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Pistola, papelón y el resto del mundo

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Por Gabriella Mesones – (@unamujerdecente)

Somos la generación del desencanto y la incertidumbre. La sensación colectiva es que somos un país fracasado, y podríamos hacerle los honores a Chocrón y venderle la nación a los asiáticos, agarrarnos el dinero y que cada quien busque su camino en la internacionalidad. La destrucción ya es parte de nuestra idiosincrasia. Lo vemos en nuestra vestimenta de arquitectura modernista, en los constantes edificios que vemos caídos y suplantados por cubos de vidrio, en las perennes construcciones que inundan la ciudad, en las noticias de los periódicos, en el discurso de nuestros líderes y en el discurso de los que no lo son.

Por mucho tiempo quise irme, hasta que se me quitaron las ganas. Sí, mis días también están teñidos de hostilidad, malos servicios, tráfico, contaminación, corrupción, discriminación, indignación y pare usted de contar. Pero alguna vez fuimos la ciudad más amable del mundo, y en la actualidad somos el país más feliz de esta corteza terrestre; sea como sea que los entes internacionales lleguen a esas conclusiones a las que siempre me mantendré escéptica.

Amo todo esto que nos rodea. Amo su desorden, su ruido y su caos; su carácter impredecible para lo bueno y para lo malo; y, sobre todo, creo que amo su energía destructora. Quizás por eso tenemos memoria a corto plazo: derribar para montar cosas nuevas nos deja poco espacio para el recuerdo. Por otro lado tenemos a su cielo azul y su sol tan caliente que pareciera que lo vemos de noche. Sus guacamayas y sus guacharacas que te despiertan a las cinco de la mañana. Sus mangos y sus guayabas. Su naturaleza luchadora que hace que crezcan lindas matitas con flores en el concreto y en los cables de electricidad. Su café y su cacao. Sus llanos, sus tepuyes, sus cataratas, sus ríos y sus montañas. El Ávila, a veces verde, a veces roja, a veces amarilla. Su gente zalamera con ansias de hablarte en la calle. Su gente extraña, extrañísima.

Hay una anécdota que siempre me ha parecido la metáfora perfecta: mi madre camina conmigo en mano y detiene una camionetica, me monta y con ella todavía pisando la calle el carrito arranca. Un señor detiene el carrito y regaña al conductor: “¿Cómo es esto posible? ¿Qué le ha pasado a esta ciudad que una señora no puede caminar tranquila con su hija?” Mi madre da las gracias y, apenas se sienta, el señor saca un machete y roba a toda la camionetica, menos a mi madre y a mí, claro. Nos sorprende de la misma forma un acto de maldad como uno de bondad y la mayoría de las veces encontramos estos extremos en una sola persona. Una metáfora de nuestra ciudad o del mundo, me gusta más pensar ese señor es la esencia de lo que se vive únicamente en esta ciudad.

En la calle me he caído a cervezas con obreros y después he conocido a mendigos que hablan del espacio y la velocidad de la luz mientras me ofrecen aguardiente a pico de botella. He comido mango con vendedores de libros que saben todo lo que yo quisiera saber de teatro venezolano. Se han inventado acentos para conquistarme en las calles, como lo hizo  “Habibi” con su acento llanero árabe. Viejitos españoles han bailado conmigo en plazas. Artesanos me han invitado a la playa con drogas duras incluidas. La piedrera que me ofreció unas puñaladas me terminó abrazando cuando se enteró de que era mi cumpleaños. Camioneros me han regalado patilla porque me han visto con sed caminando bajo el sol.

La magia de hablar con desconocidos es que no hay ningún tipo de atadura: he escuchado los sueños y las decepciones más profundas del que se sienta al lado mío en el carrito. He hablado de la maldad y de la esencia del ser humano con barrenderos que se jactan de ser los perfectos espectadores de la calle. He compartido cigarros con seres que se inventan profesiones y absurdas cuando les pregunto qué hacen. He tomado guayoyos con señores mayores que se han mochileado toda Latinoamérica y extrañan no haberlo hecho más. Se me han acercado mujeres hermosas de voz ronca y manzana de Adán para hablarme de cuán esclavos somos de nuestro cuerpo.

La realidad detrás de los esporádicos encuentros suele ser dura. Acostumbran a hablar de la tristeza, de los matrimonios fallidos, de las malas relaciones conlos hijos, de lo vacíos que están nuestros monederos, de los futuros proyectos que uno sabe que no se van a dar, de los vicios de los que no podemos despegarnos. Por alguna razón siempre he percibido que estas pequeñas descargas de calle están bañadas con un aire de humor, plenitud y hasta sabor, coño. Quizás es que estoy obsesionada con Gabriel García Márquez o capaz es que verdaderamente somos felices por el simple hecho de tener pájaros de colores en nuestro cielo azul, frutas que pareciera que tuvieran azúcar encima, palomas tímidas, viento fresco que nos pega en la cara, café increíble en cada esquina y petróleo en abundancia.

Recordando la literatura que leía cuando niña, me doy cuenta de que las historias venezolanas tenían siempre un halo de conformismo encima. Como en El cocuyo y la mora, donde el insecto era un insensible y un ingrato con quien lo cobija tiernamente. Creo también que Caracas nos trata así, porque nosotros no la tratamos muy distinto. La ciudad claro que es hablante y el discurso que generan a veces nos obliga a irnos, cuando en realidad debería convencernos para quedarnos. Tulio Hernández nos lo dice también: Caracas siempre ha sido una tarima desde la cual se habla al país, pero nadie se ocupa de mirarla a ella. Caracas termina siendo nuestra Odisea, un viaje complicado lleno de obstáculos terribles, pero al final la meta siempre es volver a casa, y qué buena suerte que casa sea este valle generoso que nos cobija o nuestros campos de papas, tapiramas y frijol. La casa está donde está el corazón, y qué rico que Caracas nos lo haya robado.

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#Conteo: Los 9 mejores festivales de Carnaval en el mundo


Por Gabriela Araujo -@gzampino

Papelillos, bombitas de agua y disfraces es lo que asociamos al Carnaval de la manera más rápida. La fiesta anual de origen pagano romano que después se relacionó con la cuaresma de la religión cristiana se celebra en cuatro continentes del mundo, a excepción de Asia. Pero ¿En qué países están los mejores Carnavales?

1. BRASIL: El Carnaval brasileño se lleva a cabo cuatro días antes del Miércoles de Ceniza, día de ayuno y arrepentimiento que marca el inicio de la Cuaresma. Río de Janeiro es el lugar más famoso para el carnaval en Brasil. Las diferentes escuelas de samba compiten por el primer lugar en los desfiles elaborados que duran horas. Todos los bailarines llevan trajes increíbles de lentejuelas y plumas. Río se hizo famoso en la década de 1930 por sus desfiles, fiestas y bailes, que se hacen más grandes y más impresionantes cada año. Los desfiles pasan a través del enorme Sambódromo.

2. INGLATERRA: El Carnaval de Notting Hill es una ocasión anual de Inglaterra, que tiene lugar en las calles Londres, en agosto de cada año, durante dos días, desde 1965. En Inglaterra el carnaval ha atraído a muchas personas en el pasado, lo que lo convierte en el segundo mayor evento de calle en el mundo. Por primera vez en Inglaterra Rhaune Laslett decidió invitar al steelband a participar en un festival de la calle de Notting Hill. Este fue el primer evento de que la música steelband se jugó en las calles de Inglaterra.

3. ITALIA: Conocido como “Il Carnevale” en Italia se celebra al igual que los carnavales en el Reino Unido, los EE.UU. y en otras partes del mundo, cuarenta días antes de Pascua y una fiesta final antes del Miércoles de Ceniza. Il Carnevale es el festival más grande de Italia. Los eventos a menudo duran de dos a tres semanas antes del día de carnaval real. Muchas ciudades italianas celebran Il Carnevale el fin de semana antes de la fecha de carnaval real, que es el martes de Carnaval. Nada pasa por alto los desfiles con disfraces y máscaras clásicas de Venezia. ¿Quién no querría disfrutar ese momento?

4. PAÍSES BAJOS: En Holanda el carnaval se celebra justo antes del Miércoles de Ceniza (siete semanas antes de Pascua). En carnaval la emoción de las personas llega al punto más alto y una gran parte de los Países Bajos se vuelven locos. Muchas ciudades holandesas realizan desfiles que consisten en extrañas figuras grotescas, de cartón piedra en carrozas y las personas se visten con trajes extravagantes. Las Bandas de música hacen que los citadinos bailen alrededor de las calles, pero claro siempre está la duda de la sobriedad porque una cantidad enorme de cerveza desaparece por las gargantas sedientas. Las provincias del carnaval principales son Limburgo y Brabante sur, ambos cerca de la frontera belga. Los cristianos en Holanda han adoptado el Carnaval como la última oportunidad para comer, beber y ser felices antes de los cuarenta días de ayuno antes de Pascua.

5. ESPAÑA: El Carnaval es uno de los festivales más respetados y además rebeldes. Toman en cuenta el hecho de que la palabra  ‘carnaval’ proviene del latín medieval carnelevarium, es decir, para suspender o retirar la carne. En carnaval la fiesta del espíritu da brotes de alegría y música, la danza, la comida, la familia y los amigos forman el núcleo de la celebración. En España se celebra en todo el país, aunque las fiestas más escandalosas son en: las Islas Canarias, Cádiz y Sitges. Si bien cada ciudad de España tiene su propio sabor único de la celebración.

6. ESLOVENIA: En Eslovenia en carnaval toda la gente tiene sus máscaras de diferentes estilos y la mayoría decoradas de manera lujosa. Es el país más célebre conocido como el Festival de las Máscaras y hay premios para los más creativos. La temporada de carnaval comienza con el Año Nuevo, pero los eventos oficiales organizados por la ciudad abren dos fines de semana antes de semana santa, las noches de carnaval llena de luces la ciudad, junto al arte y representaciones teatrales que tienen lugar a lo largo de las calles, plazas y tiendas de campaña.

7. ALEMANIA: En Alemania el Carnaval es llamado Karneval, Fastnacht, Fassenacht o Fasnet. Depende de la zona donde se celebra el carnaval. Las raíces de estas fiestas yacen en la primavera de la época precristiana, cuando la gente usaba máscaras para ahuyentar a los espíritus del invierno y la bienvenida al renacimiento de la naturaleza con el canto y el baile. El jueves anterior al Miércoles de Ceniza es conocido como “El carnaval de las mujeres” en algunas regiones de Alemania. Cada ciudad y pueblo de Alemania tiene sus propias tradiciones de carnaval, pero en el suroeste del país, el carnaval suabo-Alemannic es considerablemente diferente de la versión Renania, sólo aquellos que han vivido en la ciudad durante más de 15 años pueden participar. Esta es la regla del gobierno en el suroeste. Las máscaras y los disfraces también tienen que ajustarse a los precedentes históricos.

8. SUIZA: En la temporada de carnaval, los participantes disfrutan la vida al máximo. Las máscaras y los disfraces ayudan a las personas a asumir una nueva identidad mientras desfilan por las calles, que van a menudo tocando instrumentos musicales. El carnaval comienza el lunes después del Miércoles de Ceniza, a las 4 am con precisión. Cuando el carnaval cobra vida en las primeras horas de la mañana las calles de esta ciudad son acompañadas con el sonido de tambores, flautas y los pasos de los personajes enmascarados y disfrazados.

9. JAMAICA: El Carnaval se celebra en el tiempo de Pascua en los centros de Kingston, Ocho Ríos y Montego Bay, e incluye grupos de personas vestidos de manera extravagantemente que desfilan y bailan en las calles. El reggae y las bandas de calipso junto a desfiles de niños están incluidos, así como artistas de Jamaica, Trinidad y Tobago y de cualquier otro lugar del Caribe. El Carnaval fue introducido a Jamaica por primera vez en 1990 y rápidamente se echó raíces en esta isla amante de la diversión para convertirse en uno de los eventos más esperados del año. La diversión y la emoción no se limitan a Kingston, aunque es aquí donde el gran desfile y muchos de los principales eventos tienen lugar.

10 canciones para comenzar la época navideña

Comenzó el mes más festivo del año y existen cientos de maneras de celebrarlo, con la familia, los amigos, con tradiciones y costumbres que en ocasiones no entendemos pero nosotros decidimos evocar al espíritu de la navidad a través de la música.

Les presentamos una selección de diez canciones festivas que animarán hasta al más Grinch de sus amigos.

1) All I Want For Christmas It’s You – Mariah Carey Ft The Roots & Jimmy Fallon: En diciembre del año pasado la diva del pop Mariah Carey se unió a la banda The Roots y al presentador Jimmy Fallon para interpretar una tierna versión  de “All I Want For Christmas It’s You” dónde utilizan xilofonos, bongos y flautas, junto a un coro de niños. Esta canción, esta incluida en el álbum Merry Christmas, publicado por Carey en 1994.

2) I Wish It Was Christmas Today – Julian Casablancas: El líder de The Strokes grabó esta versión, extraída de un sketch del programa de televisión Saturday Night Live durante la promoción de su álbum como solista Pharases of the Young. Como dijo el portal Stereogum “la canción suena como un b-side temprano de The Strokes” y por eso lo queremos.

3) Run Rudolph Run – Chuck Berry: Esta canción fue grabada por Berry en 1958 y desde entonces ha sido versionada por un gran número de artistas entres ellos  Hanson, Sheryl Crow, Bryan Adams,  Cee Lo Green e incluso por el súper grupo formado por  Lemmy Kilmister, Billy Gibbons y Dave Grohl en 2008. A pesar de la gran cantidad de covers, el título de la canción suele ser dicho como Run, Run, Rudolph“.

4) Won’t Be Home for Christmas – Blink-182: A Santa Cause: It’s a Punk Rock Christmas fue un álbum recopilatorio de navidad realizado por la asociación pediátrica Elizabeth Glaser contra en VIH. Él reunió a lo mejor del punk versionando canciones navideñas. Blink-182 fue una de las bandas invitadas con la canción “Won’t Be Home for Christmas”.

5) Merry Christmas(I Don’t Wanna Fight) – The Ramones: Joey Ramone escribió la canción para el álbum de 1989 Brain Drain. El lanzamiento de la canción estuvo acompañado de un videoclip que sigue la temática de la lírica “es navidad, no discutamos).

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Conteo: Películas navideñas que la televisión no se cansa de repetir

Por Ashley Garrido – @ashgarrido

Los días de descanso navideño van de la mano con una selección fílmica que nos ha acompañado por años -incluso décadas-. La misma no ha sido realizada por nosotros o nuestros familiares más cercanos, los responsables de ella son los canales de televisión.

En este post hemos reunido ocho películas que sin duda no veremos una, sino múltiples veces en los días previos y posteriores a Navidad en los canales de televisión nacionales, por cable y ahora streaming.

1. Scrooged (1988)

2. Mickey’s Christmas Carol (1983)

3. The Nightmare Before Christmas (1993)

4. Jingle All The Way o como la conocemos en Venezuela “El Regalo Prometido” (1996)

5. Miracle on 34th Street (1994)


6. Grinch (2000)

7. Home Alone (1990)

Fashion Blogging discreto: bimbo bloggers, fama y originalidad

Por Andre Méndez – @andrebombacha

Fotos de Daniela Pineda- @fedora83

Soy la blogger antiblogger.

Es la única forma en que he logrado definir mi posición ante todo este boom de chicas que como yo, decidieron volverse públicas y mostrar el estilo que tienen, o que creemos tener.

Hace unos años me abrí el blog My Idaho Closet En numerosas revistas he explicado por qué lo abrí, pero les hago un resumen desde mi lugar más sincero: lo hice porque me pasó varias veces que me vestía muy bien, salía a la calle orgullosa de cómo me veía y no me encontraba a nadie.  Sentía que desperdiciaba una combinación, y se la quería mostrar a todo el mundo. Un poco el tema de la egolatría.

Pero es una especie de contradicción con mi forma de ser. Desde el primer día que empecé con esto me dije nunca me plantaría en una pose. Que no dejaría de ser natural y sencilla, ni de seguir diciendo “qué molleja”, como oriunda del Zulia que soy. Es un querer demostrar que me sé vestir bien sin plata (porque no soy niña rica). Es quererme mucho mostrando lo auténtica que puedo ser (con la ropa) pero a la vez batallando con no volverme una “ego blogger”, como nos han catalogado en los últimos años.

Y es que muchos no respetan a las bloggers.  Yo soy una.

Después de que me abrí el blog comencé a entrar en un par, luego en decenas, y al final terminé en cientos que archivaba en google reader para no perderme ninguna actualización.  Pero conforme a la cantidad de blogs que iban apareciendo, más molestia me generaban.

Me analicé y me sigo analizando por esto.  Un día lo definí como envidia.  Envidia de que chicas que no hacen nada, sólo dedicarse a una página, les ofrecieran viajes, vida y mundo. Que por ser lindas ya tienen todo a sus pies.

Perdí la esencia de mi blog, y lo abandoné un poco cuando estalló toda esta nueva era de mujeres posando frente a una cámara. Me di cuenta de que no formo parte de la mayoría de ellas. Tengo ojeras, no puedo salir a la calle a tomarme fotos porque vivo en una ciudad donde atracan y no puedo costearme una cartera Marc Jacobs.  No tengo a un amigo fotógrafo que sepa ángulos y me edite las fotos cada vez que haga un post, ni tampoco muchas marcas que me estén regalando cosas.

Pero no, no es envidia.  Es que precisamente yo no quiero ser como la mayoría.  Toda la vida me he esforzado demasiado en no ser igual que los demás, y eso me ha hecho ser una persona muy necia conmigo misma.  Y ver que todas estas chicas se visten tan igual las unas con las otras, me genera rechazo.

Se volvieron clones, perdieron su identidad, que es absurdo, porque precisamente un blog es para mostrar un estilo que no se debería parecer al de más nadie, solo a ti misma.  Me uní al grupo de los que no respetan a las bloggers porque más allá de si se visten de una forma o no, lo que me perturba (un poco, tampoco es que no puedo dormir), es ver cómo se muestran al mundo por la forma en que escriben en sus redes sociales y en sus mismos blogs.

A partir del más conocido (The Blonde Salad), se creó una generación de bimbo bloggers, que no leen, que no investigan, que no quieren pensar mucho. Que solo quieren figurar y tener sus 15 minutos de fama. Y esto es exactamente la percepción que evito a toda costa.  Que me da terror que la gente tenga de mí.

Pero si algún día soy afortunada de vivir alguna de las maravillas que se ganan por ser una blogger, quiero que sea siendo exactamente como soy, haciendo el blog como lo vengo haciendo.  No me gusta retwitear piropos, tampoco tener millones de selfies en instagram. Prefiero ser fiel a esa voz en mi cabeza que todos los días me dice que es mejor no andar con pretensiones que venderme por una prenda de ropa o dos. Pareciera que la popularidad no se lleva muy bien con el respeto en la blogósfera, y esto es una opinión generada a partir de conversar con muchísima gente en el mundo de la moda, y otros tantos ajenos a ella también.

Hoy ya reconozco cuando un blog persigue más que una simple fama, cuando es una chica que a simple vista despide originalidad y cuando su página tiene una perspectiva fresca. Esos blogs son los que me inspiran a seguir con el mío.

A todas estas, mi blog no es popular. Y antes me quitaba el sueño, pero ya a estas alturas de mi vida estoy en otra posición. Hoy lo disfruto así como es, y me pregunto hasta cuándo lo voy a hacer.  Esa respuesta todavía no la tengo; mientras tanto sigo mostrando cómo me visto y sigo batallando con el mundo de las fashion bloggers.

 

Editora de moda, fase superior del fashion blogging

Por: Amira Saim- @almalofer

Fotos de Daniela Pineda- @fedora83

Alguna vez le pedí a un amigo que no me presentara como una fashion blogger. A pesar de pasarme la vida escribiendo, hablando y consumiendo moda, no se sentía bien cada vez que me catalogaban así. Entendía que si tenía un blog y escribía de moda esa debía ser mi etiqueta; pero algo seguía incomodándome y tuve que poner a mi pobre amigo en la confusa situación de no saber cómo presentarme.

Mi rechazo a la bendita etiqueta de fashion blogger se acabó cuando di con esta nueva clasificación: egoblogger. Un egoblogger es aquella persona que dedica su blog a los selfies que muestren cada uno de sus looks, todos los días e, inclusive, todo el día.

Un fashion blogger, entonces, pasó a ser aquel que repasa las tendencias, escribe sobre la industria de la moda de su país y el resto del mundo y, por qué no, de vez en cuando publica fotos con un look propio del que se sienta orgulloso.

Ahora sí me sentía más cómoda como fashion blogger.

Tengo un blog que se llama DressCODE que, en realidad, no es sólo mío, porque participan más personas. Yo soy su editora en jefe y en él tratamos de reseñar las noticias más relevantes de la Industria de la moda en Venezuela y el mundo, publicar artículos de opinión, producir editoriales de moda, cubrir eventos y, en fin, ser algo más que un blog.  Y si se lo preguntan, nos gusta la palabra magazine.

Dicho esto, continúo con este artículo que busca principalmente abrir una discusión sobre este tema de moda. Porque está de moda.

No soy la mayor de las fanáticas de las egobloggers, no porque tenga algo en contra de ellas sino porque no me dan la información que necesito, ni los contenidos que más disfruto. Quizás porque ya se me pasó la edad para eso, quizás porque ya pasé por la etapa en la que seguía esos tipos de blog, por allá por los días en los que una fashion blogger era todo el mundo.

La inmediatez de Internet ha hecho que nombres surjan tan rápido como desaparecen. En esta carrera por los 15 minutos de fama y el millón de followers los más inteligentes son los que sobreviven y se mantienen.

Por esto me he quedado con los que alguna vez fueron egobloggers y que muy audazmente fueron evolucionando a otra cosa mucho más rica y diversa, mientras que las muchas personas que hoy surgen tomándose auto fotos con sus mejores trajes ya no me parece tan atractivo, primero porque son muchas y segundo porque son muy parecidas todas.

Ser egoblogger es el primer escalón para convertirse en algo más interesante. Su papel es más que todo aspiracional, cosa que explica que los sigan tantas personas, y el rollo aspiracional es algo a lo que ha estado jugando la moda desde sus inicios como Industria. Por eso Chanel se hizo tan popular sólo cuando las aristócratas comenzaron a usar sus diseños y cada Christian Dior que se puso Eva Perón significó decenas de copias vendidas, ayudándolo inmensamente a capturar un mercado que quería parecerse a la ex primera dama argentina, lo confesaran o no. Uno siempre va a querer ser más.

Sí, hoy los tiempos son otros y aunque las princesas y primeras damas siguen teniendo mucha influencia, las plebeyas que tengan algo de dinero, un smartphone, una pareja o amigo adulador con una cámara y, muy importante, un gran ego, puede convertirse en una egoblogger. Que si son buenas o son malas, pues ocurre como en todo, hay gente que lo hace muy bien. Con marcas caras o accesibles, son mucho más interesantes las que logran un lindo balance entre estos dos mundos. Las que lo tienen más claro terminan siendo modelos y unas muy buenas. Existen también quienes no lo logran porque se visten mal y hay casos que sobrepasan la subjetividad, porque el mal gusto también existe.

La moda ha demostrado ser una industria terca: en Venezuela, a pesar de las devaluaciones, controles cambiarios, cada día se multiplican las ego y fashion bloggers. Mientras tengamos acceso a Internet se mantendrán vivos estos nuevos oficios. No pareciera tener nada que ver con la situación económica de un país, sino con la posibilidad de exponerse, de un espacio donde comentar la Moda y de comprar online. Por supuesto, también es importante la presencia de marcas nacionales e internacionales que nos ayuden a vestirnos como queremos y a “seguir las tendencias” desde casa.

(Me tomo un momento para pedir a cualquier dios que las marcas de Inditex no se vayan nunca de Venezuela y que por cada marca extranjera que abra sus puertas aquí nazcan 10 marcas venezolanas más.)

Es el título que yo quiero el que menos exposición y presencia tiene en este país y es el de Editora de Moda. Hay gente que se dedica a esto, y con mucha seriedad. Así como las egobloggers y las fashion bloggers, hubo un tiempo en el que todavía el oficio de escoger los temas de importancia y plantear tendencias, no tenía nombre. Gracias, Diana Vreeland por hacerlo tan bien y darnos una aspiración profesional.

Las editoras de moda se saben vestir tan bien o mejor que cualquier egoblogger y saben tanto o más que una fashion blogger. Junten a estas dos especies, las aderezan con ambición, vocación y un medio (más allá que un blog) y tendrán una editora de moda.

Si me preguntan, las mejores egobloggers de Venezuela están en Maracaibo: Rosshanna Bracho y Edmary Fuentes. Y si quieren seguir a una gran Fashion Blogger venezolana, sólo tienen que seguir a Nohemí Dicurú y su blog Fashiongraphic. Pidan por mí para que un día pueda ser la editora de moda que quiero ser.

#Conteo: 5 libros sobre música que debes leer en 2014

Por Ashley Garrido – @ashgarrido

Las ofertas editoriales para amantes de la música han crecido considerablemente pero  guardando sus distancias con el número de álbums que salen al mercado anualmente. Biografías de bandas y artistas, músicos que dan el salto a convertirse en autores, recopilaciones de partituras y cartas, e incluso libros para colorear han sido publicados.

En marco de este escenario para la música transmitida a través de papel, sites como Buzzfeed y los medios NME, SPIN y The Guardian han seleccionado los mejores libros sobre música de 2013. Después de revisar cada una e investigar un poco más sobre los libros mencionados, hemos reunido seis publicaciones que no deben faltar en tu biblioteca-no la multimedia o iTunes-en 2014. Read More…

A ti que como a mí, el mar nos cambió la vida

Por Jonathan Reverón – @elreveron

Foto por José Pisano

Son las cinco de la mañana y despierto borracho de sueño. El blackout total de mi habitación apenas es interrumpido. Parpadea la luz de mi MacBook, que está cerrada pero no apagada. Al despertador —que viene incorporado al copete de la cama— también le parpadea una luz que no sé dónde se apaga. De la misma forma, un mensaje pendiente en el Blackberry. Más al fondo titilan puntos rojos, iguales a los del teléfono, pero sobre una ciudad que desconozco y probablemente muchos de sus sobrevivientes mayores de 68 años también: amanezco en Hiroshima, este lugar cuya tragedia la hizo detritos a la fuerza, es un triste y común adjetivo.

Las coberturas como la que realizo ahora (mientras escribo viajo con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas) nos da amaneceres perturbadores. Hay un microsegundo en el que no tienes la certeza del estar. Son muchas ciudades en poco tiempo, pero estoy muy claro de que amanecí en Japón. El día anterior había visitado un verdadero museo del horror: Museo conmemorativo de la paz de Hiroshima. Toda la documentación videográfica y fotográfica posible del ataque nuclear está allí.

Hace calor, el sol de las dos de la tarde parece el de nuestro mediodía, rompe las piedras. La mayoría de los hombres que usan traje llevan lino, sus chaquetas se transparentan con la luz. La mayoría de las mujeres también visten telas ligeras y muchas están abotonadas completamente, protegiendo la piel de un bronceado que en muchas clases sociales está mal visto (al menos eso dicen). Read More…