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Paramacay según Marcos Pérez Jiménez

“Como viejo conspirador le digo que en estos procesos hay cinco etapas. La primera es la de las murmuraciones, un ruido como de multitud de la cual no se distingue nada preciso, pero se percibe que está disgustada. Después viene el rumor sobre algo concreto, aunque exagerado o falso, pero que indica aquello que la gente quisiera que fuera verdad. Entonces hay conatos, que son pronunciamientos aislados de algún oficial que alza algún destacamento o guarnición. Hasta que llega la asonada, pronunciamiento coordinado en el cual el jefe se alza pero los comprometidos le quedan mal. Y después de todo eso es que viene el gran carajazo”. La explicación es de un ex Presidente de Venezuela y especialista en golpes de Estado: Marcos Evangelista Pérez Jiménez. Partícipe de uno (1945), líder de otro (1948) y víctima de un tercero (1958), el histórico dictador le ofreció a Rafael Poleo en 1988 una definición que, incluso con sus vacíos descriptivos y la distancia temporal que separa ambas épocas, conviene tener presente en estos días de ruidos de sables y sublevaciones. Ataque terrorista para algunos, peine, trapo y humo para otros, lo ocurrido ayer en Paramacay pudiese coquetear con la etiqueta de asonada, si se toma en cuenta uno de los apuntes de Sebastiana Barráez, periodista entendida en la fuente militar: Juan Carlos Caguaripano esperaba que otras unidades se alzaran. Capitán de la GNB dado  de baja en 2014 por manifestarse en contra del gobierno y acusado de conspirar en el Golpe Azul (presunta intentona planificada por el General de la Aviación Oswaldo Hernández hace tres años), Caguaripano se une a Óscar Pérez como el segundo miembro de un cuerpo de Seguridad del Estado que se pronuncia en contra del presidente Nicolás Maduro y vuelve a tocar la puerta que da hacia una salida armada del conflicto. Solución con la que muchos fantasean, pero cuyos alcances pudiesen ser devastadores. Queda esperar si lo ocurrido ayer en Paramacay traerá cola o la historia le conferirá el carácter de anecdótico.

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Destituida (y agredida)

Amenazaron y cumplieron. “Traidora, ya te llegó la hora”, le cantaron en la Plaza Bolívar y en menos de una semana lo llevaron a cabo. El sábado de ejecución de la Fiscal arrancó temprano, en una sede del Ministerio Público tomada por la GNB. Bajo el mando del operativo estaba el Coronel Bladimir Lugo, el mismo al que la Fiscalía había imputado por violación de los DDHH. Pero las circunstancias cambiaron y esta vez quien mandaba era él. Vestida con jean y una blusa negra –acaso presagio y expresión del luto que ya vivía- la Fiscal General se aproximó a la sede de Parque Carabobo para encontrarse con una pared de la GNB que no le permitió el acceso. “Me empujaron. Me atacaron con los escudos para que no entrara”, narró ante los medios. “Denuncio ante la comunidad internacional lo que está ocurriendo en este momento”, dijo con un hilito de voz, “¡No dejan entrar a la Fiscal General a la sede principal! (…) me atropellaron y casi me golpean”. ¿No teme por su cargo?, le preguntaron. “No. Yo temo por el país, por la seguridad de los venezolanos”, respondió. Yo voy a seguir luchando por la libertad y la democracia en Venezuela”, prometió y acto seguido volvió a asomar esa cartica de las 9 letras que tiene bien escondida pero que si no se apura en jugar se le va a vencer: “Con esto quieren esconder las pruebas de Odebrecht”, dijo y acto seguido, con un guardaespaldas enorme, se montó en una moto y arrancó. Apenas minutos habían pasado cuando en el Salón Elíptico se leía una carta enviada por el TSJ a Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC, en la que le informaban que acababan de destituir a LOD de su cargo para proceder a realizar un antejuicio de mérito en su contra. Además, agregaban, la habían inhabilitado para cualquier cargo público, tenía prohibido salir del país y todos sus bienes estaban congelados. Entonces, diligentes como ellos solos –“¡eso no puede quedar vacío!”, dijo Diosdado- procedieron a nombrar a Tarek William Saab como nuevo FGR con el fin de que encabece la restructuración del MP “desde el primer funcionario hasta el último”.

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El problema de la oposición

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

El problema no son las regionales. El problema es el infame CNE. El problema no es llamar a votar. El problema es que han dicho hasta el cansancio que esto es dictadura. El problema no es ganar. El problema es que después te quiten las gobernaciones. El problema no es explicar cuál es la estrategia. El problema es que no se ha hecho de forma conjunta. El problema no es debatir sobre las elecciones. El problema es hacerlo días antes de inscribir las candidaturas. El problema no es anunciar que tu partido irá a los comicios. El problema es que le das pie al chavismo para decirte incoherente. El problema no es proclamar un nuevo Consejo Nacional Electoral. El problema es que los nuevos magistrados quedaron en el olvido. El problema no es debatir propuestas. El problema es que se ventilen tus discusiones. El problema no es afirmar que el gobierno está por caer. El problema es que no cumplas con las expectativas. El problema no es convocar un plebiscito. El problema es que después ignores las respuestas. El problema no es ser mayoría. El problema es convencer a la gente de que la salida es electoral. El problema no es la hora cero. El problema es la cero planificación. El problema no es pelear en todos los frentes. El problema es cómo aumentar la presión. El problema no es el sufragio. El problema es la percepción de la comunidad internacional. El problema no es el plan. El problema es la congruencia. El problema no es la disyuntiva. El problema es que el PSUV sigue avanzando. El problema es que mientras nosotros hablamos de esto, la ANC se está instalando.

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Una conversación moderada

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Cuando le pregunto por Carlitos y si lo ha visitado después de que lo cosieran a perdigones en Bello Campo, Julio hace una mueca. “Sí, man, ayer fui. Y casi nos caemos a coñazos”, me dice. “¿Por política?”, le pregunto. “¿Por qué más, bro? Lo mismo de siempre. A ese carajo la resistencia lo ha puesto peor”. “Pero ha estado echándole bolas pess. Todo el tiempo me lo encuentro adelante. No es cuento”. “Pero está loco, man. Loco, loco”. “Él muy cuerdo nunca ha sido, ¿pero por qué pelearon?”. “Porque ese carajo no entiende que tenemos que ir a las regionales?”. Ojos como dos platos. “¿Tenemos que ir a las regionales?”. “Coño, Abdalita, no me digas que tú también?”. “¿Que yo también qué?”. “Que tú también estás en contra de ir a las regionales”. “Pues muy de acuerdo no estoy, si te soy sincero”. “No vale”. “Es que de verdad no le veo el sentido”. “¿No le ves el sentido, bro? ¿Cómo no le ves el sentido?”. “Pues no viéndoselo”. “Si está de anteojito”. “Serio yo no lo veo”. “Marico, el mapa de Venezuela”. “Ajá, el mapa de Venezuela”. “¿Lo estás viendo, no?”. “Sí, lo veo”. “Ahora imagínatelo pintado todo de azul”. “Ok”. “¿No te parece ya suficiente motivo? El mapa todo de azul porque arrasamos con todas las gobernaciones”. “Tampoco serán todas”. “Bueno, quita Delta Amacuro, Portuguesa y Cojedes, que no tienen remedio”. “Ok”. “¿Y no lo ves? Azul. Bro: es precioso”. “Ya. Sí. Lo que no veo es cómo vamos a pintarlo de azul con este CNE que hasta Smartmatic confirma que hace trampa”. “Bueno, eso es otro tema”. “Coño, yo creo que es EL TEMA”. “Si supieras que no tanto”. “¿No tanto?”. “No, bro”. “Ya va, ¿tú me estás diciendo que vas a ir a elecciones con este CNE?”. “No. Momento. Lo ideal sería ir a elecciones con otro CNE”. “¿Lo ideal? ¡Lo fundamental, hermano!”. “No. Lo ideal. Y eso se va a buscar y se está negociando ya: que haya un cambio en el CNE. Pero si no lo hay, todavía sería posible…”. “Loco, no”. “Sí, bro”. “Marico, ¿tú escuchaste la denuncia de ayer de Smarmatic?, ¿los números de Reuters? ¡En hora y media sacaron de la chistera 4 millones y tanto de votos!”. “Exactamente. Lo de Smartmatic. ¿Qué dijo ese pana?”. “Que los números estaban inflados”. “Ajá, pero no te quedes con el titular: que por falta de supervisión y de auditoría los números los inflaron”. “¿Y?”. “Fácil, bro: que ellos pueden hacer el fraude siempre que nosotros se lo permitamos. Pero si estamos pilas y hacemos todo lo que tenemos que hacer, con testigos y observadores en cada mesa, no hay forma de que nos roben. Y esa maquinaria la tenemos, porque con ella ganamos la Asamblea”. “Sí, bueno, eso es verdad”. “¿Ves?”. “Pero igual queda muy mal ir con ese CNE. Es casi inmoral”. “Yo sé, bro. Eso no te lo discuto. Y se va a trabajar para cambiarlo. Pero tampoco vas a perder la oportunidad de tener prácticamente el control del país por una cosa de quedar bien o mal, por un escrúpulo moral. Así visto es accesorio”. “No sé”. “Claro, por tu peo católico y la moral y la vaina y  todo eso. Yo sé. Pero es  eso o el mapa pintado todo de rojo”. “Mierda”. “To-do ro-jo: en Miranda, en todos lados, rojo”. “Da cague y todo”. “Además, bro, vamos a tener policías, recursos, control, margen de maniobra, capacidad de hacer cosas”. “Ajá, y entonces viene la Constituyente y dice que no, que se acabaron las gobernaciones, que el Estado pasa a ser comunal y chao”. “¿Quién te garantiza que eso va a ser así?”. “¿Quién te garantiza a ti que no?”. “Por eso. Nadie nos garantiza a los dos nada: estamos especulando, y renunciar a ganar unas gobernaciones por una especulación, por algo que puede ser o no, eso no tiene lógica”. “Ok. Pero esto no es especulación, esto es algo que está pasando: te destituyen vía TSJ”. “Bro, es igual: especular”. “Marico, no: está pasando”. “Pero es otro sinsentido: ¿te vas a privar del chance de ganar algo por el miedo a que te lo quiten después?”. “Pero es que esto no es un miedo hipotético: es algo que está pasando y va a pasar”. “Supongamos que sí”. “Dile supongamos a los merideños que les acaban de quitar al alcalde”. “Ok, quitemos el supongamos. Esto pasa, las ganas y te destituyen: al menos los haces pasar por el mal rato y el descrédito de tener que sacarte del juego”. “¿Cómo así?”. “No es lo mismo regalarles en bandeja de plata la Gobernación de Miranda, por ejemplo, a que tú la ganes y tengan luego que echarle bolas para sacarte”. “Pero al final el resultado es el mismo”. “Pero el proceso no”. “¿Entonces el juego es hacerles pasar trabajo?”. “Desgastar al adversario, hermano. Obligarlo a hacer vainas. No ponérsela tan fácil”. “Ya. Pero al final el mapa rojo igual”. “Y ni se sabe”. “No lo sabrás tú, yo sí”. “Porque eres adivino”. “¡Porque ya lo vivimos con la Asamblea, hermano! Campaña, elecciones, esfuerzo descomunal, arrasamos, mayoría calificada y al final no sirvió de nada”. “No seas injusto tampoco”. “Bro. No sirvió de nada. La Asamblea, al final, no hizo nada”. “No pudo hacer”. “¡Exacto! No pudo hacer. No la dejaron hacer. Ahí me das toda la razón: haces el esfuerzo descomunal, les ganas las elecciones y luego no puedes gobernar. El mapa se pinta de azul, como se pintó de azul la Asamblea, y no te dejan hacer nada: no te pasan los recursos, te intervienen la policía y te terminan destituyendo”. “Y ahí se arma el peo en las regiones”. “¿Ah?”. “Piensa, Abdalita: ¿se hubiera podido armar un peo como este si nos hubiéramos abstenido de participar en las parlamentarias? ¿Hubiera habido una rebelión así? ¡No! Participamos, ganamos el parlamento, los obligamos a que lo cerraran, quedaron desnudos ante el mundo y la calle se activó”. “¡Loco, esto no tiene sentido!”. “¿Qué?”. “Marico, eso de lo que me hablas. Ganar cosas para que te las quiten”. “Ya te lo expliqué: los desgasta. Cada vez salen más débiles. Y además, hablamos ahora de regiones. Piensa en esto: que se prenda el peo en cada región. La gente del interior va a defender lo suyo, lo que le duele”. “No veo que lo hayan hecho con sus diputados”. “Coño, es diferente. Ellos sesionan en Caracas, no hay ese contacto directo y diario que puedes tener con un gobernador”. “Ya. ¿Pero no es mejor, en vez de andar pensando sólo en desgastarlos de a poquito, buscar sacarlos de una y luego, sí, pintas tu mapa todo lo azul que quieras y gobiernas todo lo que quieras?”. “Volvemos al principio: lo ideal contra lo que es”. “¿Y qué es lo que es?”. “Que no hay manera de sacarlos de una”. “¿Asimismo?”. “Asimismo, hermano. Llevamos ciento y pico de días de calle, y pueden llegar a trescientos. Los muertos se pueden multiplicar por tres, y vamos a seguir en esto”. “Entonces el 350, la desobediencia, la rebelión y todo eso, ¿qué fue?”. “Idealismo”. “¿Jugaron con nosotros?”. “No deliberadamente”. “No entiendo”. “Esa fue una apuesta honesta y sincera, pero luego los hechos demostraron que no basta la gente para sacar a una dictadura”. “¿No?”. “No, bro. La gente, al final, es casi accesoria. Y esa es la gran lección de esto: militares y dinero, papá. Ahí se resuelve todo, y mientras no lo tengamos, no nos queda sino intentar erosionar y erosionar a ver si lo logramos”. En ese momento, derrotado, le doy la mano y nos despedimos.

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Las cosas que quiero decirle a la MUD

Por: Emma Rincon | @emmarincon

En la jornada de la constituyente el tuit de un diputado de la MUD llamó mucho mi atención. “Pueblo de Venezuela manténganse en las calles. Firmes. Esta noche daremos nuevas acciones a seguir. La victoria está cerca”, decía. ¿Manténganse? ¿No habrá querido decir el diputado ‘mantengámonos’? Al terminarlo de leer entendí por qué en la resistencia está instaurada la idea de que la MUD está vendida: es natural que un ser humano que a diario se expone a que la Guardia Nacional lo detenga, lo torture o lo mate, observe con desprecio a un diputado que desde su oficina tuitea mandando a la gente a la calle.

En el discurso político el lenguaje es esencial, me atrevería a decir que más importante que las acciones (las acciones muchas veces se manipulan, el lenguaje no, el lenguaje es lo que queda), y en eso el chavismo le ha propiciado una fuerte paliza a la MUD.

Yo no seré uno más del montón que solo emite críticas sin aportar soluciones, por ello, aparte de expresar lo que a mi parecer está mal (usted tiene todo el derecho a pensar diferente), también aportaré posibles remedios a la coyuntura política nacional:

  1. El descuido en las provincias de Venezuela: si bien es cierto que el eje político del país se encuentra en Caracas, existen otros 23 Estados que han sido completamente desatendidos por la agenda de la MUD. La mesa se ha dedicado a plantear agenda de calle únicamente en la capital, y si bien el propósito es sacar a Maduro del poder, ¿no creen que poniendo a temblar las provincias el régimen se tambalea más? ¿Por qué no han organizado a la sociedad civil también para librar batallas en ciudades y pueblos del interior? ¿Por qué no se ha tramitado una agenda nacional? ¿No creen que emitiendo presión desde cada rincón del país el agua se le subiría más al chavismo, o sólo importa lo que pase en Caracas? Además: muchos diputados de la Asamblea Nacional viven permanentemente en Caracas para luchar contra el régimen, ¿y es que acaso en los estados donde fueron electos no se debe luchar contra el régimen? ¿No creen que serían más útiles en ciudades desmovilizadas que en una Caracas que ya tiene a líderes de sobra? El problema con estos diputados es que todos quieren estar en el epicentro de la noticia, les preocupa más su popularidad, aparecer en un artículo de ‘The New York Times’ que derrocar al régimen, ninguno se quiere perder la foto en Miraflores el día que el tirano caiga, y es por ello que en las provincias del país no se han vuelto a convocar grandes movilizaciones de personas, de esas que inflan el pecho. Los cuerpos represores del Estado se han concentrado en las ciudades con mayores índices de protesta (Caracas, San Cristóbal, Mérida, Barquisimeto, Valencia, Maracaibo, y un poco más), ¿qué pasaría si el gobierno se viera obligado a enviar tropas a otras ciudades, a otras locaciones? ¿No se lo han preguntado? La calle debe volver a activarse, con agenda bien definida en el resto del país. Las marchas (les gusten a unos sí y a otros no) son la prueba fehaciente de que hay un pueblo en la calle que quiere cambio (esa eficacia no la tienen las trancas con carros), el poder de una manifestación multitudinaria y lo que inspira el ver a miles de personas caminando a tu lado persiguiendo el mismo sueño no te lo da otro tipo de protesta, así que es indispensable que se llame a la calle de nuevo, con contundencia, con fuerza. Insisto, sonará frívolo, pero el régimen ejecutará a sus opositores en sus casas o en la calle, los más de 120 muertos lo comprueban, y quienes vamos al asfalto todo el tiempo sabemos que podemos ir pero no volver (es eso o perder el país).
  2. El uso del lenguaje: el domingo, luego de que el régimen enviara a sus esbirros a asesinar venezolanos con armas de guerra, la MUD emitió sus declaraciones con un tono de normalidad espantoso. Acababan de matar a 16 venezolanos, y lo que le pidió a la gente fue salir de las oficinas a trancar con carros. La oposición al gobierno supera el 80% de la población, es decir que somos una mayoría inmensa, los desbordamos en gente, ¿entonces por qué seguir actuando y expresándonos como minoría? Es hora de subirle también al discurso y a la calle: ya para atrás no podemos correr, el régimen nos está disparando con armas de guerra, ¿vas a seguir trancando con carros nada más? De una u otra forma, mientras ellos estén en el poder van a seguir asesinando o encarcelando a sus disidentes u opositores, estemos en la calle o estemos en nuestras casas (pregúntenle a Leopoldo, a Ledezma, o Alfredo Ramos, o si quieren casos más comunes, consúltenle también a los cientos de allanados en Los Verdes y el resto de Caracas). Estamos en el punto en el que aceleras o te embisten.
  3. La amenaza: quedó comprobado que el parapeto Constituyente sólo fue un invento del régimen para tratar de negociar la calle y bajar la presión. Por primera vez la MUD hace bien en no negociar bajo condiciones fraudulentas. Sin embargo, el oficialismo amenaza y cumple, ¿y nosotros? Ya quedó demostrado que si queremos paralizar el país lo paralizamos, que si queremos llenar las calles las llenamos, ¿entonces? ¿Por qué no hacer un uso adecuado de la fuerza? ¿Qué estamos esperando?
  4. Los voceros: La Mesa de la Unidad como representante de la gran mayoría del país necesita ante todo credibilidad. ¿Cómo va a tenerla si permite que sigan perteneciendo en ella políticos como Manuel Rosales y Henri Falcón cuyos partidos le hacen juego al gobierno? La última desgracia fue la de Ramos Allup, quien horas después de que el presidente de Smartmatic afirmara que los números del CNE habían sido alterados, declara que su partido, AD, participará en las elecciones regionales. Estas personas no sólo le hacen daño a la Mesa, sino a todo un país, transformando una gran victoria (el desenmascaramiento del régimen) en un gran fracaso. Ya Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello están diciendo que el gobierno es legítimo y el CNE también, ya que la oposición va a participar en las regionales. Es hora de ser un poco más estrictos y radicales: a estas medias tintas hay que expulsarlas de la Mesa de la Unidad, no pueden seguir siendo voceros de un pueblo que no apoya sus decisiones (será eso, o el pueblo se aislará por completo de la dirigencia opositora).
  5. ¿Las instituciones para cuándo?: ¿Por qué se ha esperado tanto para nombrar los magistrados del TSJ? ¿Por qué se ha esperado tanto en remover y sustituir los rectores del CNE? ¿Por qué la Asamblea Nacional ha perdido tanto tiempo en politiquería en vez de ejecutar las acciones que se prometieron en la campaña electoral del 2015? Héctor Rodríguez lo decía en su entrevista con Vladimir Villegas, ¿recuerdan las promesas de la oposición en el 2015 de la última cola? ¿Por qué no han cumplido? Y bien, cualquiera con dos dedos de frente sabe por qué, pero ese no es el gran porcentaje de la nación, una gran parte del pueblo puede ser fácilmente manipulada de esta manera, pero entre todo, Héctor Rodríguez tiene razón: la MUD prometió muchas cosas en el 2015 y no cumplió una sola de ellas, se limitó a sacar los cuadros de Chávez del hemiciclo de la Asamblea, tomarse fotos, y mandar a callar a los chavistas en las sesiones; de resto, lo prometido quedó en el aire. El régimen puede bloquearte o intentar hacerlo, pero hay que hacer valer la autonomía del Órgano Legislativo. Desde luego que después habrá una lucha de poderes (vean el caso de la “vicefiscal” Harrington) pero allí es donde habrá que aplicar la fuerza, donde habrá que ejercer presión. Si el gobierno lo hace, ¿por qué nosotros, como oposición con 80% del pueblo a favor, no?

Para cerrar, yo no soy partidario de que se nombre un gobierno paralelo (o de transición, como le llaman algunos), ¿las razones? No repetir los errores del pasado. Eso fue justo lo que sucedió con Carmona Estanga en el 2002, y el resultado es todo esto que hemos vivido 15 años después: si los líderes de aquel entonces hubiesen tenido cabeza fría y no hubiesen desconocido todos los poderes y armado un Estado de facto, toda esta pesadilla revolucionaria nos la habríamos ahorrado. Un gobierno paralelo no contará con el reconocimiento de otros países (así muchos piensen lo contrario). Además, aquello atenta con dividir más al país y también a la MUD, puesto que, a falta de elecciones, cualquiera que sea el elegido para presidir el gobierno de transición va a recibir palo por todos los costados. Un nuevo gobierno solo puede ser electo por el pueblo vía electoral. Poner a la MUD en el exceso de nombrarlo a dedo puede terminar de destruir lo que se ha construido y brindarle argumentos al régimen para terminar de declarar una guerra armada en la nación.

Lamento haberme extendido tanto, pero es que la situación del país no cabe en tan pocas páginas. Para culminar solo les pediré cuatro cosas muy concisas:

  1. Recuerden que somos mayoría, y la soberanía reside en nosotros.
  2. Si van a criticar, por favor háganlo de manera constructiva.
  3. Cero pesimismo.
  4. En estos días finales: fuerza, fuerza, y más fuerza, que nadie pierda la voluntad, este país nos pertenece.

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Las piedras en el zapato de la dictadura

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

Sabía lo que le esperaba. Preso desde febrero de 2015, había perdido espacio en la opinión pública nacional. Su liderazgo, desde la distancia, estaba mermado. En popularidad, sufría los embates del olvido. A Antonio Ledezma la insignificancia le carcomía y decidió disparar un último cartucho desde la cárcel que dos años atrás le habían asignado: su hogar. No era el primer mensaje que colgaría en YouTube –el día del plebiscito y el pasado 26 de julio subió comunicados–, pero sí el más contundente.

Con temple y voz profunda, Ledezma señaló, desde la autocrítica, el camino que debía tomar la oposición venezolana. Preciso, puntual y certero, enumeró cada uno de los errores de la Mesa de la Unidad Democrática. “Asumidos todos los riesgos, he decidido mandar este mensaje”, dijo al empezar su alocución, para luego pasar a la lista de fallos: permitir que el chavismo echara del hemiciclo a los diputados de Amazonas, dejar que Maduro gobernara por decreto ante un supuesto desacato y dialogar a escondidas.

“No se pueden ganar batallas, cuando nos derrotamos nosotros mismos”, sentenció el sexagenario Antonio, como abuelo que reparte lecciones a sus nietos. No tendrá en la maleta los mil refranes de Allup, pero irradia la sapiencia de los zorros más viejos de la política.

Según Ledezma, el secretismo generó rumores. Aunado a ello, la oposición pecó al elegir a los dirigentes menos indicados para conversar con el gobierno, esos que velaron por libertades personales y no por la liberación de todo el pueblo de Venezuela. Allí, en República Dominicana, la mesa de negociación enterró el revocatorio. “A veces la gente no entiende nuestras propias contradicciones, cuando ve que nos metemos autogoles y que nosotros mismos diluimos nuestros triunfos, porque a veces priva la vanidad. A veces los egos se convierten en demonios tormentosos”.

Unas contradicciones que, por cierto, no pocas veces han confundido a quienes día a día patean calle: “marche mañana, no marche mañana, pare mañana, no pare mañana, marche a las 12, no marche a las 12. Esos son pequeños detalles que a veces conspiran contra nuestros esfuerzos”. Pequeñísimos detalles como, por ejemplo, ir a unas regionales con este Consejo Nacional Electoral, propuesta defendida por Acción Democrática y Henry Ramos Allup.

“Ahora vienen a plantearnos elecciones regionales. Yo no me imagino a nadie que sea leal a la lucha que ha dado el pueblo inscribiéndose, haciendo una fila india para inscribirse en ese Consejo Nacional Electoral (CNE). Bastante que le aguantamos a este CNE, que protagonizó este domingo una de las estafas más burdas”, opinaba Ledezma antes de que el plan de AD fuese anunciado al país.

Antonio, junto a Leopoldo López y María Corina Machado, era de los que opinaba en 2014 que la salida del gobierno era urgente y que, llegado el 2015, lucía impostergable. El fundador de Alianza Bravo Pueblo perteneció en sus inicios a Acción Democrática e incluso fue una figura cercana a Carlos Andrés Pérez, pero hoy, con 62 años, sus ideas para salir de la crisis están más cerca de Voluntad Popular y Vente Venezuela que del histórico partido blanco de Rómulo Betancourt.

A su lado, y en la misma lucha, tiene al enemigo número uno del PSUV (inhabilitado por el gobierno desde el 2008 por temor a su potencial) y a la mujer que se atrevió a hablarle de frente al expresidente Chávez en la Asamblea Nacional. Con el primero remará desde la cárcel, mientras que la segunda será la voz fuera de ella. Por sus posturas incorruptibles, se han convertido en las piedras en el zapato de la dictadura.

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Fraude confirmado

Sospechosa de cualquier cosa menos de antichavismo, contratada en 2003 de modo exprés y a dedo por aquel Jorge Rodríguez que presidía el CNE –y al que generosamente le pagó una estadía de dos días y $926.76 en el muy exclusivo Boca Raton Resort and Club que tanto les gusta a Robert Redford, Travolta y a otros millonarios gringos–, Smartmatic, aquella compañía de maletín a la que el gobierno bolivariano ayudó a consolidar en sus inicios desembolsándole más de $150 millones para que nos montara “el mejor sistema electoral del mundo”, hoy habló para confirmar que los 8,1 millones de Maduro no son más que un fraude de Tibisay. No con esas palabras ni en ese tono, pero casi. “Gracias a la existencia de este robusto sistema automatizado de votación es que podemos saber, sin lugar a dudas, que en las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente hubo manipulación del dato de participación”, dijo hoy Antonio Mugica, CEO de Smartmatic, en una rueda de prensa en Londres. “Estimamos que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores”, agregó, a la par que explicó que no se trata meramente de una sospecha, un pálpito o una corazonada sino de una información confirmada –“pasamos los dos últimos días asegurándonos de que esto que estamos diciendo es verdad, que es preciso”– para luego volver a insistir en lo mismo: “Lo que nosotros podemos asegurar, sin ninguna duda, es que las cifras oficiales y las que arrojó el sistema no concuerdan”. Y tampoco le concuerdan a Reuters, a la siempre cuidadosa y rigurosa Reuters, que hace 10 horas difundió un cable informando que de acuerdo con data interna obtenida por ellos, hasta las 5:30 PM del domingo sólo 3,7 millones de personas habían votado en las elecciones. Entiéndase: que en hora y media se fabricaron 4,4 millones de votos. Es decir, que tal y como en @RevistaOJO informamos apenas se dieron a conocer los resultados, hubo fraude. Ese día consumado y hoy confirmado.

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La anarquía que seremos

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

“Algunas personas solo quieren ver el mundo arder…”.  Iniciamos este escrito con el mismo enunciado del de la semana pasada porque en evidencia quedó que algunos solo quieren ver este mundo (país) hecho pedazos. Los resultados de la jornada electoral del domingo no fueron los emitidos por Tibisay Lucena a medianoche: los verdaderos resultados del invento constituyente fueron los 16 venezolanos asesinados a sangre fría (muchos de ellos menores de edad, una gran parte con disparos a la cabeza). No haré ningún análisis de esa “votación” porque creo que no merece la pena, ya todos saben que fueron números inflados para el acomodo del chavismo (no hay que ser experto en materia electoral ni un superdotado para saberlo).

En vista de los acontecimientos y del panorama en que nos encontramos, para el ciudadano común hoy parecen quedar solo cuatro soluciones: te arrodillas, te anarquizas, te mueres, o te vas. Como era de esperarse, la agenda del domingo por parte del gobierno fue la de la violencia: el 30 de julio del 2017 se vivió en Venezuela uno de los días de mayor represión política en la historia de nuestra República; no obstante a ello, Jorge Rodríguez soltó una carcajada cuando le preguntaron por los muertos, y en la madrugada Nicolás Maduro solo se refirió al caso del Guardia Nacional asesinado (para ellos el resto del país no existe). La crueldad desde el discurso es una herramienta que el oficialismo ha implementado sin medir consecuencias: que el país supere los más de cien asesinatos en protestas es un comedia para ellos, pero eso no es lo preocupante, porque tenemos bien claro que en la morfología de los que se aferran a las franelas rojas no queda un alma, no queda un cerebro, solo maldad.

Ese día por la tarde salí a la calle a intentar documentar la situación, pero acercarme a los centros electorales para demostrar la ausencia de votantes rojos se me hizo imposible: no había paso en ninguna parte. Allí estaba, en medio de una ciudad convertida en campo de guerra, armado con una cámara y una bandera, mientras que a escasos metros los colectivos paramilitares y la Guardia nos rodeaban, esta vez no con perdigones y gases sino con sniper y fusiles de asalto. Ya había reportes de francotiradores y muertos en algunas partes de nuestro estado, y fue entonces cuando entré en razón: puedo morir en cualquier segundo sin darme cuenta.

En ese instante opté por resguardarme en un edificio con varios miembros de la resistencia, y comenzamos a hablar. Allí volví a encontrarme con el que ya es un punto de vista en común: los de la MUD son unos vendidos, unos traidores. Yo jamás he llegado a pensar aquello, ni creo que lo piense, por lo que estuvimos debatiendo largo rato. Al final de la discusión uno de ellos dio un poco su brazo a torcer y me dijo: “Está bien, voy a creerte. Esperemos a ver que van a decir esta noche”; y se hizo de noche, y la MUD no me ofreció un buen argumento para tratar de hacerles entender que en su agenda no hay nada turbio: tras el escandaloso número de fallecidos, aparte de seguir empleando un discurso victimista, en vez de confrontar y dar la cara por el 80% del país que los respalda, la MUD lo que pidió fue trancar Caracas con carros.

Hablemos claramente, nadie está llamando a la guerra armada, ¿por qué? Porque en ese campo saldríamos destrozados antes de empezar el partido, pero sí es tiempo de ir presurizando la represión del gobierno. No es posible que luego de 16 asesinatos políticos en una jornada, tu solución como cabeza de aproximadamente 25 millones de personas sea seguir trancando Caracas con los carros. Lo cierto es que somos más, somos la mayoría del país, la soberanía reside en nosotros, no en ellos, ¿entonces por qué seguir actuando como oprimidos siempre a la defensiva, en vez de pasar a ejercer el control? Durante mucho tiempo he defendido a la MUD, y no por placer o convicción, sino porque soy consciente de que es necesario que exista un liderazgo y una unidad en el país para poder salir adelante, y muchas veces he preferido callar para no alborotar el avispero, pero a mi parecer el domingo el cántaro se rompió.

La muestra de debilidad de la MUD es directamente proporcional al empleo de la fuerza por parte del gobierno. Nuestros líderes opositores se han comportado como esas mujeres a las cuales el esposo golpea y engaña, y la amenaza que le suelta es la de no volver a lavarle la ropa interior, ¿cómo van a respetarte si tú mismo no te respetas? Las consecuencias de su fragilidad y discurso lánguido las vimos esta madrugada cuando el SEBIN secuestró a Leopoldo López y Antonio Ledezma sin aviso ni premeditación, ¿por qué lo hicieron? Porque simplemente les dio la gana de hacerlo, y porque nadie les ha puesto un parado, aplicando el miedo como política de Estado, la represión como única forma de autoridad.

El país se está saliendo de control, no solo de las manos del oficialismo, sino también de la dirigencia opositora. El domingo una bomba explotó en Altamira lastimando a ocho Guardias Nacionales, y es inevitable preguntarse: ¿a cuánto estamos de los carros bomba, de los sicariatos políticos y de la total y absoluta anarquía? La falta de una lectura adecuada de la Mesa de la Unidad en el país originará que la sociedad explote llevándose todo por delante, por la sencilla razón de no saber conducir la frustración de los ciudadanos.

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Las 9 letras de la fiscal

“Fiscal / traidora / ya te llegó la hora”. La consigna se cantó en la Plaza Bolívar la madrugada del lunes y se escuchó en cadena nacional en toda Venezuela. La decían como respuesta a las palabras que Maduro pronunciaba contra el Ministerio Público, al que ya el sábado había calificado como el primer objetivo de la Constituyente. No habían transcurrido 24 horas cuando ya la Fiscal respondía. Lo hacía desde la sede del Ministerio Público (MP), rodeada de su plana mayor y con un discurso netamente institucional a flor de labios: me atacan como cabeza del MP porque estamos investigando la corrupción, explicaba, y pasaba de inmediato a la faena: el caso Oderbrecht. “Nueve letras nada más”, dijo la Fiscal, haciendo uso magistral de la intriga, para comenzar a soltar números: “30 mil millones de dólares es el monto que el estado venezolano le pagó a Odebrecht en 11 obras de infraestructura que están inconclusas”. Este caso, asomó, “ha puesto a tambalear a los grupos del poder”, para luego agregar que el MP había “corroborado que hay muchos  funcionarios activos que aparecen involucrados en esas irregularidades”. Entre ellos, y aunque no lo dijo, el presidente Maduro. $11 millones en efectivo no declarados le dio Nicolás en 2012 a la publicista brasileña Mônica Moura para que trabajara en la campaña para la reelección de Chávez, según declaró su esposo. “El entonces canciller Nicolás Maduro exigió que Mônica Moura recibiese casi todos los valores pagados (…) en negro, a través de pagos hechos por las empresas Oderbrecht y Andrade Gutierrez”, se lee un documento hecho público en mayo por la justicia brasilera, con la que Ortega Díaz ha tenido contacto –“el Fiscal General de Brasil ha sido muy colaborador y respetuoso y ha atendido nuestras solicitudes”, dijo en entrevista con ‘O Estado de Sao Paulo’–. Nueve letras tiene la Fiscal, “nueve letras nada más”, con las que puede remecer al poder.

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Represión, muerte y montaje

Soltó una carcajada. El periodista le había dicho que el Ministerio Público reconocía, hasta ese momento, 7 muertos en el contexto del proceso electoral de la Asamblea Nacional Constituyente y él, para desacreditar la información, dijo: “(Eso es) según la futura ex-Fiscal”. Acto seguido, esbozó su cínica sonrisa, marca de la casa. Para Jorge Rodríguez, lo de este 30 de julio ha sido una votación histórica: “Nunca en un evento electoral habíamos visto un mensaje tan claro. Hoy hubo un pueblo hablando, que seguirá hablando hasta altas horas de la noche”. El dirigente del PSUV afirmó que, obligado por la masiva participación en los comicios, “debió el CNE anunciar la extensión de una hora en el tiempo de votación, puesto que persiste una gran cantidad de votantes. Aparece un repunte en la votación”. El chavismo, especialista en remates, intentará maquillar una jornada en la que, según pudo comprobar el equipo de Revista OJO en horas de la mañana, se vio demolido hasta en sus otrora fortines: flojísima fue la participación en el centro de Caracas, de poco entusiasmo y poca afluencia de electores. La Experimental Venezuela tenía una cola de 50 personas, el Liceo Andrés Bello lucía sin prácticamente votantes y el Fermín Toro, a una cuadra de Miraflores, tenía una cola, acaso, de 200 personas. La que no estuvo floja fue la represión. En Caracas, los cuerpos policiales no dejaron ni reunirse a los manifestantes en los puntos de salida: las motos tocaron las puertas de los hogares, por lo que resultó imposible congregarse en la autopista Francisco Fajardo. Hasta el momento, según cifras de los principales medios de comunicación y dirigentes como Capriles Randonski, se estima que el lindo amanecer de paz prometido por el chavismo cuenta con 14 fallidos: Táchira y Mérida son los estados más golpeados.