cien muertos en el camino, el régimen ha vuelto a pisar terreno firme, no ha sido por sus astucias, sino por la falta de conducción de sus adversarios. Ya se ven muy lejanos aquellos días en los que Capriles, Guevara, Machado, Borges, o cualquier miembro de la Mesa anunciaba acciones de calle y el respaldo era monumental y contundente; que la represión ha tenido que ver en ello, sí, no se puede negar, pero más que la represión, la principal causa de esta apatía es la sordera de la clase política. Actualmente no existen encuestas que aclaren qué parte del 80% del país opositor está dispuesto a ir a elecciones, pero lo cierto es que, según lo que se escucha en supermercados, barrios, oficinas, conversaciones familiares, grupos de WhatsApp y redes sociales, una amplia mayoría está en desacuerdo en acudir a un llamado del régimen que los legitime —y aclaro, con esto no intento conducir a pensar a todo el que cree que se debe votar a que no lo haga, a mi parecer ir a esas elecciones es un error, pero no soy dueño de la verdad y admito que la otra vertiente también tiene puntos a favor— pero más allá de ello, tú como cabeza de una gran mayoría en el país no puedes pasar años pidiendo que sea deslegitimado el gobierno, llamándolo dictatorial, acudiendo a organismos internacionales para denunciar la falta de democracia, mostrar pruebas de los fraudes electorales en el país, y a la hora de la chiquita inscribirte para participar en los comicios, ¿cuál es tu coherencia como líder político? ¿cuál conexión existe entre tu discurso y lo que haces?

Pongamos algo en claro: acudir o no acudir a las elecciones no hará que salgamos del régimen por un milagro. Más allá del tema de elecciones regionales, lo que debe medirse es el tema credibilidad—confianza—país. Si en momentos cruciales como éste le das la espalda al pueblo, el pueblo te la dará a ti, y como aspirante a jefe de gobierno quedarás desnudo. No saber escuchar es peor que no saber hablar, pues en ello se traduce tu labor como líder y gestor de las inquietudes y necesidades de un pueblo.

El tema de agenda a seguir para batallar contra el régimen ya es otro punto más extenso, y sí, cabe la posibilidad de que acudiendo a elecciones regionales se ganen unas cuantas gobernaciones, pero también existe la posibilidad de que posterior a ello el régimen por la ANC desconozca los resultados de esas elecciones e instaure un nuevo poder superior a las gobernaciones, tal como hicieron con la Alcaldía Metropolitana y con la Asamblea Nacional, y así habrás ganado unas gobernaciones de papel y habrás perdido tu discurso, tu coherencia, el apoyo internacional y la empatía con tu pueblo. Razones de sobra hay para desconocer las elecciones, fuera de que son extemporáneas y vienen precedidas por un fraude electoral: ya el CNE estableció que la MUD no podrá inscribir candidatos en siete estados, y en otros como Miranda ya ha inhabilitado al menos a siete posibles gobernadores (Capriles, María Corina, Leopoldo López, Ramón Muchacho, Antonio Ledezma, Adriana D´Elia, yDavidSmolansky), y cabe acotar que una gran mayoría están presos o buscados por el SEBIN para cumplir condena. Ese escenario se repite en otros estados como Mérida, Táchira y Lara.

Por si fuera poco, en la noche de ayerDiosdado Cabello ha advertido que los candidatos opositores deberán mostrar una “carta de buena conducta” avalada por la Asamblea Nacional Constituyente para poder postularse. Entonces el problema no radica en acudir al llamado a elecciones, el problema está en que piensas acudir a pesar de los atropellos y humillaciones del régimen, legitimando unos comicios en los cuales ellos mismos están eligiendo a sus contrincantes, y sabiendo que de ganarlas instalarán unas gobernaciones paralelas y perderás la confianza del pueblo que te apoya.

A la MUD solo me queda decirles que si no aman al pueblo, al menos tengan amor propio, que tengan dignidad y no se presten para ese tipo de aberraciones, que no sean parte de un proceso desigual y fraudulento, y no sucumban a los “requisitos del régimen”. Mañana terminará pidiendo Diosdado entre risas que le besen los pies de Maduro para poder inscribirse, y detrás de ustedes hay al menos 25 millones de personas y un centenar de muertos que no se merecen la humillación ni las migajas del régimen; todavía están a tiempo de cambiar de ruta, de reconciliarse con el pueblo que los eligió como sus representantes. No se pierde nada con escuchar, todo lo contrario, se gana, y mucho. La maldición del sordo es peligrosa, no dejen que se esparza, puede ocasionar que el chavismo se enquiste para siempre en Miraflores.