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María Olmos: “Cuando haces lo que amas no hay nada malo”

María Olmos es fotógrafa, tiene 20 años y un futuro que promete. Comenzó tomando fotos de viajes familiares y luego, cuando sus padres vieron que lo suyo era vocación y no un capricho pasajero, decidieron regalarle una cámara profesional, y a partir de allí se enserió. Califica su estilo como muy artístico, tiene predilección por los colores fríos y jura que su trabajo no tiene nada de malo porque hace lo que le gusta. Con ella arranca #ConoceAUnArtista, un ciclo de entrevistas a artistas emergentes que todo venezolano debe conocer:

-¿Por qué decidiste dedicarte a la fotografía?

Desde muy pequeña me ha gustado. Tomaba la cámara de rollo de mi mamá y hacía fotos de cualquier cosa que viera. Siempre me ha atraído capturar instantes, ya sea el paisaje de alguna ciudad que visito o la esencia de alguna modelo.

-¿Cuánto tiempo llevas tomando fotos?

Mi primera cámara la obtuve hace 5 años, cuando tenía 15 y solo hacía fotos de viajes familiares. Con el tiempo y el interés que mis padres notaron en mí, me regalaron una cámara profesional a los 17 años. Desde entonces decidí tomarlo más en serio, mejorar cada día, conocer personas con la misma pasión, que pudieran enseñarme cosas nuevas. Así voy, ya tengo 3 años en esto, no me considero profesional, siento que falta mucho todavía para ese título.

-¿Qué te inspira a la hora de realizar tu trabajo?

Me inspira el futuro, tengo sueños y deseos como cualquiera. Mi sueño es este camino en el que estoy ahora, siento que lograré vivir de lo que me gusta, que es hacer fotos. Algo me dice que lo estoy logrando, que voy bien.

-¿Quiénes son tus referencias?

Tengo muchas. Normalmente, cuando tengo tiempo libre veo mucho por Pinterest, blogs como el de Contraluz de Rafael Mesa, cuentas de Instagram de fotógrafos que admiro.

-¿A qué fotógrafos admiras?

Hay muchos y es una lista que a lo largo del tiempo va creciendo, porque mientras más aprendes más admiras. Mariangela Serrano, Kat Irlin, Megan Taylor, Mariana Dukes, Melissa Cartagena, Rainy Grell, Santiago Cuore, Derren Versoza, Eric Danielson son algunos de los que están en ella.

-¿Cuál es la principal característica de tu trabajo?

Creo que la mezcla con el arte gráfico es una característica importante en mi trabajo. Yo estudio Comunicación Visual, he aprendido a conceptualizar, dar un gran mensaje mostrando poco. En mi cuenta de Instagram tengo fotografías con ilustraciones, las cuales llevan un mensaje consigo.

-¿Cómo definirías el estilo de tus fotografías?

Muy artístico

¿Cuál es el color que prevalece en tu trabajo? ¿Por qué?

Me gustan los colores fríos, por eso siempre conservo algo de azul. Aunque puede variar, en las ilustraciones me acoplo a la esencia del fotógrafo que realizó la toma, ya que no trabajo sólo con mis fotos sino con las de los demás, hasta he trabajado con arte de fotógrafos que he admirado desde hace mucho. ¡Que emocionante!

¿De qué obra te sientes más orgullosa? ¿Por qué?

Todos mis trabajos son mis favoritos y de todos estoy orgullosa. Desde que comencé he visto mejoras en mí como profesional sesión tras sesión.

¿Cuál es el mayor obstáculo que has encontrado en tu carrera?

Hasta ahora ninguno.  Muchos dirían que la competencia, pero si no hay competencia, ¿cómo serías mejor? Además, los que podrían ser mi competencia son mis amigos jajaja. También podría decir que el que me hayan robado mi cámara es un obstáculo, pero no. Tengo a las mejores personas a mí alrededor y agradezco enormemente eso, no he parado de hacer lo que me gusta.

¿Cuál es la mayor satisfacción que has tenido como fotógrafa?              

Suena tonto, pero el que me reconozcan. Que me digan “no puede ser, ¿tú eres María?”, me hace sentir un montón de felicidad. También las oportunidades que se me han presentado para exponer mis fotos, ya sea en colectivo o solo yo, como mi última exposición en La Quinta Bar, agradezco infinitamente a El retromercado por esa oportunidad.

¿Qué es lo mejor y lo peor de tu trabajo?

Lo mejor, la cantidad de personas que conoces, ya sea de paso o las que se quedan y se logra conservar la amistad, eso es brutal. ¿Lo peor? Aún no lo sé: cuando haces lo que amas creo que nada es malo.

Puedes ver parte del trabajo de María Olmos en su cuenta de instragram: @mariaolmos.foto

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“La crisis ha explotado la faceta creativa de la gente”

“Venta casual de garaje” es el nombre de un evento que se va a llevar a cabo en Caracas este sábado 17 de septiembre, ya por sexta vez consecutiva. Música en vivo por parte del DJ Pitgroove y el regreso de The Asbestos son los incentivos musicales de una actividad cuyo centro, ya lo sugiere su nombre, será la venta de prendas de vestir, obras artesanales, piezas de coleccionismo, bisutería, entre otras cosas. En 16 se cuentan los expositores que habrá en esta edición, divididos en dos ambientes: uno para productos exclusivos de emprendedores nacionales; y otro para venta de productos usados en buen estado.

Detrás de todo ello se encuentra Stefano Mancini, un publicista caraqueño de 25 años, quien comenzó con el negocio luego de haber tenido que sacrificar su propia marca de ropa en pro del trabajo. Eso, que hubiera podido considerarse un fracaso, fue lo que lo motivó a crear este espacio para impulsar el trabajo de otros. De esta experiencia y otras hablamos con él

—¿Por qué alguien tendría que ir a tu mercadito?

—Es una grandiosa opción para que la gente pueda hacer sus compras. Van a poder adquirir cosas exclusivas y únicas  a bajo costo. Además, va a haber muchísima variedad, la calidad de los expositores, 16 en total, se presta para que la gente pueda seleccionar.

—¿Cómo comenzó este proyecto?

—Lo comencé porque yo hacía franelas y por temas laborales no pude continuar con ellas; entonces, dado que siempre me gustó apoyar la movida del talento nacional en cualquier área, busqué convertirme en un facilitador para ayudar a esas personas a que se impulsen y a fomentar ese aprecio hacia lo que es hecho en casa.

—¿Vale la pena apostarle al talento nacional todavía?

—Sí, claro. Aquí sigue habiendo mucho talento. Hay muchísima gente con ideas buenas. La situación país actual ha explotado esa faceta creativa de las personas porque se reinventan para poder subsistir y tener algunos ingresos adicionales que le sirvan.

—¿Por qué hacer un evento así en medio de una situación como esta?

—Mira, es incluso una oportunidad para que la gente pase un rato distinto. Se trata de brindarles una alternativa a las personas, que de algún modo tienen que desesterarse de la situación actual; y por la parte económica siempre hay alguien que necesita algo; siempre hay alguien que necesita entregar algún obsequio, comprar algún detalle, dar algún regalo, y es una buena oportunidad.

—¿Pero en un contexto de crisis funcionan todavía mercaditos como este?

—Es complicado, pero al final el país se sigue moviendo. Las personas siempre van a necesitar comprar algunas cosas, y cuando el comprador se enamora de un producto hace un esfuerzo, paga con tarjeta de crédito y lo compra. Eso es algo que siempre va a suceder.

—¿Se ha reflejado la crisis en el mercadito?

—Sí, sí se ha reflejado. Y también ha afectado, pero no tanto: a pesar de que no son cosas de primera necesidad, la gente sigue comprando y buscando. Ya no se llevan 5 piezas sino una, no le compran a varios puestos, sino a unos pocos, pero compran.

—¿Qué puede encontrar la gente allí?

—Puedes encontrar tanto cosas accesibles como otras más exclusivas, que tienen un precio  más alto. Hay un muchacho, por ejemplo, que vende puras cosas de colección. Así que va a haber de todo. Es una oportunidad para que el que es buen comprador vaya y regatee; regateo es la primer regla de este mercadito.

—Tú que eres el que lo organizas, ¿has comprado algo alguna vez?

—Sí, claro. Yo me he comprado franelas, chapitas, discos. También ropa para regalar, para alguna novia o muchacha con la que esté saliendo, porque es más accesible y todo tiene el plus de que es original.

—¿Por qué haces esto? ¿Te mueve algún tipo de interés económico o qué?

—Me mueve la pasión de ser un granito de arena que aporta y le brinda un espacio a esas personas que quieren proyectarse y todavía creen en las cosas que hacen; y me gusta mucho ser el facilitador de eso. En la parte monetaria es bastante fuerte: yo soy el organizador, soy yo solo, es aproximadamente un mes de trabajo duro en cuanto a mantenimiento de redes, coordinar el diseño, el espacio, atender a las personas que van a exponer, y la retribución no es muy grande, pero más me llena saber que las personas lo disfrutan. En estos días me escribió una de las exponentes y me comentó que había tenido una pérdida familiar, y hablando con ella me dijo: ‘Coye, estoy entusiasmada porque sé que la voy a pasar bien y me va a levantar los ánimos, que va a ser un rato distinto, agradable, y eso me tiene muy contenta’;  entonces ya allí puedes notar que generas emociones en las personas por medio de la experiencia de lo que es el mercadito, y eso es muy importante y me llena muchísimo.

—¿Cuál es tu meta a largo plazo con el mercadito?

—Claramente convertirlo en algo muchísimo más grande. En el que pueda moverme a una locación más grande. Mi meta es hacer el mega mercado. Irme a una Sadel, a una plaza Los Palos Grandes o la Plaza La Castellana

—¿Qué es lo mejor y lo peor de organizar algo así?

—Lo mejor es ver a la gente contenta. Cuando se te llena el espacio. Y ver reflejado todo el esfuerzo de un mes en lo bien que le va al evento. Todos salen contentos y felices. Y allí es cuando dices: ‘Valió la pena el esfuerzo de este mes’. ¿Lo peor? A ver, no podría decir que hay algo malo.

—Pero todo tiene algo malo siempre

—Bueno, a ver, creo que el cansancio. Pero es un cansancio que lo recompensa el buen sentimiento que me da la experiencia del mercadito.

—¿Alguna mala experiencia?

—Una vez me puse a invertir en un poco de comida, y sobró. Y me tuve que comer los pastelitos al día siguiente.

—¿Qué ha mejorado en estas seis ediciones?

—Ha mejorado la logística, el manejo, todo el tema de cómo llevo las redes sociales ha mejorado muchísimo. Y la información. A nivel de publicidad me he movido muchísimo más. Ya el mercadito es algo que suena. Tengo 2000 seguidores. El mercadito ya tiene su gente y tiene su público

—¿Cuál ha sido la mayor lección que te ha dejado esta experiencia?

—Mira, yo le podría decir a las personas que si tienen un sueño lo hagan. Que no se desanimen si en el primero no les va bien y en el segundo tampoco y en el tercero tampoco, porque va a venir un cuarto, un quinto y un sexto buenos. Que se sigan esforzando. Que crean en las cosas que hacen, porque sí se puede y más cuando lo haces con cariño y teniendo fe en que lo vas a poder hacer. Este fue un emprendimiento que comencé yo solo y gracias a Dios me ha ido muy bien en todas las ediciones. Yo pasé de ser el soñador que quería emprender, a ser un impulsador, un promotor: yo estoy ayudando a que las personas se proyecten y se encaminen. Y me siento cómodo. Y de alguna manera sigo aportando a la movida y a la causa.

La “Venta Casual de Garaje”se estará llevando a cabo el sábado 17 de septiembre, de 8:30 am a 6:00 pm, en el jardín de la panadería Pan Alemán en Las Mercedes

Mercedes Pulido

Mercedes Pulido: “La docencia transforma y abre oportunidades”

Si tan solo se pudiera usar una palabra para describir a Mercedes Pulido de Briceño (Tovar, 1938 – Caracas, 2016) esa sería excepcional. Como madre, como profesional, como docente, como política, como venezolana, en todos los aspectos de su vida fue eso: una excepción. Es imposible no tener la sensación, al revisar su biografía, de estar ante uno de esos improbables personajes del renacimiento que en una vida hicieron lo que otros ni en diez. Y también, de uno de esos personajes originales y singulares, que en un momento dado, y contra todo pronóstico, tienen la valentía –y la genialidad– de ir contracorriente. Por ejemplo: decidir regresarse a Venezuela cuando desde Roma el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) le ofrecía un cargo y desde Londres Amnistía Internacional le ofrecía otro. “Vengo de una generación que estaba dispuesta a construir un país. Soñaba con construir un país con educación y con todo lo que significara formación profesional y técnica. Eso implicó un atractivo muy grande para mí”, le explicó a la revista SIC. Y a eso se dedicó a su vuelta: a construir país. Fue ministra, senadora, asesora de los Obispos, reformadora de infinidad de leyes, impulsora de otra gran cantidad de proyectos y profesora universitaria, actividad a la que se dedicó con vocación hasta sus últimos años. Fue precisamente en las aulas de la UCAB, en el año 2011, cuando la entrevistamos para la sección “Diablo por Viejo” de nuestra edición impresa. Hoy, para conmemorar y honrar la memoria de esta venezolana insigne, republicamos esta entrevista en la que con su aguda visión habla de docencia, política, futuro y juventud

Texto y Foto: Andrea García Márquez

Es psicóloga social, graduada en la Iberoamericana-UNAM, profesora de varias escuelas de la Universidad Católica Andrés Bello, directora de la revista SIC, madre y mujer. Tiene una reconocida trayectoria política en el país: como Ministra de la Mujer (1979), logró la aprobación de la Reforma del Código Civil que facilitó los Derechos de la Mujer y la igualdad de todos los hijos ante la Ley. En 1985 fue designada Subsecretaria General de las Naciones Unidas y, siendo Presidenta de la Junta Ejecutiva en UNICEF, impulsó los Derechos del Niño. Para los que aún no la ubican en sus memorias, les puedo dar otro dato: es la mamá del profesor y comediante José Rafael Briceño.

Nuestra cita fue un viernes en un salón del módulo seis de la UCAB. Me estaba esperando en la puerta, cargada de exámenes. Entramos juntas y repartió las pruebas que tenía programadas aplicar ese día. Me invitó a sentarnos en la parte de atrás del salón, en uno de los pupitres que sobraba. Ella hizo lo mismo.

-¿Cuál es el diagnóstico que le daría a la sociedad venezolana actual?

-Es una sociedad que está en plena evolución y en plena transformación, como todas las sociedades. Una de sus características más evidentes, actualmente, es la transformación demográfica. Ha dejado de ser una sociedad de niños para convertirse en una de jóvenes y adultos. Hay, por consiguiente, un claro surgimiento de la tercera edad. Es, también, una sociedad que está en proceso de reacomodo en cuanto a su articulación social, con expectativas de libertad e igualdad, que son dos elementos que parecieran contradictorios pero que tienen que buscar complementarse.

-Y, ¿cuál es su diagnóstico referente a la política actualmente?

-Si hablamos de política con “p” mayúscula, es una política de confrontación entre dos modelos: un modelo muy jerárquico, con mucha hegemonía, que choca con la realidad venezolana que es una realidad federada y es el fruto de nuestra propia historia regional.

-Tomando en cuenta que hoy en día son muchas las mujeres que ocupan importantes cargos dentro de la política nacional, ¿considera que es un buen momento para la mujer?

-Sí. La mujer tiene una ventaja y es que tiende a ser más negociadora y lleva una estructura de poder mucho más abierta y participativa. Eso hace mucha falta hoy en día.

-¿Diría que esa es la mayor diferencia entre la política ejercida por los hombres y la ejercida por las mujeres?

-La diferencia está, fundamentalmente, en el estilo de gobernar, en el estilo de ejercer las decisiones y la autoridad. También se podría decir que la mujer tiene una visión muy distinta a la del hombre respecto a la visión de satisfacción personal.

-¿Cómo ve usted a esos jóvenes que se están encaminando actualmente para ser la nueva generación de políticos del país?

-Yo creo que esta generación tiene un vacío de liderazgo, o mejor dicho, un vacío en el espacio público. Esto se debe, en gran parte, a que nosotros, como generación anterior, no estimulamos la participación en lo público sino en la realización económica y en el logro personal. Por esa razón descalificábamos toda aspiración a hacer acción colectiva. Ese vacío se demuestra en que, hoy en día, no hay líderes evidentes entre cuarenta y cincuenta y cinco años. Sin embargo, en las nuevas generaciones hay muchísima más reactancia. Hay claridad en que el futuro no lo pueden asumir si no tienen la capacidad de meterse en él y construirlo desde allí. Estas nuevas generaciones tienen tres características fundamentales: la primera es que se mueven con muchísima más libertad; la segunda, que tienen una tendencia pronunciada a la irreverencia con las normas hegemónicas y, como tercer elemento, están dispuestos a pelear su propio espacio. También tienen dos grandes debilidades: presentan una gran prolongación del estado de protección de la familia y no poseen la gran capacidad de complementación que se necesita para formar equipos humanos.

-Después haberla vivido, ¿qué es lo mejor y lo peor de la vida política?

-La vida política tiene el gran atractivo de que tú haces posible un sueño. Tienes que soñar un país, así como sueñas con una familia y, si te pones a ver, ese sueño es un constante conflicto de superación. La vida política, aún siendo colectiva, cumple con la satisfacción de lograr los sueños propios. No es una vida para tener comodidad, ni seguridad o estabilidad. Es una vida para transformar. Lo más importante no es solamente el acceso a las decisiones sino trascender con esas decisiones y esa es la mayor de las satisfacciones. Por eso se dice que la vida política es como un virus.

-¿Siente que al cambiar la política por la docencia cambió su estilo de vida?

-La docencia es una política porque con ella transformas y abres oportunidades. Abres muchos espacios.

-¿Cuál es el mensaje que Mercedes Pulido de da a la generación que está tratando de abrirse camino en la política contemporánea?

-Que no piensen si es bonito o feo, bueno o malo; sino que apliquen el sentido común que, generalmente, es el que le da a uno la inspiración y la intuición para seguir adelante.

Los críticos en estado crítico

Los tres son periódicos importantes. Tienen en común la línea editorial –crítica con el gobierno– y el problema del papel. Divergen, eso sí, en la forma de afrontarlo. Uno se surte de Maneiro y padece sus inconsistencias; el otro no le ha comprado –ni le comprará– papel al monopolio estadal, así le cueste la circulación; y el otro está vetado y no le venden papel a pesar de las múltiples solicitudes. Son tres testimonios sobre lo difícil que es editar un diario crítico en la Venezuela revolucionaria

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Es el decano de la prensa nacional, el diario más antiguo de Venezuela. Circula en Barquisimeto y en algunos estados de la región centro-occidental. Solía hacerlo con 32 páginas, a razón de 4 cuerpos de 8 páginas cada uno. Ahora lo hace apenas con un solo cuerpo de 8 páginas. Ha perdido el 75% de su edición. “Hemos tenido que dejar de publicar cantidad de información: acuerdos que había con universidades, páginas de salud, la página de opinión, que en principio se redujo de dos a una y ahora ni siquiera tenemos, se han reducido los trabajos de investigación, se ha dejado de publicar una cantidad enorme de información”, dice Carlos Carmona, editor del diario, que ha estado, por lo menos dos veces, al borde del cierre. Y siempre, como si de un juego macabro se tratara, se salva –lo salvan– in extremis. Una vez, incluso, con edición de despedida prácticamente lista para el domingo, les dieron papel –un poquito– el viernes. “La relación con Maneiro ha sido complicada, absolutamente irregular, porque no hay respuestas. Las respuestas son después de mucho jaleo, no responden las llamadas, los correos, las mensajerías”, explica. En la última crisis un twitt fue su última respuesta: “En los próximos días hemos de recibir papel, y le venderemos al @elimpulsocom, con la seriedad que caracteriza al Presidente @NicolasMaduro”. “Eso no funciona, yo necesito como empresa, como gerente, saber si tienen o no tienen papel, cuándo llega, cuál es mi esperanza, yo necesito tomar decisiones”.

¿Cómo se gerencia un periódico en esas condiciones? “Es terrible. La incomodidad de los trabajadores es enorme. Muchos se me han ido buscando nuevos horizontes, por no tener un futuro garantizado o razonablemente tranquilo, viven en una permanente duda o angustia. Adicionalmente no puedo cerrar ningún tipo de trato o preventa a largo plazo porque yo mismo tengo la duda de si me venderán papel o no, tengo que hacer mini preventas semestrales porque no me puedo comprometer a ofrecer algo que no sé si voy a poder cumplir”.

 ¿Es censura? “Definitivamente. En tiempos de dictadura te mandaban a fusilar y te callaban. En estos tiempos te mandan al Seniat, te hacen la vida cuadritos, te hacen la vida imposible, hasta que te vas del país o pones rodilla en tierra”.

CORREOCARONÍ

“Nosotros no le hemos comprado papel a Maneiro, no estamos de acuerdo con la existencia de un monopolio de papel”, dice Oscar Murillo, jefe de redacción de Correo del Caroní, único diario, hasta ahora, que no ha entablado –ni entablará, juran– contacto con el CEAM. Son principistas y desde hace tiempo lo están pagando caro: editado en Bolívar, una zona donde toda la actividad económica gira alrededor del Estado, hace años perdieron no sólo la publicidad oficial –esa desde hace tiempo–, sino clientes importantes –llámense empresarios y contratistas–, que por temor, para evitar problemas –y ganar alguna licitación– prefieren no publicar con ellos. Su via crucis con el papel comenzó en enero de 2014: un pedido hecho en el último trimestre del año anterior nunca llegó. Allí se prendieron las alarmas. “Terminamos 2013 con cuatro cuerpos, y ese primer mes de 2014 tuvimos que recudirnos a dos cuerpos de 8 páginas. A mitad de año debimos tomar una medida más drástica: reducir todo a un solo cuerpo de 8 páginas. Después vino la tercera tragedia de 2014: tener que reducir la circulación para poder estirar el inventario y comenzar a circular sólo de lunes a viernes”. Entonces se acabó el papel estándar; en depósito quedaban unas bobinas que, en tiempos mejores, habían sido adquiridas para la puesta en circulación de dos suplementos que no vieron luz, y por primera vez, en sus casi 4 décadas de historia, desde el 28 de abril Correo del Caroní comenzó a circular de lunes a jueves como un tabloide de 8 páginas y los viernes con una edición de fin de semana de 16 páginas. Y así lo hicieron hasta agosto, cuando se vieron obligados a convertirse en semanario en su último intento de sobrevivir.

¿Cómo ha sido trabajar en esas condiciones? “El reto para mí ha sido la coordinación: hemos tenido que eliminar las páginas de opinión, que en su momento eran muy fuertes, con firmas importantes, condensar los deportes y la vida cultural en una sola. Hemos evolucionado en la titulación, le hemos dado al diario una orientación interpretativa, apelando a una estructura que tiene algo de información y análisis”.

 ¿Lo más difícil? “La despedida de muchos compañeros que se van del país. Estar aquí en Correo del Caroní es un costo muy alto. Ha significado para muchos un sacrificio salarial y económico”.

¿Por qué no claudican? “Todas las medidas que se han tomado son para mantener la independencia editorial. No porque estemos en un momento de necesidad vamos a cambiar de política: este medio ha acompañado al pueblo en las últimas décadas y estamos convencidos de que el periodismo está para hacer precisamente lo que estamos haciendo: darle a la gente una voz crítica donde expresarse”.

De los grandes diarios de circulación nacional, es seguramente el más crítico y combativo. De ediciones dominicales de hasta cien páginas y decenas de suplementos en su buena época, ha quedado reducido a un berlinés de 2 cuerpos y 16 páginas. Y eso, gracias a la ayuda de afuera, porque adentro, con Maneiro, no hay forma. “Yo no he llamado menos de 1.500 veces a Maneiro”, dice Daniel Pérez Poleo, Director Ejecutivo de Negocios, “tenemos 8 comunicaciones escritas recibidas por ellos, en las que les pedimos una reunión formal, pero no hay, no existe manera. No nos dan la cara. Hemos hablado con el gerente de ventas, con el director de operaciones, a todas las recepcionistas y secretarias las conocemos y son extremadamente cordiales, pero nos dicen que no, que no nos pueden dar papel”.

¿Cómo sobreviven entonces? “Pertenecemos al Grupo de Diarios de América (GDA), que han sido en extremo solidarios con nosotros y nos han suministrado papel permanentemente para seguir batallando y diciendo las cosas como son”.

¿Ha habido trabas con la importación? “No. La documentación ha llegado en forma correcta. Desde el punto de vista aduanal no estamos cometiendo ningún delito: cumplimos con todo lo que nos corresponde, pagamos todos nuestros aranceles”.

¿Cómo los ha afectado la falta de papel? “De forma significativa. Hace un año estábamos en un cuerpo apenas; luego decidimos rediseñarnos y pasar a dos: un primer cuerpo que tiene la información de política, ciudad, regiones; y un segundo que recoge deporte, cultura y espectáculos. Pasamos de 36 a 16 páginas, y eso ha hecho que se tenga que ir mucha gente porque hay menos páginas para escribir.

¿Han recibido ofertas de compra? “Sí, las hemos tenido. Pero la posición es que no: este es el patrimonio de su padre y de su familia, y los principios de su padre se mantienen en esta organización”.

Las últimas noticias de un diario popular

 Durante años tuvo el estigma de ser un periódico sólo de las clases bajas. “El diario del pueblo” era su lema y de ello se enorgullecían. Un rediseño voló la tradicional frase de su cabecera y el periódico comenzó a guiñarle el ojo a las clases medias y altas, sin perder las señas de su identidad. De ese modo, a la par de afianzarse como el más leído del país –210 mil ejemplares de lunes a sábado y 340 mil los domingos, en su buena época–, también comenzó a ganar influencia en otros sectores. Por ello, se convirtió en una presa apetecible. Desde inicios de la revolución ha tenido a la cabeza a Eleazar Díaz Rangel, periodista identificado con el chavismo, que apostó por hacer un diario moderado. Después de la venta de la Cadena Capriles, dejó la moderación a un lado y se convirtió, de frente, en un periódico de la revolución. Aquí, cinco testimonios de personas que vivieron de cerca ese cambio.

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Ex Directora de Periodismo Gráfico de la Cadena Capriles

¿Cómo cambió el periódico después de la venta? Poco a poco empezaron a tenerse más presiones para no publicar o suavizar noticias. Había cosas que ya no se podían decir de tal manera o que no se podían cubrir. A Maduro había que llamarlo siempre “presidente Maduro” para así reforzar. Había mucho celo con lo que se publicaba en Más Vida, que es la sección de los ciudadanos, la que se ocupa de los problemas de la ciudad. Allí todos los días mandaban a tumbar cosas: que no están bien escritas, que no están bien cubiertas, era lo que yo escuchaba. En cuanto a la fotografía de portada, se comenzaron a publicar puras cosas positivas o internacionales, las protestas nunca se vieron salvo para satanizarlas. De sábado para domingo la fotografía debía ser siempre de Maduro o de alguna actividad relacionada con él. Las reuniones de portada se hicieron cada vez más difíciles por la escogencia sobre cómo abrir, con qué ángulo titular. Un día, cuando publicamos las cifras de inflación, que iban en aumento, yo decidí que el fondo, que siempre ha sido un cuadrado, saliera en forma de flecha hacia arriba: al día siguiente el lío fue espantoso. El último mes que estuve ya dejé de asistir a las reuniones de portada, porque me sentía indignada, me llené de rabia, era muy humillante y sumamente frustraste: no permitían ni siquiera publicar cosas que no eran de hacer oposición, eran la noticia, y no dejaban que pasaran. Me ponía los audífonos para no escuchar. No podía ya ni siquiera discutir con Eleazar.

¿Compras Últimas Noticias? No lo compro, me da asco cada vez que veo una portada en twitter. Para verlo y desinformarme, pues no. No es el mismo periódico que yo ayudé a hacer.

Ex directora de la Unidad de Investigación de la Cadena Capriles

¿Había presiones en el periódico? Siempre hubo presiones. Sobre todo en épocas electorales. ¿De quién venían? Entiendo que de los encargados del Minci, que se convirtieron en una pesadilla: llamaban por cualquier cosa, por cualquier titular. Jorge Rodríguez llamaba siempre para que su gestión de Caracas no fuera opacada; Ernesto Villegas también llamaba mucho, Delcy fue horrible. Presionaban mucho por el lado de la publicidad, amenazaban con quitar el listado del Seguro Social o la publicidad de PDVSA.

¿Existían personajes intocables? Había algunos más duros de tocar que otros. El gobernador de Bolívar, Rangel Gómez, era intocable en la gestión de Carlos Acosta. Nelson Merentes y Rafael Ramírez eran también difíciles. Recuerdo también a Erick Malpica Flores, un personaje cercano a Cilia, que se nombró una vez en un reportaje y fue un rollo horrible.

¿Personajes vetados? Yo supe antes de irme, y era una de las cosas que me tenía molesta, que se había hecho una entrevista a Leopoldo López y se mandó a parar cuando lo metieron preso para no molestar al gobierno, y nunca salió.

¿Cuál fue el objetivo de la compra, en tu opinión? Torcerle el brazo a los medios. Acomodar medios importantes, como Últimas Noticias, que tienen muchísima audiencia, y convertirlos en un brazo de propaganda del gobierno. Y eso es lo que ha pasado: Últimas Noticias se convirtió en el vocero del partido del gobierno. Basta ver los titulares de portada para saber que es un medio más del SITSI.

¿Compras Últimas Noticias? No. Me da demasiado dolor e impotencia al leer todas las mentiras que cuentan.

 

Ex Vicepresidente de Medios de la Cadena Capriles

¿Quién fue el personaje más favorecido después de la compra? El presidente Maduro, de lejos. Todos los días se empezó a hablar de Maduro.

¿Y los menos favorecidos? Cualquier dirigente de la oposición.

¿Y eso no fue así siempre? Últimas Noticias era un periódico que muchos días podía parecer pro gobierno, pero dentro se publicaban informaciones sobre hospitales, sobre ciudad, sobre inseguridad.

¿Cuáles fueron las fuentes más atacadas? Todo lo que tuviese que ver con política era conflictivo. Y Más Vida, que era comunidad, ciudad, salud, todo lo que tuviera que ver con temas públicos que afectaran al ciudadano. La presión sobre eso fue in-crescendo desde que yo me fui.

 Ex reportero de Últimas Noticias. Fuentes: Oposición y Asamblea Nacional

¿Qué pasó con el trabajo sobre el Esequivo que nunca se publicó en el periódico? A mí me pautaron ese trabajo y lo hice. Aproveché que en esos días hubo un foro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales sobre el tema y fui a darle cobertura, recogí mis impresiones, hablé con 2 diputados de la AN –en Últimas Noticias el tema es que siempre hay que consultar a dos fuentes–, consulté también a dos politólogos y armé el trabajo. El enfoque era que en diferendo no había luz porque no había solución y que el gobierno actuaba de forma pasiva. Escribí el trabajo y Díaz Rangel duró una semana para revisarlo. Eso no es común. Él revisa las páginas a diario pero no revisa los trabajos con tal minuciosidad. El fin de semana, yo estaba en guardia y me acerqué a preguntarle por el trabajo y me dijo: “no, ese trabajo no se va a publicar. Primero, coincide con la opinión de la oposición, y está sesgado y no tiene opiniones valederas”. En definitiva, que el trabajo no le convenía al gobierno, y no salió.

¿Por qué sales del periódico? Yo tuve dos incidentes con Diosdado Cabello. El primero fue tonto: él se molestó cuando le pregunté por qué grupos oficialistas iban a enfrentarse con los chamos en Altamira; no le gustó lo de oficialistas y no me dejó terminar la pregunta. Esa fue marca. Luego, una noche, en su programa él vilipendia a Ñapita (Hernán Lugo Galicia), un periodista de El Nacional y yo le escribí en twitter: ‘¿Acaso aparte de presidente de un medio público @dcabellor es presidente de un medio privado para estar mandando a botar gente?’. Ese tweet lo hizo levantar el teléfono y llamar a Héctor Dávila para que me despidieran –confirmado por el mismo Dávila–. El lunes la Gerente de RR.HH me pidió la renuncia: “Te pedimos que renuncies porque no te podemos botar, no hay motivos, pero la directiva no te quiere”. Yo dije que no y eso desencadenó una serie de eventos tormentosos: el Jefe de Seguridad vino a sacarme de la redacción a la fuerza, me quitaron el carnet, me bloquearon el acceso al edificio; y luego, por las mismas causas, salí de FM Center, donde era reportero. El gobierno es implacable cuando le pone el ojo a algún medio”.

Jefe de Coordinación Editorial y Coordinador de Sucesos de Últimas Noticias

¿A quién apuesta Últimas Noticias actualmente? Lo único que te puedo decir es que es muy cercano al gobierno. Eso es innegable: que los empresarios que están en Últimas Noticias tienen contacto de primera mano con el gobierno.

¿Qué pasó con Sucesos? ¿Por qué disminuyó? Eso disminuye con esta directiva. Una de las primeras secciones con las que se reúne Dávila es Sucesos, conmigo y con Eligio Rojas, y nos dice: no les voy a pedir a ustedes que me escondan los muertos ni la inseguridad, lo único que les voy a pedir es que me pongan las cosas buenas también. Por ejemplo: si a un violador le meten 30 años, eso tiene que salir y ser gritado por Últimas Noticias, si desmantelaron una banda de ladrones de carro, eso tiene que salir, y no chiquitico como antes. Equilíbrame la página: si tienes 10 muertos trata de meterme a los 10 en una sola nota, pero lo que no me hagas son 10 notas distintas con cada muerto, que era lo que hacíamos antes. Y sin embargo, si tengo 10 muertos y tengo 3 buenos, lo que llamamos un muerto bueno: una señora, un niño, no tengo ningún problema en separarlo, nadie me va a armar un problema por eso, pero tienen que ser buenos. Por ejemplo: antes yo abría con un obrero que mataron en La Vega; ahora eso va en un intertítulo en la nota principal.

¿Ha dejado de ser una sección crítica? No. Yo tengo una columna durísima. Porque no hay otra columna que sea tan dura contra la inseguridad y el gobierno; si alguien es duro en esa materia contra el gobierno soy yo. Y nadie nunca me ha dicho nada.

¿Qué pasó con la sección Más Vida? En Más Vida había una macolla opositora. Desde que salían iban a buscar vainas malas. Pura vaina mala. No importa que no tuviera fuente. De repente venía una denuncia de ‘los médicos del Pérez Carreño’, ¿quiénes son ‘los médicos del Pérez Carreño’? ‘No, no, es que no pueden hablar’. ¿Intentaste entrevistar al director? ‘No, es que no estaba’. ¿Y tú me pensabas abrir la página a 8 columnas con eso? No, no se puede. Entonces todos los días cosas malas, malas, malas. Y uno le decía: mosca, mira esto, que está bien bueno. Y salía una notica allí chiquitica.

¿El periódico sigue denunciando cosas? Siguen saliendo denuncias, sí. Pero hay que ser vivos, hay que ser inteligente. ¿Qué te interesa a ti? Que salga. No necesariamente tiene que salir abriendo la página. Puede salir aquí abajo. Ah, pero la quieres grandota, con foto, para que apenas abran el periódico llame la atención. Si tú la metes aquí abajo cumples el objetivo, porque lo que quieres es que salga. Bueno, de repente le suavizas un poquito el título y en el texto pones tu vaina, no importa. Pero el título trata de suavizarlo. Nosotros hemos demostrado que si tú haces la misma noticia y le suavizas el título, pasa. Igual se siguen denunciando cosas, sólo que anónimas ya no.

¿Son todos chavistas en Últimas Noticias? No. A ver. En el súper-desk había puro escuálido, puro opositor. Y no era un equipo digamos malo o malintencionado, no. Eran todos opositores pero no militantes. El único que no lo era, era Eleazar, y eso fue culpa de él. Yo se lo he dicho: su problema fue que se dejó rodear. Cuando él quiso hacer algo, ya estaba rodeado. Y su situación era tan difícil que en un momento tuvo que dar instrucciones de que no se publicara nada en Más Vida sin que él lo revisara, pero entonces después no fue sólo Más Vida, sino Internacional, y luego Política, y finalmente terminó teniendo que revisar todo el periódico. Y la única forma que tenía de hacerlo era multiplicarse. Tú lo veías a las 9 de la noche, todo cansado, leyendo ese paginero loco; pero eso fue su culpa, porque se dejó rodear. Ahora es cuando Eleazar está más tranquilo, ya no tiene que revisar todo, sólo se encarga de Política e Internacional y eso porque a él le gusta; y ojo, no es que haya metido a muchos chavistas, pero metió a gente neutral, que quizás está alineada con la izquierda, pero hay opositores; y no es que están acorralados: tienen derecho a hablar y opinar, damos discusiones periodísticas.

¿Están haciendo el mejor periódico posible? Yo creo que todavía hay cosas que hay que mejorar. Le hemos prestado atención a las cosas positivas sin dejar de decir las negativas. Se trata de balancear, se dicen menos las negativas, pero sí se dicen. El peligro es que nos convirtamos en Vea. Esa es una pelea que tenemos los periodistas aquí: nos negamos a eso. Y si llegar a ser así, uno tendrá que tomar su decisión en ese momento.

YEI, presenta su primer LP

Con 11 años de carrera musical, en los cuales fue parte de la banda caraqueña Telegrama, el cantautor Javier García está contento con el resultado de esta década de arduo trabajo, la cual dio como resultado su primer álbum en solitario Barriendo escombros después de la Fiesta.

“Fue difícil dejar Telegrama, pero siento que este proyecto solista es un nuevo renacer”, YEI, seudónimo con el que García presenta su nuevo proyecto, el cual guarda diferencias musicales con la banda. Ahora YEI se acerca más a la música alternativa, contando con la colaboración de otros músicos y amigos.

Barriendo escombros después de la fiesta

La frase que da nombre al álbum, y a la primera canción del tracklist, evoca a la gran fiesta que es la vida. “Mi vida durante 10 años fue como una gran fiesta, tuvo cosas muy buenas, como cosas malas. Hubo experiencias personales, excesos, coqueteos con la fama, desamores…”, comenta YEI, quien decidió volcar todas esas experiencias e historias en algo positivo como Barriendo escombros después de la fiesta. Aunque también confiesa que gusta la extensión de la oración.

 “Folky”, primer sencillo del álbum, es una canción que Javier escribió estando aún en Telegrama, fue una de las primeras que incluyó en Barriendo escombros después de la Fiesta,y tuvo como productor a Leonardo Aldrey y en la mezcla a Armando Añez (Recordatorio).

La pieza audiovisual que acompaña a la canción fue co-dirigida por Adolfo Bueno, quien también estuvo a cargo de los videoclips “Verte Ya” de Gustavo Casas y “Hormiga” de Recordatorio, y Adrian Egea de Grilled Cheese Studio.

Al preguntarle sobre su canción favorita en Barriendo escombros después de la fiesta, Javier menciona “Estrella Fugaz”, por ser más experimental y sentir que conecta todo el estilo del disco. Otra de las canciones favoritas de YEI es “El Alma Pesa” y señala que al escucharla  “la amas o la odias”.  Considera que es importante alzar la voz de alguna manera, ya que está completamente dirigida a la realidad que vive Venezuela y que ciertamente cualquier venezolano se sentirá identificado con tan solo escuchar la primera frase de la canción. “Vaqueritos aprovechando la permuta, bolichicos se electrocutan y ejecutan, no te metas con militares que te queman, si no revisas sus maletas que se van para Francia”, sentencia la letra.

Entre los próximos planes de YEI está seguir presentando su primer larga duración dentro y fuera de Venezuela, y el lanzamiento de “Potser (Las Noches de Barcelona)” como tercer sencillo. Bajo estas líneas pueden escuchar Barriendo escombros después de la fiesta en su totalidad y apreciar el trabajo en el que también colaboraron Armando Añez (Recordatorio, Americania), Leonardo Aldrey, Bernardo Rísquez (Different Fountains, Tulio Chuecos), Juan Daniel Gonzalez, Daniel Pirone (Telegrama, Triad), Nikolai Shiskin, Juan Víctor Belisario (VINILOVERSUS), Sergi Torrents, Vladimir Peña y Eric Colón Moleiro (Los Grillos Mientras Tanto).

COREÓGRAFOSWEB

Suly y Edwins, los frutos de la constancia

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Suly y Edwins duermen poco y bailan mucho. Lo hacen juntos (son pareja) y con celebridades. Pregúntenles por Farruko, Laura Pausini, Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, entre otros, y les dirán que sí, que los conocen. Pregúntenles por Chino & Nacho y les dirán que llevan siete años haciéndoles las coreografías. Pregúntenles por las tarimas de los principales espectáculos y premios latinos, llámense Latin Grammy, Billboard, Miss Venezuela, Festival de Viña del Mar, o premios Lo Nuestro, y les dirán que también, que han estado (y bailado) en ellas. Pregúntenles cómo lo han logrado y les darán tres claves: constancia, disciplina y amor por lo que hacen. Y pregúntenles si se sienten afortunados y les dirán que obvio, pero no tanto por estar en el mundo en el que están (y con la gente con la que están) como por poder ganarse la vida haciendo lo que más les gusta: bailar.

La historia de ellos no es exactamente la de una casualidad, un golpe de suerte o un giro inesperado de la rueda de la fortuna, sino la de una pasión cultivada, de un talento trabajado, de una perfección buscada (y sudada) por años que ya sobrepasan la década, once para ser exactos. “Cuando estábamos en Venezuela, podíamos tener hambre pero la clase era lo importante. Nos comíamos un sándwich con lo que fuera, pero guardábamos el dinero para la clase. Invertimos todos nuestros ahorros para irnos a Los Ángeles durante un mes a recibir clases en el Millennium Dance Complex, y volvimos sin un bolívar. No hemos hecho otra cosa que no fuera bailar”, dice Suly. Y aún hoy, en Panamá o en Miami, con una situación un poco más holgada, al consultarles por su rutina diaria dos son las palabras que se repiten: clases y entrenamiento. “De lunes a lunes”.

Tiene sentido, pues, que al preguntarles qué es lo peor de su trabajo, la respuesta sea “no dormir mucho y madrugar”. Y para ejemplificarlo, cuentan que en un día normal salen de su casa a las 7 de la mañana y llegan a las 11 de la noche. Que estando de gira pueden llegar a e irse de un país sin conocerlo: que todo se va en ensayos y preparativos, y que de un concierto en el que bailen pueden salir a las 4 de la mañana directo al aeropuerto para abordar un vuelo que sale apenas dos horas después.

Pero todo ello se ve remunerado y se olvida no más comenzar el baile, que es, nuevamente, su gran recompensa y lo mejor que tiene su oficio. “Yo no he hecho otra cosa que no sea bailar. Hago lo que amo. Y eso es lo mejor del trabajo: el hecho de poder mostrar y hacer lo que amo, estar en contacto con la gente, que en las presentaciones te vean y te sonrían, porque lo disfrutamos nosotros y lo disfrutan también ellos”, dice Suly.

Bailar en tarima con aquellos por los que las multitudes deliran no los ha hecho soberbios o creídos, sino agradecidos. “Para nosotros es una bendición. Representa un gran logro haber empezado de cero y poder trabajar con ellos. Eso lo tenemos siempre presente”. El carácter también ha hecho su parte: “somos demasiado relajados. Y además humildes, nunca olvidamos de dónde venimos, y creo que eso también ha sido clave. Cuando fuimos a los Grammys, en Las Vegas, y volvimos a Venezuela, la gente, los amigos, se preguntaban si habíamos cambiado, y nos los decían; pero no, seguíamos siendo los mismos. Esto sólo es nuestro trabajo”.

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Pero lo suyo no es sólo ejecutar bailes, sino también crearlos. Es lo que hacen, por ejemplo, con Chino & Nacho, de los que son coreógrafos. “Allí, nuestro trabajo consiste en darles vida a los temas. Tratar de buscar una coreografía coherente con lo que la canción dice y ellos quieren expresar”. Con respecto a esta faceta de traducir en bailes las canciones, Edwins cuenta que todo comienza con una reunión. Eso es lo primero. Allí conversan con el artista e indagan sobre el tema: qué pensaba cuando lo compuso, qué es exactamente lo que quería decir, qué ideas tiene, cómo le gustaría que se vieran expresadas. Luego, escuchan el tema. “Durante todo (y hace énfasis en la palabra) un día lo escuchamos: en el desayuno, en el almuerzo, en la cena, en el carro, en el celular, en todas partes. Ese día no suena otra cosa”. Y finalmente, al día siguiente, crean la coreografía, teniendo como norte lo anterior y la personalidad del artista –“no es lo mismo hacerle un baile a Ricky Martin que a Don Omar”, ejemplifica–. De tres días no pasa el proceso.

Eso da pie para pedirles, a ellos que por oficio han conocido a tantos artistas, que intenten definirlos en pocas palabras. A Víctor Manuelle lo recuerdan como alegre y respetuoso –“se tomó su tiempo para hablar con todos nosotros”–; de Laura Pausini no olvidan la cercanía –“hasta quiso bailar con nosotros”–; a Gilberto Santa Rosa lo definen con las palabras humildad y experiencia; a Zion & Lenoox los rememoran amigables y espontáneos; de J. Balbin resaltan lo “buena gente”, de Tito El Bambino lo “excelente persona y gran artista”, y de Myriam Hernández el “corazón enorme”. ¿Y qué decir de Chino y Nacho, sus amigos? Chino “disciplinado”, Nacho “inteligente”. Pendientes tiene dos nombres: Ricky Martin y Justin Timberlake. Ellos, confiesan, son con los que les gustaría bailar. Por ello (y para ello) siguen madrugando mucho y durmiendo poco. De lunes a lunes. Porque ha sido eso, el trabajo duro y la preparación, lo que les ha abierto el camino a este par de incansables venezolanos que durante años se sacrificaron para ir a recibir clases y ahora se las dan al mundo.

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Íconos Venezolanos: representando gráficamente nuestra cultura

Samuel Schoenberger y Stefano Osuna son dos jóvenes estudiantes de diseño gráfico y mentes creativas detrás del proyecto “Íconos Venezolanos”, el cual busca crear empatía entre sus seguidores y nuestra cultura a través de ilustraciones realizadas por Schoenberger, Osuna y varios colaboradores venezolanos residenciados en distintos países.

En 2014 Samuel Schoenberger comenzó el proyecto recreando símbolos patrios, luego sintió la necesidad de expandir las ilustraciones a distintos objetos y lugares que también nos identifican como venezolanos. Luego de la incorporación de Stefano Osuna surgió la idea de pedir colaboraciones a otros diseñadores y artistas. El primero que recibieron fue la imagen del Panteón Nacional, después de esa publicación su cuenta en Instagram no ha dejado de sumar seguidores. “Nos parece brutal porque te das cuenta que de alguna manera hay mucho sentimiento por cosas de Venezuela y varias de estas se convierten en cierto sentido como patrias. Por ejemplo, el famoso raspado maracucho”, comenta Schoenberger y agrega que han recibido íconos desde Italia, Estados Unidos y Panamá.

“Todo parte de una idea que tengamos la necesidad de representar y que esta a su vez logre que el público se sienta identificado. Empezamos diciendo ‘esto es demasiado venezolano y hay que hacerlo’”, comenta Samuel.

“Después de tener la idea, hacemos los bocetos y luego, en digital comienza el proceso de vectorización para darle forma. El último paso es la curaduría, y para ello tenemos un grupo de diseñadores que tienen muy buen ojo para ver detalles que quizás nosotros no veamos. El resultado final que es lo que se monta en Instagram”, agrega Stefano.

Además de esto, el tema clave de este proyecto es su estética, “flat”, los iconos deben ser completamente planos. Samuel y Stefano ha recibido colaboraciones en 3D y otros estilos que han dejado de publicar por no compartir la estética que han usado desde 2014.

Venezuela gráfica

Ambos diseñadores coinciden en qué el corazón de Íconos Venezolano es la identidad gráfica del país, pues en los espacios donde se conversa sobre el diseño gráfico siempre se debate sobre la falta de identidad gráfica en Venezuela.

“Venezuela para el mundo entero probablemente es el certamen de Miss Venezuela o las novelas pero no hay algo que nos identifique gráficamente como venezolanos. Con esto logramos mostrarle a alguien de otra nacionalidad o idioma que es Venezuela”, comentan.

Samuel y Stefano mencionan que el ícono del Caribe es el que más los ha influenciado. Sin embargo, Samuel también se siente identificado con la ilustración del Escudo Nacional pues nunca imaginó que tendría tanta receptividad. Stefano, por su parte, comenta que se identifica con el ícono del Metro de Caracas pues este era parte de su día a día.

 

Sobre sus influencias los jóvenes diseñadores mencionan tres proyectos, dos venezolanos y uno internacional: “Aquí no se habla mal de Venezuela”, una propuesta fotográfica de Álvaro Pérez Kattar, del cual han extraído razones positivas para resaltar la cultura nacional. El trabajo de la arquitecta venezolana, Yorlmar Campos, quien ha realizado iconografías que Samuel y Stefano toman como base para su ilustraciones y por último mencionan al proyecto “36 Days of Type”, creado por dos diseñadores españoles, del cual destacan su carácter colaborativo y el gran alcance que ha logrado en Internet. “Nos inspira porque nos gustaría que Iconos Venezolanos tuviese el mismo nivel de masificación de ‘36 Days of Type’”.

¿Aún faltan piezas por ilustrar?

Ambos coinciden que no pueden decir con exactitud un número de íconos que falten por ilustrar pues desconocen si llegará el momento en el que se acaben los iconos venezolanos. “Mientras tanto, seguimos creando y experimentando. Además estamos entrando en una nueva fase que es el tema de la fotografía y en esto Stefano es una pieza clave”, comenta Samuel y agrega, “también tenemos una alianza con una marca de ropa llamada ‘Me Gustan Tus Bananas’, su próxima colección incluirá nuestros Iconos Venezolanos. Con esto los iconos no solo se verán en la web sino también en físico, la gente podrá llevarlos puestos incluso en otros países”.

¡Aquí una muestra de su trabajo!

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Caribe IV

Raspado IV

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escudo

Si te gustó esto, sigue viendo más en el Instagram de Iconos Venezolanos.

Las capturas y el buen rollo de “Guaicaipuro Pop”

Por Ashley Garrido ⎜ @ashgarrido

“Ayer salí aquí como suelo salir cuando hago fotos. Voy con mis amigos y de repente encuentras las fotos a medida que va pasando el día”, dice Andrés San Juan, director de cine venezolano radicado en Madrid desde hace seis años y ojo detrás del proyecto fotográfico “Guicaipuro Pop”, con el cual ha visitado siete países y planea publicar el libro Sudaca Frames: On the road Project.

Andrés estudió dos años de Medicina, se graduó como abogado y también como director en el Instituto de Cine de Madrid. Recuerda que desde su infancia escribe y que su madre lo inscribía en concursos, pero no fue hasta sus años como estudiante de Derecho cuando escribió un guión que llamó la atención de Henrique Lazo. “Me hizo una clase de taller improvisado y me dijo ‘vete a estudiar cine’”, dice.

En 2010 partió a la capital española con una cámara Pentax del 79’, herencia de su madre. Hacer cine, dice, es más lento y requiere gente, real y “un bojote de mierdas”, halló su refugio haciendo fotos como loco, paralizando el video y reflejando en imágenes estáticas lo que haría como director de cine.

Un ojo abierto y uno cerrado

“Cuando yo era pequeño, mi mamá me contaba que Guaicaipuro dormía con un ojo abierto y otro cerrado, y por eso era tan pelúo matarlo. Mi cámara es ese ojo abierto, es como estar descubierto a la realidad a pesar de que tengas que pagar las facturas, hacer todo lo que te ladilla”, dice Andrés, quien se mantiene fiel a su primera cámara y únicamente trabaja en formato analógico. Con respecto al nombre Guaicaipuro agrega, “Guaicaipuro también porque soy venezolano, pasé 26 años aquí antes de irme y quería que de entrada la gente entendiera de dónde venía y el ‘pop’ por hacer pop esa visión, hacerla popular, de ahí viene ‘Guaicaipuro Pop’”.

Una foto publicada por Andrés San Juan (@guaicaipuropop) el

 

Fanático del grano y de los colores saturados, San Juan utiliza tres cámaras: la Pentax de su madre, otra de la misma marca totalmente mecánica que le permite seguir capturando momentos incluso cuando ya no tiene batería y una Canon que incluye un botón para una doble exposición. En pleno 2016, cuando las tendencias se van a lo digital y día a día se buscan maneras de superar los dispositivos del pasado, Andrés San Juan declara que no entiende la fotografía digital, “no de entender el cómo es sino que yo agarro una cámara digital y no veo lo mismo que a través de la analógica”, comenta.

Destinos

En enero de 2015, Andrés comenzó a viajar, simultáneamente comenzó el libro –aún inédito pero con planes de editarse en España, México y Venezuela- Sudaca Frames: On the road Project, el cual reúne su trabajo fotográfico y una buena cantidad de texto bilingües que acompañan cada destino. Con Sudaca Frames, Andrés ha visitado Irlanda, Portugal, Marruecos, Francia, España, Egipto y el sureste asiático (Tailandia, Camboya, Vietnam y Laos), viajes de una semana de los que resultan un promedio de 400 fotos, una pequeña cantidad en comparación a las miles que puede almacenar una memoria digital, 50 de ellas “muy de pinga, como 200 salvables y el resto, pura mierda”.

Andrés comenta que cada destino ha dejado algo particular en él. “En Irlanda es la soledad, allá hay gente muy solitaria, que vive mucho en el miedo; en Marruecos es lo contrario, es la apertura completa al extranjero; en Portugal la gente lo que hace es contemplar, es como un país que contempla todo; el sur de Francia es como el arte por el arte, conocí a muchísimos artistas, además todos te hablan en francés, es como una película y están todos locos. El francés es un personaje que va con todo pero no le importa el resultado; después España son los amigos, la definición más bonita de amistad que yo tengo la encontré en España. Para mí son los mejores amigos que puedes conseguir, son gente que va a estar siempre y que nunca te a va a envidiar; se emociona por ti, es tan bonito que tú no quieres hacer nada sin poder compartir con ellos porque el éxito solo, sin que tus amigos también lo tengan no me gusta, me parece una mierda”.

Una foto publicada por Andrés San Juan (@guaicaipuropop) el

En las fotos de “Guaicaipuro Pop” no se ven sitios turísticos, momentos grandiosos ni extraordinarios; la sencillez de la vida es lo que retrata el ojo abierto de este caraqueño. “Yo estoy seguro de que mucha gente me ve haciendo fotos por ahí y no entiende qué estoy haciendo. De repente le estoy tomando una foto a cualquier cosa, hay un niño jugando, entonces yo le hago la foto al niño jugando. No quiero una grandiosidad, no estoy buscando cosas grandes para transmitir, lo que estoy buscando es ir desde lo pequeño a lo grande”, dice Andrés.

Caracas

Andrés San Juan se fue de Venezuela queriendo encontrar las diferencias que nos separan del resto del mundo, pero para su sorpresa lo que descubrió fueron semejanzas. “Todo es igual en todos lados, siempre es lo mismo pero en otro idioma, con otras características y en otras circunstancias pero es lo mismo, siempre; y si tu sonríes en todos lados vas bien. Es tan fácil como sonreírle a la gente y hacerle entender que vas en buen rollo, que no juzgas”, declara.

Desde 2010 ha visitado el país en dos ocasiones: la primera coincidió con las protestas de 2014. “Caracas me jodió burda la vez que vine antes, yo estoy medio loco, soy una persona obsesiva, que tiene como demasiada energía y cosas que hacer, entonces yo pasé cuatro años en Madrid y sin saberlo un amigo me ayudó a hacer terapia. Imagínate, aquí todo te mata, allá nada te mata, nada. Él –mi amigo- que quitó el drama partiendo de una base donde nunca pasa nada, entonces puedes ser completamente libre y cuando regresé a Caracas le acababan de cortar la cabeza a un motorizado con un cable”, dice Andrés y sobre su visita en 2014 agrega, “acabó conmigo, no pude con Caracas, me volvió a aceptar como si nunca me hubiera ido. Mi cabeza perdió todo lo que tenía hecho y me fui de aquí pensando ‘vamos a dejar a Caracas un tiempo en paz’”.

Regresó en abril de 2016 y su experiencia fue totalmente opuesta. Declara encontrarla mejor que antes. “Yo le digo a todo el mundo que parece una locura, que tal, que no sé de qué estoy hablando, etc. pero Caracas está desahogada”. Admite que ya no juzga a su ciudad natal, la toma como las demás ciudades del mundo, “complicada pero si das lo mejor de ti pues vas a recibir cosas bonitas”.

Una foto publicada por Andrés San Juan (@guaicaipuropop) el

Habla con cautela sobre hacer fotos en Caracas. “El problema es que yo hago las fotos de una manera en que no sé si aquí me roben en un segundo. Yo necesito estar en la ciudad, con la cámara y fluir. No como estos fotógrafos que hay aquí que se bajan y ‘chan, fuin’ y se piran, eso me parece que es hacer trampa”.

A principios de este año Andrés San Juan tenía un pasaje para Turquía, partiría desde ahí hacia Siria, iría a retratar la guerra. Ese proyecto fue postergado por otros compromisos profesionales que lo alejarán del conflicto por un tiempo, pero eso no impide que tenga el objetivo trazado “no quiero ver lo terrible de la guerra, quiero encontrar la decencia en la guerra”, dice.

“Siempre le puedes sacar lo mejor a cualquier momento en el que estés pero también es cierto que hay veces que tienes suerte, el azar juega mucho en las fotos, por lo menos en la analógica”, comenta antes de despedirse diciendo: “yo soy fiel a las cosas, si no me matan en la guerra, voy a hacer fotos siempre. No sé a dónde llegue o hasta dónde me lleve, a dónde vaya pero, siempre va a ir una cámara conmigo”.

Cotur, de la radio a YouTube con “Encabinados”

César Velázquez, mejor conocido como Cotur, comenzó su carrera dentro del mundo de la música como miembro de 4to Poder, luego dio un salto a la radio, y durante seis años condujo en La Mega 107.3 FM el programa Rap Latino. Ahora lleva cinco temporadas como conductor del webshow “Encabinados”, en cuyos episodios comparte un paseo en automóvil con personalidades de la música, la televisión y las redes sociales. Esta quinta temporada fue titulada “Encabinados Superstars”, y en ella personalidades con más de un millón de seguidores en Instagram acompañan al rapero en los recorridos por distintas ciudades del mundo. Sasha Fitness, Norkys Batista, Luis Chataing y Jean Carlos Canela han sido algunos de sus acompañantes.

Conversamos con él sobre su experiencia con el webshow, los invitados y las diferencias de la nueva temporada.

¿Cómo nace la idea de ‘Encabinados’?

-“Encabinados” surgió como una necesidad de darle continuidad a un programa que tuve durante 6 años en La Mega 107.3 FM llamado “Rap Latino”. De lunes a jueves el programa funcionó como una plataforma de apoyo al rap latino. No fui el primero ni tampoco el único que tenía este tipo de programas pero en efecto sí se popularizó bastante este formato. De ahí surgió el Rap Latino Fest, evento al que durante 3 años consecutivos asistieron más de 5000 personas.

En ese entonces, estaba manejando a Apache. Fue cuando salió “Apa y Can”, proyecto que tenía junto a Canserbero. En ese momento tuvimos 40 fechas alrededor de Latinoamérica en un año. Por eso casi nunca me encontraba en Venezuela y se me hacía difícil seguir con el programa. Es aquí cuando comenzamos a crear este nuevo formato que nos permitía, estuviéramos donde estuviéramos, montar a los raperos en el carro para que hicieran un freestyle o improvisaran algo, y luego transmitirlo en La Mega y montarlo en YouTube.

Cuando nos dimos cuenta, los videos de YouTube se volvieron más populares que el mismo programa de radio. Esto nos dio la oportunidad de crear este nuevo proyecto en el que mostrábamos talento que no fuera únicamente venezolano. Es así como surgió ‘Encabinados Internacional’. Lo hemos estado grabando entre Miami, Los Ángeles, Nueva York y en las principales ciudades donde haya conciertos. Aparte, no sólo es de músicos; también entrevistamos a cocineros, fotógrafos, etc, personas que hayan salido de su zona de confort para ser exitosas.

No son entrevistas comunes. Yo lo dejo fluir. Ni siquiera investigo antes de entrevistar al artista, yo voy a ellos con lo que sé. Y eso me ha dado resultados. Me pasó con Sasha Fitness: yo lo que sabía de Sascha es prácticamente lo que sabe todo el mundo, la dieta de las almendras y que tiene dos libros. Esa inocencia con la que yo llegué a la entrevista me permitió conocerla mucho más, como ser humano y sobre su carrera. Tampoco escribo las preguntas porque dejo que la actitud con la que llegue el artista sea clave. Si esa persona llega con ganas de echar broma todo ese rato, para mí también está bien.

¿Cómo ha sido tu experiencia con el programa?

Siento que este programa ha sido como un postgrado. Me siento totalmente agradecido de poder tener la oportunidad de ver a estas personas y que den una vuelta conmigo. Es como si hicieras una lista de personas que admiras y de otras que sabes que son muy exitosas y que aunque no las admiras en el momento, al final las conoces y terminas admirándolas. Eso me pasó con Morodo. Yo escuchaba sus canciones pero no conectaba tanto con su música hasta que un día lo conocí, hicimos un tema y después de ese momento me convertí en su fan número 1. Compartí con él esa experiencia, vi como trabajaba; que no escribía sus canciones sino que iba diciendo lo que sentía. Eso mismo me pasa con Encabinados. Todas estas personas tienen en común que son disciplinados, apasionados e incluso adictos al trabajo. Son personas que lograron ser exitosas y tienen muchísimas metas, siempre quieren estar mejorando. Son personas con las que te empiezas a codear e influenciar. Y con ello te das cuenta de que no te puedes limitar.

¿Alguna frase o comentario en específico durante las entrevistas?

Aunque parezca cosa del guión, algo que siempre me dicen es que manejo demasiado mal (risas). La gente está en la entrevista entre relajada y asustada. A veces los entrevistados no tienen el chance de ponerse en la actitud de artistas, porque van agarrando la cámara o están pendientes de que yo no choque. Eso hace que ellos me hablen como son de verdad y creo que eso es lo que más ha resaltado.

¿Cómo ha sido la transición desde la primera hasta la quinta temporada?

La transición del formato de radio a videos en YouTube pareciera ser mucho más fácil pero el programa de radio tenía un nicho del mercado específico porque era de rap. Cuando pasé a ‘Encabinados Internacional’ se volvió prácticamente un mercado más general. Sin embargo, considero que tiene un impacto positivo pues adeptos al rap clásico ven una entrevista de Oscar de León y me dicen: “Epa, vi la entrevista con mi papá”. Se vuelve incluso un punto de conversación entre padres e hijos, porque es un formato que entró por la gente de mi target pero que se expandió para otras personas con otros gustos también y las tienes que respetar.

¿Qué nos ofreces en la sexta temporada de Encabinados?

Esta sexta temporada la denominamos “temporada de los super stars”; de los millonarios de Instagram. A diferencia de las otras, ‘encabinamos’ a un grupo de personas que tienen más de un millón de seguidores: Luis Chataing (1.5 m de seguidores); Norkys Batista (1.6 m); Valeria Orsini (3 m). Son particulares porque si tienen más de un millón de personas que los siguen es porque el contenido que están generando le interesa al público. Le dedicamos esta temporada a los exitosos de las redes sociales. Ellos me han dicho cosas muy interesantes, tips para las personas que estén en todo esto de las redes sociales. Son personas que se convierten en referencia pues su contenido está funcionando. Sin embargo, hay que diferenciar también que hay personas que son muy exitosas y no tienen este alcance tan grande.

¿Aún es muy pronto para pensar en una séptima temporada?

Estoy conceptualizando para la séptima temporada de Encabinados Internacional como un “encabinados iconos”, que sea la contraparte de esta sexta temporada. Es decir, en vez de que sean personas muy populares en las redes sociales, quiero que sean personas – iconos, aunque no tengan redes sociales. Por ejemplo Omar Vizquel, que aunque no es tan popular en las redes, todos sabemos quién es; Juan Arango; Jerry Rivera, etc. Estoy tratando de hacer cosas que eduquen, que dejen algo en el público.