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El crimen sí paga

Hay noticias que retratan con precisión una época. Y la designación de Benavides Torres como Jefe del Gobierno de Distrito Capital es una de ellas. Es también del tipo de noticias que se tienen que dar con la nariz tapada y conteniendo la náusea, pero ahí vamos. Tras ser destituido como Comandante General de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) luego de que por lo menos tres de sus subordinados fueran captados disparando armas de fuego de frente contra manifestantes, dejando un saldo de siete heridos y un menor de edad asesinado, el dictador en funciones lo premió con un nuevo cargo: Jefe del Gobierno de Distrito Capital. Es un carguito menor, nacido de la arbitrariedad (fue creado cuando Antonio Ledezma ganó la Alcaldía Mayor de Caracas y el chavismo, siempre respetuoso de la democracia, decidió entonces ponerles a los caraqueños otro jefe nombrado por el “dedo de Chávez”, que para ese entonces hasta propiedades curativas parece que tenía), pero en el que se maneja una partida más o menos importante de recursos (la Hacienda Pública de Distrito Capital, las multas y tasas por uso de bienes y servicios), se administran (¿con qué criterio?) bienes patrimoniales, se contratan (insértese aquí la palabra sobornos) obras públicas y se recaudan (léase aquí la palabra foco de corrupción) impuestos; es decir, que Benavides va a estar cómodo. Es la recompensa que recibe por convertir a la GNB en un cuerpo hamponil y criminal. Tras casi un año al frente (lo cumplía en julio) su gran legado son las imágenes de efectivos de la GNB atracando a civiles y disparando a mansalva contra adolescentes. En democracia, lo esperaría el banquillo de los acusados de algún tribunal. En revolución lo aguarda un carguito que resuelve. Porque el crimen, cuando es gobierno, sí paga. Y bien.

Arma - AFP

La guerra de las 9mm contra pechos y cráneos

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

Casi un centenar de muertos, ¿cuál es la cifra que indica el cambio de estrategia? La frustración es agobiante y va llegando el momento de decir: ¡ya basta! Y no de violencia o de represión, pues está claro que eso el gobierno no va a escucharlo: si no le han dolido las docenas de menores de edad asesinados con disparos al pecho, la cabeza y el rostro, no creo que vayan a dolerle otros cien u otros mil más.

Lo del lunes en Caracas fue superlativo en nivel de crueldad y de oscurantismo. Ya las almas opresoras no se esconden bajo los falsos escudos de “armas de dispersión”: apuntan 9mm a las cabezas y a los pechos de manifestantes cuyas únicas defensas son sus propios huesos y órganos. ¡Ya basta!, ¡ya basta! No es cuestión de gritárselo al gobierno, sino a nuestros propios dirigentes: ¡ya basta! ¿Hasta cuándo seguiremos yendo a una guerra contra asesinos endemoniados, armados con escudos de lata y piedras? ¿Ya no es suficiente sangre?, ¿o cuánta sangre pasa a considerarse necesaria para evaluar un cambio de rumbo? No funcionó. Hay que decirlo. No funcionó. A los megalomaníacos del Ejército no les ha conmovido en lo absoluto esta lucha desigual. Es incoherente, terco, y tonto, seguir poniendo la cara ante esbirros que sin contemplación disparan balas de muerte.

No es que no se ha conseguido nada, sí se ha conseguido, y bastante: son cada vez más los venezolanos que repudian al régimen, son cada vez más los organismos del Estado que apoyan la libertad, y son cada vez más los países que secundan nuestra causa; nada ha sido perdido, el esfuerzo no ha sido en vano, pero ha llegado la hora de decir ¡basta! ¿Cuál dirección vamos a tomar?, ¿cuáles medidas concretas vamos a ejecutar?, ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que delincuentes comunes salgan a dispararle a gente inocente, a menores de edad, a padres, hijos, esposos, primos, maestros, cuñados, obreros, médicos, estudiantes, ingenieros, hermanos, agricultores, periodistas, personas, (sí, personas, gente, ¡seres humanos!)?, ¿hasta cuándo?

Hay artículos que se escriben desde la razón, de allí emanan la mayoría de ellos, pero este se escribe desde otra parte que no voy a mencionar. ¡Ya basta!, no sigamos yendo a una guerra donde la matanza es la única respuesta que recibimos. ¿Qué podía hacer un Fabián Urbina de 17 años contra asesinos enmascarados llenos de armas y escudos?, ¿qué podía hacer?

Va llegando la hora de un cambio de discurso, de un cambio de actitud: la naturaleza de la Revolución Bolivariana del siglo XXI es la represión y la muerte, las alcantarillas del despropósito son su campo de acción, ¿vamos a seguir esperando que rectifique un grupo de personas con cientos de acusaciones de terrorismo y narcotráfico encima?

Los invito a reflexionar, a cada uno en privado, en sus casas, con sus familias y amigos, y a los políticos también, ¿es útil, es necesario, seguir enviando gente indefensa contra bestias totalitarias y armadas? Es indudable que la lucha debe seguir, hoy más que nunca, hoy más que siempre, o vamos hasta el final, o el final llega hasta nosotros, la pregunta ahora es, ¿de qué forma vamos a llegar hasta él?

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¡ASESINOS!

Lo de hoy ha sido tan impactante que a Néstor Reverol –ministro de Interior, Justicia y Paz– no le ha quedado de otra que poner en práctica el deber ser de todo funcionario del Gobierno: decir la verdad. Ha sido a medias –“En la avenida Sur de Altamira a la altura del distribuidor se produjo un hecho irregular que está bajo investigación”– y maquillado con demasiados matices –“[En] la hipótesis principal dentro de la investigación iniciada se presume el uso indebido y desproporcionado de la fuerza”–, pero, como decimos, no le ha quedado de otra que admitir que en la manifestación de la ‘derecha violenta y vendepatria’ los cuerpos de seguridad del Estado, destinados a defender a cada uno de los venezolanos, le han disparado a su pueblo. Y no le ha quedado de otra porque hay tanta evidencia (foto y video) rodando por las redes y dándole la vuelta al planeta que la retórica (ya de por sí oxidada) del chavismo no ha encontrado falacia que usar: a Fabián Urbina (17 años) lo mató un balazo de la Guardia Nacional Bolivariana. Este lunes en Altamira hubo disparos a mansalva por parte de aquellos que se ufanan de propiciar la paz y el diálogo en nuestro país. Disparos que mataron a Fabián y que hirieron a (por lo menos) cuatro venezolanos más. A Reverol se le unieron Benavides Torres –comandante de la GNB que había declarado ayer que en Venezuela nunca más se sacaría la fuerza armada a la calle con armas de guerra para contener manifestaciones– y el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, para hacer lo que nunca hacen: condenar las desgracias ocasionadas por el Gobierno. Tuvieron que hacerlo porque, arriesgando su vida, había un grupo de fotógrafos y periodistas que estaba decidido a contar la verdad: que la GNB mata a balazos.

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El peso de las muertes que no aparecen en video

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

No podemos convertirnos en esclavos de la morbosidad y del sensacionalismo. No podemos permitir que algunos asesinatos transmuten en lo intranscendente por no haber registro visual. No debemos permitirle al gobierno que nos convierta en seres abominables, acostumbrados a la banalidad de una muerte cuya sombra ya no nos sorprenda.

Una estadística es un conjunto de números; una muerte tiene nombre, historia, querencias, costumbres, sueños, valores y un conjunto de lazos rotos dejados atrás. Por ello no podemos permitir que ese acto tan lúgubre se convierta en estadística. A veces resulta pesado tener que ser quién se pronuncie contra el clamor popular, pero no podemos dejar que los políticos y los medios de comunicación, sean del lado que sean, nos manipulen y nos lleven a pensar que algunas muertes valen más que otras.

Paola Ramírez, Juan Pablo Pernalete, Miguel Castillo Bracho, Paúl Moreno, Neomar Lander. Los registros visuales al momento de producirse sus desgracias han llevado sus nombres a ocupar portadas en diarios y revistas, y ha hecho que, inclusive, uno que otro político oportunista les otorgue a túneles y avenidas sus nombres para aumentar su registro de popularidad. Con esto no quiero decir que los Neomar, Juan Pablo, Miguel, Paúl, Paola o Armando Cañizalez no deban ser debidamente glorificados y sufridos, ¿pero es que acaso los otros muertos no merece  el mismo homenaje?

Hace un par de días un Guardia Nacional Bolivariano en El Paraíso le disparó en el ojo a un perro llamado Cross, que horas después tuvo que ser sacrificado. Ese perro ocupó un espacio en la opinión pública nacional impensado para cualquier animal: los muros de Facebook, cuentas de Twitter e Instagram de un millar de venezolanos se plagaron de mensajes de solidaridad con el can; aparecieron ilustraciones, dibujos, y una infinidad de cadenas para honrar su muerte, y mientras tanto, en ese momento, varias madres venezolanas seguían llorando la pérdida de hijos que no recibieron la merecida atención por parte de sus comunidades, ni de la prensa, ni mucho menos de los políticos, porque (y esa es la verdad) aquellas muertes no producían beneficios políticos ni comerciales. La muerte de Cross se explotó mediáticamente de tal manera, que inclusive hubo personas que se atrevieron a comparar al gobierno actual con el nazismo, sí, ¡con el nazismo!, con ese movimiento político comandado por Adolf Hitler que provocó la Segunda Guerra Mundial y propició la muerte de más de 60 millones de seres humanos; es decir: del doble de la población venezolana actual.

El jueves 15 de junio asesinaron en el Estado Táchira de un disparo en el rostro a José Gregorio Pérez Pérez; en Maracaibo también murió Luis Vera arrollado por una camioneta mientras protestaba. ¿A algunos les suenan? Seguramente a muchos no. En el pasado también han quedado más de una treintena de nombres que hoy nadie recuerda, a los que nadie les rindió tributos ni lagrimas; sé que a algunos les resultará incomodo, pero si tu llanto únicamente se han vertido tras enterarte de la muerte del perro, entonces te has dejado contaminar por la media, o simplemente actúas y transmites lo que piensas que los demás esperan de ti: compadecerte de la muerte del perro.

Quiero y debo aclarar, porque sé que algunas afirmaciones emitidas van a herir susceptibilidades y generar malentendidos: no es que Neomar y Paúl no merezcan los honores que les han brindado, no es que el asesinato despiadado de un perro no me interese, pero sencillamente no podemos permitir que unas muertes pesen más que otras, porque mientras estás leyendo esto, seguramente otro venezolano está siendo asesinado, y la realidad es mucho más amplia e intensa de lo que nos muestran los periódicos y los políticos.

Traté de recopilar los nombres de los fallecidos en protestas desde lo que va de año, y estos son:

1- Jairo Johan Ortiz Bustamante (19 años) 

2- Daniel Alejandro Queliz Araca (19 años)

3- Miguel Ángel Colmenares Milano (36 años)

4- Brayan David Principal Giménez (14 años)

5- Gruseny Antonio Canelón Scirpatempo (32 años)

6- Carlos José Moreno Barón (17 años) 

7- Paola Andreína Ramírez Gómez (23 años)

8- Niumar José San Clemente Barrios (28 años)

9 – Mervins Fernando Guitian Díaz (26 años)

10- Albert Alejandro Rodríguez Ponte (16 años) 

11- Ramón Ernesto Martínez Cegarra (28 años)

12- Francisco Javier González Núñez (34 años)

13- Kevin Steveen León Garzón (19 años)

14-Almelina Carrillo Virgüez (48 años)

15- Renzo Jesús Rodríguez Roda (54 años) 

16- Jesús Leonardo Sulbarán (41 años)

17- Johan Medina (23 años)

18- Luis Alberto Márquez (52 años)

19- Christian Humberto Ochoa Soriano (22 años)

20- Juan Pablo Pernalete Llovera (20 años)

21- Eyker Daniel Rojas Gil (20 años) 

22- Carlos Eduardo Aranguren Salcedo (30 años) 

23- Yonathan Quintero (21 años)

24- Ángel Enrique Moreira González (28 años)

25- María de los Ángeles Guanipa Barrientos (36 años)

 26- Ana Victoria Colmenares de Hernández (43 años)

27- Armando Cañizales Carrillo (18 años)

28- Gerardo Barrera (38 años)

29- Hecder Lugo Pérez (20 años)

30- Miguel Joseph Medina Romero (20 años)

31- Anderson Enrique Dugarte (32 años)

32- Miguel Fernando Castillo Bracho (27 años)

33- Luis José Alviárez Chacón (18 años)

34- Diego Armando Hernández Baron (33 años) 

35- Yeison Nathanael Mora Castillo (17 años)

36- Diego Fernando Arellano (31 años)

37- José Francisco Guerrero (15 años)

38- Manuel Felipe Castellanos (46 años) 

 39- Paul Moreno (24 años)

40- Daniel Rodríguez (16 años)

41-Jorge Escandón (37 años)

42- Edy Alejandro Terán Aguilar (23 años)

43- Yorman Alí Bervecia Cabeza (19 años)

44- Jhon Alberto Quintero (21 años)

 45- Luis Lucena (20 años)

46- Alfredo Carrizales (22 años)

 47- Elvis Adonis Montilla Pérez (22 años)

48- Miguel Bravo (25 años)

49- Ynigo Jesús Leiva (66 años)

50- Freiber Pérez (21 años)

51- Erick Antonio Molina Contreras (35 años)

 52- Juan Antonio Sánchez Suárez (21 años)

 53- Adrián José Duque Bravo (24 años)

54- Augusto Sergio Pugas Velásquez (22 años)

55- Manuel Sosa (30 años)

56- Danny José Subero (34 años)

57- Cesar David Pereira Villegas (21 años)

58- Nelson Antonio Moncada Gómez (37 años)

59- María Estefanía Rodríguez (46 años)

60- Luis Miguel Gutiérrez Molina (20 años)

 61- Yoiner Javier Peña Hernández (28 años)

62- Orlando Figuera (21 años)

 63- Edward José Paredes (25 años)

64- Neomar Lander (17 años)

 65- Elio Manuel Pacheco Pérez (20 años) 

66- Jairo Ramírez (47 años)

67- Robert Joel Centeno Briceño (29 años)

68- William Heriberto Marrero Rebolledo (33 años) 

 69- Jonathan Meneses (27 años)

70- Stivenson Zamora (21 años)

71- Kenyer Alexander Aranguren Pérez (20 años)

72- Yorgeiber Rafael Barrena Bolívar (15 años)

73- Sócrates Salgado (49 años)

74- Douglas Acevedo (41 años)

75- Cross (edad desconocida)

76- Luis Enrique Vera (20 años)

77- José Gregorio Pérez Pérez (21 años)

78- Iván Bastidas (edad desconocida)

Y en efecto, en lo que tardaba en escribir este artículo apareció una víctima más del odio sembrado en el país:

  1. Nelson Daniel Arévalo (23 años)

De antemano pido disculpas si se me ha escapado alguno. Que todos descansen en paz, y a que todos les rindan los honores que merecen.

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¡Gracias, chamos!

Dicen que al segundo lugar nadie lo recuerda y, visto lo visto, a los venezolanos no nos quedará de otra que rebatir la aseveración hasta el cansancio, porque lo hecho por la Vinotinto Sub-20 en Corea del Sur no tiene otro adjetivo: ha sido un torneo inolvidable. Venezuela consiguió eso de lo que pocos equipos presumen: que hasta el perro vea sus partidos. Como la flor de loto que brota en medio del pantano, la selección nacional ha colmado los medios tradicionales y las redes sociales de goles soñados y narraciones estremecedoras – “¡Venezuela está en la final de la Copa del Mundo, carajo!”–, en un país ávido de buenas noticias entre tanta muerte, gas y perdigón. La Vinotinto hizo que, durante tres semanas, madrugonazos disparatados tuviesen sentido, que levantarse temprano fuese placentero y que la alegría se escurriese entre el llanto y la depresión. Dudamel, que tras la derrota empezó a responder una pregunta con la palabra tristeza –estaban a 90 minutos de ser campeones–, desembocó inevitablemente en ‘felicidad’ y ‘orgullo’ al describir lo que sentía por sus muchachos. Sentimiento que fue compartido por el resto de los venezolanos que habían puesto la alarma a las seis de la mañana de un domingo para ver un partido de fútbol sub-20 por televisión. Se había perdido una final, pero no había espacio para la amargura. La gesta de los Faríñez, Ferraresi, Soteldo y Peñaranda sólo podía ser aplaudida de pie. Venezuela entera fue Yangel Herrera: tenía el pecho inflado y estaba convencida de que su fútbol, por fin, era de talla mundial. Quedará ahora en manos de los directivos hacer de la hazaña una rutina y darle al talento las herramientas necesarias para triunfar. Por muy que flinchy que sean, van a necesitar que los de arriba empiecen a tomar decisiones coherentes si quieren que la generación cante el himno en el Mundial de mayores.
 

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La corta distancia entre recibir una bomba y marcar un gol

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

El día en que a Neomar Lander le estrellaron una bomba en el pecho tenía 17 años, la misma edad que Samuel Sosa al momento de disparar en Corea el tiro libre que nos llevará a disputar la final de un Mundial de fútbol contra Inglaterra. Como hecho curioso, la distancia entre estos dos acontecimientos no supera las 24 horas. Las emociones causadas por la bomba que estalló en el pecho del primero pueden equipararse a las del gol de Samuel en el minuto 91; aunque, claro está, únicamente en grado de intensidad, porque en cuanto al sentimiento y a la conmoción, naturalmente, hay un contraste enorme.

Minutos después de que Venezuela se supiera finalista de un Mundial de fútbol, una proeza soñada pero inimaginable hasta por el más fanático, el propio técnico de la selección, Rafael Dudamel, lanzó un mensaje: “Por favor, paren ya las armas. Hoy la alegría nos la ha dado un chico de 17 años, y ayer murió otro de 17. Presidente, paremos ya las armas que esos chicos que salen a las calles lo único que quieren es una Venezuela mejor”.

Parece impresionante que las ilusiones de todo un país estén sobre los hombros de niños de 17 años, y digo niños, porque sus cuerpos alargados y delgados todavía muestran esa falta de desarrollo; tanto el de Neomar Lander, que fácilmente pudo haber estado en Corea disputando las semifinales de un mundial, como el de Samuel Sosa, que fácilmente pudo haber estado en las calles de San Cristóbal o de Caracas protestando para pedir un país mejor.

Lo cierto es que en Venezuela del cielo al infierno hay un solo paso. Resulta sumamente difícil no celebrar, no sentirse alegre, agradecido, de que finalmente un grupo de muchachos nos representen a nivel mundial en el deporte rey; que hayan llegado a lo más alto sin perder un solo partido, que demuestren un nivel de intensidad, cooperación, táctica, estrategia y destreza nunca antes visto en otra selección nacional de fútbol; pero del otro lado el infierno arde, y es imposible no sentirse triste y desesperanzado: no por el gobierno que tenemos, porque el gobierno de un momento a otro va a cambiar, sino por la gente que habita nuestra tierra, por los “conciudadanos” con los que debemos compartir, aquellos que llevan las armas, aquellos que no tienen valores, aquellos que le disparan a un Neomar Lander y que fácilmente podrían dispararle a un Samuel Sosa.

Sentirse feliz estando triste, o sentirse triste manejando un estado de euforia se ha convertido en el día a día de los venezolanos, porque inclusive en la guerra, en la tiranía y en la desesperación, tiene que haber espacio para el gozo, porque la sanidad mental es la primera lucha que debe ganarse antes de pasar al campo de batalla: si ella se pierde, no hay forma de hacerle frente al enemigo. El gol de Sosa en Corea, y la bomba puesta en el pecho de Neomar requieren de una enorme precisión y de una gran puntería. La diferencia radica en que mientras el primero ejecutó para brindarle una alegría a treinta millones de personas; el segundo ejecutó para dañar, oscurecer, y ensombrecer la luz de toda una nación.

Que los niños, jóvenes y adolescentes de Venezuela pongan el pecho, la frente, y los pasos para sacar adelante a la nación genera esperanza, y demasiada; pero por favor, no hay que dejarlos solos, no puede dejárseles solos. Así como Peñaranda necesitó de los gritos de un Dudamel en la raya para permitirle a Sosa patear, Neomar, o algún compañero suyo, necesitaba de los gritos de un Capriles o de un Guevara que le indicaran cuáles eran los límites del juego.

Las cientos o miles de veces que vean el video de Samuel pegándole al balón como un Dios, poniéndolo en la escuadra del arco en Daejeon para llevarnos a la final del Mundial, piensen que en su lugar pudo haber estado Neomar; o, peor aún, que en el lugar de Neomar pudo haber estado Samuel.

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Hampa con uniforme

En la Fiscalía Octogésima Primera del Ministerio Público del Área Metropolitana de Caracas cursa desde hace dos semanas una denuncia en contra de la PNB, cuyos funcionarios golpearon e intentaron robar a nuestro editor mientras cubría la protesta que tenía lugar el sábado 20 de mayo en Chacaito. No es, desgraciadamente, una denuncia aislada: desde que comenzaron las manifestaciones han sido cientos, y puede que miles, los casos de ciudadanos y periodistas robados por funcionarios policiales y militares. No hablamos ya del uso indiscriminado de la fuerza, esa tentación siempre latente en gente con poder y armas; tampoco del soborno o del chantaje, esas formas elegantes del robo, sino del más bajo y rastrero bandidaje. Teléfonos celulares, cámaras, relojes, billeteras e incluso zapatos han sido robados por estos ladrones uniformados que actúan con una desvergüenza e impudicia alarmantes. La vileza de estos delincuentes es aún mayor que la del hampa común, que por lo menos se juega la vida y se expone en cada atraco; ellos ni eso: son intocables, actúan en grupo, investidos de autoridad, y, por si fuera poco, roban a los ciudadanos con las motos y las armas que esos mismos ciudadanos, impuestos mediante, les proveen. Es tan repulsivo, tan indigno y sobre todo tan injusto todo esto, que sólo se puede remediar con un castigo ejemplar: la detención y la expulsión de por vida de estos delincuentes de los cuerpos policiales y militares. No bastan comunicados ni ambiguas declaraciones insulsas, exigimos acciones categóricas. Mientras no las haya, y mientras todo haga pensar que no se trata de actuaciones aisladas sino más bien sistemáticas, en esta revista usaremos el adjetivo ‘delincuentes’ para referirnos a los miembros de estos cuerpos de seguridad. Y no será animosidad, tirria ni nada semejante, sino el ejercicio riguroso y cabal del oficio que ejercemos, que nos exige llamar las cosas por su nombre. Y el suyo es ese.

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Luisa unchained

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

Diosdado Cabello no lo podía creer. En sus tiempos de papaúpa de la AN había tenido que convencer a sus compañeros de que ella era la persona indicada para el cargo. Líder indiscutible del chavismo, la palabra de Cabello bastó para que Ortega Díaz repitiera como Fiscal General. “¿Jura usted ante esta Constitución, ante el padre de la Revolución Bolivariana, el comandante Hugo Chávez, cumplir y hacer cumplir las leyes de la República?”, preguntó el por ese entonces presidente de la Asamblea. “Lo juro”, contestó la abogada. Finalizaba el año de “La Salida” y el PSUV estaba conforme con el desempeño de la jefa del Ministerio Público, clave en el encarcelamiento de Leopoldo. Por eso, cuando se produjo el famoso ‘impasse’, el de El Furrial fue el primero en lamentarse. Porque traidores ha habido muchos, desde mentores del proceso revolucionario (Miquilena, Navarro, Giordani) hasta hermanos de toda una vida (Baduel), pero nunca hubo quien desde adentro y con mucho poder resquebrajara el tablero de ajedrez. Hoy Luisa Ortega volvió a aparecer y apuntó a un TSJ que está permitiendo que el chavismo, ese movimiento político que se jactó de vencer por la vía electoral, le huya al voto. “Hemos solicitado la aclaratoria sobre si perdió vigencia la democracia participativa y protagónica”, dijo la Fiscal a las afueras del Poder Judicial, luego de introducir un documento ante la Sala Constitucional para pedir explicaciones sobre sentencia 378 (“No es necesario referéndum para convocar ANC”). La abogada fue tajante: no existe Constituyente sin consulta popular.

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#31M: Información confirmada

La Sala Constitucional del TSJ indicó que no es necesario un referéndum consultivo para activar convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. Luis Rondón, rector del Consejo Nacional Electoral, calificó la decisión como un duro golpe a la democracia. Capriles, que no habló de golpe sino de sepultura, consideró inaceptable la sentencia, entre otras cosas, porque el tribunal le ha quitado la soberanía al pueblo.

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Funcionarios del Estado siguen disparando metras. En Altamira, joven de 18 años recibió impacto en el tórax que requirió intervención quirúrgica. Diego Scharifker, concejal de Chacao, informó en su cuenta de Twitter que el objeto causó “perforación hepática y diafragmática”. La operación fue exitosa y el manifestante quedó fuera de peligro. Ciudadanos reportaron casos similares durante represión dentro del CCCT. Allí, otros dos venezolanos sufrieron disparos de metras.
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Tomás Guanipa aseguró, a primeras horas de la noche, que en la manifestación de hoy se registraron más de 80 heridos (aparte de las metras, denunció uso de tuercas). El diputado dijo que este miércoles el gobierno había sufrido dos derrotas: sesión de la Organización de Estados Americanos y pronunciamiento del Parlamento Europeo.
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Tras cuatro horas de reunión, 34 países miembros de la OEA no se pusieron de acuerdo para buscar soluciones a la crisis que vive el país. Las principales propuestas giraron en torno a la suspensión de la Constituyente, cumplimiento de los compromisos de la mesa de diálogo 2016 (y retomar negociaciones), pedirle a Almagro que no expusiera su posición y solicitar a Venezuela que reconsidere su salida del organismo internacional.
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José Luis Machín (Barinas) y Gustavo Eduardo Marcano (Diego Bautista Urbaneja, Anzoátegui) entraron a la lista de alcaldes que deberán impedir barricadas. Se unen a seis mirandinos y tres merideños.

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#30M: Información confirmada

Otra vez denunciaron atracos de la PNB y la GNB a manifestantes. Capriles exhortó a marchar sin bolsos ni teléfonos. Rafaela Requesens, presidenta de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, informó vía Twitter que ella y su equipo sufrieron robo frente al Centro Lido.
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Cifras del Foro Penal durante protestas: 69 fallecidos (49 asesinados), +3.000 heridos, 2.977 arrestos (1.351 aún detenidos y 197 privados de libertad).
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Con Hans Wuerich –muchacho de 27 años que protestó desnudo– como protagonista, la Asamblea Nacional homenajeó a algunos manifestantes emblemáticos que han aparecido durante los dos meses de resistencia. En la sesión se rechazó el uso desproporcionado de la fuerza, se acordó citar al ministro Reverol, se condenó el gasto en armamento y se discutió el caso Goldman Sachs.

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El Movimiento Estudiantil seguirá en la calle: mañana se unirán a la convocatoria de la MUD que irá a la Cancillería, el jueves realizarán – “de manera inteligente y creativa”– una actividad aún por precisar y el viernes tienen planteado ir al canal del Estado, VTV, a exigir disculpas por la versión del oficialismo en caso Pernalete.
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Elías Jaua, jefe de la comisión presidencial de la Constituyente, convocó una marcha antiimperialista para decirle a la OEA que la patria de Bolívar se respeta.
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Tibisay Lucena explicó el modo de inscripción de candidatos a la ANC mientras que Socorro Hernández aseguró en Globovisión (‘Vladimir a la 1’) que el año pasado había tiempo para el revocatorio “si hubieran llevado las firmas que se pidieron y se hubieran hecho las cosas bien”.

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22 puntos de concentración para el día #61 de protestas. Manifestantes saldrán desde el este (5) y el oeste (17) hacia el Ministerio de Relaciones Exteriores. La marcha transcurrirá en paralelo a la reunión de cancilleres convocada por la OEA.