Canasta Alimentaria aumentó 50.000 Bs

El Centro de Documentación de Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) publicó su informe correspondiente al mes de junio de 2016. Las cifras publicadas, como era de esperarse, reflejaron sin reserva el acelerado ritmo de la inflación en el país. El precio de la Canasta Alimentaria Familiar del mes de junio de 2016 se ubicó en 277.432,88 bolívares, lo que representa un aumento de Bs. 50.970,71, un 22,5 % con respecto al mes de mayo del mismo año. Por otra parte, esta cifra comparada con la junio de 2015, Bs 32 mil 023,51, se traduce en un incremento del 766,3% en el costo de la Canasta Alimentaria. El informe también señala que el índice de las escasez en el país alcanzó un 43,10% y que 25 de los 58 rubros que conforman la canasta de alimentos no se consiguen de forma regular en los anaqueles.

Aumentan las comisiones de los cajeros automáticos

El lunes lo compartimos, mantener los cajeros automáticos es un negocio casi imposible de costear para las entidades bancarias. Dos días más tarde se difundió a través de la Gaceta Oficial Nº 40.935 30, los nuevos costos por operaciones en estos dispositivos y plataformas electrónicas. La Gaceta estableció los costos de las comisiones, las cuales entraron en vigencia el mismo miércoles 6 de julio y son las siguientes: Bs. 5 para las consultas, rechazos, retiros y transferencias en las cajeros del mismo banco de la cuenta. Para dispositivos de otras entidades bancarias las tarifas varían: Bs. 13 para las consultas, Bs. 7 para los rechazos (claves erradas, saldo insuficiente), Bs. 21 los retiros y Bs. 13 las transferencias. El documento oficial también determinó la tarifa para los pagos con tarjetas de créditos, los cuales se establecieron en Bs. 7, y otras operaciones con tarjetas de débito como la reposición en caso de extravío, robo o deterioro (Bs. 25) y emisión de tarjeta con tecnología chip (Bs. 25).

Se necesitan 20 salarios mínimos para comprar la canasta básica

Al término del mes de mayo el valor de la Canasta Básica Familiar (CBF) se ubicó en los Bs. 303.615,59, una cifra 18,5% (equivalente a Bs. 47.468,80) mayor que la correspondiente al mes de abril de este mismo año. La información fue publicada por el Centro de Documentación y Análisis Social de los Trabajadores de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-Fvm), organismo que también indicó que el costo de la vida se incrementó en 608,6% en un año, es decir 50,7% todos los meses y 1,7% diario en promedio, esto se traduce en Bs. 260.768,68 o lo que que es igual a 17,3 salarios mínimos de Bs. 15.051,15. Con estas cifras se puede afirmar que una familia promedio, compuesta por 5 personas, necesita tener como ingreso 20 salarios mínimos para costear la canasta básica. Explica el Cendas-Fvm que el incremento se debe a la variación de precios en seis de las sietes categorias que la conforman, en primer lugar el grupo alimenticio con un 22,5%, equivalente a Bs. 41.555,82, pasó de costar Bs. 184.906,35 en abril a Bs. 226.462,17 en mayo.

Cajeros automáticos ya no son rentables para las instituciones bancarias

Basta con caminar un par de cuadras para ver largas filas de personas en los cajeros automáticos del país. Otro signo indudable de la inflación, montones de billetes que sólo alcanzan para realizar una pequeña compra pero como todo servicio los cajeros generan costos que actualmente para las entidades bancarias son imposibles de asumir. El diario El Carabobeño informó este fin de semana que los bancos del país planean reducir la cantidad de cajeros automáticos operativos. Las cifras exactas se desconocen pero Vicente Lozano, director para la región central del BOD comentó al diario que “es una cantidad significativa” y que cada institución determinó el número de aparatos que dejarán de funcionar. Señala El Carabobeño que los primeros que se sacrificarán serán los ubicados en lugares con poco tránsito de personas y en los que se tienen restricciones de horarios (instituciones educativas y algunos centros comerciales). Los motivos para esta decisión son varios, entre ellos la cantidad de billetes que se deben reponer varias veces al día, siendo 6000 bolívares el monto promedio de cada operación (60 billetes de 100 bolívares), esto si se utiliza un cajero del mismo banco de lo contrario solo dispensará 600 bolívares en tres oportunidades; el aumento de viajes de los transportes de valores (hasta cinco al día) y la cantidad de dinero que cargan, hacen que los costos de las pólizas de seguros se incrementen exponencialmente y como tercera razón se mencionan las limitaciones tecnológicas de los dispositivos, cuyos sensores contadores de billetes se dañan con frecuencia y solo pueden repararse con repuestos importados. En más de una ocasión la Asociación Bancaria de Venezuela ha expresado su petición al Banco Central de Venezuela (BCV) para la emisión de billetes de mayor denominación, solicitud ignorada por el ente público, la cual dejaría aún más al descubierto la imparable inflación que se vive en el país.

La pobreza aumentó brutalmente

El dato es terrorífico. Y en su horror engloba todo el fracaso de la “Revolución Bolivariana”. Lo dio a conocer ayer Maritza Landaeta, de la Fundación Bengoa, cuyo campo de investigación es el de la nutrición y alimentación del venezolano. De acuerdo con sus estudios más recientes, tras 15 años de revolución “sólo 19% de la población no es pobre”. O, visto de otra manera, el 81% es pobre; es decir: 8 de cada 10 venezolanos. En los últimos años, las brillantes políticas económicas socialistas han hecho que 34% de la población se sume a la categoría de pobres recientes: es decir, gente que de la clase media pasó a la pobreza. 34%, repetimos. Un tercio del país. Los datos fueron sacados de una encuesta realizada en una muestra 1.488 personas, de entre 20 y 65 años, en la  que se revela que al 87% de los hogares no les alcanza el dinero para comprar todos los alimentos de la dieta diaria. Además, el 12,1% de los venezolanos no están haciendo, ya no pueden, tres comidas diarias. Todo ello ha traído como consecuencia una población malnutrida, en la que la proteína animal ha dejado de estar presente y que se alimenta de harinas y grasas. “Estamos muy por debajo de los requerimientos calóricos. Y si hablamos de niños, 4 de cada 10 están malnutridos, sea por déficit o por exceso”, explicó la investigadora, en declaraciones que hoy recoge El Nacional. ¿Cómo es posible esto? Recordamos lo escrito en ‘The Wall Steet Journal’ esta semana: “La corrupción ha enriquecido a unos pocos y empobrecido a la mayoría. Todo ello porque el gobierno ha tratado de controlar la economía hasta matarla”. Gracias Chávez. Gracias Nicolás. Gracias socialismo.

Venezuela: un pobre país rico

El proceso de destrucción de Venezuela en manos de Nicolás Maduro está siendo seguido muy de cerca por la prensa internacional. Este fin de semana, ‘The Washington Post’ publicó un agudo análisis que explica muy bien lo que pasa en el país. “Venezuela se ha convertido en un estado fallido. Según las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional, tiene el peor crecimiento económico del mundo, la peor inflación y la novena mayor tasa de desempleo. También tiene la segunda peor tasa de homicidios, y una tasa de mortalidad infantil en los hospitales públicos que en los últimos cuatro años se ha vuelto 100 veces peor. Y en caso de que todo esto no fuera lo suficientemente malo, su moneda, pasando por las tasas del mercado negro, ha perdido el 99 por ciento de su valor desde el comienzo de 2012. Es lo que se llama colapso social y económico completo. Y ha sucedido a pesar de que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo”. ¿Por qué ha sucedido? “Aquí no hay misterio: el gobierno de Venezuela es el culpable (…) Venezuela es un estado mafioso que no sabe hacer otra cosa que vender drogas y robar (…) La corrupción ha enriquecido a unos pocos y empobrecido a la mayoría. Todo ello porque el gobierno ha tratado de controlar la economía hasta matarla –todo, claro, en nombre del socialismo- (…) Venezuela ha conseguido algo peor que la muerte: ha conseguido el infierno (…) Nunca ha habido un país que pudiendo ser tan rico haya terminado tan pobre”. Nada que agregar.

The Economist advierte sobre un estallido social en Venezuela

Nuevamente, ‘The Economist’ pone el ojo sobre nuestro país. “Venezuela está sufriendo la recesión económica más profunda del mundo. Controles ineficientes de precios y de divisas, y una corrupción rampante, están causando escasez de todo, desde medicinas hasta arroz”, explica la revista, que se hace eco del enorme descontento de la población: “casi 70% de los venezolanos quieren que Mr. Maduro deje el cargo este año, según una encuesta reciente. Esta demanda está alimentada por el atroz deterioro del nivel de vida bajo su incompetente gobierno”. De acuerdo con la información que maneja la revista, en el gobierno hay preocupación: “Los pobres de Venezuela todavía no han bajado de los barrios para exigir la salida de Maduro. Pero están molestos”. Al respecto, en un análisis de la agencia AP explican lo siguiente: “El principal temor es que se repitan las protestas masivas y violentas que provocaron el ‘Caracazo’ en 1989, que dejó unas 300 personas muertas (…) Venezuela tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo y una cantidad enorme de armas de fuego circulando en las calles, lo que es una preocupación en el caso de que estallen disturbios”. Por ello, no es de extrañar que ‘The Economist’, al cierre de su nota, use la palabra ‘appalled’ (horrorizados) para describir cómo se encuentran los países vecinos ante la perspectiva de un estallido, que buscan evitar a toda costa (de allí los esfuerzos diplomáticos de días recientes), aunque, advierte la revista: “puede que no sean ya capaces de detenerlo”.

Viene más escasez, el gobierno reduce las importaciones

La información pasó por debajo de la mesa, pero no por ello deja de ser grave. En unas declaraciones ofrecidas en exclusiva a la agencia financiera Bloomberg, el Vicepresidente para el Área Económica, Miguel Pérez Abad, reveló que el gobierno reducirá las importaciones un 46%, hasta llevarlas a un mínimo de 20 millardos de dólares. Con ello, el gobierno busca usar el sobrante para garantizar el pago de la deuda y evitar así el ‘default’ (esa es la razón por la cual las declaraciones le fueron dadas a esa agencia, que es lectura diaria de empresarios y líderes de bolsa). Sin embargo, lo que le da tranquilidad a los mercados no puede sino ser fuente de intranquilidad para Venezuela, ya que eso significa que este año tendremos casi la mitad de bienes que el año pasado. Y es que en un país netamente importador como el nuestro, una reducción de tal calibre (46%, repetimos), no puede significar otra cosa sino mayor escasez de rubros importados, que son, básicamente, de los que nos abastecemos porque no producimos nada. “Venezuela evita el default a costa de más miseria y escasez”, es la lectura que da en un análisis la misma agencia Bloomberg. “El país reducirá las importaciones a unos $20 mil millones, las más bajas desde 2004. Con esta medida podría evitar un ‘default’ este año, pero exacerbará la escasez de todo, desde medicinas hasta papel higiénico”, dicen. Y no, no es una medida de un temible y voraz gobierno neoliberal (como decían que sería el de Capriles), sino el de uno (supuestamente) muy socialista y revolucionario.

Maduro tendrá 60 días más para destruir la economía

El viernes, el presidente Nicolás Maduro amplió y prorrogó por 60 días más el Decreto de Emergencia Económica; con ello, por los próximos dos meses, Maduro, por su real voluntad (y con su real voluntad), podrá seguir dictando medidas en el área económica y ahora también de seguridad. No se trata sino de una profundización del decreto que entró en vigencia a principios de año y cuyas consecuencias fueron devastadoras para la economía del país: entre enero y mayo cayó 40% el poder adquisitivo del salario integral (El Nacional); entre enero y abril hubo un 86% de inflación acumulada (cifra del BCV obtenida de modo extraoficial por La Patilla); y entre enero y marzo la escasez llegó a 35% (Ecoanalítica). Y todo ello, repetimos, con el decreto en vigencia, Maduro al mando y con la última palabra en materia económica. Los números hablan claro y no mienten: el presidente ha sido el gran destructor de la economía, el gran hambreador de Venezuela. Y no otra cosa se podrá esperar para los próximos dos meses, sino más hambre, más escasez y menor poder adquisitivo. Maduro sigue al mando, se arroga más poder y viene con todo: a seguir acabando con la economía, a matarnos a todos de hambre.

La inflación sigue en aumento

Los datos son malos y los pronósticos peores. De acuerdo con una información obtenida de modo exclusivo por ‘La Patilla’, en la última reunión de directorio del BCV, en la que se presentaron los números de la variación del Índice Nacional de Precio, los técnicos de la máxima institución financiera del país totalizaron un 18,7% de inflación en el mes de abril, una inflación acumulada de 86,4% entre enero y abril, y una anualizada –entre mayo de 2015 y abril de 2016–, de 397,4%. Estos números no hacen sino corroborar los pronósticos dados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su Informe de Perspectivas Globales divulgado el mes pasado, según el cual la inflación de este año podría cerrar en 500% y terminar el 2017 en 1.600%. Son números sencillamente catastróficos, reflejos de una economía que no funciona producto de un modelo fracasado que ha hambreado y empobrecido al país, y cuya cabeza, Nicolás Maduro, es ya, con la certeza que dan los números, el peor presidente de la historia de Venezuela.