Arma - AFP

La guerra de las 9mm contra pechos y cráneos

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

Casi un centenar de muertos, ¿cuál es la cifra que indica el cambio de estrategia? La frustración es agobiante y va llegando el momento de decir: ¡ya basta! Y no de violencia o de represión, pues está claro que eso el gobierno no va a escucharlo: si no le han dolido las docenas de menores de edad asesinados con disparos al pecho, la cabeza y el rostro, no creo que vayan a dolerle otros cien u otros mil más.

Lo del lunes en Caracas fue superlativo en nivel de crueldad y de oscurantismo. Ya las almas opresoras no se esconden bajo los falsos escudos de “armas de dispersión”: apuntan 9mm a las cabezas y a los pechos de manifestantes cuyas únicas defensas son sus propios huesos y órganos. ¡Ya basta!, ¡ya basta! No es cuestión de gritárselo al gobierno, sino a nuestros propios dirigentes: ¡ya basta! ¿Hasta cuándo seguiremos yendo a una guerra contra asesinos endemoniados, armados con escudos de lata y piedras? ¿Ya no es suficiente sangre?, ¿o cuánta sangre pasa a considerarse necesaria para evaluar un cambio de rumbo? No funcionó. Hay que decirlo. No funcionó. A los megalomaníacos del Ejército no les ha conmovido en lo absoluto esta lucha desigual. Es incoherente, terco, y tonto, seguir poniendo la cara ante esbirros que sin contemplación disparan balas de muerte.

No es que no se ha conseguido nada, sí se ha conseguido, y bastante: son cada vez más los venezolanos que repudian al régimen, son cada vez más los organismos del Estado que apoyan la libertad, y son cada vez más los países que secundan nuestra causa; nada ha sido perdido, el esfuerzo no ha sido en vano, pero ha llegado la hora de decir ¡basta! ¿Cuál dirección vamos a tomar?, ¿cuáles medidas concretas vamos a ejecutar?, ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que delincuentes comunes salgan a dispararle a gente inocente, a menores de edad, a padres, hijos, esposos, primos, maestros, cuñados, obreros, médicos, estudiantes, ingenieros, hermanos, agricultores, periodistas, personas, (sí, personas, gente, ¡seres humanos!)?, ¿hasta cuándo?

Hay artículos que se escriben desde la razón, de allí emanan la mayoría de ellos, pero este se escribe desde otra parte que no voy a mencionar. ¡Ya basta!, no sigamos yendo a una guerra donde la matanza es la única respuesta que recibimos. ¿Qué podía hacer un Fabián Urbina de 17 años contra asesinos enmascarados llenos de armas y escudos?, ¿qué podía hacer?

Va llegando la hora de un cambio de discurso, de un cambio de actitud: la naturaleza de la Revolución Bolivariana del siglo XXI es la represión y la muerte, las alcantarillas del despropósito son su campo de acción, ¿vamos a seguir esperando que rectifique un grupo de personas con cientos de acusaciones de terrorismo y narcotráfico encima?

Los invito a reflexionar, a cada uno en privado, en sus casas, con sus familias y amigos, y a los políticos también, ¿es útil, es necesario, seguir enviando gente indefensa contra bestias totalitarias y armadas? Es indudable que la lucha debe seguir, hoy más que nunca, hoy más que siempre, o vamos hasta el final, o el final llega hasta nosotros, la pregunta ahora es, ¿de qué forma vamos a llegar hasta él?

PESOWEB

El peso de las muertes que no aparecen en video

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

No podemos convertirnos en esclavos de la morbosidad y del sensacionalismo. No podemos permitir que algunos asesinatos transmuten en lo intranscendente por no haber registro visual. No debemos permitirle al gobierno que nos convierta en seres abominables, acostumbrados a la banalidad de una muerte cuya sombra ya no nos sorprenda.

Una estadística es un conjunto de números; una muerte tiene nombre, historia, querencias, costumbres, sueños, valores y un conjunto de lazos rotos dejados atrás. Por ello no podemos permitir que ese acto tan lúgubre se convierta en estadística. A veces resulta pesado tener que ser quién se pronuncie contra el clamor popular, pero no podemos dejar que los políticos y los medios de comunicación, sean del lado que sean, nos manipulen y nos lleven a pensar que algunas muertes valen más que otras.

Paola Ramírez, Juan Pablo Pernalete, Miguel Castillo Bracho, Paúl Moreno, Neomar Lander. Los registros visuales al momento de producirse sus desgracias han llevado sus nombres a ocupar portadas en diarios y revistas, y ha hecho que, inclusive, uno que otro político oportunista les otorgue a túneles y avenidas sus nombres para aumentar su registro de popularidad. Con esto no quiero decir que los Neomar, Juan Pablo, Miguel, Paúl, Paola o Armando Cañizalez no deban ser debidamente glorificados y sufridos, ¿pero es que acaso los otros muertos no merece  el mismo homenaje?

Hace un par de días un Guardia Nacional Bolivariano en El Paraíso le disparó en el ojo a un perro llamado Cross, que horas después tuvo que ser sacrificado. Ese perro ocupó un espacio en la opinión pública nacional impensado para cualquier animal: los muros de Facebook, cuentas de Twitter e Instagram de un millar de venezolanos se plagaron de mensajes de solidaridad con el can; aparecieron ilustraciones, dibujos, y una infinidad de cadenas para honrar su muerte, y mientras tanto, en ese momento, varias madres venezolanas seguían llorando la pérdida de hijos que no recibieron la merecida atención por parte de sus comunidades, ni de la prensa, ni mucho menos de los políticos, porque (y esa es la verdad) aquellas muertes no producían beneficios políticos ni comerciales. La muerte de Cross se explotó mediáticamente de tal manera, que inclusive hubo personas que se atrevieron a comparar al gobierno actual con el nazismo, sí, ¡con el nazismo!, con ese movimiento político comandado por Adolf Hitler que provocó la Segunda Guerra Mundial y propició la muerte de más de 60 millones de seres humanos; es decir: del doble de la población venezolana actual.

El jueves 15 de junio asesinaron en el Estado Táchira de un disparo en el rostro a José Gregorio Pérez Pérez; en Maracaibo también murió Luis Vera arrollado por una camioneta mientras protestaba. ¿A algunos les suenan? Seguramente a muchos no. En el pasado también han quedado más de una treintena de nombres que hoy nadie recuerda, a los que nadie les rindió tributos ni lagrimas; sé que a algunos les resultará incomodo, pero si tu llanto únicamente se han vertido tras enterarte de la muerte del perro, entonces te has dejado contaminar por la media, o simplemente actúas y transmites lo que piensas que los demás esperan de ti: compadecerte de la muerte del perro.

Quiero y debo aclarar, porque sé que algunas afirmaciones emitidas van a herir susceptibilidades y generar malentendidos: no es que Neomar y Paúl no merezcan los honores que les han brindado, no es que el asesinato despiadado de un perro no me interese, pero sencillamente no podemos permitir que unas muertes pesen más que otras, porque mientras estás leyendo esto, seguramente otro venezolano está siendo asesinado, y la realidad es mucho más amplia e intensa de lo que nos muestran los periódicos y los políticos.

Traté de recopilar los nombres de los fallecidos en protestas desde lo que va de año, y estos son:

1- Jairo Johan Ortiz Bustamante (19 años) 

2- Daniel Alejandro Queliz Araca (19 años)

3- Miguel Ángel Colmenares Milano (36 años)

4- Brayan David Principal Giménez (14 años)

5- Gruseny Antonio Canelón Scirpatempo (32 años)

6- Carlos José Moreno Barón (17 años) 

7- Paola Andreína Ramírez Gómez (23 años)

8- Niumar José San Clemente Barrios (28 años)

9 – Mervins Fernando Guitian Díaz (26 años)

10- Albert Alejandro Rodríguez Ponte (16 años) 

11- Ramón Ernesto Martínez Cegarra (28 años)

12- Francisco Javier González Núñez (34 años)

13- Kevin Steveen León Garzón (19 años)

14-Almelina Carrillo Virgüez (48 años)

15- Renzo Jesús Rodríguez Roda (54 años) 

16- Jesús Leonardo Sulbarán (41 años)

17- Johan Medina (23 años)

18- Luis Alberto Márquez (52 años)

19- Christian Humberto Ochoa Soriano (22 años)

20- Juan Pablo Pernalete Llovera (20 años)

21- Eyker Daniel Rojas Gil (20 años) 

22- Carlos Eduardo Aranguren Salcedo (30 años) 

23- Yonathan Quintero (21 años)

24- Ángel Enrique Moreira González (28 años)

25- María de los Ángeles Guanipa Barrientos (36 años)

 26- Ana Victoria Colmenares de Hernández (43 años)

27- Armando Cañizales Carrillo (18 años)

28- Gerardo Barrera (38 años)

29- Hecder Lugo Pérez (20 años)

30- Miguel Joseph Medina Romero (20 años)

31- Anderson Enrique Dugarte (32 años)

32- Miguel Fernando Castillo Bracho (27 años)

33- Luis José Alviárez Chacón (18 años)

34- Diego Armando Hernández Baron (33 años) 

35- Yeison Nathanael Mora Castillo (17 años)

36- Diego Fernando Arellano (31 años)

37- José Francisco Guerrero (15 años)

38- Manuel Felipe Castellanos (46 años) 

 39- Paul Moreno (24 años)

40- Daniel Rodríguez (16 años)

41-Jorge Escandón (37 años)

42- Edy Alejandro Terán Aguilar (23 años)

43- Yorman Alí Bervecia Cabeza (19 años)

44- Jhon Alberto Quintero (21 años)

 45- Luis Lucena (20 años)

46- Alfredo Carrizales (22 años)

 47- Elvis Adonis Montilla Pérez (22 años)

48- Miguel Bravo (25 años)

49- Ynigo Jesús Leiva (66 años)

50- Freiber Pérez (21 años)

51- Erick Antonio Molina Contreras (35 años)

 52- Juan Antonio Sánchez Suárez (21 años)

 53- Adrián José Duque Bravo (24 años)

54- Augusto Sergio Pugas Velásquez (22 años)

55- Manuel Sosa (30 años)

56- Danny José Subero (34 años)

57- Cesar David Pereira Villegas (21 años)

58- Nelson Antonio Moncada Gómez (37 años)

59- María Estefanía Rodríguez (46 años)

60- Luis Miguel Gutiérrez Molina (20 años)

 61- Yoiner Javier Peña Hernández (28 años)

62- Orlando Figuera (21 años)

 63- Edward José Paredes (25 años)

64- Neomar Lander (17 años)

 65- Elio Manuel Pacheco Pérez (20 años) 

66- Jairo Ramírez (47 años)

67- Robert Joel Centeno Briceño (29 años)

68- William Heriberto Marrero Rebolledo (33 años) 

 69- Jonathan Meneses (27 años)

70- Stivenson Zamora (21 años)

71- Kenyer Alexander Aranguren Pérez (20 años)

72- Yorgeiber Rafael Barrena Bolívar (15 años)

73- Sócrates Salgado (49 años)

74- Douglas Acevedo (41 años)

75- Cross (edad desconocida)

76- Luis Enrique Vera (20 años)

77- José Gregorio Pérez Pérez (21 años)

78- Iván Bastidas (edad desconocida)

Y en efecto, en lo que tardaba en escribir este artículo apareció una víctima más del odio sembrado en el país:

  1. Nelson Daniel Arévalo (23 años)

De antemano pido disculpas si se me ha escapado alguno. Que todos descansen en paz, y a que todos les rindan los honores que merecen.

GOLWEB

La corta distancia entre recibir una bomba y marcar un gol

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

El día en que a Neomar Lander le estrellaron una bomba en el pecho tenía 17 años, la misma edad que Samuel Sosa al momento de disparar en Corea el tiro libre que nos llevará a disputar la final de un Mundial de fútbol contra Inglaterra. Como hecho curioso, la distancia entre estos dos acontecimientos no supera las 24 horas. Las emociones causadas por la bomba que estalló en el pecho del primero pueden equipararse a las del gol de Samuel en el minuto 91; aunque, claro está, únicamente en grado de intensidad, porque en cuanto al sentimiento y a la conmoción, naturalmente, hay un contraste enorme.

Minutos después de que Venezuela se supiera finalista de un Mundial de fútbol, una proeza soñada pero inimaginable hasta por el más fanático, el propio técnico de la selección, Rafael Dudamel, lanzó un mensaje: “Por favor, paren ya las armas. Hoy la alegría nos la ha dado un chico de 17 años, y ayer murió otro de 17. Presidente, paremos ya las armas que esos chicos que salen a las calles lo único que quieren es una Venezuela mejor”.

Parece impresionante que las ilusiones de todo un país estén sobre los hombros de niños de 17 años, y digo niños, porque sus cuerpos alargados y delgados todavía muestran esa falta de desarrollo; tanto el de Neomar Lander, que fácilmente pudo haber estado en Corea disputando las semifinales de un mundial, como el de Samuel Sosa, que fácilmente pudo haber estado en las calles de San Cristóbal o de Caracas protestando para pedir un país mejor.

Lo cierto es que en Venezuela del cielo al infierno hay un solo paso. Resulta sumamente difícil no celebrar, no sentirse alegre, agradecido, de que finalmente un grupo de muchachos nos representen a nivel mundial en el deporte rey; que hayan llegado a lo más alto sin perder un solo partido, que demuestren un nivel de intensidad, cooperación, táctica, estrategia y destreza nunca antes visto en otra selección nacional de fútbol; pero del otro lado el infierno arde, y es imposible no sentirse triste y desesperanzado: no por el gobierno que tenemos, porque el gobierno de un momento a otro va a cambiar, sino por la gente que habita nuestra tierra, por los “conciudadanos” con los que debemos compartir, aquellos que llevan las armas, aquellos que no tienen valores, aquellos que le disparan a un Neomar Lander y que fácilmente podrían dispararle a un Samuel Sosa.

Sentirse feliz estando triste, o sentirse triste manejando un estado de euforia se ha convertido en el día a día de los venezolanos, porque inclusive en la guerra, en la tiranía y en la desesperación, tiene que haber espacio para el gozo, porque la sanidad mental es la primera lucha que debe ganarse antes de pasar al campo de batalla: si ella se pierde, no hay forma de hacerle frente al enemigo. El gol de Sosa en Corea, y la bomba puesta en el pecho de Neomar requieren de una enorme precisión y de una gran puntería. La diferencia radica en que mientras el primero ejecutó para brindarle una alegría a treinta millones de personas; el segundo ejecutó para dañar, oscurecer, y ensombrecer la luz de toda una nación.

Que los niños, jóvenes y adolescentes de Venezuela pongan el pecho, la frente, y los pasos para sacar adelante a la nación genera esperanza, y demasiada; pero por favor, no hay que dejarlos solos, no puede dejárseles solos. Así como Peñaranda necesitó de los gritos de un Dudamel en la raya para permitirle a Sosa patear, Neomar, o algún compañero suyo, necesitaba de los gritos de un Capriles o de un Guevara que le indicaran cuáles eran los límites del juego.

Las cientos o miles de veces que vean el video de Samuel pegándole al balón como un Dios, poniéndolo en la escuadra del arco en Daejeon para llevarnos a la final del Mundial, piensen que en su lugar pudo haber estado Neomar; o, peor aún, que en el lugar de Neomar pudo haber estado Samuel.

Miguel-Castillo-Bracho

Por Miguel Castillo, martir

Por: Carlos Delgado Flores

LOS QUE ENSEÑAMOS PERIODISMO sabemos que, cuando nuestros alumnos se visten de toga y birrete y escuchan el gaudeamus igitur, en su graduación, no es que se van, es que los recibimos como nuestros colegas, como profesionales que profesan junto a nosotros un credo: el del oficio y sus valores, el de su razón de ser: como aquellos que reciben el testigo en esta larga carrera de generaciones.

No esperamos ver a nuestros antiguos alumnos morir, en las calles, defendiendo el derecho de la gente a estar informado, o sus propios derechos, como ciudadanos esclarecidos que deben ser. No esperamos que un reportaje, un documental o una campaña publicitaria les cuesten la vida, como tampoco esperamos que una protesta sea sometida a sangre y fuego, que el genocidio sea una opción política y que para poder tener futuro la gente tenga que arrancarlo de las manos avariciosas de una burocracia, dando la vida por la libertad.

Eso nos pasó hoy con Miguel Fernando Castillo Bracho (26), egresado de la Universidad Santa María en Comunicación Social; asesinado por el régimen durante la protesta ciudadana en defensa de la Constitución. Colega.

En Venezuela hay 17 escuelas y más de 46 mil estudiantes de comunicación social. Cada año egresan más de dos mil. Así como nuestros jóvenes defienden su derecho a una libertad que aquí no conocen, nuestros estudiantes se forman para construir un sentido común que sirva para hacer república y formar ciudadanos en el ejercicio de esa libertad; son la expresión de un pueblo que quiere ser moderno y ve en ellos una manera de consagrar su aspiración; saben de la vocación totalitaria del régimen, de la autocensura de los medios; saben del miedo a saber y el terror a decir. Y aun así salen a las calles, a sortear los escollos y a portarse como gremio, porque el país debe saber y el mundo, lo que está pasando aquí.

Los periodistas, reporteros gráficos, diseñadores gráficos, artistas, productores audiovisuales, locutores, relacionistas públicos, publicistas, productores de contenido digital, gestores de comunidades digitales, investigadores, profesores universitarios; los comunicadores sociales todos tenemos que reunirnos como una sola voz y una sola fuerza con el pueblo que lucha por darle fin a este horror que consume nuestras vidas. Si el pueblo ha decidido rebelarse contra tanta injusticia, es necesario que los comunicadores sociales también lo hagamos, que gremios y medios echemos el miedo a la espalda y abramos los ojos y los oídos, las cámaras y los micrófonos, para que haya buena información y queden contrarrestadas las mentiras interesadas y las versiones capciosas que hacen parte de la guerra que el estado secuestrado por una burocracia cínico-militar le ha planteado al pueblo para perpetuarse en el poder a costa de nuestro presente y nuestro futuro. Que cada comunicador y cada estudiante de comunicación hagan redes que refuercen el trabajo de los medios independientes, industriales o digitales, que lleven información fidedigna para tomar decisiones, para adoptar la innovación necesaria en el momento preciso y para alimentar el espíritu de este pueblo que se reencuentra con su historia, enfrentando la tiranía y la falta de alternativas.

Y esto lo haremos por nosotros, todos, no unos y otros, como siempre nos quiso el régimen. Porque ellos ya no es medio pueblo, sino los torvos asesinos que ocultan en las sombras sus ojos de odio. Lo haremos por el amor a la memoria de Miguel, por los hijos que no tendrá, por las muchas satisfacciones que no nos dará, desde la cámara o la cátedra. Lo haremos con la conciencia de que de una forma u otra, también él dio testimonio de amor y entrega, denunció su tiempo y anunció uno nuevo, de esperanza y libertad; porque muriendo nos entregó el testigo y ahora nos toca a nosotros responder.

Rogamos al buen Dios dar consuelo a los familiares y amigos de Miguel, quien ahora contempla su rostro y a quien interrogará en amor y no dudamos, pasará el examen con honores. Amén

MANUELWEB

Una frase que bien podría retratarnos

“Puede que sólo seas un pequeño cobarde que prefiere soportar la injusticia con tal de vivir incontaminado”

Es una de esas frases incómodas que acusa y revuelve conciencias, y para eso está. Hoy, cuando la revolución destructora ha logrado su cometido y Venezuela no es sino un pobre país que produce compasión y terror a la vez, queda preguntarnos si no pudiera el gran Manuel Vicent (periodista y escritor español nacido en Castellón tal día como hoy) espetarnos en la cara esa dura sentencia. ¿No somos, no fuimos, un país de pequeños cobardes que en su momento prefirieron soportar la injusticia para no verse contaminados (molestados) en sus intereses y en su vida? ¿No fue acaso ese el pecado capital que nos trajo a este infierno que hoy vivimos? Porque esta desgracia no se gestó de un día para otro. En esto no caímos de repente. Fue un proceso sistemático y progresivo, que contó siempre con la indiferencia cómplice de una población silente. Y de aquellos polvos, estos lodos. Un ejemplo: en 2005 el “Cartel de los Soles” asesinó al periodista Mauro Marcano cuando iba camino a Radio Maturín a denunciar con nombre y apellido a los narco-militares que lo componían. Cuando su familia pidió justicia, nadie se solidarizó con ella: el crimen quedó impune. ¿Qué hubiera pasado si en aquellos días hubiera habido una respuesta enérgica de la sociedad civil, exigiendo no sólo castigo para los criminales, sino que se hiciera pública la lista completa que tenía Marcano con los narco-militares y cuya copia poseía también el entonces Vicepresidente José Vicente Rangel Vale, con quien el periodista, según reseña de Aporrea, se había reunido tan solo una semana antes de su muerte para prevenirlo de lo que iba a contar? ¿Qué hubiera pasado, repetimos? Fácil: el narcotráfico (uno de los muchos males que padecemos) no se habría enquistado en Venezuela de la manera en la que lo ha hecho ni habría tampoco alcanzado las poderosas alturas que hoy todos conocemos y no podemos mencionar. Pero, claro, ése no era “nuestro” problema. Mejor soportar la injusticia, callar y vivir tranquilos…

Chanel en Cuba

Así pasó el crucero de Chanel por el mar de la felicidad

Por: Juan Pedro Cámara – @Juanpecamara

La Cuba de estos tiempos está lista para otros mandatos absolutos. Dentro de un proceso que se ha llamado de “apertura”, la isla madre de la revolución latinoamericana le prestó sus calles a la colección Crucero 2016/17 de Chanel, la centenaria casa de alta costura parisina que desde 1983 tiene a la cabeza al Kaiser de la moda, Karl Lagerfeld. Primero fueron la visita diplomática de Obama y el concierto gratuito de Rolling Stones, pero, el pasado martes 3 de mayo, la puesta en escena de uno de los desfiles más esperados del año desencadenó un performance simbólico sin precedentes sobre una visión exótica del caribe estancado en el comienzo de la Guerra Fría.

El encuentro estuvo destinado a darse en tensión. ¿Qué podía decir Chanel de Cuba?, ¿cómo podía la moda, hija predilecta del capitalismo, interpretar la tradición estética de un país que lleva medio siglo cercado por el totalitarismo más longevo del hemisferio? Lagerfeld, que pisó por primera vez suelo cubano en las vísperas de la presentación, no pudo sino recurrir a la nostalgia imaginada de la isla en los cincuenta y su fantasmagórica presencia en La Habana descalabrada del siglo XXI.

Las colecciones crucero o resort son entregas a mitad de año de una industria frenética que necesita ocuparse las manos entre las semanas de la moda de otoño/invierno y primavera/verano. Como sus nombres lo sugieren, originalmente fueron pensadas para proveer a los jet setters con ropa apropiada para viajes y climas cálidos, y por su carácter comercial se han convertido en un generador importante de ingresos para las casas de moda. Chanel tiene años ya abocándose a esta estrategia. Han pasado por Dubai, Singapur y Seúl, incorporando siempre elementos de la cultura visual de sus sedes a los sellos indiscutibles de la marca. El riesgo, claramente, es la caricatura. Y ninguna otra colección pareciera serlo más que la que Lagerfeld hizo desfilar por el Paseo del Prado de La Habana.

Dislocadas de su contexto, la mayoría de las piezas no llaman al escándalo. Son prendas de un vapor exquisito que van desde la sobriedad tatuada en el ADN de la marca a estampados coloridos que, más que al Caribe, aluden al trópico. Ubicar la colección, sin embargo, en la Cuba de hoy resulta doloroso. En primer lugar está la simplificación de la Cuba contemporánea a la imagen rudimentaria y fotogénica de sus ruinas y de sus personajes atrapados en el tiempo. Chanel presentó, por ejemplo, la masculinidad cubana reducida al arquetipo del Pedro Navajas, literalmente ataviado con un sombrero de ala ancha de medio lado, un puro en la boca y una corbata agigantada como símbolo de virilidad hipertrofiada.

Chanel no pudo tampoco resistirse a glamorizar la iconografía comunista de la isla y del continente. Sus colores pasteles y neones los arroparon de prendas alusivas a la indumentaria militar. Si la referencia no quedaba clara, un contingente de modelos con boinas de lentejuelas negras se encargó de aclararla. Algunas eran simplemente unicolor o iban adornadas con bordados abstractos. Otras, sin embargo, llevaban al frente la doble “C” entrelazada de Chanel y la estrella de cinco puntas, símbolos que han representado para Karl Lagerfeld y Ernesto “Che” Guevara los grados de Kaiser y Comandante, respectivamente. Incluso para una industria tradicionalmente miope ante las sensibilidades culturales, esta se pinta como una torpeza histórica.

Cuando las cámaras que graban el desfile se alejan, la imagen muestra las fachadas agrietadas de La Habana cuyos colores parecieran haberse derramado sobre la pasarela. Así están también sus carros, que por más pulidos que aparezcan en los estampados de la colección, no son testimonio de una afición cubana por lo vintage. Y está su gente, aglomerada en las esquinas o reunidas en los balcones, privadas una vez más de otro sarao que no les compete. Hay exaltación por la envergadura del evento, pero este es otro espacio más, esta vez uno público y valiosísimo, que como los hoteles de lujo que han seguido siempre al servicio de los extranjeros, no está a su alcance.

Al menos en este caso, la apertura de Cuba no fue bidireccional. Fue Cuba la que se le entregó al mundo, pero no a la inversa. En la pasarela, reporta El País, solo caminaron tres modelos cubanas. Y cuando la peregrinación final tomó el bulevar, Lagerfeld y su escuadrón evidenciaron lo foráneo del espectáculo. Al ritmo de la agrupación Rumberos de Cuba, la procesión bailó las melodías caribeñas como lo hace un grupo de turistas torpes en una clase de zumba en la cubierta de un barco. El crucero, esta vez, fue la metáfora perfecta: ese espacio de autenticidad fabricada y plástica, excesivamente brillante y cursi que sirve como una burbuja para ver el mundo desde la barrera. La Cuba de Chanel no fue sino un delirio más del Kaiser.

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Beto

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Para bien o para mal, haga cada quien la valoración que quiera, Beto Perdomo es una referencia inevitable e ineludible para quienes vimos béisbol en las últimas décadas. Él no era el béisbol, pero el béisbol lo incluía a él. Su voz es parte de la banda sonora de ese largometraje de triunfos, jugadas y jugadores que está grabado en la memoria de todo fanático. En esa película feliz, en esa suerte de relato épico que uno construye y guarda, en esa epopeya del equipo, él era uno de los varios Homeros.

Como el invidente griego, Beto también gozaba (¿o sufría?) de incontinencia verbal. Era de los narradores que hablaba y hablaba y hablaba. De todo. Del juego de pelota y de sus partidas de golf. De lo que pasaba en ese momento en el campo y de lo que había pasado hace años en otro campo, con otros equipos y otros jugadores que él había visto y conocido. Presente, pasado. Pasado, presente. Lo que era en ese momento y lo que había sido tiempo atrás. Todo se alternaba y confundía en su transmisión.

Nunca fue un narrador descriptivo y minucioso, aunque estaba en televisión y allí se entiende que no lo fuera. Lo que sí tenía era una sangre livianísima como el hidrógeno. Era un tipo alegre y simpático. Siempre una broma, siempre un chiste, siempre una risa. Virtud o vicio, según quien lo escuchara. Porque un narrador chistoso gusta a la mayoría y disgusta a los que saben (o dicen saber). Nada nuevo bajo el sol.

En su comicidad (o por su comicidad), pero más por su festividad, Beto era también el narrador del triunfo. No del equipo, como los del circuito, sino de la victoria. Qué deleite escucharle el ‘essss…booooooooola, ¡lo perdió!’ (con esa o alargada e intensa) cuando el pitcher contrario daba un boleto clave. Qué alivio ese ‘ti-ráaaaaan-do-le’ que le salía del alma cuando el toletero contrario se ponchaba. Qué calma que un batazo peligroso del rival se convirtiera en ‘bombo’. Qué gozo oír, mientras el equipo de uno remontaba o al otro le iba muy mal, ese ‘¡esto esta feo, muy feo!’. Y qué broche de oro cerrar un juego con el ‘¡Cómo se goza ganando!’. Su revés era que no se le podía escuchar en la derrota. Era insoportable. Desesperaba. Lo hacía sufrir a uno. Y su gloria estaba en que no se parcializaba por camiseta. Estaba con el ganador y torturaba al perdedor, fueran éstos quienes fueran, se llamaran como se llamaran.

En su repertorio logró colar frases que no necesariamente estaban relacionadas con el juego. “Llamen a sus amigos y dí-gán-lés” –con las tres tildes–, por ejemplo. “Es verdad. Es verdad. Es verdad”. Eso, sólo los muy populares. Lo explicaba Chésteron. “Una frase hecha penetra a veces por sutilezas que escapan a toda definición”. Y a toda lógica, también. Por eso, supiera menos o más, cayera mejor o peor, hay un hecho, y es que ayer se fue un hombre que dejó grabadas frases que –vuelta al inicio– inevitable e ineludiblemente estarán asociadas a unos de los recuerdos más felices de la vida: los del deporte.

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Emma Watson y Malala Yoysafzai, apoyan el feminismo

Dos poderosas e inspiradoras imágenes femeninas en el mundo se   La embajadora de Buena Voluntad de Mujeres de la ONU, Emma Watson, se reunió con la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai en el estreno del Festival Into Film, para discutir sobre la vida de Yousafzai, defensa, y el documental que llamó me Malala.

 “Hoy conocí a Malala, una persona entregada, absolutamente elegante, atractiva e inteligente “, dijo Watson en un post publicado en Facebook. “Esto puede sonar obvio, pero me ha sorprendido aún más en persona. Ella tiene la fuerza de sus convicciones, junto con una determinación bastante fuerte y no parece haber sido disminuida por el éxito que ya ha tenido”.

Durante su conversación, Yousafzai se identificó como una feminista, Watson describió ese momento como “el más profundo de la entrevista” ya que la embajadora le había querido preguntar inicialmente a Yousafzai si ella identifica como alguien feminista, pero decidió colocar esa pregunta fuer a de su lista un día antes de la entrevista.

“Quizás feminista no es la palabra más fácil de usar, pero lo hizo de todos modos.  Creo que el gesto de habernos reunido para conversar sobre este tema es tan emblemático tanto para Malala como para mí. He hablado antes acerca de lo que es una palabra tan controversial como el feminismo y e he dado cuenta de que todos nos estamos moviendo hacia el mismo objetivo.  No hagamos que nos aterre el decir que somos feministas, quiero que sea un movimiento acogedor e inclusivo, así que unamos nuestras manos y movilicémonos juntos para que podamos hacer un cambio real. Malala y yo somos bastante serias al respecto.”

Este testimonio fue publicado por Watson en su página oficial de Facebook y ha causado un gran impacto, siendo compartido más de 23.000 veces, recibiendo una abrumadora respuesta positiva.

 

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65 líderes latinos alzan la voz contra Donald Trump

 

Ya que Donald Trumpsigue propagando sus opiniones negativassobre los latinos que viven en Norteamérica, 67 de ellos han decidido unir sus voces en una carta para responder a las opiniones  del político.

Intelectuales, artistas y científicos de toda América Latina y España –entre ellos resaltan:DemianBichir, Junot Díaz, y Elena Poniatowska – dijeron que no se quedarían tranquilos después de que Trump acusó a los inmigrantes mexicanos de “ser criminales, violadores y narcotraficantes”, y su iniciativa para deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados.

“El discurso de Trumpapela a la xenofobia, el sexismo y la intolerancia política; recuerda campañas históricas contra otros grupos étnicos que llevaron a millones de muertes”, dice la carta. “Ya se han producido ataques físicos a los hispanos y afirmaciones públicas de que el español no se debe hablar en público”. La carta continúa condenando a Trump por la difusión de afirmaciones erróneas y reducir a sus oponentes tildándolos de “estúpidos” y “débiles”.

En la carta se trata de apelar a la razón, “La expulsión de los inmigrantes mexicanos sería catastrófica para estados como California, Arizona, Nuevo México y Texas, donde los mexicanos llevan a cabo la mayoría del trabajo manual. En California, los inmigrantes cosechan 200 productos agrícolas, sirven en hoteles y restaurantes, recogen la basura y más. Sin los trabajadores mexicanos, la economía del estado, seguido rápidamente por el resto del país, iría a la ruina”.

Recientemente, Anthony Bourdain también defendió a los inmigrantes latinos y su fuerte ética de trabajo. Explicó que sin los latinos, que están dispuestos a empezar desde abajo, todo el sector de la restauración se derrumbaría.

Aquí la lista completa de los firmantes de la carta de reclamo:

Héctor Abad Faciolince

Manuel Alcántara

Arturo Álvarez-Buylla

Homero Aridjis

Roger Bartra

Demián Bichir

Silvia Borzutzky

Carmen Boullosa

Martín Caparrós

Jorge Castañeda

Jennifer Clement

Junot Díaz

Ramón Díaz Alejandro

Jorge Duany

Jorge Edwards

Sebastián Edwards

Joaquín Estefanía

Julio Frenk

Francisco Goldman

Francisco González Crussí

Alejandro González Iñárritu

Teodoro González de León

Roberto González Echeverría

Enrique Krauze

Mario Lavista

Antonio Lazcano

Emmanuel Lubezki

Valeria Luiselli

Diego Luna

Nora Lustig

Carlos Malamud

David Mares

Ibsen Martínez

Óscar Martínez

Eduardo Matos Moctezuma

Carmelo Mesa-Lago

Verónica Montecinos

Antonio Muñoz Molina

Moisés Naím

Enrique Norten

Silvia Pedraza

Elena Poniatowska

Alejandro Portes

Luis Prados

Rodrigo Rey Rosa

Rafael Rojas

Vicente Rojo

Ranulfo Romo

Diego Sánchez-Ancochea

Antonio Santamaría García

Arturo Sarukhán

José Sarukhán

Fernando Savater

Javier Sicilia

Eduardo Silva

Guillermo Soberón Acevedo

Edward Telles

Mauricio Tenorio

Antonio Ugalde

Diego Valadés

Álvaro Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa

Enrique Vila-Matas

Rolando Villazón

Juan Villoro

Gabriel Zaid

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Visita un mágico lugar llamado “Museo del Equilibrio”

En la Selva Nublada, ubicada en la Sierra Nevada de Mérida, una cabaña de piedras junto a un río, es la casa de Lothar y Natasha, “Museo del Equilibrio”La pareja compró y acondicionó su hogar con la idea de entretener y hospedar a viajeros que se acercarán a Los Andes. 

Los visitantes pueden respirar aire fresco, degustar un suculento menú y relajarse encontrando el equilibrio entre el cuerpo y la mente, gracias a las clases de yoga, el balance en las piedras (apilar piedras una sobre otra en quilibrio), slackline (deporte de equilibrio en el que se usa una cinta que se engancha entre dos puntos fijos y caminar sobre ella), caminatas y la observación de las aves en los senderos del Parque Sierra Nevada, dirigidas por los anfitriones.

Para todo aquel que quiera vivir un experiencia única, pueden reservar una habitación para 2 niños y 2 adultos, con el desayuno incluido o la casa completa para 6 adultos y 2 niños. 

Para más información:

EMAIL: museodelequilibrio@gmail.com
WEB: Facebook: Museodelequilibrio, Twitter: @museoequilibrio, Instagram: Museodelequilibrio

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