Ya ni nos prestan dinero

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Fueron breves pero elocuentes las palabras dichas el 09 de diciembre por el presidente de la república. Más que un anuncio, una confesión sin mea culpa sobre las dificultades económicas de su gobierno. Responsabilizando –para variar– a un agente exterior, pero reconociendo que todo va mal. “Venezuela tiene, hoy por hoy, un bloqueo financiero para impedirnos acceder al financiamiento que necesitamos para superar parte de la merma del ingreso petrolero”, dijo. Vamos por partes. Primero: reconoció que la caída de los precios del petróleo nos ha afectado. Segundo: aceptó que la “merma” es tal que hay que buscar la forma de superarla. Tercero: admitió que estamos necesitados (OJO: ne-ce-si-ta-dos) de financiamiento externo –es decir: que de afuera nos den plata–. Cuarto: reveló que la están buscando y se la niegan o la cobran muy caro –intereses de hasta 35% piden, signo de evidente desconfianza–. Read More…

#EstamosViendo: ¿Por qué suben los precios? Explicado con mangos

Seis por derecho es una iniciativa de Daniel Ragua y Adriana González para demostrar de manera sencilla los grandes problemas económicos de Venezuela. En su último video, explican por qué suben los precios, a través de la producción, venta de los mangos y su demanda. Para conocer más sobre su proyecto, puedes revisar sus artículos en Prodavinci o suscribirte a su canal Read More…

Ley de Costos y Precios Justos: el reto “titánico” de la economía venezolana

Por Ileana García Mora

En enero de este año el Ejecutivo Nacional publicó una norma que busca controlar los esquemas de producción de todo o casi todo: la Ley de Costos y Precios Justos. La inspección, las multas y las sanciones son armas de combate para vigilar a qué precio se vende en el país con el objetivo de “consolidar el orden económico socialista consagrado en el Plan de la Patria”, como reza su tercer artículo.

La nueva legislación fusionó dos normativas y dos organismos que por varios años funcionaron con misiones fiscalizadoras solapadas: la de Costos y Precios Justos aprobada en 2011 y la Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, reformada por última vez en 2010. Ambas quedaron derogadas, al igual que sus respectivos entes, el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis) y la Superintendencia de Costos y Precios Justos (Sundecop). Ahora la Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundee) es la única institución reguladora.

En su conjunto, la ley es una gran promesa: “protegerá” el salario, supervisará el destino las divisas que vende el estado, determinará qué elementos se toman o no cuenta en las estructuras de costos de producción y fijará los criterios para los cánones de arrendamiento de locales comerciales.

Eso y más: regulará los precios de todos los bienes de la economía e inspeccionará que se cumplan, notificará al Ministerio Público si encuentra ilícitos, tramitará las sanciones para quienes incumplan y también -dice- garantizará el derecho a la defensa.

La tarea será “titánica” y así lo admiten en twitter sus dirigentes, como el general Luis Motta Domínguez, quien ocupa el cargo de intendente de Protección de los Derechos Socioeconómicos. Tan titánica que ni los 82 artículos, 12 disposiciones transitorias, dos disposiciones derogatorias y una final son suficientes para explicar la metodología. Las providencias administrativas, que se irán publicando en el tiempo, darán nuevos detalles. Además, se crearán 244 oficinas municipales que emplearán a 1.130 fiscales para ampliar la labor.

Todas las actividades económicas que se desarrollen en Venezuela son ahora de utilidad pública, dice el artículo 7. Los castigos para el que incumpla alguno de los supuestos de la ley son amplios: las multas económicas van de 200 a 20.000 unidades tributarias. Las ocupaciones temporales con intervenciones a almacenadoras, industrias, comercios, depósitos de bienes o transporte pasaron de 90 días (como estaba previsto en la derogada Ley de Indepabis) a 180 días. La cárcel varía según la gravedad de la infracción, puede ser de 6 meses a 14 años, y la máxima pena de ley y está prevista para quien incurra en el delito de contrabando de extracción. Se sumaron dos delitos. La desestabilización de la economía, previsto en el artículo 56, que puede derivar en una confiscación de bienes y el de “corrupción entre particulares”, que puede ser castigado con prisión de 2 a 6 años.

Gremios empresariales, organizaciones de consumidores y economistas han alertado que la norma cercena las libertades económicas, criminaliza toda actividad comercial y creen que más controles sobre una economía ampliamente controlada traerá más escasez e inflación.

Muchos creen que la verdadera finalidad de la norma es detener el alza del costo de la vida frenando lo que el Gobierno ha considerado como el causante de la inflación, que es  la especulación generada por la desmesurada ambición e los empresarios de tener dinero. Por eso la ley prohibió ganar más del 30% sobre las estructuras de costos de cualquier actividad económica, en cualquier eslabón de las cadenas de producción o comercialización, en cualquier región de Venezuela.

Pero pese al arsenal de artículos, providencias y funcionarios a cargo del control, la norma no ataca lo que economistas y empresarios entienden como las verdaderas razones de la inflación, que es un coctel de desequilibrios macroeconómicos generados por el alto gasto del Gobierno, una alta demanda que no se corresponde con la cantidad de bienes que hay para comprar y un aparato productivo contraído y una caída de las importaciones privadas.

Tampoco ataca con la contundencia necesaria la escasez de mercancía en los comercios que aún padecen los efectos de la avalancha de consumo ocasionada por aquella orden del presidente Nicolás Maduro de “arrasar con los anaqueles”, luego de haberles obligado a bajar sus precios. A casi cuatro meses de esa instrucción, en Venezuela hay poco qué fiscalizar.

El Gobierno ofreció garantías de reposición que no se cumplieron y los comerciantes, las empresas, los importadores no contaron con un mecanismo oportuno para volver a comprar mercancía fuera del país en el primer trimestre de este año. Hasta enero de 2014, los venezolanos supieron que la escasez general llegó a 28% y la de alimentos, a 26%. El Banco Central de Venezuela no ha vuelto a publicar ese indicador.

Dos esperanzas mantienen a los empresarios: los acuerdos que se están dando en las mesas económicas y la apertura del Sicad II, que apenas comenzó a funcionar hace dos semanas a una tasa que es 678% superior al Bs.6,30 que tienen las importaciones del estado. Los comerciantes apuestan a mejorar sus inventarios de quince a noventa días, aunque intuyen que el Sicad no será suficiente.

Y mientras la televisión muestra a empresarios sonrientes sentados en el Palacio de Miraflores firmando convenios de precios con Maduro a la cabeza, y mientras los miles de fiscales de la Sundee se instruyen en los modos de aplicación de una ley que crece a punta de providencias administrativas, aquella promesa de los precios justos sembrada en el pueblo consumidor se tropieza con la realidad, que son los anaqueles vacíos, tiendas cerradas y centros comerciales en jaque. Son muchas las denuncias por altos precios de productos que llegan vía twitter a la nueva Sundee, porque, pese a los controles, poco de lo que se consigue a estas alturas tiene lo que todos esperan: un precio justo.

Para leer más sobre #EconOJO haz click aquí.

La Guarimba Cambiaria: del Cencoex al Sicad II

Por Guillermo Quiroga Sáez- @guillequiro

No es una guaya en la calle. No es un caucho quemado. Definitivamente no es una lavadora sin usar junto a unos escombros, o postes de luz en el asfalto impidiendo el paso de los carros. Se llama control cambiario o, en nuestro caso, controles cambiarios, y son las guarimbas que más les trancan el paso a los venezolanos en la actualidad. No fueron puestas por gochos enardecidos ni por caraqueños en Plaza Altamira. Estos guarimberos cambiarios tienen nombre y apellido y se sientan en las oficinas más privilegiadas del gobierno. Jorge Giordani, Nelson Merentes y Rafael Ramírez, son los que Braulio Jatar debería estar grabando todos los días con dubstep épico de fondo, mientras montan sus barricadas y se enfrentan fútilmente contra la policía más cruel y violadora del planeta: la realidad.

El entramado que el gobierno ha tejido en tema de políticas cambiarias alrededor de nuestra economía es complejo. Entre los distintos controles, regulaciones, penalidades y falta de transparencia, se encuentra la verdadera barricada que tranca la partida de la economía. Si daba miedo explicar el Sicad I por sí solo, o el Sicad II en su defecto, ahora intentaré explicar la dinámica entre ambos, junto con el órgano que sustituyó las funciones de Cadivi: Cencoex. 

Cuando todavía publicaba estadísticas, Cadivi afirmaba que liquidaba alrededor de 40.000 millones de dólares anuales en promedio en 2010, 2011 y 2012, lo que arrojaba un monto de aproximadamente 130 millones de dólares diarios. Esto es sin contar lo colocado a través del Sitme, y menos aún los montos transados en el mercado paralelo. Con ello, pesar de la desmedida corrupción en la que 20.000 millones de dólares desaparecieron en el año 2012, las importaciones alcanzaban para mantener niveles de escasez entre 15% y 22% (lo cual no necesariamente es un logro ya que un nivel de escasez normal ronda 5%). Read More…

¿Qué pasa con la economía venezolana?

Por Gabriela Benazar Acosta

En uno de los países con mayores índices de escasez e inflación, sin tomar en cuenta los otros rankings negativos que lideramos; con control de cambio desde hace más de una década; y con las reservas de petróleo más grandes del mundo el tema económico, como concepto, lo percibimos en ocasiones mucho más lejano de lo que realmente está.

Ya cerrado el primer trimestre de 2014, con pocos altos y muchos bajos, nos sentamos a reflexionar cómo está funcionando la economía en nuestro convulso país. Queremos responder preguntas como: ¿Qué es la Ley de Precios Justos?, ¿Cómo vamos a funcionar ahora sin el Indepabis y sin Cadivi? ,¿Por qué la inflación y la escasez están tan altas? y, muy importante, ¿Cómo se organiza el país para distribuir el dinero que nos entra y a dónde va a parar?.

Queremos compartir todo esto contigo porque consideramos que para tomar las decisiones que mejor nos beneficien como individuos y como sociedad tenemos que sabernos las reglas del juego. También, queremos saber qué piensas sobre ello y cómo manejas tú las interrogantes que nos estamos planteando.

Únete a la conversación.Usa el hashtag #EconOJO  en Twitter, Facebook e Instagram y cuéntanos qué piensas, si estás de acuerdo (o no) con lo que vamos planteando y qué más te gustaría discutir sobre economía. Te esperamos.

Sí, esto fue una devaluación

Por Guillermo Quiroga Sáez- @guillequiro

Seas economista o no, lo primero que debes saber de cómo se aplica una devaluación es que esta no se anuncia días antes de su aplicación. Cuando cualquier gobierno que tenga un régimen cambiario, fijo o regulado, diga que no va a devaluar el tipo de cambio es porque lo va a hacer. Más pronto que tarde. Y harán todo lo posible por “justificar” que no se está devaluando. Cualquier parecido con la realidad no es una simple coincidencia, es un hecho.

Antes de explicar la última obra surrealista que es nuestro nuevo sistema cambiario, hay que estar claros de las razones que tiene un gobierno para devaluar. Cuando el Estado tiene un déficit fiscal (se gasta más plata de la que ingresa), tiene que buscar recursos o financiamiento para reducir esa brecha y poder seguir con sus políticas. La devaluación es un método excelente para lograr ese fin, ya que al cambiar 1 dólar por más bolívares (en nuestro caso), el Estado está captando más recursos económicos que no tenía antes. Imagínate tener un ingreso en dólares (soñar no cuesta nada) y que gran parte de tus deudas sean en bolívares. Si para pagar esa deuda cambiabas cada dólar por 6,3 bolívares, cuando devalúas podrías pagar con ese mismo dólar 11,3 bolívares que debes. En otras palabras, reduces tu deuda en bolívares casi a la mitad. Ni que seas mago podrías hacer esto de otra forma. David Copperfield es un gallo al lado de Rafael Ramírez.

Bajo este punto de vista, ante un déficit fiscal del Estado la devaluación es necesaria e incluso positiva para mitigar crisis. Los presidentes de España y Grecia darían todo por poder devaluar el euro, o una moneda propia de circulación, para poder salir con menores costos de la crisis. Y Venezuela no es una excepción a esto. Sea Chávez, Maduro, Capriles o María Bolívar quien nos gobierne bajo estas circunstancias actuales, cualquiera iba a devaluar. La pregunta que valdría hacerse en nuestro caso país es ¿En qué punto la devaluación es negativa para un gobierno?.

Así como para un alcohólico “resolver problemas” está al alcance de una botella, para un gobierno resolverlos está al alcance de una devaluación. Sin embargo ¿Qué pasa cuando te das cuenta que la botella no resuelve nada y bebes más en consecuencia? ¿Qué pasa cuando pierdes el control de tu vida bajo la dictadura de la adicción?. Una devaluación por sí sola no puede resolver los problemas de un gobierno que no tiene disciplina fiscal y que está mermado por la corrupción en cada una de sus instituciones, hace falta más. Recuperar la disciplina fiscal y del gasto, combatir la corrupción de manera efectiva. Si no, se incurrirá a devaluar de manera recurrente en un círculo vicioso que al largo plazo no resuelva los problemas, a pesar de que en el corto plazo los mitigue. Es este el aspecto negativo desde el punto de vista del Estado. Si la religión es el opio de las masas, la tasa de cambio del dólar es el opio de los presidentes. Alabado sea el señor.

Es así como llegamos a nuestro sistema cambiario actual. Una suerte de triada entre e Cadivi, Sicad y Cencoex, que si estuviera escrita en chino, ni los chinos la entenderían. Aquí un acercamiento a intentar explicar cómo funciona:

1)     Se implementó un sistema de bandas, el cual no es más que el establecimiento de dos tasas de cambio como límites en el precio del dólar siendo el piso o banda inferior el 6,3 bolívares por dólar  y la banda superior la tasa del Sicad (actualmente 11,3 bolívares por dólar).Lo incomprensible es cómo se le llamó sistema de bandas si  la teoría dice (en esos casos) que el precio del dólar debería fluctuar libremente dentro de dichos límites.

2)     A tasa Cadivi (6,3 bolívares por dolar) podrán solicitar dólares aquellas empresas que importen alimentos o insumos para su producción y medicinas o insumos para producción. También podrán optar aquellas personas que vayan a realizar estudios en el exterior, jubilados, pensionados y casos especiales. Cabe destacar que en materia de alimentos, Cadivi le debe 463 millones de dólares a Empresas Polar. Así que el que los consiga a esta tasa, que diga a que santo le rezó para rezarle yo también.

3)     A tasa del Sicad (11,3 bolívares por dolar) optarán por dólares todos los demás rubros no mencionados, incluyendo el cupo para viajeros y cupo electrónico. Ojo, no tienen que participar en las “subastas” del Sicad sino que se les liquidarán las divisas a esa tasa.

4)     Aquellos sectores convocados por el Banco Central de Venezuela podrán participar en las “subastas” del Sicad cuando estas se anuncien. Se subastarían 220 millones de dólares semanales. Además, la tasa que fijen los participantes de la “subasta” será la que se use de referencia en las liquidaciones de Cadivi del punto 3). Hago énfasis en las comillas de “subastas” del Sicad ya que se supone que en una subasta gana el precio del mejor postor. En la práctica el Sicad no funciona así, ya que las colocaciones de divisas se comportan más como una lotería.

5)     A pesar de que aún falta definir la reforma de la Ley de Ilícitos Cambiarios, aquella que penaliza el mercado paralelo del dólar, el gobierno adelantó que PDVSA y las empresas privadas podrán ofertar dólares en Sicad. En adición, se declaró que incluso podría considerarse la despenalización del mercado paralelo para poner de nuevo en funcionamiento el mercado permuta. Sin embargo, no hay nada concluyente en este aspecto.

Además, se anunció el viernes en la mañana  que el monto máximo a asignar será de 3000$ por persona, y de ahí se descontarán los máximo 300$ que se pueden usar para operaciones con el cupo electrónico, la solicitud de divisas en efectivo y tarjeta de crédito para viajes. La asignación de divisas dependerá también del destino al que se dirija quien las solicite como se observa en la imagen:

 

En resumen, por más vueltas, inventos y modificaciones que se le haga a nuestro sistema cambiario con múltiples tasas y trabas, este seguirá siendo ineficiente mientras exista indisciplina fiscal y corrupción. Especialmente cuando dicha indisciplina llevó a 54% de inflación anual en 2013. Si el bolívar pierde la mitad de su valor cada año, la mejor manera que tiene el venezolano de ahorrar y no empobrecerse es obteniendo dólares. Es por ello que la demanda de divisas a las tasas de Cadivi y Sicad superará con creces la oferta. Gracias a esto es que el dólar “Voldemort” o paralelo seguirá escalando. Mientras no se acompañe la devaluación con otras medidas necesarias y no se aumente la oferta de dólares, los principales problemas económicos persistirán. El reto del gobierno es tener el suficiente capital político para asumir estas medidas, que a pesar de mejorar la economía son impopulares por definición. No hay que ser politólogo para saber después de las medidas de este mes el capital político también escasea.

Ya saben. Cuando volvamos a oír que no se va a devaluar, pónganse las alpargatas.

#EstamosViendo: El monstruo de la inflación

Por Gabriela Benazar Acosta- @GabyBenazar

La tasa inflación en octubre de este año se incrementó 5% para llegar a un 45.8% en lo que llevamos de este 2013 que está por terminar. Esto, aunque suene a índice económico que solo los entendidos de la materia dominan, es algo que todos percibimos desde el momento en el que compramos una lata de refresco que hace meses costaba 5 bolívares menos hasta la a veces terrible sensación que sentimos en la caja del supermercado cuando vemos que la compra usual que hacemos ya no cuesta lo mismo. También, además de saber que los precios siguen subiendo sin saber exactamente cuál es la razón, no tenemos del todo claro de dónde viene todo esto.

La Fundación Libertad y Progreso de Argentina se planteó la misión de explicarnos con peras y manzanas, literalmente, qué es eso que parece tan abstracto pero es a la vez muy tangible. En el video exponen el caso de su país como ejemplo, pero todo lo que dicen es extrapolable al contexto venezolano.

Ya hace un par de semanas conversamos sobre la inflación en un acercamiento a entender el contexto económico venezolano de la actualidad; pero, en caso de duda, aquí les dejamos esta segunda explicación.

¿Cuánto cuesta “tener patria”?

Por Guillermo Quiroga Sáez, noveno semestre de Economía –@guillequiro

Estoy escribiendo la misma semana que me enteré que según el Banco Central de Venezuela la inflación interanual es de 54,3%, que la sociedad se está “autoconvocando” a manifestaciones ante la ausencia de las convocatorias esperadas por aquellos líderes consagrados, que se saquearon tiendas de electrodomésticos y la sociedad fue cómplice junto con las autoridades. Escribo hoy en caliente, con el cansancio del estudiante que trabaja en la capital de la furia, y el corazón en el puño de un ciudadano resignado.

Ver cómo en un año los aumentos salariales no le pican ni el ojo a la inflación, cómo las veces que he ido a un supermercado o panadería he regresado sin al menos uno de los productos que buscaba, o de cómo ya no me sorprende el precio del dólar paralelo son algunas de las cosas que hace replantearme la visión de mi carrera, mis objetivos y mi visión de país.

Un país sumido en desequilibrios políticos, sociales, económicos e incluso culturales, pero que es “supremamente”  feliz teniendo patria; una patria en la que cada vez más difícil para un joven poder hacer vida.

Inflación, escasez, desabastecimiento, devaluación, mercado negro, estanflación, expropiaciones, corrupción, especulación, guerra económica, sabotaje, revolución, capitalismo, socialismo. Todos estos términos, más una larga lista adicional, describen la economía de Venezuela para los bandos políticos presentes. Entender cómo estos fenómenos funcionan de manera conjunta o separada en nuestro país, es uno de los mayores retos para cualquiera que se interese, sin importar su carrera, edad, procedencia o ideología. Más difícil todavía es combinar a esto efectos políticos, sociales y culturales. Read More…

Protestas en Wall Street no tienen fin cercano

Foto extraída de occupywallst.org

Por Marisabel González Ocanto

Desde hace cuatro semanas, los neoyorkinos están protestando en el corazón financiero de Nueva York, ocupando el Zuccoti Park de Lower Manhattan.  La idea de los organizadores es acampar el tiempo que sea necesario exigiendo una mejora en la situación económica de Estados Unidos, que aseguran favorece a los ricos y poderosos a expensas de los ciudadanos.

Si bien el movimiento comenzó siendo independiente, este lunes los manifestantes de “Ocupemos Wall Street” (Occupy Wall Street) aseguraron que su protesta se ha visto arrastrada hacia el lado político. Según lo reseña la AFP, los demócratas están emocionados con estas protestas como si ellos mismos las hubiesen organizado. Hasta el presidente Obama justificó las acciones de los indignados neoyorkinos.

Con más de veinte días en protesta, el grupo no ha concretado ningún objetivo preciso. A su parecer, solo con el hecho de que los estadounidenses puedan expresar su descontento y desesperanza con las élites, el movimiento obtendrá resultados positivos. En su página web advierten que son el 99% que no seguirá tolerando la avaricia y corrupción del 1%.

Por su parte, Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad de New York, aunque el pasado viernes se mostró duro y firme ante los protestantes, ayer lunes suavizó su discurso: “Lo principal es que la gente quiere expresarse. Y mientras lo hagan obedeciendo las leyes se lo seguiremos permitiendo”, comentó. Más adelante agregó que  en Nueva York se puede protestar por ser la ciudad más tolerante y abierta del mundo.

Mediante su cuenta de Twitter, Ocupa Wall Street vio las declaraciones de Bloomberg como exitosas para el movimiento que se ha extendido a 72 ciudades de Estados Unidos. Asimismo, esperan conseguir este 15 de octubre una convocatoria masiva que llegue a otras latitudes y saque a la calle a miles de personas bajo el lema “Unidos por el cambio global”.